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El Mundo del Guer pronto en castellano

cover_spanish_half“El Mundo del Guer” (Chaim Clorfene & David Katz) muy pero muy pronto estará disponible para el mundo hispano: http://www.worldoftheger.net/

“El Señor Quien es nuestro Dios, pero no el Dios de las naciones, será un Señor en el futuro, como dice en Tzefoniá 3:9, ‘Porque entonces yo pondré un habla pura sobre los pueblos de manera que puedan clamar al Nombre del Señor’; y dice en Zejariá 14:9, ‘En ese día el Señor será Uno y Su Nombre Uno’.”
— Comentario de Rashí (Rabí Shlomo ben Yitzhak, 1040-1105)
La Ley Judía (halajá) jamás ha considerado a este ‘gentil del futuro’ porque no es la manera de los rabinos establecer legislación sobre una “davar shelo ba l’olam”, una cosa que no ha sucedido aún en el mundo. Pero hoy en día, este gentil evolucionado existe, quizás por primera vez desde la destrucción del Templo de Salomón hace más de 2500 años. “El Mundo del Guer” trata sobre este gentil.

Idolo y diosecitos

El concepto que muchos teníamos sobre la idolatría (en definitiva me incluyo) era muy superficial; pensábamos únicamente que la prohibición era centrada contra la religión heredada; en imágenes, cruces, iglesias, santos, fiestas seculares, paganismos, ocultismo, santería entre otros.

El error que cometíamos era no mirarnos hacia adentro para saber si había otras formas de ídolos a los que igual teníamos que enfrentar, que no necesariamente eran materializados en una religión.

Desconocíamos que una función natural se transformó en un ídolo a quien adorar y por quien anularse, y a los deseos pequeños diosecitos.

Hay 3 artículos que quisiera asociar en esta publicación, porque personalmente los considero pilares sobre el origen del ídolo, el culto al ídolo y su servicio. Al final dejaré los links, pero como antesala, y en orden de lectura personalmente recomendada, los artículos son:
-El cuerpo conoce
– Origen de la idolatría
-Terafim, trofeos del EGO

De manera muy sucinta y con las lecturas asociadas se puede comprender que todos tenemos un activo natural, cuya ignición fue la impotencia sufrida corporalmente al nacer. Al crecer física y psíquicamente también creció la sensación de impotencia por la experiencia humana, y se complejizó las rústicas herramientas del activo natural. Al ser nuestro activo el narcótico ante la impotencia experimentada, lo “divinizamos”. Pero la divinización que hacemos no es la rendición de cultos tal cual la religión oficia, sino que consiste en dejar que sea el activo natural el mandarín de nuestros actos.

Esto se puede comprender mejor cuando pensamos en un deseo insatisfecho. Rogamos a dios que nos dé (o que les dé a nuestros conocidos) salud, pareja, hijos, trabajo, dinero, casa, caro, felicidad, paz, justicia, etc, porque se considera justo y bueno el pedido.

Con este ejemplo pareciera que lo que se solicita es el fin y dios es el medio para lograrlo.

Si se obtiene el pedido, el deseo se da por satisfecho. Se aprende entonces que un deseo satisfecho es placentero y da un aparente sentido a la existencia. Si ese fuere el caso y el sentir, entonces se fabrico un ídolo, algo porque vivir: satisfacer el deseo, la necesidad, la demanda.

Pero no solamente es ídolo el fin que se considera necesario, sino que también lo es el medio para lograrlo, el acto ególatra; o mejor, el EGO y sus instrumentos. Al inicio de nuestra existencia, el EGO nos dio buenos resultados, nos salvó la vida. Lo hicimos nuestro dios, a las demandas y deseos diosecitos, y al resto de personas o cosas el medio para lograr el propósito de salvaguardar la existencia. En nuestros inicios la impotencia era real, el peligro de morir no era en broma; carecíamos de herramientas racionales para resolver el dilema de nacer, ni herramientas físicas para enfrentar la propia existencia (garras, dientes, pelaje, fuerza, velocidad, etc). Necesariamente dependíamos del EGO para que otros auxiliaran.

Ahora, nuestro ídolo es el EGO, su culto es ignorarlo para dar rienda suelta a sus herramientas con el propósito de satisfacer el deseo, el anhelo o la demandad, a pesar de que el peligro de muerte no es tan severo como al nacer. Deseo, anhelo o demanda que también pueda llegar a ser ídolos, pues no apreciamos la vida sin ellos.

Personalmente, al descubrir el funcionamiento del EGO, descubrí mis propios ídolos. Esos a los que debo nulificarme para darles vida, y a su vez, que otorguen sentido a la vida. Siempre desee tener descendencia pero hasta la fecha no lo he conseguido. La angustia por la insatisfacción del deseo detonó actos ególatras inimaginables; me rendí al deseo al que divinicé, y  al hecho de tener hijos le llame “dios”

Me concentré tanto en mi carencia y en el no poder concretizar mi deseo que el único motivo de vida que encontré fue conseguir mi aspiración. El concepto de familia lo divinicé, lo hice un ídolo a quien adorar y por quien anularme. Cualquier cosa, cualquier persona, cualquier dios era solamente un medio para alcanzar mi propósito, sea, para mi ídolo.

