Jánuca 5776 americano

Jánuca 5776 (2015), luces encendiéndose en nuestra querida América que despierta: Argentina, Venezuela, las primeras de muchas más.
Quiera el Eterno que la LUZ siga esparciéndose y llevando bienestar, salud, prosperidad, seguridad, educación, respeto, solidaridad, libertad, conciencia.
¡La oscuridad comenzó a caer! ¡Alegrémonos por la claridad que inició su ascenso!
Ahora, a alcanzar al mundo completo, restaurar y purificar el Santuario, apartar el mal y disfrutar del bien.
Sigamos construyendo SHALOM.

¿Prédica de Torá?

Si el propósito del estudio de Torá esta anudado a los deseos del EGO, no hay un estudio real, pese a que se repitan correctamente textos bíblicos, o se citen explicaciones que, en principio, son acertadas.

¿Cuáles son esos deseos?
Obtener atención para de esa forma sentir que se tiene algún poder que mitiga el sufrimiento por ser impotente.
Se puede pretender atención y poder engordando el ego (con minúscula), creyéndose mejor y superior a lo que realmente se es, y entonces decretar que se le debe respeto, honor, pleitesía, pagos, etc. Se recurre a gritos, amenazas, presiones, violencia, insultos, hostigamiento, o cualquier otra acción o actitud que haga sentir que uno es fuerte, cuando no lo es, en tanto la “víctima” está en situación de desventaja.
O se puede pretender esa atención y poder apocándose, degradándose, para conseguir lástima, servilismo por obligación “moral” de parte de aquel que deberá socorrer al abrumado, no por voluntad genuina de hacer el bien, sino a causa de la manipulación que le ha atrapado.

Este deseo también aparece cuando se plantea estudiar Torá, así como al ejercicio de cuestiones ritualistas, sean que correspondan a la propia identidad espiritual (noájica o judía) o no.
Así, no se está andando por la senda espiritual, de lealtad a los mandamientos, de construcción de SHALOM por medio de acciones de bondad y justicia; sino usando lo sagrado de manera profana, como instrumento de engaño, para pervertir, para esclavizar.

Por esto, aunque se aprenda de memoria pasajes y libros, aunque se obtenga una inteligencia referencial, el resultado no enriquece ni permite hacer brillar la Luz de la NESHAMÁ (espíritu).
Es importante reconocer que llenarse de información no es sinónimo de haber alcanzado el conocimiento, ni habla de estudio, ni hace sabio al que cree poseerla. Porque, si bien sabio es aquel que sabe; en lo que respecta a Torá la sabiduría no se circunscribe a un aspecto meramente intelectual, sino que debe irradiar y ser auténtico en todas las dimensiones de la persona.

Aunque, recordemos que en la sagrada tradición se nos enseña que en ocasiones uno actúa un mandamiento, o ejecuta una acción positiva, pero sin estar motivado sinceramente en hacer la Voluntad Divina; y que al final, de tanto actuar aparentando lo positivo, uno termina andando virtuosamente por el camino correcto.
Pero, para que esto suceda realmente, es imprescindible que la acción no sea excusando malas intenciones, porque en ese caso difícilmente se endereche lo torcido. Por ejemplo, un pastor que se disfraza de lo que considera “rabino”, para de esa forma predicar su idolatría, con un talit sobre la cabeza, tartamudeando frases que parecen hebreas, haciendo malabares para declarar sagrado lo que es malvado; ciertamente que será casi imposible que encuentre la senda espiritual o conduzca a alguien a ella así. Porque, está motivado por el mal, para corromper, para burlar, para adorar al EGO; lo cual dudosamente termine en encontrar la LUZ.
¿Se comprende la idea?
Es importante tenerlo bien claro, no confundirse.

No hay que dejarse deslumbrar por aquel que ofrece información, incluso aunque parezca verdadera. Porque el astuto lobo sabe usar un par de frases ciertas, para así esconder el resto del discurso falso y hacerlo pasar por bendito. Más que el disfraz o la repetición de lemas, es imprescindible encontrar qué está motivando la acción, si el EGO o la NESHAMÁ.
Hay que ser muy cautelosos, porque está lleno, repleto, plagado, de falsos rabinos, falsos maestros, falsos cabalistas, falsos eruditos, falsos, pero que aprendieron un par de palabritas, dibujan interesantes esquemas, saben vender su porquería como si fuera oro y lo cobran con la esclavitud y sometimiento de sus seguidores.

