El arte de comunicar

Si lo puedes decir en pocas palabras, ¿para qué complicarlo?

Si lo puedes comunicar con sencillez, ¿para qué complicarlo?

"Pues de la mucha preocupación viene el soñar; y de las muchas palabras, el dicho del necio."
(Kohelet / Predicador 5:2)

Y en este caso “soñar”, no significa algo bueno, ni providencial, ni profético, ni que lleve a bendición.
El soñar de la mucha preocupación es:

"Porque cuando hay muchos sueños, también hay insignificancias y muchas palabras. Pero tú, pon tu conciencia plena en Elokim (Dios)."
(Kohelet / Predicador 5:6)

Te propongo un ejercicio.
Escoge un día de esta semana, por ejemplo hoy.
Hoy te comprometes a decir todo lo que quieres (y conviene, y es lícito) decir en no más de siete palabras por oración. (No vale añadir oraciones cortas para formar un discurso largo.)

Vamos, hazlo.
Luego me cuentas, BREVEMENTE con SIMPLICIDAD pero sin por ello falto de inteligencia y autenticidad.
¿Te animas?
¡Claro que sí!


Dedicado con mucho cariño a varios amigos, que espero se sientan identificados y aprendan la lección.
Con todo mi aprecio y respeto.

Acepta hoy la bendición

La gente, nosotros buscamos el camino fácil, y por esto nos complicamos tanto la vida.

Es paradójico.
Nos afanamos por alcanzar la comodidad, el placer instantáneo, el no tener que esforzarnos
PERO es precisamente esta actitud la que nos niega la alegría y nos cierra el paso al bienestar.
Entonces inventamos excusas en abundancia para negar lo que es evidente.
Nos llenamos de palabrería y creencias, para seguir sometidos a nuestra complicación en lugar de ser felices.

No me creas a mí, créele al santo predicador:

"Considera que solamente he hallado esto: que Elokim (Dios) hizo al hombre recto, pero ellos se han buscado muchas excusas.’"
(Kohelet / Predicador 7:29)

Dios hizo al humano y le dio el camino derechito hacia la plenitud, el bienestar, la alegría.
Estaba todo preparado para que el hombre fuera dichoso por siempre.
Pero el hombre no quiso andar recto por la senda de Dios, sino que de inmediato empezó con cálculos, conveniencias, jueguitos mentales para obtener el supuesto poder.
Y fracasó de manera estrepitosa.
Eso no le pasó solamente a Adam y Java (Adán y Eva), es algo que nos pasa cada día.
Piénsalo y te darás cuenta de que es así.

Está todo listo para que seas bendito, pero decidiste dar esa vuelta de más, ese rebusque innecesario, esa cosita que nadie te pidió o te demandó el pastor… y entonces perdiste el rumbo.
Ya no te diriges más a la bendición, sino a la complicación, a bailotear entre la polaridad del dolor.

El ejemplo es evidente en el noajismo.
Dios ha dado Siete Principios básicos, fundamentales, simples de comprender, sencillos de transmitir, fáciles de cumplir, evidentes, naturales.
Son el camino de la humanidad para ser espirituales.

Pero, ¿qué hizo la gente, desde el mismo comienzo de la historia humana?
Se inventó religiones.
Impusieron creencias, dictaron dogmas, establecieron inquisiciones, encendieron hogueras para quemar herejes, erradicaron a los que pensaran diferente, jugaron a ser dioses, fueron payasescos con los rituales que elaboraron… y así seguimos actualmente.
La gente se complica innecesariamente.
Se llenan de rituales y de doctrinas en lugar de aferrarse a su verdadera esencia espiritual y a su camino de Luz.

Te propongo que seas simple en verdad, de forma auténtica.
Si eres gentil (no judío) entonces conoce los Siete Principios fundamentales y haz de ellos el parámetro de tu vida.
Así serás realmente espiritual.
Entonces, serás bendito y de bendición, serás feliz, tendrás alegría y, lo que para muchos parece indispensable, la promesa de una vida eterna llena de placer.