No resulto sencillo aceptar que había cometido un error; había creado un ídolo inmaterial al cual daba vida con mi propia vida. Ignoraba que mi EGO me había vencido de nuevo porque había respondido la impotencia de la forma infantil, no de la madura, pues mi existencia no estaba en peligro por mi carencia de familia, aunque esa era la sensación sentida.

Si no resultaba sencillo aceptar el hecho de que había creado un ídolo inmaterial, resultaba más doloroso enfrentarlo. Pues no solamente era renunciar a él, sino a su culto, que era el deseo junto con la acción concentrada exclusivamente para conseguir mi propósito.

Renunciar y enfrentar al ídolo creado resultó ser como sacar una espina enquistada, la que se elimina con pinzas y lupa para evitar que queden rastros y no dañar más la carne. De igual forma, tenía que verificar si, en mi conducta y mis acciones, había ese deseo camuflado de alguna manera para no dañar más a las personas ni dañarme a mí mismo.

Lejos esta de la prohibición a la idolatría honrar a dios, lo que me parece un motivo muy superficial y muy light. La prohibición es hacia nosotros para honrarnos y trascender en dignidad; la dignidad que tiene el ser humano.

La libertad y la independencia que otorga la prohibición a la idolatría es hasta de nosotros mismos; pero ambas no garantizan inmunidad a la tendencia a hacerse un ídolo, pues mientras vivamos, estará vivo el EGO y el peligro de que siga imponiéndose sobre la razón.

En síntesis, de la triada idolátrica de la que nos debemos de prohibir en nuestra existencia no es ni el padre, ni el hijo ni el espíritu “santo”; sino del EGO, sus herramientas y nuestro deseo. La mejor forma es la de vigilar nuestras impotencias, lo que consideramos tatamente necesario para nuestra vida o plenitud.

Gracias por su lectura y comentarios. Y mis mayores deseos de cero idolatría para este nuevo año civil.

 

El cuerpo conoce

Origen de la idolatría

Terafim, trofeos del EGO

mini-corpus

Concerto FULVIDA

Shalom a todos!

Sou músico de uma orquestra sinfônica no Brasil, em Florianópolis-SC. Toco contrabaixo…. E me veio uma ideia à cabeça, fazer um concerto com músicos noájidas; ou então com músicos noájidas e judeus.

Essa orquestra, para tornar a coisa mais simples, seria formada por cordas: Violinos, Violas, Violoncellos, e Contrabaixos, e os participantes teriam obrigatoriamente que saber ler partituras.

Faríamos um repertório com música de vários lugares do mundo, como forma de homenagear os povos sob os auspícios das 7 Leis Universais.  E proponho que a renda desse concerto seja revertida para FULVIDA .

Após sabermos se existem tais músicos em FULVIDA, discutiríamos as outras questões pertinentes ao Concerto.

Atenciosamente,

Rodrigues Ben Noach

PS. Se outras organizações noájidas quiserem se somar ao Projeto, que parte da renda seja dividida com elas também! ( Adicionado ao texto às 4h50pm- Hora do Brasil.

Jaque Mate

En la enseñanza del artículo Triunfando en la tormenta (1) se cuenta una anécdota interesante que aconteció entre la gente judía y uno de sus sabios.

De previo a la instrucción del artículo, se cuenta que los políticos judíos reclaman del sabio la imposición de un rey al pueblo para que los juzgue, tal y como era la costumbre y orden político de las naciones vecinas.

A la luz de mi entender por una lectura rápida, no encuentro nada de malo en la pretensión que hicieron los políticos judíos a su sabio.

Nombrar a quién que represente los intereses de la totalidad de la comunidad en las relaciones internacionales bilaterales, o quien se encargue de la administración política interna de la nación, es parte de la soberanía de cada país, de su misma libertad de autodeterminación y rumbo político; que no depende de mi opinión favorable o desfavorable. Personalmente, el régimen socialista o capitalista me pueden parecer ingratos para las sociedades, que no por ello deban de cambiar.

Así que, dejando un lado lo que subjetivamente pareciera correcto o no para la administración pública de los judíos, lo cierto es si el país reclamaba un líder político plenipotenciario ¿dónde estaba la equivocación de los políticos judíos para que al sabio lo ofendiera excesivamente tal petición?

Pareciera entonces que el tema no era de Administración Pública o Jurídica; mucho menos religiosa. La solicitud de rey era un tema de Derecho Natural de Libertad.  Pareciera que con la solicitud de rey, los líderes políticos judíos estaban negando el derecho natural del hombre para actuar, pensar, creer o decidir tal y como mejor le parezca, para que el rey impusiera como se debiera actuar, que se debiera pensar, en que se debiera creer o que se debiera decidir.

