Apreciados señores.
Solicito amablemente su guía en cuanto al problema que desde hace algún tiempo he tratado de enfrentar solo, pero que leyendo su artículos me doy cuenta que lo enfrente mal.
Soy casado hace varios años, la sexualidad con mi esposa es casi inexistente, sin embargo la amo y no quiero separarme de ella, porque eso significa perder a mi hija y echar a la basura nuestros sueños y lo que hemos construido juntos.
En sus artículos dicen que la masturbación es pecado y que por ende se debe evitar y lo entiendo, aún así he preferido hacerlo en lugar de ir a buscar otras mujeres o tener que discutir con mi esposa sobre el tema (como cientos de veces ha sucedido).
He orado, pidiendo al Eterno me ayude con esto, pero tal vez en mi desesperación no he podido ver Su respuesta.
Agradezco su amable orientación.
Roger C., Colombia.
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