Debemos respetar al prójimo, es parte esencial de los mandamientos noájicos.
Pero, respetar al otro NO implica respetar sus creencia o sus acciones.
Tú puedes respetar al otro un 100% pero estar un 100% opuesto a sus creencias o actos.
De hecho, en ocasiones así debiera ser, por ejemplo cuando tu prójimo está afiliado a la idolatría, a la inmoralidad, a las acciones que desprecian la vida; tú haz de respetar su identidad humana, pero en modo alguno puedes avalar su mala fe, su mala postura, su mala actitud, su mala disposición.
