(Basado en el comentario de Elizabeth Fernández en http://fulvida.com/2015/12/01/estudio-bblico/#comment-62243)

Iosef de Jánuca

Es sabido que la historia de Iosef, hijo de Iaacov, guarda relaciones muy fuertes con la historia de Purim.
Podemos sorprendernos al descubrir que también las tiene con la próxima festividad de Jánuca.
En una breve sinopsis veremos algunos de los puntos de conexión:

  1. Iosef estaba llamado a la grandeza, pero es esclavizado y oprimido en (y por) el extranjero.
    Judea debía conducir a las naciones por la senda espiritual, al encuentro de Dios, pero es esclavizado y oprimido por el extranjero.
  2. Iosef fue despojado de sus ropajes de distinción y realeza.
    Usurparon de los judíos sus lugares sagrados, introduciendo en ellos corrupción e idolatría.
  3. Iosef a pesar de todo, logró sobresalir de en medio de las dificultades.
    Los judíos continuaban con sus tradiciones, a pesar de soportar terribles prohibiciones en contra y castigos al ser descubiertos.
  4. Iosef fue acusado vilmente de actos aberrantes, luego de haberse resistido a las insinuaciones libertinas.
    A los judíos se les incitaba y provocaba a todo tipo de perversiones, y cuando se resistían eran acusados y maltratados.
  5. Iosef pudo haber sido asesinado mil veces, pero el amo siempre prefirió otro destino  para él.
    Judea era cautiva, podría haber sido exterminada su población, destruido el Templo, echado a los remanentes al exilio; pero el conquistador quería hacer olvidar la Torá, evaporar la personalidad judía, y no dañar adrede físicamente a los judíos o su patria.
  6. Iosef además de esclavo y en país extraño fue encarcelado.
    Los judíos sufrían todo tipo de persecuciones simplemente por querer seguir viviendo como corresponde a los judíos.
  7. Iosef había soñado con grandeza y mantenía su confianza en el Eterno ,aunque todas las cartas parecían echadas en su contra.
    Los judíos seguían soñando y confiando en el Eterno, no decaían en poder ser algún día libres de las ataduras que los atormentaban y así preservar su propia cultura.
  8. Iosef fue útil al conquistador, quien le sacó de la cárcel, dotó de poder, pero a cambio exigió llevara una máscara de pertenecer a la cultura egipcia. Iosef siguió siendo Iosef, aunque por fuera era Tzafnat Paneaj.
    Hubo judíos que gustosamente se helenizaron, otros que por conveniencia o temor se aproximaron al enemigo, y otros que se mantuvieron firmes en la lealtad a su cultura judía.
  9. Eventualmente Iosef exteriorizó su personalidad real, la hebrea, y logró limpiar las oscuridades de Egipto con las luces de su familia.
    Los judíos echaron a los seléucidas de Judea, retomaron el Templo, lo limpiaron y volvieron a los oficios santos allí. Encendieron la luz de la Menorá, que recordamos cada Jánuca.

Hay otros nexos, pero con estos ya tenemos suficiente para aprender y meditar.
Podríamos hacer el ejercicio de ver cómo se aplican estas situaciones a nuestra realidad, por ejemplo. Si lo haces y descubres algo que quieras compartir aquí, en los comentarios, será un honor leerlo.

Jag urim sameaj

(Publicado originalmente en SERJUDIO.com, republicado aquí por su interesante aporte a la identidad espiritual del noájida).

Bondad infinita

Una enseñanza sagrada desde tiempos inmemoriales es encontrar el equilibrio saludable entre la bondad y la justicia, para así desarrollar una vida de plenitud.
A esto lo denominamos como “construir SHALOM”.
En palabras, pensamientos y acciones; en cada momento de la existencia.
Es una tarea pesada, sumamente difícil, pero que sus resultados son enormemente favorables.

Cuando las personas se manejan exclusivamente con bondad, se ponen en problemas y/o generan inconvenientes a otros.
¿Por qué?
Porque la bondad sin justicia no conoce de límites.
Por lo cual, la gente se aprovechará y explotará la evidente debilidad del “bueno”, que en realidad no está siendo tal, sino pasto para las fieras. Ni siquiera se precisa de alguien “malo” para aprovecharse, ya que al abierto desprendimiento ilimitado dispone al receptor a obtener más, a reclamar, a demandar, a convertirse en un foco de exigencias para saciar un apetito que parece no conocer fin.
Pero también el bueno sin contención provoca otra dificultad, cuando ubica al receptor de la bondad en el lugar del dependiente, incapaz, necesitado. En lugar de generar disciplina de trabajo, responsabilidad, compromiso, esfuerzo por avanzar, lo que está provocando es una actitud pasiva, agobiada, falta de creatividad.
Y surge también otro inconveniente, cuando en nombre de la falsa bondad, la cual es la ilimitada, se excusa cualquier conducta negativa, inventando el pretexto de “todo es bueno”, o “no se debe de juzgar”, o “el juicio es solo del Señor”, o consideraciones erróneas similares. Esto favorece la aparición de mayores conductas nocivas, escudadas en la defensa falta de ética del bueno sin límites.