Antes de seguir, quiero hacer un paréntesis. Tal y como se nos ha exhortado a través de los años, los no-judíos no debemos estudiar Tora. Ni nos pertenece, ni tenemos las herramientas hermenéuticas para su entendimiento. Basta con ver la pululación de religiones que tenemos que soportar en nuestras sociedades y los trillonésimos atropellos a los derechos humanos que a través de la historia han hecho para tomar en serio tal exhortación. Pero tampoco es mi hobby rebuscar sentencias morales en pasajes bíblicos, pues desde mi óptica no teísta, los usos y costumbres sociales dictaran los compases de la moralidad social. Fin del paréntesis.

Volviendo al tema, la petición de rey, y como consecuencia el establecimiento de una monarquía, que hacían los políticos judíos pareciera que era la creación un ídolo a quien venerar obedientemente, a costa de la libertad de autodeterminación individual o colectiva.

Desconozco el concepto de “rey” que manejan los judíos de la época (o en la actualidad); pero en la historia de la humanidad es imposible disociar el apelativo “rey” con la divinidad. Rey era el representante del dios de turno ante la sociedad (2) ; tal y como lo es actualmente el jefe del Vaticano, el cura de pueblo, el pastor de la iglesia, el rabino de la sinagoga mesiánica, el guru, la reencarnación de buda en la tierra, o cualquier fantoche de tres pesos que las gentes religiosas admiran.

También “rey” es el epíteto que se pone al ídolo nacido de una mujer “virgen”, al que en pocos días las sociedades le celebraran su supuesto cumpleaños, con una cena, con arbolitos de pino bien ridículos, llenos de lucecitas y regalitos aun más patéticos, y al que le dedican portalitos llenos de cuanto animalejo creen que rodearon su disque nacimiento.

Por otro lado, “rey” se le denomina al hombre que los judíos esperan, y que muchos de los no-judíos creen que arreglara las irresponsabilidades humanas por la pésima y patética administración del mundo y la sociedad por parte del hombre; para poder ponerle un fin al narcotráfico, crimen organizado, terrorismo, daño ambiental, etc, y al fin pensar como el “rey” piensa, y que todas las sociedades que inundan el planeta tierra lleguen a creer lo que el rey cree.

Por mi parte, “Rey” es sinónimo de idolatría, irresponsabilidad, egoísmo, esclavitud. Solicitar un rey es un deseo profundo de tener un ídolo a quien obedecer con pasión, concordantemente con una declaración de renuncia a la Libertad de Autodeterminación; derecho que como personas nos protege la Ley Fundamental a la Prohibición de la Idolatría.

En el Derecho Civil existe un principio básico al que se le denomina “Autonomía de la Voluntad”, que postula que todo acto está permitido mientras la ley no lo prohíba. Resguarda la libertad de los ciudadanos en sus actos civiles y su determinación volitiva, siempre y cuando su acto no esté expresamente prohibido por la ley. Misma situación sucede en la Prohibición de la Idolatría, el cual guarda en sí mismo el principio fundamental a la libertad volitiva, de conciencia, de acción o determinación, siendo la ley misma el propio limite a la actividad humana.

El solicitar rey, es renunciar a la propia autonomía de la voluntad para querer ser un robot que sigue las órdenes de otro. Es buscar la inconstitucionalidad de una Ley Fundamental ante una autoridad inexistente. Es odiar la libertad garantizada por norma superior para querer ser una especie de ser sin alma y sin espíritu.

El solicitar rey, es querer unir los lazos primarios que unieron al hombre al reino animal, o querer renunciar a su capacidad intelectual para hacerse nuevamente un animal que sigue órdenes instintivas, o las de su entrenador; o querer reunir nuevamente su ombligo al cordón umbilical y hacerse uno con su madre en la vida intrauterina.

Si bien es cierto que al hombre ya no lo comanda el Instinto quien ordenaba lo que hay que hacer; y que tampoco nos comanda la tradición que ordenaba lo que se debe hacer, resulta imposible, también, que surja otro mortal igual que nosotros que nos diga lo que hay o lo que debemos hacer.

La libertad que nos otorga el Principio de la Prohibición a la Idolatría es irrenunciable, aunque se desee renunciar con todo el corazón. Es inapelable por la inexistencia de autoridad que modifique un derecho natural que posee el hombre.

Los no-judíos, por solo el hecho de nacer de madre no-judía, la Prohibición a la Idolatría nos garantiza desde el momento justo del nacimiento, la libertad ante imposiciones rituales, de religión, de dogma, de creencia o de fe. Nos emancipa de cualquier concepto de dios, y nos garantiza una evolución del ser a un nivel que ningún no-judío ha llegado aun por su desconocimiento.

En resumen, las exigencias de monarquía de aquellos judíos parecieran más un asunto de renuncia a la Libertad del Hombre que cobija el Derechos Universal, que un asunto meramente político.

