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Januca 5773

El pueblo judío festeja y recuerda los milagros de Januca a partir de mañana, sábado 8/12/12, a la noche.
Durante 8 días serán celebrados y reforzados los motivos de tal santa alegría.
Te invito a que compartas desde tu sagrado rol de noájida junto a tus hermanos judíos.
Puedes aprender más en los textos correspondientes aquí: http://fulvida.com/category/festividades/festividades-judias/festividades-menores

Adelante, a construir shalom siempre.

Técnica de armonización y fortalecimiento

Se trata de una técnica para silenciar, aquietar, cada una de las siete sefirot “inferiores”, con la intención de entrar en un estado de relax, de concentración especial, de silencio activo, de meditación, que permita armonizar interna y externamente a la persona.

Repasemos brevemente estos planos:

Plano de las acciones/instintos

  • Maljut
    Representa la facultad de interactuar con el mundo, y de modificar el ambiente.
    Es lo que se conoce como el dominio de lo externo.

Plano de las sensaciones/percepciones

  • Iesod
    Representa el ritmo que caracteriza las manifestaciones vitales.

  • Hod
    Representa la hipersensibilidad, es decir, la excitabilidad extrema a las sensaciones, especialmente las externas.

  • Netzaj
    Representa la hiposensibilidad, esto es la dificultad en percibir sensaciones.

Plano de los sentimientos

  • Tiferet
    Representa la armonía emocional.

  • Guevurá/Din
    Esta sefirá representa las limitaciones que impone la persona.

  • Jesed
    Ésta representa la total expansión afectiva, el sentimiento afectuoso incontenido.

Ahora veamos que se espera silenciar en cada una de las sefirot para alcanzar un estado de silencio comunicativo o meditativo.

  • Maljut: abstenerse de intentar controlar el mundo material, aquietar los movimientos.
  • Iesod: calmar el ritmo de la respiración,  concentrarse en ella.
  • Hod: relajar los músculos, aflojarse, dejar fluir el cuerpo sin presiones.
  • Netzaj: tomar conciencia de la postura, de los miembros, del flujo de aire que se inhala y exhala. Atender los detalles, recorrer cada sección del cuerpo, sin pretender nada, sin modificar nada, solo atendiendo.
  • Tiferet: callar las dudas y conflictos, no querer nada, no buscar nada, no esperar nada. Estar simplemente en silencio, mirando dentro, observando sin ejecutar nada.
  • Guevurá: silenciar los juicios, las valoraciones, las argumentaciones en contra.
  • Jesed: detener las justificaciones, no buscar pretextos, no desear nada.

Silencio, silencio en cada sección.
No hay que pensar necesariamente en nada, no hay que repetir frases o fonemas, no hay que entregarse a ninguna plegaria en particular.
Simplemente ser, en silencio, contemplarse y contemplar lo que sucede.
Dejar fluir el pensamiento, pues no es una técnica que se concentre en él. Tampoco ejercitar obligatoriamente la memoria o la imaginación. Solamente fluir, sin controlar.
Ser, no hacer.

Si la haces, ¿te animas a contarnos qué sentiste durante y luego?
Gracias.

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Te invito a ampliar este texto con este otro: http://fulvida.com/id-noajica/etica/siete-silencios-y-una-gran-comunicacin

Siete silencios y una gran comunicación

Desde pequeño se nos enseña y motiva a repetir palabras, a hablar (que no es lo mismo que comunicarse auténticamente), pero nadie se encarga de instruirnos en el callar, en el valor de saber estar en silencio cuando el silencio es lo necesario.
A través de la cualidad del buen silencio, así como del buen expresarse, es que se pueden corregir algunos defectos, al tiempo que se entrena en la prudencia e indulgencia con las faltas del prójimo.