A todo esto, las emociones se contaminan por esta ecuación descoordinada.
El agotamiento físico/material acompaña al emocional/mental. Porque somos humanos, tenemos límites impuestos por la realidad material. No tenemos capacidad para dar sin pausa, solo Dios es proveedor sin precisar algo que reemplace lo otorgado. Nosotros nos vamos consumiendo, apretados por la necesidad natural.
Entonces, puede aparecer también la amargura, la decepción, la desesperanza, el enojo, la ira, el hastío y otros sentimientos pesarosos.
Obviamente que éstos deben ser reconocidos, admitidos, hechos conscientes, para así tener una alarma que nos indique nuestra dificultad y tal vez realicemos las modificaciones oportunas para mejorar.
Pero, como somos “buenos” no podemos hacer los cambios imprescindibles, ya que estamos disculpando la maldad, porque de lo contrario no seríamos tan buenos.
Entonces, nos empecinamos en mentirnos y decir que no estamos mal, que estamos bien, solo cansados por cosas que no son el verdadero problema.
O nos sentimos, además de todo, culpables, por ser tan “mala gente” por estar juzgando al prójimo, o por sufrir, o por ser incapaces de colmar el deseo insaciable del taimado receptor, o… no nos faltará motivo inventado para mortificarnos y hacernos presa fácil del EGO que nos esclaviza.

¿Así queremos vivir? ¿Ese es el “destino” para el que anhela compartir su bondad?
Seguramente que el bien no existe para maltratar a quien lo expresa, ni para martirizar a otros.
Por lo cual, es necesario aprender a usar el bien con bondad.
¿Cómo?

La bondad DEBE estar limitada, codificada, balanceada por la justicia.
Cuando el límite no existe, o se desdibuja con facilidad, la bondad deja de ser tal y pasa a ser un mal, más o menos encubierto.

Cuando el bien se equilibra con la justicia, existe el SHALOM.

Te dejo una tarea para que medites, si deseas y mucho mejor si compartes tus ideas con nosotros aquí.
¿Qué sucede cuando la conducta es la justicia extrema, sin equilibrio de bondad?
Gracias.

Luz Espiritual

Espiritual NO ES:

  • sentimientos,
  • meditación,
  • poses corporales,
  • música introspectiva,
  • música en general,
  • repetición de lemas,
  • memorización de pasajes,
  • pertenencia a una secta,
  • religión,
  • esclavizarse a los mandatos de líderes,
  • hablar de manera ininteligible,
  • murmurar constantes ensalmos, alabanzas, aleluyas o similares,
  • doctrinas esotéricas,
  • mística,
  • alejarse para estar solo y envolverse en contemplaciones de seudo divinidad,
  • vestirse de formas extrañas,
  • tener comportamientos alienados,
  • prácticas supersticiosas.

Espiritual ES:

  • lo que resalta la conexión constante que nos une con el Eterno.

Por tanto:

  • cumplir los mandamientos que nos corresponde (los siete de las naciones si eres gentil; los que te incumban dentro de los 613 para los judíos, si eres judío),
  • construir SHALOM, que es una actitud y acción de bondad Y justicia,
  • estudiar aquello que nos ataña de TORÁ, para apartar errores, consolidar el bien, conocer nuestra porción, dedicarnos a ello.

El mundo, todo en él, es el lugar para ejercer la vida de espiritualidad.
Sea cuando nos abstenemos de lo prohibido,
o andamos con cautela ante lo que pudiera llevarnos al error,
o para rescatar las chispas de divinidad en todo lo creado,
o ejercemos nuestros deberes y potestades de manera leal.

Por tanto, es bueno tomar conciencia de que toda la creación es parte del campo de desarrollo de lo espiritual.
Como una línea sin cortes que une lo más etéreo con lo más grotesco, en todo ese tramo está la posibilidad de expresar nuestra conexión constante con el Padre Celestial.

Algunas sugerencias:

  • estudia aquello que te nutre realmente de TORÁ, y que es apropiado de acuerdo a tu identidad espiritual,
  • conoce tu ser, en su multidimensionalidad,
  • integra tu multidimensionalidad sin quebrantos artificiales,
  • admite tus defectos,
  • acepta tus virtudes,
  • vive construyendo SHALOM, con bondad Y justicia, en todo momento,
  • haz TESHUVÁ,
  • controla aquello que está en tu dominio,
  • no te desgastes en pretender controlar lo que no puedes controlar,
  • deja fluir lo que es improductivo mantener asido,
  • vive aquí y ahora a pleno, con memoria y proyección saludable,
  • disfruta de lo permitido,
  • apártate de lo prohibido,
  • comunícate auténticamente,
  • sé simple,
  • agradece,
  • haz tu parte, es tuya y de nadie más,
  • siembra para recoger en esta vida y en la siguiente, pero no seas como el necio que sirve a su amo solamente a cambio de la magra paga,
  • ampara al desprotegido, pero no lo conviertas en un lisiado emocional,
  • conversa con el Padre Celestial.

