Poder e impotencia

Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder” decía Abraham Lincoln.

La adversidad es parte de la vida cotidiana. No existe la felicidad constante, ni el hartazgo sin hambre, ni la contrariedad que no se cruce en tu vida. Todos estamos capacitados para atravesar determinadas tormentas, a caer y recuperarnos, a tropezar sin por ello darnos por vencidos. Es lo que venimos haciendo, por lo general, desde el mismo instante del nacimiento.
Sin embargo, ¿qué pasa cuando tenemos la convicción de que somos “más que vencedores”? ¿Qué malestar profundo se está cebando cuando se nos convence de que el universo conspira para que nuestro objetivo sea alcanzado? ¿Qué surgirá a la luz de nuestro carácter al sentirnos poderosos?

Para tratar de entrever alguna respuesta, analicemos.

¿Qué es lo que pretende hacerte el EGO?
Someterte, dejarte postrado, hacerte sentir en impotencia (real o imaginaria), doblegarte para que no avances.
¿Cómo?
Pareciera que el método de que sientas el fracaso, la debilidad, la penuria sería el más efectivo, ¿cómo no sentirse impotencia en la impotencia en cualquiera de los planos de existencia, o en todos ellos?
Pero, lo cierto es que cuando te elevas, en el momento que te crees poderoso e invencible, cuando miras hacia abajo y notas lo mucho que has avanzado y temes la caída o te vanaglorias de tu conquista y fantaseas con tu perpetua superación, es entonces cuando el EGO ha preparado y sazonado el camino para tu tropiezo, cuando probablemente te darás de narices con las murallas del no poder y la impotencia te someterá.

Sí, ciertamente, cuando te regodeas en tu poder (real o imaginaria, mayor o menor), o trastabillas a causa del miedo que él te estimula, es entonces cuando se manifiesta tu carácter, tu verdadera capacidad para ser libre y feliz, o ser esclavo del EGO.
Si estás capacitado para ser poderoso, sin remordimiento, sin temor, sin dudas, sin jactancia, entonces eres libre y seguramente disfrutas de los ratos de felicidad que se cruzan en tu vida.

Pongamos el caso de la persona en su relación con el Eterno en la faceta de la oración.
Aquel que sucumbe a la idea de no merecer el encuentro con Él, por ser pecador, por haber errado, por no estar en determinado nivel o grupo, que se siente escaso en poder, y por tanto no se comunica con el Padre, y se aparta más, y se derrumba aún más profundamente, y se siente menos meritorio, y se esconde más… ¿es víctima de las vocecitas perversas de su EGO o está procediendo como debiera?
Por el otro lado, aquel que se cree súper poderoso, independiente de todo poder, por sobre las reglas del espíritu, en posesión de secretos místicos maravillosos, que no precisa del Padre ni considera que es menester alabarlo y agradecerle, y por tanto no reza, no se toma el tiempo para la profunda reflexión de autoconocimiento que debiera ser la plegaria, y se perturba más su imagen corroída por las máscaras del Yo Vivido… ¿está más liberado de su EGO, y es por tanto realmente libre, feliz, trascendente; o está ahogándose en falso poder, en impotencia, pero adormecido por sus ilusiones de superioridad?
Vamos, piénsalo, medítalo, toma conciencia de cómo haces tú, en donde te ubicas, que tan distante estás de la armonía de tu Yo Vivido en concordancia con tu Yo Esencial.

Y tal como con el ejemplo que describimos respecto a la falta de rezo, está cada área de tu vida, con el EGO detrás haciendo oír su voz corrompida, debilucha que aparenta fortaleza, que te insiste con que no puedes, con que eres inútil, con que eres pecador, con que nunca hiciste las cosas bien, con que no eres salvo, con que solo con el EGO (y cualquiera de sus representaciones externas: religión, secta, líder, dictador, dios, ángel, amuleto, costumbre, etc.) puedes tener un poco de sanidad y esperanza.