Si fuere así, la molestia del sabio es, fácilmente, comprensible. El querer tener rey es deseo de querer un ídolo. Pero más que algo o alquién a quien adorar o ha quien servir; es alguien con quien hacerse uno en un solo ser. Pero ese deseo de hacerse en una sola unidad con ese ídolo, es un anhelo por anularse uno mismo para que prevalezca la voluntad del ídolo.

Pero más que prevalezca la voluntad del ídolo en esa nueva unidad, es aborrecimiento y miedo a la libertad. Pero más que aborrecimiento y miedo a la Libertad, es necrofilia, pues se odia a la vida y a la responsabilidad, para amar la inconsciencia de la muerte.

Por lo tanto, y a la luz de nuestra propia Torá, no exijamos tener rey; reclamemos a las autoridades existentes la vindicación de nuestros derechos y libertades. Porque lo único que regula nuestra existencia es La Ley; ni dios ni rey.

“…VIII. Ten fe. Ten fe en el Derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la Justicia, como destino normal del Derecho, en la Paz como substitutivo bondadoso de la Justicia; y sobre todo, ten fe en la Libertad, sin la cual no hay Derecho, ni Justicia, ni Paz….” Mandamientos del Abogado. Prof. Eduardo Couture. (el subrayado es propio)

 

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(En merito de la señora Luz Montiel, de bendita memoria, a un año de su fallecimiento)

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(1)  http://serjudio.com/mitzvot-y-costumbres/rezos/triunfando-en-la-tormenta
(2) https://es.wikipedia.org/wiki/Monarca

Un posible trocito de Verdad

Antes, quisiera tomar como guía el Consejo Diario 614 publicado en serjudio.com (1 ) , e intentar acercarme un poco La Verdad; con el objetivo de argumentar para conocerla y no simplemente para, egolátricamente, tener la razón.

Tener la razón la tiene quien desee tenerla y logre imponerse; pero para obtener La Verdad se requiere un poco más de esfuerzo, de prueba y error, de objetividad, y no de simple deseo.

Por otro lado, para la mayoría de nosotros, resulta de urgencia que cada día deseemos conocer un trocito más de La Verdad, más que de otras cosas. El adoctrinamiento religioso ha hecho retrasos serios en nuestra propia evolución como personas, para dejarnos en un estanque mental que imposibilita abrir los ojos a la luz del entendimiento y llegar a ser lo que potencialmente somos: seres emancipados de cualquier reinado divino.

Mis palabras no deberían sentirse amenazantes ni blasfemas; todo lo contrario, deberían ser motivadoras, o esa es la intención. Porque cada vez me convence más la urgencia que tenemos todos de borrar de nuestro ser los preconceptos religiosos que nos impiden crecer, y que nos distancian de La Verdad.

Y un trocito de La Verdad que he venido buceando es que ya no estamos sometidos a la voluntad de dios, ni dios está obligado a cumplir nuestros deseos. Por encima del mismo dios y por encima nuestro esta el Imperio de la Ley.

Cuando dios y Noe pactaron (2 ) , se dio una abolición del Poder Monárquico y, a su vez, el nacimiento Poder Constitucional; en donde por encima de cualquiera estaría La Ley, o para mejor comprensión, el pacto noajida.

Ya el hombre no estaría sujeto a la voluntad divina, a premios o castigos, a vivir complaciendo a dios; ahora ha obtenido su libertad e independencia, siendo dueño de su vida y destino; ahora emancipado de su creador, es quien debe procurar su propio desarrollo histórico y social. Ya dios dejo de ser su dios para llegar a ser su socio.

Ahora, la relación dios-hombre, no estará regida por la voluntad de cualquiera de los dos, sino por la Norma Jurídica, la que estará por encima de ambos.

Es la Ley la que garantiza el derecho natural del hombre a ser libre e independiente, a ser socio de dios y no su esclavo (3 ) o un objeto más de la creación.

Así que, la ley garantiza al hombre su derecho natural de ser y existir de forma libre e independiente; y el cumplir con la Ley garantiza al hombre un desarrollo evolutivo insospechado para casi todos.

Lo más revelador de esta posición, es que efectivamente existe un antecedente jurisprudencial.

En el Texto Fundamental, se garantiza que la vida en la tierra no será destruida nunca más por voluntad divina (4 ) . Sin embargo, un gentil justo tuvo que apelar a la garantía legal de la inviolabilidad de la vida por parte de la voluntad divina, para limitar las acciones divinas (5 ) .

Siendo así, ¿Qué nos exige La Ley a los mortales respecto a nuestro socio?

La respuesta debería ser simple: No idolatría, No blasfemia. La ley nos compele a evitar acciones positivas, aunque sean bien intencionadas.

La Ley no demanda a adorar, buscar, amar, obedecer, u otro verbo romántico, a dios; ni siquiera que rebusquemos algún concepto antropomórfico de él. No hacer ídolos mediante acciones positivas es evitar retroceder a niveles trogloditas, aunque se desee o se quiera “congraciar” con dios.