Con estas conductas seguramente la Luz de la NESHAMÁ (espíritu) poblará más tu existencia y la de tu entorno, apartará sombras del EGO, te hará crecer en verdad y poder.

Estudio “bíblico”

El ESTUDIO “bíblico” está reservado en exclusiva para los judíos, pues la Torá es heredad de Israel.
Ese estudio NO debe hacerse a fuerza de buenas intenciones, de habituar interpretar libremente, de generar ideas y opiniones según el propio criterio; sino que ha de estar guiado debidamente por el maestro capacitado, conocedor de la materia y de los modos de instrucción, y que provee de la creatividad limitada adecuadamente por el mensaje de la Tradición.
Es decir, no hay un verdadero estudio “bíblico” desprovisto del maestro apropiado, que conoce y respeta las fuentes tradicionales, y a la vez que tiene el ingrediente necesario para crear conocimiento actual.
Hemos publicado en otras ocasiones los párrafos legales y proféticos que confirman y demuestran esto, si tienes interés te pido que tomes el trabajo de buscar en el sitio.

El Eterno admite que el noájida estudie de Torá aquello que le pueda reportar crecimiento en su senda de fidelidad al Eterno.
Si bien la propiedad sigue siendo, y lo es eternamente, de los judíos, es admisible compartir lo adecuado con el noájida respetuoso y consciente de su lugar en la sociedad con el judío en la construcción de un mundo de SHALOM.
Obviamente que si para el judío el estudio debe ser regulado por un maestro idóneo en conocimiento y enseñanza de Torá, mil veces más esto se aplica a la hora en que el gentil desea beber de la rica Fuente de Israel.

De lo anterior es evidente que cualquier gentil que presuma de liderazgo bíblico, se imponga como maestro de Torá, imparta sus doctrinas al respecto, opine y pretenda enseñar doctamente; es una persona que está errada, tal vez llevada por buenas intenciones, pero carente del contenido y la cualidad necesarias. En el peor de los casos es un adorador del EGO, el cual es el responsable del surgimiento de todas las religiones, que contaminan la pureza humana, esclavizan al hombre y la sociedad, someten al mal a los inocentes, y usurpan la espiritualidad con religión.
Si tú eres seguidor de las nefastas enseñanzas de esos falsos profetas, “apóstoles”, “rohes”, “rabinos mesiánicos”, pastores, o cosas similares; debes saber que estás andando por una senda espantosa, de idolatría, de aberración abominable, de odio al Señor y carcoma de Salvación.

Que quede muy claro, para no recurrir a fuentes envenenadas a la hora de buscar el conocimiento luminoso y de vida de la Torá.
Aquel que busca el agua sagrada, que emana de la Fuente de santidad, no irá a recoger el hediondo barro en pozos secos, o apenas mojados, de los pregoneros de la religión. A tenerlo en cuenta, sin dejarse impresionar por palabras altisonantes, vestimentas enjundiosas, supuestos poderes proféticos, o cualquier otra trampa que el EGO prepara a los pies del incauto para que caiga en el sometimiento de la religión, en cualquiera de sus facetas, incluso en la que parece santidad judía.

¿Cuál sería la meta acorde para un verdadero estudio bíblico?
Varias son las finalidades, mencionaré solo algunas.

  • Conocer la Voluntad del Eterno, la que fue expresada por medio de Sus profetas.
  • Aprender los caminos armoniosos para aquel que desea vivir de acuerdo a los mandamientos del Eterno, aquellos que corresponden a cada uno de acuerdo a su identidad espiritual (noájica o judía).
  • Tomar conciencia del propio rol en la Obra del Eterno, para así laborar con esmero de acuerdo a lo que es apropiado.
  • Evitar caer en las manipulaciones de las religiones, que emplean el texto bíblico, a veces sumamente cambiado, con intenciones de mantener a las personas esclavizadas a creencias vacías de santidad y llenas de corrupción.
  • Recibir el consejo que lleva al autoconocimiento, al crecimiento en todas las áreas, a la eliminación de conflictos. Tal como si fuera un manual sagrado de psicología, pues quien mejor que el Autor del hombre para escribir el manual de la verdadera ayuda a la liberación del hombre.
  • Saber lo que es prohibido y permitido para el leal al Eterno, sea judío o noájida, y así conectarse plenamente a la vida cotidiana, mejorar las relaciones humanas, crecer como individuo, aportar a los demás positivamente.
  • Reconocer al Autor, para agradecerLe en verdad.
  • Fortalecer la propia identidad espiritual, sea la noájica o la judía, y así estar guarecido de la religión y su esclavitud infernal, que lleva al hombre a salvajadas tremendas, entre las que se incluye la negación del hombre, para negar a Dios.