Hazlo por ti, sí hazlo de forma egoísta: vive como noájida para ser feliz aquí y en el paraíso.
No lo hagas porque eso es lo que te manda Dios.
No lo hagas porque es lo correcto, es la raíz de toda ética.
No lo hagas para ser auténtico, armonizado en ti mismo.
No lo hagas para beneficiar al prójimo, a la sociedad.
No lo hagas por nada trascendente. ((Todo esto ya te lo propuse antes y no lo admitiste ni integraste a tu vida))
¡No!
Hazlo para ser feliz, para ser bendito, para ser salvo, para obtener muchos bienestar.
¿Sí?
¿Lo harás entonces?
Vamos, es lo que Dios quiere para ti. Quiere que seas feliz. Ha diseñado todo para que lo seas. Pero tú tienes que abrirte a recibir esa Luz, esa paz, ese shalom.
¿Sí?
¿Lo harás?

Vamos, sé simple en verdad.
No a la manera del EGO, que todo complica pero hace creer que facilita.
Vamos, la bendición se derrama sobre ti a cada instante, ¿te negarás a recibirla en abundancia?

Abre tu corazón, deja de pensar en lo que te han enseñado en tus iglesias.
La salvación ya está lista para ti, con toda la bendición.
Pero la debes aceptar.

Amor cristiano en la práctica

Hace unos días empecé a recibir emails no deseados de gente fanatizada por la idolatría de Jesús.
Parece que son parte de un grupito llamado israeldedios@groups.live.com.
Son mensajes totalmente idolátricos, desquiciados, viciosos, perturbadores por la demencia e ignorancia.

Amablemente pedí que se me diera de baja de este grupito, al que no me pedí afiliarme, al que no me interesa relacionarme, cuyos mensajes son fastidiosos.
La respuesta fue silencio pero una andanada de más mensajes delirantes y mediocres.
Luego, en su inoperancia, vi como otras personas habían sido sumadas también sin permiso y pedían la baja. Pero tampoco eran respondidas, o se las insultaba lisa y llanamente por no querer aceptar los mensajes de parte de Jesús.
¡Cuánto respeto y dignidad!

Intenté con la gente de Live.com, los mismos de Windows y de Hotmail, quienes hace un par de meses me bloquearon mi cuenta personal de Hotmail sin motivo y me tuvieron a cuentos hasta decidir que no me la volverían a habilitar.
Pero, esta amorosa gente de Hotmail nada hace para cancelar mi suscripción a ese grupete, ni los bloquea, ni los trata como los criminales spammeros que evidentemente son.
¡Linda forma de demostrar justicia y “amor cristiano”!

Y siguen llegando emails de alguna gente, pastores, profetas, ovejas, gente que andan en sus pozos e infectando a otros con sus adicciones.
Cero respeto. Cero responsabilidad. Cero amor. Cero comprensión. Cero madurez. Cero justicia. Cero fidelidad a Dios. Pero mucha locura amparada en el imperio religioso.

Lo que motiva este artículo es el disparate que acaba de llega a mi email, que creo resume muy bien el EGO al comando de estas personas:

Mi hermano tenemos a alguien que  se remontas sobre nuestro correos   y mandan miles de mensajes, y luego otros contestan  diciendo asi;  no  me mandes mas mensaje que estoy trabajanado,  luego llegan y mas  mensaje   dicendo  mensajes enviado dese un Samsung,  pues no se quien los manda, peor si estoy segura, que los  spiones de los PC,  lo Hacen son trayanos, que estan dontro del ministerio, por satanas   nos nlos ha   enviado , apra  hacercenos  leventar cuestiones necias entre nosotros, por somo hijo de Dios, ame4n Dios te bendiga y os de  fortaleza, feliz  2012.

Si alguien sabe lo qué hacer, dónde denunciar para que se detenga esto, etc. se oyen sugerencias.
Y si alguien puede comentar lo que aprendemos en profundidad acerca de esta anécdota pequeña, es bienvenido también.

Hasta luego.
No dejemos que un imbécil pequeño nos arruine nuestro gran día.

Yo soy el que soy

Hay un yo que hace.
Un yo que lo siente y lo cuenta.
Un yo que lo distingue, interpreta y relaciona.
Un yo que lo encasilla, dosifica, enumera, ordena y excusa.
Un yo que toma conciencia de que es uno, uno consigo mismo, uno con el prójimo, en constante comunión con Dios.

¿Cuál yo eres tú?