Puedes recordarte en tus situaciones pasadas, o tal vez verte en la actualidad. ¿Supiste ser un cortés ganador? ¿Admitiste tu triunfo sin por ello despreciar al que batiste? ¿Te angustias por perder tus adquisiciones o que éstas te lleven al sufrimiento? ¿Sabes disfrutar de tus posesiones y haberes, o encuentras excusas para no hacerlo? Ganes o pierdas, ¿te mantienes dentro del respeto y el agradecimiento hacia tu contrincante o rival?
Y ya que preguntamos acerca de la rivalidad, de le competitividad, ¿celebras con auténtico regocijo el éxito de tus amigos y familiares?
¿Eres capaz de animarlos a que desplieguen sus alas y alcancen sus mayores potenciales?
¿Qué sientes cuando es otro, alguien que es cercano pero no tú, el que está en su período de victorias y adquisiciones?
¿Puedes aplaudir sin resentimiento ni envidia la fama, dinero, logros de otra persona, una que te sea cercana y con la cual has estado en competencia?
¿Eres cooperativo cuando corresponde, o tu afán de vencer, o tu miedo a ser humillado no te lo permiten?

Mira el caso de los judíos que estaban esclavos del faraón (representante externo del EGO) en el momento de su liberación de Egipto.
Faraón podía liberarlos físicamente, pero los esclavos emocionales seguirían oprimidos por el tirano. El representante externo puede desparecer o cambiar, pero el EGO no deja de actuar si no hacemos el trabajo de fortalecernos y liberarnos, en la medida de lo posible, de él.
Como pasa con aquellos adictos, por ejemplo al alcohol (representante externo del EGO), que “milagrosamente” dejan su adicción pero se vuelven adictos a la religión (representante externo del EGO). Cantarán loas acerca de su secta, de su iglesia, de su líder, de su dios, de sus santos, de su salvador, de lo que fuera, pero no advierten, o no quieren hacerlo, que cambiaron una adicción y servidumbre por otra.
Y así pasó con los judíos a la salida de Egipto, ya no estaba el faraón, pero la esclavitud no los abandonó. Seguían siendo tan o más esclavos que antes. A pesar de que sus cuerpos eran libres, sus almas permanecían encerradas en las mazmorras del EGO, y como esclavos se comportaban.
Al respecto: “Cuando el faraón dejó ir al pueblo, Elokim no lo guió por el camino de la tierra de los filisteos, aunque era más corto, porque dijo el Eterno: ‘No sea que al enfrentarse con la guerra, el pueblo cambie de parecer y se vuelva a Egipto.’” (Shemot / Éxodo 13:17). Un pueblo libre quizás temería un enfrentamiento con el enemigo, pero lo encararía con el poder que contará. Pero el esclavo, se infravalora o se sobrevalora, no se reconoce en su justa y real medida. Entonces, o se lanza a una guerra alocada, sin tomar en cuenta que está condenado al fracaso; o huye despavorido, sin siquiera intentar levantar un arma en su propia defensa.
Por supuesto que eso estaba en la mente del Eterno, sabía de la pobreza interna del pueblo, incapaz en aquel momento de confrontar a sus enemigos.
Aunque, poco después se encuentra el caso de que un núcleo sano del pueblo, más sintonizado en su multidimensional, tuvo el valor de defenderse del ataque traidor de Amalec, y hasta de derrotarlo. Pero, contaban con ese núcleo sano que tuvo el poder para enfrenar a un rival bastante más débil que la máquina de guerra filistea.
Tómalo en cuenta, conocer tu poder real y apreciar en su realidad el obstáculo, es un paso relevante para ser exitoso y feliz.

Los que logran algún grado de libertad fortalecen ese estado por medio de los actos de bondad y justicia con el prójimo, acciones que ayudan o influencian al otro a alcanzar también algún grado de libertad.
Entonces, podemos ser más fuertes, más poderosos, más felices, más saludables, más benditos cuando trabajamos generosamente por el bienestar del prójimo, para que alcance un grado de mayor libertad, de bien, de justicia. Al respecto podemos comprender así el siguiente pasaje: “Cuando compres un esclavo hebreo, seis años te servirá; pero al séptimo saldrá libre, gratuitamente.” (Shemot / Éxodo 21:2). Se llegaba a la esclavitud, en tiempos “bíblicos”, por lo general a causa de deudas que no podían ser pagadas de otra manera. El amo no era dueño del esclavo ni podía disponer a su antojo de su vida. De hecho, tenía el deber de cuidarlo y eventualmente liberarlo al poco tiempo. Al liberar a otro, se libera uno.
Actualmente, cuando la mayoría de nuestras sociedades no admite la esclavitud al viejo estilo, podemos liberarnos al esclarecer al otro, ayudarle a encontrar su propio poder, a hacer que en el mundo reine el shalom.
Construir shalom no es un ideal inocente, para ingenuos. Tampoco es un lema hueco, para lavar cerebros y formar una secta turbia. Construir shalom es la meta para alcanzar la propia libertad en tanto se ayuda al prójimo a alcanzar la suya propia. Con actos de bondad, de justicia, de lealtad.

