El Eterno concertó un pacto perpetuo con Noaj/Noé y sus descendientes, toda la especie humana.
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César Oncoy Bustamante nos consulta:
Saludos cordiales,
1- ¿Los mandamientos son sólo los siete en esencia y las derivaciones (ya sea la lista de 30, 66 o la perspectiva mística) no tienen el estatus divino de los siete? Es cierta esta afirmación.
2- ¿Los noájidas deberían incidir en enseñar acerca de los reglamentos derivados, es esto prudente o el enfásis principal debe ser en los siete?
3- ¿Cuales son los parámetros para evitar que el noajísmo caiga en lo religioso o se configure en una nueva religión?
Gracias César, Oncoy, 19, estudiante de negocios internacionales, Lima, Perú
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carlos_noajida nos consulta:
Buenos Dias Profesor Yehuda Ribco Le mando un Saludo. la pregunta es esta ¿Es Cierto que Di-s, le dio la Torah a Otros Pueblos Antes que a Moises en el Monte de Sinai?…pero estos Pueblos rechazaron la Torah y por eso nunca Fueron el Pueblo de Di-s? a diferencia de Israel que en el monte de Sinai, todos aceptaron la Torah con mucho gusto. Carlos Quiroga, 19 Años, Estudiante Adm. Empresas, Cochabamba, Bolivia
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Gracias por su anterior respuesta, el siguiente (lea el link para que entienda mi primera pregunta) texto también me ayudo en mi esclarecimiento.
Me surgen dos nuevas dudas:
I. Me queda claro la orientación teocéntrica del orden maimodiano y la antropocéntrica/cronológica de Tosefta y el Talmud. Sin embargo, no alcanzo a comprender la razón del orden sefirótico/cabalístico respecto a los anteriormente mencionados (orden maimodiano y talmúdico).
*¿Este orden debe entenderse como un equilibrio entre la perspectiva teocéntrica y antropocéntrica?
II. En el Talmud aparece la siguiente “lista alternativa” de los siete preceptos universales (Tanna DEBE Menasseh):
1. No incurrir en idolatría.
2. No adulterio.
3. No asesinato.
4. No robo.
5. No comer parte de animal con vida.
6. No castrar a los animales. 7. No injertar especies vegetales distintas.
¿Por qué no se enuncia estos mandamientos como suplementarios (como pasa en otros pasajes) y en lugar de ello se los pone en el mismo estatus que no blasfemia y el mandamiento positivo de establecer cortes de justicia?
De antemano, le agradezco su respuesta.
Cesar Oncoy Bustamente, Perú
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Todo noájida que aspira a ser “un piadoso entre las naciones” debe ir más allá de lo restrictivo en miras de mejorar su entorno. Tenemos siete preceptos que son básicos, pero son tan sólo las raíces para un estilo de vida más profundo, en el que el altruismo sea nuestra carta de presentación. Te haz preguntado cuanta gente carente de recursos hay tan sólo en tu zona. Ahora no pongamos excusas, afirmando que la pobreza es el resultado de la irresponsabilidad personal y la indigencia, pues bien sabemos que existen personas que ni siquiera tienen acceso a una educación primaria y a los recursos básicos que le permitan mejorar su condición social. Asimismo, a diario se puede ver en las noticias las injusticias y vejamenes a las que son sometidas, estas personas, por parte de las autoridades públicas, por los mismos ciudadanos y por su entorno familiar mismo, todo esto trae como resultado un deterioro del autoestima y el deseo de superación. Nosotros como noájidas, ¿debemos permanecer pasivos ante esta situación?. ¿No somos nosotros pacifistas?. Seamos sinceros y analicemos que hemos estado desenvolviéndonos bajo un pacifismo pasivo, no es la teoría o el discurso lo que va a mejorar esta sociedad sino la acción social y el amor al prójimo y la comunidad. Empecemos donando pequeñas pero significativas cantidades a los menesterosos, ya sea dinero, ropa, víveres, etc. Involucremonos con organismos sociales de ayuda al prójimo, donemos a instituciones de confianza, apoyemos la labor de Fulvida para expandirnos en ese mismo rumbo, el de ayudar a los noajidas que menos tienen. Espero que esto sea una reflexión, corta pero sincera, para que actúes en la medida de tus posibilidades y en consonancia con el respeto a la ley divina. Se un verdadero noájida, se un noájida con responsabilidad social.
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La anciana señora águila se despertó, como todas las mañanas, temprano pues tenía muchas cosas para hacer. Navegar entre las nubes, aletear en las corrientes, ascender hasta donde el cielo parece la noche y especialmente, debía buscar su comida diaria. Algún conejo, un ave transeúnte, algo que cocinar. Pero, está mañana fue diferente a las demás, pues no encontraba sus anteojos por ninguna parte. ¿Cómo prentenden que una abuela águila salga a cazar sin sus anteojos? ¡Moriría de hambre! Eso, si no chocaba con el pico de alguna montaña. Desperada buscó y rebuscó. Puso el nido patas pa’rriba pero sin éxito. Al parecer algún pícaro le había sustraído sus lentes… ahora le quedaba la prisión de la oscuridad, la quietud y la muerte. Desanimada y desesperanzada la triste abuela águila lloraba y lloraba, desconsolada y amargada porque apenas si distinguía sombras difusas sin sus anteojos de águila. La pobre no se había dado cuenta de que sus lentes estaban encima de su mesa de luz, como todos los días. Ella con el apuro y la distracción olvidó donde estaban y no sabemos si los volvió a encontrar…
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