Toma conciencia.
Si deseas, respóndelo aquí mismo.
¿Sí?
Gracias.

(Te pido que me ayudes.
¿Qué entiendes de este texto?
¿Cómo te ayuda a construir shalom?
¿Te parece útil?
¿Lo puedes relacionar con enseñanzas previas?
¿Vislumbras la conexión cabalística de esta enseñanza?
Gracias.)

Piensa bien y saldrá bien

Se nos ha dicho de que “si piensas bien, te irá bien”.
Y no, realmente no es así.
Es una falsedad evidente.
Es demostración del pensamiento mágico, típico de la inmadura mente infantil (link).
(Sí, ya sé, hay grandes personalidades que lo han instruido y sus seguidores lo repiten y otros los defienden. Sí, lo sé).

Claro, el pensar bien, el verdadero pensamiento positivo es beneficioso.
¿Por qué?
Lo podemos resumir con un verso: “Apártate del mal y haz el bien; busca la paz, y síguela. ” (Tehilim / Salmos 34:15).
Primero, entendamos al comienzo de las palabras del salmista.
Apartarse del mal, también de pensamientos, de acciones, de reacciones que sean malas, adversas, negativas, contrarias, conflictivas, falsas. Lo que sea mal.
En gran medida porque enfocarse en lo negativo, buscar la oscuridad, llenarse de abatimiento, sumirse en desesperación, prohibirse disfrutar, vaticinar calamidades solamente, produce un efecto túnel en nuestra percepción. Estaremos solo pendientes a los signos adversos que parezcan demostrar nuestra pesadez mental, nuestra parálisis emocional, nuestra impotencia.
Enchufarse a lo oscuro no brinda conexión con lo luminoso.

Así pues, si fuera solo para esto, para evitar caer en un pozo estimulado por la pesadez de pensamiento, ya estaríamos contentos con el pensamiento positivo.
Porque nos estaríamos apartando del mal.

Pero, mira el detalle significativo, el salmista inmediatamente después no te dice que te acerques al bien, tampoco que pienses bien, él te recomienda (con su inspiración divina al mando) a que HAGAS el bien.
Hacer. No divagar, fantasear, desear, anhelar, añorar, recordar, convocar con pensamientos, agitar con ensalmos… nada de superstición o magia, ni mandar a Dios para que sea Él quien nos haga los mandados.
Sino HACER el bien.
HACER el bien.
¿Y qué es el bien?
Aquello que te lleva a unificarte, a sintonizar tus dimensiones, a conectarte contigo y con el otro y con Dios.
Bien es lo que Dios ha declarado que es bien.

Así y todo, haciendo el bien, no es suficiente para el salmista.
Te aconseja que busques la paz, que la sigas, que la conviertas en tu meta, en tu destino.
La paz, que es la plenitud, la completitud, la armonía, la unificación del ser, la salud multidimensional, la conexión sin máscaras.
Tú debes buscar el Shalom afanosamente, es tu misión en la vida.
Construir shalom no es un mero ideal nacido entre nosotros, sino un imperativo sagrado de todos los tiempos.
Está implícito en el ser humano, en nuestra esencia como especie.
Construir Shalom, comenzando por dentro y luego con el afuera.
Unificarnos. Conectarnos. Despojarnos de la mentira. Ser auténticos.

Es lo que dice el salmista, al menos así lo vemos nosotros.
No se nos dice de pensar bien, ni de esperar milagros, ni de dejar que Dios haga todo.
Somos nosotros que tenemos el imperativo triple de accionar así:

  • alejarnos del mal
  • hacer el bien
  • construir Shalom.

No cuenta pensar bien como si fuera todo lo anterior.
Pensar bien es bueno, es saludable, en tanto no sea una excusa para dejar de hacer lo que nos toca hacer, lo que es deber hacer.

Andar por la vida con un ánimo optimista, confiando en Dios y en las propias potencias y en el prójimo, suele tener buenos resultados, mejores que andar esperando desastres, penurias, maldiciones, etc. Es cierto, el pensar bien es muy saludable. Yo no me atrevo a negarlo.
Pero si tenemos la certeza de que haremos “milagros” a través del mero pensar, de que la vida cambiará radicalmente solo por esperar que nuestro pensamiento controle al universo… estamos lejos de haber madurado y andar por la senda de la cordura.
Estamos más próximos a los niños, a los supersticiosos, a los que creen que una cintita roja los protege de algo llamado “mal de ojo”, los que creen que si dan caridad recibirán automáticamente un tanto por ciento, los que pretenden manipular a Dios con oraciones o creencias.
No, ese no es el camino indicado para el leal a Dios.