Pero, ten presente. Que tus actos sean REALMENTE de bondad y justicia, motivados por el AMOR y no por el EGO disfrazado. Que no haya interés detrás, ninguno. Sin expectativas de recibir algún premio, elogio, salvación, recompensa, aplauso, retribución, pago, o lo que sea. Sino que sean motivados por el AMOR, con generosidad sin esperar nada a cambio.
Una cosa son los actos buenos y justos que forman parte de una transacción comercial, o de favores que se piden y reciben.
Otra cosa es la actitud benevolente, generosa, que no es parte de una negociación sino meramente de la construcción de shalom por sí misma.
Si haces de tus actos de bondad y justicia un método mágico, o extorsivo, para obtener ganancias (por ejemplo, los que dan diezmo porque les alientan a que recibirán por diez o cien lo que han dado), entonces están bajo la bota del EGO, esperando recompensas, actuando con falso poder, que finalmente los entorpece, los enceguece, los nubla, los deja en esclavitud. Por el contrario, quien hace por real generosidad solamente hace, sin esperar NADA a cambio, y nada es nada.

El EGO juega con el poder y la impotencia, que se ponen de manifiesto con acciones (o falta de ellas).
Para el AMOR las acciones también son fundamentales, pues es la concreción en la realidad de la bondad y la justicia, pero no se basa en obtener rédito alguno, ni en demostrar el poder, ni siquiera en auto satisfacerse con la sensación de haber hecho algo bueno. Simplemente ES, tal como el espíritu simplemente ES.

Puede ser que te resulte un poco complejo el comprender algunos de los pasajes, más aún si no tienes conocimiento de la multitud de información que hemos brindado al respecto de los manejos del EGO. Te sugiero que con calma y paciencia leas, estudies, analices, repases, pregunta, critica, encuentra ejemplos para esclarecer, y cuando tengas la idea llévala a la práctica por medio de actos de AMOR, construyendo Shalom.

Habrá equilibrio, paz, dicha, armonía, sensación clara de unidad interna y de unidad con el cosmos. El orden se impone sobre el caos, el bienestar sobre los sentimientos oscuros.
Cuesta fluir, conectarse, confiar, ser quien realmente eres… pero es posible, con altibajos, con vaivenes, pero es posible.

Te invito a que seas poderoso, realmente poderoso, tanto como estás capacitado.

Resp 1098 – comunicación con d-os?

omarsanson nos consulta:

hace tiempo he estado leyendo sus post y me parece muy interesante, pero recordando mi niñez recuerdo que cuando rezaba lo hacia como si hablara con mi papá, pero ahora ciento que ya no lo puedo hacer, crecí en una casa donde hay libertad de pensamiento pero católica, ahora me pregunto si en realidad tenia comunicación con d-os, ya que desde muy niño no creía en jesus, yo lo veía como un hombre como todos y nunca como hijo de d-os, era comunicación con d-os o me equivoco?
Omar, Sansón, 21 años, estudiante, distrito federal, México.

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Resp. 1097 – Jurar en el nombre de Dios en vano

Ernesto Jean Pierre nos consulta:

Shalom, Sé que no suena correcto, pero no lo veo explícito en las 7 leyes como si lo á
está en las leyes judías, ¿podría aclararmelo Moré Yehuda? bendito sea el Eterno y bendito sea Israel.
Ernesto Jean Pierre U. 30 médico Lima-Perú

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LAS SIETE CAUSAS PARA LA FELICIDAD

El pasado 4 de febrero en México tuvimos la oportunidad de repasar lo estudiado durante el curso 2012-2013 de Fulvida México.

“La anatomía de la felicidad” fue el tema de estudio para los alumnos de BALANCE II y el resumen de este se muestra aquí.

Lo subo en forma de imágenes para que puedan imprimir las tarjetas y las porten, lo cual ayuda a tener en el bolsillo lo que se debe estudiar. Solo de click en la misma para verla en tamaño amplificado.

Queremos agradecer a:

Rabino Aaron Ribco

Rabino Yonatán D. Galed de la institución “Jut Shel Jésed” – “Hilo de Bondad” de Breslev en Israel.