Atención, debemos distinguir claramente entre el silencio comprensivo, conector, parte sustancial de la Comunicación Auténtica, de aquel otro silencio, ese perverso, el silencio de la represión, de la censura injusta, de la imposición autoritaria, de la limitación que asfixia.
Seguramente tuviste mucha práctica con ese silencio, el cual probablemente te fueron inculcando desde tu infancia, cuando te obligaban a callar lo que era necesario decir, por vergüenza, por miedo, para no molestar, para no contrariar a los mayores, para dejar ver el importante programa de TV o el juego deportivo…, ese silencio es espectral, enfermizo, que arrincona y no da vida que es por completo diferente al silencio que habilita a la comunicación.

Yo te propongo aprender acerca del buen silencio.
Guardar silencio.
Mantener silencio.
Observar en silencio.
Contemplar en silencio.
Recibir lo que viene de fuera en silencio.
Admitir en silencio que el otro piensa y manifiesta lo que piensa y manifiesta.
Aceptar en silencio que uno no puede controlar aquello que no puede controlar.
Darse cuenta, en silencio, de como una cosa se conecta con otra.
Iluminarse en silencio en la conexión, en la unidad.

Luego, de ser necesario, responder activamente desde la Comunicación Auténtica.
Que implica actuar en base a la bondad con la justicia, tal como también decir lo que es necesario y correcto.
Esto es, en buena medida, construcción de Shalom (interna y externa).

En silencio, porque no hay ningún padre a quien agradar, ninguna aprobación por comprar con tu sumisión.
En silencio, porque deseas comprender al otro ampliamente, sus palabras, sus gestos, sus posturas, sus intenciones, sus omisiones, sus anhelos, sus brechas.
En silencio, para percibir qué sientes tú, por donde estás cuando dejas de querer apabullar con palabras o ruidos.
En silencio, para ser aprendiz y no un falso maestro.

En silencio, para adentrarte en lo que armoniza tu Yo Vivido con tu Yo Esencial.

Ahora te pido, si quieres probar un pequeño ejercicio.
Trata de guardar siete silencios para que te mires a ti, lo que eliges, porque lo haces, de qué huyes, qué quieres conseguir, en qué te limitas cuando escoges lo que escoges.
No procedas, no ejecutes, no decidas, no hagas, solo observa en silencio.
No busques palabras para comentar, deja todo en silencio, que fluya en tanto tú eres un observador privilegiado.
Fluye tú también, en silencio.

¿Puedes y quieres hacerlo?
Luego, cuando estés preparado te agradecería si me cuentas que aprendiste hoy.
Muchas gracias por compartir esta lectura y tu tiempo conmigo. Me siento halagado por tu compañía.

De amor y soledad

¿Cuántas cosas hacemos para no estar solos o no sentir la soledad?
¿Cuántas?
Muchas, muchísimas, infinidad.
Algunas son conductas o actitudes voluntarias.
Pero multitud de inconscientes, de esas que nacen en lo más profundo y oscuro, arraigadas en lo reprimido.
Acciones y rituales, plegarias y ofrendas, entregas y renuncias, suplicios y alegrías, pactos y engaños, esperanzas y decepciones, hartazgos y gimoteos, desdichas y regalos, así hasta el infinito para apartar el fantasma, a la soledad, que es la presencia de la ausencia, que es la muerte que se hace presente durante la vida.
Sí, la soledad es la hija, la hermana, la madre de la muerte.
Muerte que es la máximo expresión de la impotencia, de aquello que nos recibió al llegar al mundo con su espantoso apretón, de aquello que nos espera eternamente (al menos en cuatro de nuestras cinco dimensiones).
Muerte de la que nadie escapa, por lo menos desde un punto de vista materialista.