Entonces, adelante, llena tus pensamientos de Luz, pero no te creas el que controla todo, el que decide todo, el que a través del pensamiento adquirirás aquello que deseas.
También habrás de esforzarte, de trabajar, de comprometerte, de levantarte y seguir luego de tropezar… sí, deberás hacer tu parte y no aguardar milagritos ni magia.
¡Qué pena si no te gusta!
Pero no soy yo quien lo dice, solo lo repito para ti.

Y por si no fuera claro, el salmista reitera y amplía: “Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre.”  (Tehilim / Salmos 37:27).
Ciertamente no es una promesa tonta de vida eterna en este mundo limitado, en el cual la muerte es una realidad constante, en la cual las desgracias ocurren, en la cual las fallas y deterioros acontecen sin por ello ser “castigos divinos”.
El “vivir para siempre” es una promesa de superación, de dejar de estar limitado por nuestra condición material, de unificar nuestro ser y gozar en el más allá de los placeres que cosechan los que actúan en sintonía con los dictados de Dios.
Sí, la promesa del “paraíso”, de la “salvación”, que no se adquiere por creer en dioses crucificados, ni por peregrinar a tumbas, ni por cosechar reliquias, ni por venerar líderes religiosos.
Se adquiere muy fácilmente, apartándote del mal y haciendo lo que Dios te ha dicho que es bueno.
Encontrando la unificación. Siendo uno. Conectándote, contigo, con el otro, con Dios. Dejando libre el dolor. Dejando de imponer tus miedos. Asumiendo tu impotencia y no adorar al EGO a causa de ella.

Y, presta atención, el salmista, inspirado por Dios, no te dice que si haces el mal eres un demonio, o un fracaso espiritual.
El salmista, por ser un hombre de Dios, sabe que tienes que luchar contra tu EGO, que no la tienes fácil, que en la vida del hombre es natural la tendencia al mal y que muchas veces caemos, nos resbalamos hacia la mala acción.
El salmista, un hombre de Dios, lo sabe, él también tuvo que luchar esa batalla diaria contra sus tendencias, contra las presiones sociales nocivas, contra la pereza, etc.
No te condena por haber errado algún paso. No eres un demonio por equivocarte. No eres “condenado” por pecar.
Sino que el salmista, en su sagrada sabiduría te recomienda que te apartes del mal, que hagas el esfuerzo necesario para no caer.
Eres humano, así que eso es lo que debes hacer.
Luego, cuando te has fortalecido, o mientras lo estás haciendo, es que debes hacer lo posible para construir Shalom, por supuesto.

¡Cuánta diferencia con el mundo plagado de infierno y maldición de la idolatría que se hace pasar por santidad!
Mira el enorme contraste: “Amado, no imites lo malo sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; el que hace lo malo no ha visto a Dios.” (Libro idolátrico tercero de Juan 1:11).
¡Mira que malicia, petulancia, ignorancia, falsa santidad!
Este señor te dice que si haces lo que él te dice, entonces eres “de Dios”, sea lo que ellos signifique en su doctrina oscura.
Pero, pobrecito de ti, si haces lo malo eres alguien sin Dios, desconectado, en falta eterna, en pecado original, carente de salvación, un hijo de Satanás.
No te reconoce en tu dimensión humana. No se identifica contigo. No admite que todos tenemos que esforzarnos para alejarnos del mal.
Este santulón te exige que seas perfecto, que no metas la pata, ni un poquito, porque si haces algo malo entonces es demostración que eres de Satanás y te vas al infierno, con tu padre…

¡Es TERRIBLE!
Es inadmisible, pero a pesar de esto sigue siendo predicado por todos lados, sigue siendo considerado un libro santo, sigue siendo adorado como único modo para alcanzar “la salvación”.