Rabino Obed Avrej

Moré Yehuda Ribco Presidente de Fulvida Internacional.

Dov Zales y Brit Olam, de Noahide World Centre

Por su valiosa participación y por haber logrado hacer este un evento lleno de bendición y sabiduría. Esperemos que los años siguientes el evento sea nuevamente una luz en este mundo para la difusión de los siete principios universales.

Les dejo aquí un resumen sobre lo visto en el Simposio 2013. Espero les sea útil.

1A CAUSA DE LA FELICIDAD 2a CAUSA PARA LA FELICIDAD 3A CAUSA PARA LA FELICIDAD 4a causa para la felicidad 5a CAUSA PARA LA FELICIDAD 6a causa divida felicidad 7A CAUSA DE LA FELICIDAD

Ser Simple es Santo

Desde que recuerdo he buscado y trabajado por ser eficiente, es decir, alcanzar los resultados óptimos con el uso de la menor cantidad de recursos, lo que posibilita la eficacia con efectividad.
(Sugerencia: aprende las diferencias de estos tres conceptos, te brindé links respectivos como un auxiliar).

Limpiar la casa, escribir, viajar, cocinar, en el trabajo, donde sea, haciendo lo que fuera, me parece una buena filosofía de vida el intentar simplificar racionalmente.
Así se ahorra energía, recursos materiales, esfuerzo, trabajo, y bastante tiempo.
Por si fuera poco, al buscar la eficiencia por medio de la simplificación racional, también se evitan numerosos inconvenientes, errores, confusiones, malos entendidos; tal como enseñó el sabio: “En las muchas palabras no falta error; pero el que refrena sus labios es prudente.” (Mishlei/Proverbios 10:19).

Seamos claros, lejos está la simplicidad racional de la ramplonería, ordinariez, torpeza, tosquedad o desprolijidad. Más bien, ¡todo lo contario! Emerge un panorama bello y ordenado, claro y pulcro cuando los recursos son empleados de manera eficiente y racional.
De la misma manera, no debe confundirse con avaricia, parquedad, tacañería, sino deseo de lograr lo mejor al menor costo posible, sin por ello reducir el placer o la solidaridad pertinentes.
Tampoco con la “ley del mínimo esfuerzo” de los holgazanes y perezosos, pero sí como estilo de vivir sin luchar innecesariamente, sin esforzarse por controlar aquello que no se puede controlar, esto es, admitir lo que está pasando, lo que sentimos, lo que el otro hace, siente, piensa o dice y no enfrascarse en guerras y esfuerzos que no producen beneficios ni bienestar. Fluir con la corriente, cuando no podemos ni es favorable nadar contra ella; generar los cambios, o subirse a ellos, en vez de pelear contra lo que nos excede. Dialogar y hasta discutir con tal de encontrar la porción de verdad junto al otro, y no debatir para vencer, o tener la razón, ofender, superar o decir la última palabra. Recuerda las palabras del sabio: “El corazón alegre trae sanidad, pero un espíritu abatido seca los huesos.” (Mishlei / Proverbios 17:22).

Con esta simpleza racional también uno se afirma en el presente, que es el único tiempo y espacio del cual disponemos, sin por ello rechazar el pasado o malgastar el futuro. Por el contrario, el pasado se toma en su real dimensión y peso, sin sentimientos de culpas, sin esclavizar, sin mortificar, sin asfixiar; en tanto que el futuro también es asumido en su medida correspondiente, como un fantasma que aún no existe, por tanto no angustia, no amedrenta, no quita energía a nuestro vivir actual.
Vivir el presente, el aquí y ahora, con plenitud, disfrutando de lo permitido en tanto nos apartamos de lo prohibido. Fluyendo en lugar de luchar, dialogando en vez de vociferar, disfrutando sin remordimientos, agradeciendo al Eterno por cada oportunidad de construir shalom y sentido. Si desaprovechamos este tiempo, atormentados por el pasado que ya fue o atribulados por un futuro que es una sombra, entonces sin dudas tampoco estamos viviendo ahora, no estamos rescatando nuestra vida del sufrimiento, por tanto sumamos mayores dificultades para el mañana.
Aprender a usar los recursos de los que disponemos, sacar el jugo al momento, simplificar en vez de llenarnos de tribulaciones, es un camino sagrado, de bendición, de felicidad, de trascendencia.
Esto va en línea similar a como enseña el Rav Kook el pasaje: “Yo he confiado en ti, oh Eterno. He dicho: ‘Tú eres mi Elokim; en tus manos están mis tiempos.’ Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.” (Tehilim / Salmos 31:15-16).