No blasfemar, no es asumir acciones positivas de bendecir, agradecer, pensar románticamente en dios, u otra acción positiva que, aunque intencionadamente, se crea correcta. La Ley claramente indica vivir una vida callada de cualquier maledicencia contra la vida misma; porque la vida es bella y solo esta oportunidad de vivir tenemos.

Esta debería ser una respuesta simple y franca; pues existen personas que de la torcedura interpretativa de la Ley hacia acciones positivas han matado, decapitado, bombardeado, baleado, violado, lapidado a cuanto ser humano opine distinto a su interpretación positiva sobre la prohibición de la idolatría y la blasfemia, y a su imagen conceputal de dios.

Por otro lado, existen personas que en su búsqueda de La Verdad, hacen una mezcla extraña. Contaminados con ideas religiosas sin estar consciente de ello, se la pasan en la búsqueda de fantasmas, ovnis, duendes, eras mesiánicas utópicas, mesías judíos, vida después de esta vida, ángeles, demonios, cristos, navidades, arbolitos, santa closes, cábalas, letras hebreas, candelabros judaicos, estrellas de David, y varios etcéteras; todo mezclado con La Ley Fundamental.

Si bien no soy el llamado a erradicar tales acciones, me parecen una pérdida de tiempo. La Norma Jurídica Prohibitiva es clara; y no habilita a la persona a buscar sentido en misticismos, ni acepta interpretaciones “a contrario sensu”. Su literalidad bastaría para que la persona desista de tales acciones y se embarque en la búsqueda de sentido de tanta libertad e independencia garantizada.

En resumen:
-La Ley Fundamental garantiza nuestra existencia, nuestro derecho fundamental a existir. Su observancia garantiza una evolución superior.
-La idea religiosa a retrasado tales beneficios en el hombre; e incluso éste ha involucionado a un ser casi inferior a un animal.
-El hombre no es súbdito de ningún dios. Dios y el hombre son socios, ambos están sometidos a la Ley, la que prevalece entre ambas partes.
-Ese hecho es una garantía de independencia y libertad del ser humano. Aprovéchemela.

(En memoria de mi madre Luz Montiel, de bendita memoria, a un año de su partida)

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[1] http://serjudio.com/sitra-ajra/idolatria/el-consejo-diario-614

[2] http://fulvida.com/2008/03/27/un-texto-fundamental/

[3] http://fulvida.com/category/despertando-al-projimo/page/106/

[4] “..Yo establezco mi pacto con vosotros: Ninguna carne volverá a ser exterminada jamás por las aguas del diluvio, ni habrá otra vez diluvio para destruir la tierra..”

[5] “.. ¿Destruirás también al justo con el culpable? Quizás haya cincuenta justos dentro de la ciudad; ¿la destruirás con todo y no perdonarás el lugar por causa de los cincuenta justos que estén dentro de ella ?..” tomado de http://serjudio.com/personas/etica/constructor-de-shalom-en-el-mundo

El seguir las Siete Miztvot no es un juego

El noájida consciente de su identidad, debe de ser un referente moral para la sociedad y para quienes le rodean.

Hay cosas que la Ciencia simplemente en esta fase incipiente no puede explicar, tenemos paradojas con la física cuántica, multiversos y ahora cambios en los genes que pueden permitirle a un paciente recibir un transplante de médula ósea de su propia médula, reduciendo así las posibilidades de rechazo.

Sin embargo, como los seres humanos somos seres multidimensionales, no nos podemos enfocar solo en un aspecto de nuestros planos de inmanencia sino que debemos de enfocarnos en todos a la vez, so pena de parecer como los científicos que se encierran en su propio mundo y no lidian con la realidad, o el hedonista que solo vive para satisfacer sus placeres físicos y nunca se inclina por aprender acerca de la vida.

El embarcarse en el noajismo implica un cambio de vida sustancial, como a mayor conocimiento mayor es la responsabilidad, así el noájida se convierte, no solo en un líder sino también en un referente moral. La responsabilidad que viene aparejada con la libertad, diferencia al noájida de las otras personas en que el noájida no tiene como excusa el desconocimiento de las leyes, pues las leyes son simples, pocas pero contundentes; de seguirse estas leyes al pie de la letra, las tasas de criminalidad disminuirán considerablemente, no habría la cantidad de divorcios que hay, entre otras muchas cosas que suceden y que tienen como origen al EGO.

Así es, ese sentimiento instintivo que nos lleva a gritar, lloriquear, patalear y, eventualmente, cuando estos mecanismos fallan para atraer la atención deseada o los fines perseguidos, la desconexión de la realidad. Algunos tienden a confundir la libertad con el libertinaje, y no comprenden que la libertad va de la mano con la responsabilidad, quien es realmente libre, es también realmente responsable, no pone excusas para no hacer las cosas, reconoce los errores pasados, asume el compromiso de corregirlos y de no volver a errar.