El profeta de la Verdad ha declarado firmemente la cuestión:

"(11) Dice el Eterno: ‘¿De qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y del sebo de animales engordados. No deseo la sangre de toros, de corderos y de machos cabríos.
(12) Cuando venís a ver mi rostro, ¿quién pide esto de vuestras manos, para que pisoteéis mis atrios?
(13) No traigáis más ofrendas vanas. El incienso me es una abominación; también las lunas nuevas, los shabatot y el convocar asambleas. ¡No puedo soportar iniquidad con asamblea festiva!
(14) Mi alma aborrece vuestras lunas nuevas y vuestras festividades. Me son una carga; estoy cansado de soportarlas.
(15) Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos. Aunque multipliquéis las oraciones, yo no escucharé. ¡Vuestras manos están llenas de sangre!
(16) ‘Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras acciones de delante de mis ojos. Dejad de hacer el mal.
(17) Aprended a hacer el bien, buscad el derecho, reprended al opresor, defended al huérfano, amparad a la viuda.
(18) ‘Venid, pues, dice el Eterno; y razonemos juntos: Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
(19) Si queréis y obedecéis, comeréis de lo mejor de la tierra.
(20) Pero si rehusáis y os rebeláis, seréis consumidos por la espada; porque la boca del Eterno ha hablado.’"
(Ieshaiá / Isaías 1:11-20)

Lee lentamente el párrafo del profeta.
De a poco, entiende cada palabra, cada una en su contexto.
Des-aprende lo que te hayan introducido como dogma religioso (específicamente cristiano, recordemos que los mesiánicos o netzaritas son cristianos también), para permitir que el sentido espiritual te sea claro.

Te lo resumo, si quieres me lo agradeces luego: apártate del mal, haz el bien, construye shalom y vivirás por siempre.

No fe, no pensamientos mágicos, no rituales, no repetir lemas, no memorizar párrafos, no llenarse de mitología, no ahondar en cabalistería, no servir líderes religiosos, no ser fanático irracional… no, nada de eso…
Es lo que dijo el profeta, lo que sintetizo el salmista, lo que permea la Sacra Tradición desde el mismo comienzo de la humanidad.

Ahora, un dato de la investigación de psicología científica.
En un serio estudio reciente (link) se ha arribado a un inesperado resultado.
La visualización positiva NO ES efectiva para alcanzar éxitos, y además muchas veces es contraproducente.
Básicamente se explica de la siguiente manera.
El cerebro no tiene cómo reconocer si lo que percibe es un pensamiento, una actuación, una broma, un hecho real y verídico, un delirio. El cerebro recibe la información primaria y la procesa como original y dispara las reacciones automáticas oportunas.
Ejemplo, estás viendo una película de terror y aquella escena te paralizó, realmente te llenaste de pavor. Pero oye, dime, estabas en el cine o en tu sala, sabías que no era real, que era una película, entonces, ¿por qué sentiste miedo? Porque tu cerebro no discierne si es cuento o fáctico, simplemente lo toma y reacciona para preservar su existencia como mejor pueda.

Cuando la persona por medio de la técnica de la visualización positiva induce a su cerebro a creer que ha alcanzado la meta buscada, entonces se dispara una respuesta de relajación, tal y como si hubiéramos conseguido lo anhelado.
Se pierde fuerza, concentración, intención. Se fracasa por haber “pensado bien”.

Claro, el EGO está detrás de esto.
Usa cualquier recurso para someterte, para hacerte sentir impotente.
Sí. también el pensamiento positivo. Sea en su versión mágica, para que te quedes quieto y no cambies tu mundo. Sea en su versión “visualiza exitoso”, para que tu cerebro se lo crea y te desarmes. Para que en la realidad nada mejore y entonces la realidad sea la que te denuncie como impotente.
Como sea el EGO es astuto.
El EGO juega con la mente, se crean excusas a una velocidad impresionante. Todo suena plausible, hasta lo ridículo, en tanto sigas sometido al EGO.

Me he extendido muchísimo más de lo que era mi intención inicial.
He tocado muchos puntos, demasiado importantes e intensos.
Creo que de tan largo y complejo podría resultar confuso o perder poder, así que te pido me hagas el favor de releerlo, de estudiarlo y de compartirlo para poder conversar con otros al respecto y ver si estás de acuerdo, si encuentras algún error, si deseas expresar tu opinión, etc.

Quedo de ti, hasta luego.