Así trato de vivir, de acuerdo a esta filosofía que está fundamentada también en antiguos modelos y tradiciones del judaísmo, que bien pueden ser compartidos y asumidos por toda persona que desea racionalizar su existencia para obtener mejores resultados de sus esfuerzos.
Me parece bueno que lo sepas, que lo evalúes, y si notas que esta ética te puede servir, úsala y compártela.
Es una buena práctica del criterio: “Serás íntegro para con el Eterno tu Elokim.” (Devarim / Deuteronomio 18:13). No complicarse con lo que es inútil, no agregar mandamientos, no llenarse de supersticiones, no rogar a santos, no adorar hombres, no hundirse en fetichismos, apartar al EGO para servir con sencillez, con integridad, con pureza de corazón, mente, palabra y acción al Eterno. Tal forma de vivir llena de regocijo, de plenitud, de bienestar al punto que incluso en los momentos amargos se resplandece con calma y serenidad.
En palabras mesiánicas y proféticas: “… habrá allí una calzada a la cual se llamará Camino de Santidad. No pasará por ella ningún impuro. Será para los que siguen el camino, y los simples no se desviarán. Allí no habrá leones; no subirán por ella fieras voraces, ni se encontrarán allí. Pero caminarán por allí los redimidos. Los rescatados del Eterno volverán y entrarán en Tzión [Sion] con cánticos. Y sobre sus cabezas habrá alegría perpetua. Alcanzarán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.” (Ieshaiá / Isaías 35:8-10).
Está el camino del EGO, con sus complejidades y absurdidad, con falso poder repleto de impotencia; y esta el camino del AMOR, con su simpleza, con su entereza, con su poder que puede parecer mansedumbre. Está en el camino de la simpleza el gozo, la alegría, el consuelo, la confianza, la paz.

Tal modo de vivir (multidimensionalmente), lleva a escoger las respuestas más simples, teniendo en cuenta que a igualdad de condiciones, la solución más simple suele ser la acertada, según expresa la máxima de Ockham.

En la vida cotidiana podemos llevarlo a cabo, practicar, entrenarnos, actuar con simplicidad racional, con eficiente eficacia. Haciendo uso de los recursos que contamos, conociendo tanto nuestro poder como nuestras limitaciones, para de ese modo desplegar el máximo potencial con el menor costo. Quizás, a pesar de nuestra tarea simple y bella, no alcancemos la meta, entonces tampoco es tiempo de complicarse con lamentos y penurias, sino que recordar que solo podemos controlar aquello que realmente está en nuestro dominio. El paso que damos, el trayecto que podemos recorrer, pero no si completamos el camino. Y así somos juzgados por el Juez, quien toma en cuenta el acto pero también la intención. Si hemos tenido la intención pero no el poder para completar el acto, o si la acción no alcanzó la meta por cuestiones que nos exceden, igualmente somos merecedores del beneplácito divino.
Así pues, con confianza analiza tu situación, evalúa tu poder y tu flaqueza, resta autoridad al EGO (que poca y nada autoridad tiene) y lleva a cabo tu parte, con entereza, con convicción, con dedicación, con sentido, trasciende a través de tu entrega de AMOR.
Como expresa el famoso rezo de los Altos Días: “lebojen lebabot, beiom din” – “que evalúa corazones, en el día del juicio“, y articuló con claridad el profeta: “Yo, el Eterno, escudriño el corazón y examino la conciencia, para dar a cada hombre según su camino y según el fruto de sus obras.” (Irmiá / Jeremías 17:10). Las obras son lo que cuentan, pero también el camino.
Tenlo presente, para que el EGO no te invente excusas tales como: “si no vas a poder, ni siquiera lo intentes”, o, “si lo haces, fracasarás, mejor quédate en donde estás”… así trabaja el EGO, en su manipulación que te bloquea para la acción y ni siquiera permite el esbozo de la intención.
Ponte a hacer tu parte, con razón, con sentimiento medido, con intención trascendente, movido por AMOR, entonces tus obras serán de bendición, sean exteriormente exitosas o no.
Recuerda: Dijo Rabi Ashi: “Quien pensó en cumplir con una Mitzvá y tuvo un percance por lo cual no pudo cumplirla, se considera como si la hubiera hecho.” (TB Berajot 6a).
Pero cuidado, el fin no justifica los medios, y si para llegar a una supuesta buena causa se daña al prójimo, entonces de poco y nada valen las intenciones, allí cuenta exclusivamente el acto (ver Rabbí Jaim Shmuelevitz,de la Ieshivá de Mir, en “Sijos Mussar”, maamar 24).

