Para tener el control

La estructura de los Mandamientos consta de dos partes, la primera esta formada por restricciones o prohibiciones a determinadas conductas o comportamientos, la segunda esta formada por una instrucción básica y sencilla Establecer cortes y leyes de Justicia, es una instrucción positiva “de hacer“.

Este código pese a su profundidad y eficacia suele ser menospreciado, cuando menos por aquellos que aun desconocen el poderío de estas leyes y cuando se les presentan estas directivas de comportamiento suelen pensar “Me están coartando mi libertad (cuando de hecho es todo lo contrario)” o “Son Mandamientos demasiado simples, necesito algo mas complejo… mas profundo” claro que si vemos los Mandamientos con un poco de detenimiento podemos observar que no son ni tan simples ni mucho menos tan superficiales, por ejemplo con el Mandamiento “No robar” incluye dejar de adquirir música pirata o películas piratas o software pirata o cualquier clase de mercancía por la cual el autor demande un pago determinado por su respectivo uso y las personas que con su “inteligencia“ evadan esto están simple y llanamente robando, con esta instrucción simple y concreta el Eterno posibilita el desarrollo y progreso de las personas, podemos entender que debemos de trabajar, esforzarnos y luchar para obtener aquello que deseamos pero de una forma licita y saludable, ello mismo posibilita que nos desarrollemos y potenciemos habilidades, sin duda todo un proceso de organización y depuración se pone en marcha cuando decidimos apegarnos a la vida… a la Voluntad Divina.

Pero me gustaría focalizar la atención sobre otro punto, de forma muy particular sobre el único Mandamiento positivo (de hacer) el de Establecer cortes y leyes de Justicia, este Mandamiento en particular parecería ser muy especifico de las cortes donde se procuran los juicios o se dictan mandatos judiciales, parece muy de cosas “legales” ¿no?  Sin embargo su alcance va mas allá de los aspectos que pudieran ser evidentemente lógicos como los legales pero primero habría que tratar de entender la palabra Justicia, es que toda vez que se escucha hablar de Justicia como que habría una tendencia muy marcada para asociarlo con el rigor severo, la dureza extrema, aunque esto puede ser resultado de todos esos resabios que la religión nos dejo heredados, esa imagen de un dios cruel y despiadado que mando a su hijo a morir por los pecados de otros, esa crueldad que se manifiesta como justicia divina pero que no es mas que una forma de canalizar el mas oscuro odio, como que la palabra Justicia la asociamos normalmente con el rigor severo, cosa que deberíamos de tratar de erradicar para tener una visión con mas claridad y obtener un concepto mucho mas amplio y depurado, lejos de lo religioso.

Para cada acto existe una consecuencia, si se rompe algo debiera de ser reparado… y creo ese es el espíritu de la Justicia, el reestablecimiento del orden, de la armonía, del bienestar, no castigar por un insano deseo de ver “sufrir” a alguien, sino apuntar hacia la vida, este Mandamiento mucho mas que un concepto legal necesario, es un aliciente a retomar el buen camino a promover la paz y el bienestar, la necesaria reparación para que se asiente la armonía multidimensional en nuestra vida, la instrucción de vida que nos indica que vivir bien y con dicha es una condición elemental para todos, mas allá de una carga impositiva y un tedioso deber legal (muy al estilo de los impuestos).

En suma adherirte a los Mandamientos redunda en un control sano y positivo para tu vida ¿y porque no? también para la de los demás.

arbol-de-la-vida-21

8 pensamientos en “Para tener el control”

  1. Hacer justicia es una tarea que requiere a mi juicio condiciones morales, éticas y valóricas especiales, son exigencias personales bastante grandes, un juez no puede ser cualquier hombre o mujer, sin embargo hoy caemos en tribunales corruptos, jueces politicos, o timoratos, y hasta una carrera profesional que te lleva a ser juez, además códigos de justicias que son unos mamarachos hechos por incompetentes, por eso el escritor Gustave Flaubert
    decía «Un hombre que juzga a otro hombre es un espectáculo que me haría estallar de risa, si no me diese piedad.»

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