El efecto resorte que tiene el EGO, es decir, que las personas tratan de suprimir los impulsos primitivos en vez de dejarlos ir, es lo que lleva a que muchas personas terminen cayendo en los mismos errores del pasado, que es precisamente lo mismo que pasa cuando uno encoge un resorte e intenta sostenerlo por cierto tiempo; eventualmente nos cansaremos de sostener el resorte encogido, y cuando lo soltemos, el resorte se estirará violentamente y volverá a su posición original, o inclusive se podría estirar más.

Quien escoge seguir las reglas del noajismo, debe de comprender que lo aprendido en las doctrinas religiosas no le va a servir a la hora de controlar al EGO, pues las religiones enseñan a suprimir los instintos en vez de dejarlos ir poco a poco. Es el resultado de la cultura del microondas donde queremos las cosas ya, para realmente lograr un cambio profundo y duradero se ocupa de la consistencia y del tiempo; no se logra con dietas milagrosas ni con soluciones esotéricas exprés. Por eso, quien desee aprender la belleza del noajismo, debe de tener en cuenta que está asumiendo una gran responsabilidad, y que debe de actuar con toda la probidad del caso, pero para ello, debe también dejar ir esos resabios que en algún momento aprendió de las religiones y de las formas erróneas en que éstas tratan de regular el comportamiento humano.
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La posición de Noaj

Muchos se toman el tiempo y la energía para criticar a Noaj/Noé, tildándolo de egoísta, poco interesado en ayudar al prójimo, satisfecho con estar a salvo él, entre otras cosas.
Sin embargo, la Torá nos dice: “Noaj [Noé] era un hombre justo y cabal en su generación; Noaj [Noé] caminaba con Elohim.” (Bereshit / Génesis 6:9).
Era un TZADIK cabal, un verdadero hombre justo, pues caminaba con Elohim.
Que en la práctica significa que: “Y Noaj [Noé] hizo conforme a todo lo que Elohim le mandó; así lo hizo.” (Bereshit / Génesis 6:22).
¿Te das cuenta de que menciona dos veces que él hizo lo que Elohim le ordenó? Bien pudiera haberse dicho una sola vez, pero adrede la Torá hace está repetición, en parte para que aprendamos que se considera TZADIK completo a Noaj por estar estrictamente apegado a lo que Dios le ordenó. No añadía, no quitaba, sino que era detallista en no cambiar nada de lo que le fuera ordenado. Ni siquiera, según consta en el relato, tuvo alguna sugerencia para que el Eterno mitigue el castigo, o incluya a otros en la salvación. No, así no era Noaj. Él recibía, él cumplía ciegamente, con fidelidad obtusa, sin cuestionamientos (al menos que nosotros los escuchemos).
Y esto merece elogios, pues era lo correcto y necesario en su época, así como en varias más. Pues se  encontraba en un estado tan precario que era imposible apartarse siquiera un milímetro del trazo dispuesto por el Eterno. Se debía ser riguroso, TZADIK en toda la dimensión de la palabra, y no JASID (bondadoso, en su sentido original y no en el modernoso).
Y si nos tomamos el tiempo para aplicar la sabiduría, advertimos que se está mencionando a Dios como Elohim, es decir, su faceta de Juez, de Rey y no del que prodiga misericordias como una madre atenta.

Sabemos que muchos siglos más tarde los profetas del Eterno proclamaron que la senda del leal a Él debe ser la conjugación sabía entre JESED y TZEDEK, bondad y justicia. Esa es la manera de construir SHALOM, la paz, la completud, el estado de armonía saludable.
Noaj estaba inclinado solo hacia uno de los componentes, no tenía margen para más, o quizás él no estaba entrenado para salir de ese modo de ser que había adquirido y representaba: ser extremadamente justo.
Pero nosotros podemos hacer el esfuerzo para encontrar el balance, ser un poco como Noaj, un poco como Abraham, para así cumplir nuestra parte como constructores de SHALOM.

Como sabes, los gentiles han sido mandados por el Eterno Elohim para vivir de acuerdo a la Torá Noájica, que consta de siete mandamientos.
Son obligatorios para TODOS los seres humanos, a excepción de los judíos que tienen 613 en lugar de solo 7.
Aquel que gentil que vive de acuerdo a los mandamientos noájicos sin dudas es un TZADIK, un justo.
Pero, si quiere alcanzar un grado más, estaría bueno introducir también la adecuada participación del JESED, bondad.
Entonces, al mandamiento de no adorar dioses ajenos se le puede complementar con saber que el Eterno Elohim existe, rezarle solamente a Él, estudiar acerca de noajismo y compartirlo.

Al mandamiento de no blasfemar (maldecir a Dios), pudiera sumársele alabarLo, ayudar a que otros lo conozcan y participen en Sus alabanzas, difundir el noajismo y dar una poderosa mano a quienes se dedican a enseñarlo.