Aprende la lección de la simpleza racional.
No te justifiques con los “no puedo”, “no pude”, “es más fuerte que yo”, “qué dirán”, “es imposible”, “no sé”, “nadie lo hace”,” todos lo hacen”, “nunca lo hice”, “así soy yo”, “no tengo opción” y todo el resto de invenciones que provienen del EGO.
Conocer tu capacidad, poder y debilidad, admitir tus límites pero también el poder de superar los que pueden ser superados, darse cuenta de las trampas del EGO, todo ello te sirve para aflojar las resistencias, quebrar las cadenas y ponerte en la senda del vencedor.
David, el joven que luchó con mil problemas, entre ellos el gigante Goliat, con total convicción afirmó e hizo: “Entonces David dijo al filisteo: -Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina. Pero yo voy contra ti en el nombre del Eterno de los Ejércitos, Elokim de los escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado. El Eterno te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré. Te cortaré la cabeza y daré hoy los cadáveres del ejército filisteo a las aves del cielo y a los animales del campo. ¡Y toda la tierra sabrá que hay Elokim en Israel! También todos estos congregados sabrán que el Eterno no libra con espada ni con lanza. ¡Del Eterno es la batalla! ¡Y él os entregará en nuestra mano! Aconteció que cuando el filisteo se levantó y se fue acercando al encuentro de David, éste se dio prisa y corrió al combate contra el filisteo.” (1 Shemuel / I Samuel 17:45-48).
Un muchacho lleno de simple AMOR, convencido en su creencia, firme en su pensamiento, fuerte en su sentimiento que no esperaba el milagro sentado y llorando en la oscuridad, sino que salió al encuentro del mal para vencerlo en su propio terreno. Con armas simples, materiales, cotidianas, y con las armas de la integridad, de la pureza, del espíritu iluminando las acciones.
El milagro de David venciendo a Goliat es como el resto de los milagros, dependen del Uno pero también de uno.

Dejemos de gastar energía en parecer, en aparentar, en llevar máscaras, en actuar el papel de lo que deberíamos ser, en esconder al Yo Auténtico detrás de decenas de Yoes Vividos.
Encontremos aquellas facetas del Yo Vivido que expresan al Yo Auténtico, entremos en estado de armonía con nosotros mismos, lo que nos dará armonía con el prójimo, paz, seguridad, felicidad.
No busquemos el aplauso afuera, el elogio, la aceptación, la mueca divertida, que nos afianza en nuestra miseria, sino que encontremos el camino para desarrollar una vida de plenitud y autenticidad.
Seamos simples, seamos nosotros en nuestra multidimensionalidad.

No luches, admite. No te enojes, fluye. No niegues tus emociones, comprende. No te ates al rencor, perdona y deja actuar a la justicia. No te compliques, simplifica. No te apresures a juzgar, respira con calma, canaliza tu energía hacia la construcción de shalom. Y cuando debas enfrentar al enemigo en los hechos, que tus acciones sean fruto de tu simpleza racional, de tu poder intenso que emana de tu esencia divina. Tal como David lanzó una piedra, solo una, y con ella hizo caer al gigante al cual ningún héroe y guerrero antes había siquiera rozado con sus armas espantosas. Una piedra que cargaba con un poder infinito, contra las astucias y falso poder del EGO.

No es fácil, pero, ¿quién te dijo que vivir lo es?
Recuerda que tu espíritu quiere hacer lo correcto, quiere siempre lo que es bueno y justo. Siempre. No hay ocasión en que tu espíritu vaya en contra del Plan Divino.
Es nuestro EGO, con las máscaras del Yo Vivido, con las cáscaras que vamos asumiendo, el que inventa excusas y hace volteretas para llamar santo a lo ajeno, y puro a lo desconectado de la vida.
Si sigues la senda del AMOR, la espiritual, estarás en el cauce que fluye, sin asperezas, sin dolor, sin sufrimiento, en la buena onda de la dicha celestial.

