Vaierá 5776-Decisiones y resultados

(Publicado originalmente en SERJUDIO.com, con enseñanzas muy adecuadas para la espiritualidad noájica).

Han pasado tres días desde que Avraham, de 99 años de edad, se circuncidara y se encontraba muy adolorido sentado a la puerta de su casa. Ve a tres vagabundos parados cerca, por ello corre para brindar alegre hospitalidad a estos desconocidos. Así era nuestro primer patriarca, un hombre atento, activo, generoso, dispuesto a ofrecer ayuda y beneficios a próximos y lejanos.
Él ignoraba que los visitantes eran en realidad mensajeros de Hashem, cada uno con su particular misión. Uno estaba para sanar a Avraham de las heridas de la circuncisión, el segundo para anunciar el próximo nacimiento del hijo de Sará y el tercero era el encargado de destruir las vecinas ciudades perversas de Sedom, Amorá, Adma y Tzevoim.
Así pues, Avraham, sin percatarse, quedó restaurado en su salud mientras servía a sus invitados. En tanto, Sara ríe cuando escucha el anuncio que ella parirá un hijo a sus 89 años y siendo largamente estéril. Dentro de unos meses reirá la gente el enterarse que los dos ancianos han sido padres, cuando nadie lo esperaba. En parte por esto el nombre del segundo patriarca de los judíos, Itzjac, que deriva de “tzjok”, risa.
¿Eran risas de amargura, de sincera alegría, de burla, de qué? ¿Todas las risas son iguales?

Faltaba que se cumpliera la tercera misión de los ángeles, que Hashem revela a Avraham. Éste sabe de la maldad terrible de esas personas, pero igual desesperadamente intercede ante Hashem para que no las destruya. Ambos negocian y acuerdan que si hay al menos diez personas justas todos se salvarán, pero ni siquiera se llegó a esa cifra. Por lo cual, el desastre vendría pronto. Solamente Lot, sobrino de Avraham, y su familia tendrían la oportunidad para escapar a tiempo.
Tensos momentos se produjeron en la noche previa a la destrucción, con la turba rodeando la casa de Lot, dispuestos a maltratar de cualquier forma a los extranjeros, quienes seguían siendo hombres comunes y corrientes a la vista de la gente.
Finalmente, una lluvia de azufre y fuego bombardea la perversa zona, en tanto Lot, su esposa y dos de sus hijas escapan. Tenían prohibido mirar para atrás, sin embargo la mujer de Lot lo hace y queda transformada en estatua de sal.
¿Cuáles serían las moralejas de estas historias?

Luego, la parashá continúa con varios relatos, entre los que se incluye el nacimiento de Itzjac y también cuando Hashem le ordena Avraham para que eleve en Su honor a su hijo Itzjak, de 37 años. Avraham no estaba de acuerdo, no quería hacerlo, no entendía qué estaba sucediendo, pero cumpliría las órdenes del Dios que había hablado con él y prometido la tierra de los hebreos así como abundante descendencia que habitaría allí en paz y prosperidad.
Avraham ató a su hijo al lugar del sacrificio, elevó el cuchillo para matarlo, entonces, un enviado de Hashem lo detiene, pues, ha superado exitosamente la dura prueba.
Avraham hace sonar el Shofar, extraído del animal que sacrifico en lugar de su hijo.
¿Cómo explicar todo este suceso? ¿Habría alguna relación con la historia de la destrucción de las ciudades malvadas?

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