A no asesinar, agregar dar vida a hijos y educarlos en la senda del SHALOM, adoptar en caso de no poder concebir y educarlos, ayudar a los necesitados, contribuir activamente con los que benefician realmente al prójimo.

A no relaciones sexuales ilícitas, llevar una vida de familia benéfica, en la cual hay respeto, amor, colaboración.

A no robar, ser caritativo, ser solidario, apoyar con dinero a organizaciones tales como SERJUDIO.com y FULVIDA.com (o similares), alimentar al hambriento, cobijar al desamparado, alentar al abatido.

A no comer parte de animal con vida, enseñar el respeto al ambiente, luchar para que la vida de los otros seres sea respetada y solamente sean usados con fines provechosos realmente, evitar el gasto innecesario de los recursos, educarse en ciencia.

A que haya sistema de justicia, se le puede añadir el fomentar los valores espirituales, el respeto a la ley, la responsabilidad ciudadana.

Son algunas ideas que permiten fortificar a la persona y la sociedad, que el legalismo y la formalidad no sean la única cara de la persona, sino que también reluzca su bondad cuando ésta es realmente provechosa y no opera como cómplice o impulso para el mal.

Bereshit 5776–ETZ JAIM

Comienza con esta parashá la lectura anual de la Torá, por tanto veamos un poquito acerca de este libro sagrado para los judíos, así como para miles de millones de seres humanos. En el acierto o en el error, muchos que no son los herederos ni sostenedores de la Torá, tienen una poderosa afición a ella. Incluso, tanto los cristianos como los musulmanes se presentan a sí mismos como los continuadores oficiales de los judíos, como los poseedores de un pacto renovado. Esto, evidentemente, no es correcto sino una alteración profunda de la realidad; y sin embargo, apunta a una realidad trascendente muy cierta. Ellos en su tremendo error igualmente están anhelantes por encontrar el sendero a la NESHAMÁ, el espíritu, y por tanto a Dios. Pero, en lugar de hacerlo de la manera correcta, caminando con paz y armonía por la senda del noajismo, han inventado cada uno su propio camino grotesco, con la intención de encontrar a Dios, pero perdiéndolo por no acatar Su Voluntad, por no vivir en paz como noájidas.

Pero, ¿qué es la Torá?
Muchos confunden la Torá con un libro de historia, que ciertamente no lo es, aunque contenga algunas narraciones antiguas y particularmente de la milenaria nación de Israel.
Tampoco está para aprender ciencia, aunque haya personas que afirman descubrir revelaciones científicas entre sus líneas (con acierto o error).

Lo que sí podemos afirmar es que la Torá es el mensaje que Dios reveló directamente al pueblo judío a través de Moshé, para que sirva como un manual de vida, según leímos hace pocas semanas: “Ki hi jaieja veorej iameja” – “porque ella es tu vida y la extensión de tus días” (Devarim/Deuteronomio 30:20).
Es así porque contiene reglas que nos encaminan hacia el bien y la justicia. También porque encontramos narraciones que nos sirven como ejemplo de lo que es mejor evitar y aquello que sería inteligente emular.
Cumpliendo con sus normas y aprendiendo de sus moralejas podemos conectarnos con el Eterno y con nuestra propia esencia sagrada, la NESHAMÁ (espíritu), lo cual llena de LUZ nuestra vida.

Entonces, cuando nos encontramos con una MITZVÁ (precepto, orden) no está para proceder como un robot en su cumplimiento, sino también y especialmente para que descubramos como ella nos conecta con nuestra mejor identidad, nos solidariza con el prójimo, nos reúne en un abrazo con el Eterno. Porque el acatar la orden tiene valor en sí mismo, pero el manifestar nuestro mejor potencial cumpliéndola es extraordinario.
Esto ocurre tanto con la TORÁ NOÁJICA con sus Siete Mandamientos para cada uno de los Hijos de las Naciones, como los 613 mandamientos de la Torá que corresponden a la nación judía.

De manera similar cuando estudiamos alguna narración de la Torá, no es para pasar el rato con un cuento, ni para memorizar algún dato, sino para encontrar algún mensaje que nos permita ser más libres, felices, creativos, bondadosos, conectados, promotores de SHALOM.

Por ello, el sabio e inspirado rey afirmó acerca de la Torá: Etz Jaim Hi Lamajazikim Ba” “un árbol de vida es para los que se aferran a ella”. Y agregó Vetomjea Meushar” – “y los que la sostienen son felices” (Mishlei/Proverbios 3:18).
Para los judíos es relativamente sencillo comprender este concepto, pero, ¿cómo se aplica a los noájidas, quienes no son destinatarios de la Torá de Israel, sino poseedores de su propio código sagrado, el de los Siete Mandamientos? Si tienes ideas que sirvan para responder, publícalas en la zona para los comentarios aquí debajo. Gracias.

Entonces, cuando sostenemos la Torá, ella nos sostiene a nosotros, y nos permite encontrar el camino a la felicidad, aquella que se perpetúa y no se degrada en el tiempo.