No hay que esforzarse para ser, ya eres.
Eres hijo de Dios, no por lo que crees, ni por lo que rezas, ni por lo que adoras, ni por tu raza o etnia, eres hijo de Dios por ser humano.
Tú eres una esencia espiritual y otras dimensiones temporales.
Permite la sagrada conexión, de tus dimensiones entre sí, de tu esencia con tu existencia, de tú con el prójimo, de todo con el Eterno.
No te limites, no restes de tu poder, no te rebajes, no vaciles más. No precisas abrumarte con supersticiones, ni seguir líderes, ni repetir lemas, ni formar parte de sectas, ni llenarte de severidad que no tiene sentido, ni negarte a lo que Dios te permite, ni seguir atrapado por el EGO con sus fantasías y manipulaciones.
Mejor haz lo que Dios quiere de ti.
Vive a pleno, disfruta de lo permitido, goza del aquí y ahora incluso aunque no sea de dicha material.
Respira, siente tu respirar, fluye con la vida.
Eres poderoso, eres luminoso, estás conectado a lo más santo.
Deja de penar en sombras, vive.
Sólo vosotros, que permanecéis adheridos al Eterno vuestro Elokim, todo de vosotros está vivo hoy.” (Devarim / Deuteronomio 4:4)
Nos adherimos a Él no meramente por cuestiones externas, por formalismos, por apariencias, sino por encontrar la conexión, el lazo de santidad, a través de nuestras acciones meritorias.
Todo lo tuyo está vivo hoy, vívelo.

El cambio

El miedo al cambio, es otra manera de manifestarse el EGO.
Los cambios son inevitables, la vida es continuo fluir.
Estamos en cambio, eso es lo permanente.
Tan invariable que hasta parece que no hay cambio.

Pero existen ocasiones de cambios radicales, importantes, a veces involuntarios,  a veces inesperados. Momentos o épocas de crisis. Muerte de familiares, jubilación, casamiento, nacimiento de un hijo, despido, accidente, mudanza, divorcio, ser víctima de robo, emigración, etc.
Todo cambio sentido como trastorno implica estar en situación de falta o reducción de poder, sea real o imaginariamente.
Podemos ser de aquellos que nos dejamos arrollar por el cambio catastrófico, ser llevados por la impotencia y reaccionar con las herramientas del EGO.
O podemos ser de los que generan voluntariamente el cambio por sobre el cambio que truena a la distancia, gracias al poder que contamos en esa circunstancia. A veces este cambio afirmativo es aceptar la imposibilidad de accionar, de evitar el cambio que no podemos controlar, y subirse a él, surfearlo, para que el cambio inevitable y terrible sirva para mejorar aunque haya perdidas.

El cambio, es vida. Podemos hacer que sea de felicidad o de sufrimiento.

El consejo diario 390

Siga investigando, siga estudiando,  siga preguntando, siga dudando, siga admitiendo, siga avanzando, siga repasando, siga buscando al máximo lo que puede alcanzar de verdad.
Que no le impidan encontrarse con usted mismo, con su Yo Esencial; porque, a fuerza o engaño, le obligan a usar y aceptar las caretas que le imponen (y se pone) a las que se entrenó a llamar “yo”.
Estudie, busque, siga, adelante, rompiendo ilusiones, demoliendo expectativas, rechazando la ceguera de la fe, destruyendo el imperio de la ignorancia, que es otra forma de impotencia.
Recuerde: espiritualidad es vida, religión es muerte.

El consejo diario 389

Hacer, hacer lo que es bueno y justo, en la medida de lo posible, eso es lo que importa a fin de cuentas.
No la esperanza, ni la fe, ni la expectativa, ni la fantasía, ni el deseo, ni la voluntad, ni la creencia, ni el parecer, ni el afecto, ni el sentimiento, ni la emoción, ni… cada una de ellas puede aportar algún granito de arena, pero a la postre lo que lleva a la felicidad, a los milagros, a la bendición es el practicar, el hacer.
Hacer lo que es bueno y justo, en la medida de lo realmente posible.
El tesoro está quizás a un solo paso de distancia, ese paso ¡HAY QUE DARLO!
No esperar a ser cargados mágicamente por algún dios o ángel, ni pretender que lo dé otro por nosotros, pues el paso que debemos dar, solamente cuenta cuando lo damos.