Andamos anhelando ser alguien para alguien.
En parte para hacer de cuenta que estamos acompañados, que no estamos solos, que alejamos la muerte, que somos eternos.
Citando al gran Erich Fromm: «Naces solo y mueres solo, y en el paréntesis la soledad es tan grande que necesitas compartir la vida para olvidarlo.»
Sí, en parte por ello.
Pero otra parte es menos filosófica y más práctica: para tener a quien manipular, a quien llamar la atención, a quien usar para que nos calme nuestro terror, nos satisfaga, nos de su pecho (simbólicamente), nos arrope, nos arrulle, nos abrace.
Sí, como el bebe que empleó por primera vez las herramientas básicas del EGO (llanto, grito, pataleo y desconexión de la realidad) y así calmó por un rato sus penurias, su aniquilante sensación de impotencia mortal.
Y ahora citando nuevamente a Fromm, pero para disentir un poco con él: «La necesidad más profunda del hombre es, entonces, la necesidad de superar su separatidad, de abandonar la prisión de su soledad.».
Humildemente difiero y digo que no, no es la necesidad más profunda superar la separación con otros, eludir la soledad, eso es solo una parte muy intensa y profunda de nuestra mayor necesidad: ahuyentar un poco el espanto de la impotencia. Hacer de cuenta que tenemos algo de dominio y poder. Alcanzar alguna dosis de control que nos haga descansar un poco del dolor de “no poder”.

Como puedes comprender fácilmente, en ambas situaciones el otro es un mero objeto, un “ello” y no un “tú”.
Está para que nos sirva, y si no está, nos conseguimos otro en su lugar.

Pero hay otra forma de romper el poder del EGO, de no seguir en falsa relación con el otro, de alcanzar un grado de conexión real con una persona completa y significativa.
Notemos esta idea del gran Alfred Adler, quien solía decir a sus pacientes aquejados de “melancolía”: “Te puedes curar en catorce días si sigues al pie de la letra esta prescripción: Debes pensar cada día en como satisfacer a otra persona”.

Sí, en estas palabras podemos encontrar un eco de nuestra vieja receta: hacer por el otro algo beneficioso, que no nos perjudique, y sin esperar absolutamente nada a cambio.
Sí, lo que es dado en llamar en la antigua y santa Tradición como AMOR.

Claro, dejamos de tratar de imponernos,
no queremos controlar aquello que está fuera de nuestro control,
no esperamos nada sino que agradecemos lo que recibimos,
no usamos al otro, sino que nos conectamos con él,
no manipulamos pero tampoco admitimos que se nos manipule,
nos limitamos voluntariamente para dar cabida en nuestras vidas al otro con su individualidad,
beneficiamos con nuestra acción, y con ello somos felices.

Sí, seguiremos solos, pero habrá una conexión especial, un lazo espiritual, una energía que se enlaza entre ambos. Los cuerpos seguirán solitarios, el abrazo del alma durará lo que dure, pero ese lapso será sagrado y permanecerá en la memoria de la eternidad.
Esa es la manera, el gran secreto, la clave más poderosa para tener dominio, para romper el yugo del EGO.

Mientras no lo rompemos, seguimos solos, empequeñecidos, deseando sin alcanzar la satisfacción, mezclados en jueguitos de falso poder, dolidos, temerosos, muertos.
Cuando comprendemos esto, podemos dar un nuevo significado a las sabias palabras de un grande entre los más grandes:

«El que halla esposa halla el bien y alcanza el favor del Eterno.»
(Mishlei / Proverbios 18:22)

El mensaje es muy específico y certero. Es la unidad de la pareja conyugal único en su especie, sagrado y especial.
Pero, a modo de estudio cambiemos la voz esposa por un otro a quien amar, hijo, esposo, padre, amigo, vecino, quien sea, para amar como hemos explicado aquí y entonces el resultado será…

(Dedicado a la querida amiga Verónica D., hoy colega mía o algo así, por recibirse. Que pronto novia la veamos, bajo la jupá y formando una casa leal de Israel).

Resp. 1095 – matrimonio noajico

Natali nos consulta:

shalom more mi pregunta en la siguiente
1- ¿ de que forma contrae matrimonio un noajida ?
2- y tambien me gustaria saber si me pudiese explicar un poco mas acerca la ley de estableser cortes de justisia.
3- tambien muchas gracias por esta paguina ni se imajina lo mucho que me ha ayudado a mi y a mi esposo
natali ortega 22años santiago de chile

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La posición supersticiosa

Las personas en el pasado, tal como algunas en la actualidad y los ignorantes activos de todos los tiempos, viven una existencia marcada por la inestabilidad, lo impredecible, la falta absoluta de control y previsión.
Pensemos en el ejemplo del pasado solamente, luego por extensión nos daremos cuenta de las otras implicancias más actuales.