Ahora que sabemos esto, te propongo que releas algunos de los relatos que están en esta parashá y veas cómo te pueden ayudar para traer luz a tu vida y a la de quienes te rodean. Puede ser la creación, el nacimiento de ADAM (hay dos versiones del mismo hecho), cuando el fruto prohibido fue comido, la pelea de Caín y Ebel, el desarrollo de la familia humana, o cualquier otro del variado contenido. ¡Adelante! Y comparte luego tus aprendizajes, si gustas.

Te deseo Shabbat Shalom umevoraj, con todo lo bueno para ti y tu familia.

Cuando la “justicia” es deficiente

Uno de los 7 mandatos dice que debemos instaurar cortes de justicia y acatar las propias leyes que cada sociedad.
Pero ¿que cuando “llega un momento, tarde o temprano, en el que el sistema falla, las normas dejan de ser armas y se convierten en ataduras que dejan que el malo se salga con la suya”?
(Enviada originalmente a FULVIDA.com)

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¿Deber de comer carne KASHER para el noájida?

Hay gente por ahí enseñando que los noájidas DEBEN comer carne KASHER, es decir, aquella que es apta en la dieta espiritual judía para los judíos.
Que si comen carne común, la que se adquiere en cualquier carnicería están pecando.
Que debe ser solamente de animales permitidos en la dieta judía, por lo que quedaría fuera el cerdo, langostinos, etc.
Faenados por judíos de acuerdo al ritual judío.
En definitiva, la carne KASHER la imponen como un mandamiento para el gentil que quiere ser leal a DIOS.

Pero, de acuerdo a la LEY, esa enseñanza y esa imposición SON FALSOS.

El noájida que lo desee puede comer carne KASHER, pero sabiendo que lo hace por mera voluntad propia y sin ventaja espiritual alguna a la vista.
No hay ventaja espiritual, puesto que no están cumpliendo ningún mandamiento que DIOS les haya indicado, ni están corrigiendo ninguna imperfección con esto.
Simplemente, o por que gustan del sabor de la carne KASHER; o porque están seguros del origen de la misma; o porque simplemente tienen deseos de hacerlo.
Pero, pretender hacer de esto una actividad obligatoria para todos los noájidas, con carácter sagrado, es un error y hasta quizás un verdadero atentado a la lealtad que le debemos al Eterno.
Porque, si ÉL no lo ordenó, ni está contemplado en ninguna de la fuentes de confianza de la Tradición, ¿cómo se atreven a imponerlo y declararlo sagrado para los noájidas?
No hay argumento traído de los pelos, ni malabar típico del religioso, ni furia fanática que impone regímenes que el Eterno no ha ordenado.

Tomemos un breve pasaje de la TORÁ que lo deja claro y sin dudas.

“No comeréis ningún animal mortecino (muerto sin la apropiada faena ritual).
Lo podrás dar al GUER (TOSHAV, gentil que cumple conscientemente con los Siete Mandamientos) que está en tus ciudades, para que él lo coma; o lo venderás a un extraño (otro no judío, en este caso que no cumple con los mandamientos noájicos).
Porque tú (a los judíos se dirige) eres un pueblo santo para el Eterno tu Elohim. No guisarás el cabrito en la leche de su madre.”

(Devarim / Deuteronomio 14:21)

El mandamiento no deja lugar a interpretaciones rebuscadas.
Pero, no nos quedemos con nuestras ideas, veamos que dice por ejemplo el SEFER HAJINUJ aquí: http://www.ateret4u.com/online/f_01644_part_472.html
Y las fuentes, cuando se busca un poquito, son claras también al respecto. Ni carne no faenada ritualmente, ni carne de ciertos animales, ni mezcla de carne con leche están prohibidas para los gentiles.

Tenemos que andar con muchísima precaución para no hacer del noajismo una religión, lo cual incluye convertirla en una sucursal pobre del judaísmo.
Los noájidas tienen sus Siete Mandamientos dados por Dios, hay una decena de reglas más que los Sabios consideraron oportunas, pero no debemos imponer reglas “religiosas” que no les corresponden y que les llevan a vivir una vida falsa, entre noájida y judío, cuando el Eterno estableció las dos identidades y no una tercera intermedia.

Así pues, amigo noájida disfruta del jamón, de las chuletas de cerdo, del matambrito a la leche, de las ostras, de la paella, del sándwich de jamón y queso, de morcillas dulces o saladas, de bife sangrante, de todo lo que está vedado a los judíos por la TORÁ. Disfruta de eso, si te complace y no te desagrada. Come lo que está permitido por la ley de tu país, lo que el médico te deja, lo que es saludable, y recuerda de no comer parte de animal con vida, porque ESO es lo que tienes prohibido de parte de DIOS, tu Señor.
Y come KASHER, si eso es lo que quieres hacer, porque le encuentras algún sentido tú, sin imposturas ni delirios mesiánicos.

Por el noajismo puro YA, a construir SHALOM con ACCIONES de bondad y justicia.