Esos inútiles ídolos

Abraham-sacrifica

Una vez leí una historia, creo que era un Midrásh que me hizo gracia; dicho relato contiene una enseñanza muy, pero muy, básica, que quiero relataros en una versión un poco, sólo un poco, libre, jocosa pero respetuosa, al estilo de los relatos de un padre cuenta a sus hijos pequeños. Supongo que muchos conocen la historia, pero vale la pena recordarla; En todo caso ruego me disculpen el versionar la historia haciéndola más infantil.

Se cuenta que el padre de Abram (Téraj) era un fabricante de ídolos y tenía, en la propia tienda, una especie de altar donde algunos clientes dejaban ofrendas. Un día Téraj tuvo que salir de viaje y dejó a cargo de su hijo del negocio-templo.

Abram (que ya era consciente de la existencia de un solo Dios único) tuvo hambre y, como la gente dejaba ofrendas de alimentos a esos diosecillos de barro, Abram decidió comerse las ofrendas.
Pero fue más lejos, decidió dar una lección a su padre y tomó un palo para romper todos los ídolos que había… todos menos uno.
Escogió al más grande, el que tenía forma de más bruto; a éste lo dejo entero y le colocó ente las manos el palo que había utilizado para romper a los demás ídolos.
Así lo dejó y así lo encontró Téraj cuando volvió de su viaje.

Téraj, al entrar en la tienda, quedó horrorizado:
– ¿Abrám que has hecho?
– ¿Yo, padre?, yo no he hecho nada malo.
– Pero has roto todos los dioses, y has comido toda la comida de las ofrendas

Abrám se hizo el sorprendido…
– Pero padre, no ves que ese ídolo grande tiene el palo y que el palo tiene las marcas de haber roto todos los demás ídolos más pequeños… Acaso no puede ser que ese dios grandullón se haya comido las ofrendas, por eso es el más gordo y grande, y que los demás dioses se hayan enfadado con él y lo hayan atacado. Al ver al grandullón con el palo da la impresión que debió tomarlo para defenderse y así ha destrozado y matado a todos los demás dioses.

Téraj miró con estupor a Abram no dando crédito a la historia de su hijo, pasó del asombro a la ira, pues sabía que Abrán se estaba burlando de él; al final gritó:
– ¡Pero eso que cuentas es imposible y lo sabes!

Abrám lo miró y le contestó:
– ¿Qué es lo que es imposible, padre? ¿Qué ese ídolo coma? Entonces ¿Por qué le dan ofrendas de alimentos? ¿Es imposible que se defendiera de un ataque? ¿Entonces por qué le reza? ¿Es imposible que se moviera y tomara un palo? Entonces que es sino un simple trozo de barro. Padre si sabes que es imposible… ¿por qué los adoras?

Téraj, ante la evidencia del absurdo, y siendo presa del orgullo, hizo una huída hacia delante y reaccionó con fanatismo queriendo castigar a Abrám, no sería hasta años más tarde que saldría de su error.

Reflexión: Cuando uno que conoce el noajismo, no puede por menos verlo algo absolutamente natural; es un pacto antiguo, el más antiguo, entre Dios y el ser humano; Y, a mi modo de ver y de alguna manera, es algo que está inscrito en nuestros corazones.

De esta forma, por muy atrapados que esté los idólatras en sus creencias hay algo que (vamos a llamarlo sentido común) les impide creer lo que ellos predican y, en el fondo de sus almas, saben que viven algo que, sencillamente es un absurdo.

En el relato se ve como se ofende el idólatra por romper el ídolo al que ofrecían alimento… “matar a su dios” al que dirige sus plegarias, al que le solicita ayuda y favores…
pero al tiempo no se acepta que un ídolo tenga tanto poder de romper otros ídolos… tan claro que, paradójicamente, son incapaces de verlo.

Es tan triste (por no emplear otras palabras más duras) que nosotros, que hemos sido creados a imagen y semejanza del Eterno, nos postremos ante ídolos, que por ello el mandamiento de NO IDOLATRÍA, ocupe un nivel tan importante en los listados de los mandamientos de la humanidad, de TODA la humanidad.

Amigos, Dios es liberador, la idolatría es esclavitud y la sumisión de la inteligencia (que es un don de Dios) al absurdo.
Se puede ser idiota… pero no TAN idiota y, sin embargo ¿cuántos ídolos aún quedan en el mundo?
¿y en nuestra vida?