Aquellos antiguos no tenían resguardo de sus alimentos, ni capacidad para almacenarlos en cantidades y condiciones de uso. Cualquier hongo, peste, sequía, incendio, inundación, agresión, mala cosecha, provocaba hambrunas de inmensas proporciones. No tenían conocimiento para predecir el clima, ni estudios para responder con efectividad ante las catástrofes naturales. No poseían métodos para prevenir los azotes de los depredadores, de las plagas, sean hormigas, langostas, gusanos, fieras salvajes, mosquitos portadores de virus, etc.. No conocían nada acerca de las noxas, de los agentes que causan enfermedades, ni cómo prevenir, mitigar o rehabilitar de las mismas. Estaban a la deriva, como impotentes trozos de madera que son llevados por las corrientes, por los vientos, incapaces de marcar un rumbo y aventurarse en la inmensidad desoladora. Tampoco comprendían los mecanismos del pensamiento humano, de los sentimientos y emociones, ni habían adquirido instrucción para educar a los individuos y la sociedad en la senda de la rectitud, del bienestar compartido.
Estos son solo unos pocos ejemplos de la vida de nuestros antepasados, que vivieron así por siglos y más siglos, multitud de generaciones que una tras otra seguían acorralados por la tradicional ignorancia. Los cambios positivos eran escasos, espaciados en milenios unos de otros. Apenas si la mano del hombre iba tomando parcelitas minúsculas de control sobre sus vidas.
Si viajáramos en el tiempo 5000 años atrás, y luego viniéramos haciendo pausas cada siglo o par de siglos hasta nuestro tiempo, comprobaríamos que los avances en el conocimiento y el dominio fueron realmente mínimos. Se vivía de forma muy similar en la Siria del –3000 que en la España del +1100, con muy poquitos cambios.
De hace unos 500 años a esta parte, y especialmente desde hace un par de siglos atrás, los portones del conocimiento científico fueron abiertos y entonces se sucedieron multitud de avances, pero no hablemos aún de esto.
Volvamos al hombre minúsculo, mota de polvo, nada misma sometido a los poderes externos.

En la misma base de tanta impotencia se encontraba la más completa y oscura ignorancia.
Como no sabían, ni conocían, ni entendían, difícilmente podían provocar cambios favorables.
Sus vidas estaban a merced del capricho, en apariencia arrastrados por la ceguera de un destino incierto, sin reglas ni previsibilidad.

Entonces, recurrieron a un invento “notable”, la superstición, con su hija organizada y dominatriz: la religión ((Recordemos que ni noajismo ni judaísmo son religiones, aunque a veces sean confundidas con ellas)).
Allí en donde estaban oscurecidos por la ignorancia, pretendían alumbrar con rituales, objetos, palabras mágicas, buenas vibras, dioses, seres supernaturales, amuletos, etc.. Demás está decir que en lugar de correr los velos de la ignorancia, lo que hacían era volverlos más espesos, más pesados, más opresivos.

Por supuesto que allí estaba el omnipresente EGO, con sus limitadas herramientas, pero muy efectivas para destruir, esclavizar, someter al sentimiento de impotencia.
Porque la desconexión de la realidad que es toda superstición, suele venir acompañada por una sarta infinita de gritos, llantos y golpes, con todos sus posibles derivados, finamente acuñados por la astucia humana durante generaciones.
Observemos este relato, que hace patente lo que estamos describiendo:

"(21) Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: -¿Hasta cuándo estaréis cojeando entre dos opiniones? Si el Eterno es Elohim, ¡seguidle! Y si Baal, ¡seguidle! Pero el pueblo no le respondió nada.
(22) Entonces Elías volvió a decir al pueblo: -Sólo yo he quedado como profeta del Eterno, pero de los profetas de Baal hay 450 hombres.
(23) Dennos, pues, dos toros. Escojan ellos un toro para sí, córtenlo en pedazos y pónganlo sobre la leña; pero no pongan fuego. Yo prepararé el otro toro y lo pondré sobre la leña, pero no pondré fuego.
(24) Luego invocad vosotros el nombre de vuestro dios, y yo invocaré el nombre del Eterno. El Elokim que responda con fuego, ¡ése es Elohim! Todo el pueblo respondió y dijo: -¡Bien dicho!
(25) Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: -Escogeos el toro y preparadlo vosotros primero, porque vosotros sois la mayoría. Invocad el nombre de vuestro dios, pero no pongáis fuego.
(26) Ellos tomaron el toro que les fue dado, y lo prepararon. Luego invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: -¡Oh Baal, respóndenos! Pero no hubo voz ni quien respondiese. Mientras tanto ellos danzaban junto al altar que habían hecho.
(27) Y sucedió que hacia el mediodía, Elías se burlaba de ellos diciendo: -¡Gritad a gran voz, porque es un dios! Quizás está meditando, o está ocupado, o está de viaje. Quizás está dormido, y hay que despertarle.
(28) Ellos clamaban a gran voz y se sajaban el cuerpo con espadas y con lanzas, conforme a su costumbre, hasta hacer chorrear la sangre sobre ellos.
(29) Y sucedió que cuando pasó el mediodía, ellos seguían profetizando frenéticamente hasta la hora de ofrecer la ofrenda vegetal, y no había voz ni quien respondiese ni escuchase."
(1 Melajim / I Reyes 18:21-29)

Sí, el EGO manifestado en superstición, en religión.  
Sacerdotes y profetas de dioses, haciendo sus torpes rituales, invocando fueras misteriosas, repitiendo ensalmos mágicos, danzando, demandando de los dioses respuesta, y sacrificios, sangre derramada, mucho sufrimiento, mucho dolor y el deseo de control sobre lo que no se puede controlar. Y mentiras, muchas mentiras. Excusas para tapar la realidad, inventos para esconder los hechos.
Todo producto de la ignorancia.

Ellos, los amos de las religiones, los mercaderes de la fe, los vendedores de amuletos, así como sus seguidores, tenían la delirante creencia de que con sus negociados y pactos podían obligar a sus dioses a que controlaran el mundo para ellos.
Sí, los impotentes humanos, sumergidos hasta la nariz en la ignorancia, se creían con el poder para mandar a los dioses, de modo tal de controlar al mundo.
Entonces, el dios de la vida para dar vida, el dios de la salud para curar, el dios de la agricultura para la prosperidad, el dios de la lluvia para… y así, multitud de dioses, de mensajeros celestiales, de seres metafísicos con el suficiente poder como para controlar aspectos formidables de la naturaleza, pero tan pobrecitos que estaban al servicio del hombre.
Sí, como la fantasía de tener un dios que envía a su propio hijo-dios al sacrificio, para que de esa forma el hombre pecador esté libre de la consecuencia del pecado.
Más de lo mismo.
Idolatría.

"(14) Todo hombre se embrutece por falta de conocimiento. Todo platero es avergonzado a causa de su ídolo. Porque sus ídolos de fundición son un engaño, y no hay espíritu en ellos.
(15) Son insignificancia, obra ridícula; en el tiempo de su castigo perecerán.
(16) No es como ellos la Porción de Iaacov [Jacob]; porque Él es el Hacedor de todo, e Israel es la tribu de su heredad. ¡el Eterno de los Ejércitos es su nombre!"
(Irmiá / Jeremías 10:14-16)

Y no, los que son monoteístas no se libran tampoco por esto de la superstición, de la delirante creencia de que su único dios está a su servicio, que ellos dominan a su dios.
Y no, ni siquiera los que se dicen leales al Eterno están a salvo de caer en esta idolatría, porque existen infinidad de ocasiones en que el hombre que cree solamente en el Eterno también se cree con poder como para dominar al Todopoderoso.
Veamos uno de tantos ejemplos:

"(10) Escuchad la palabra del Eterno, oh gobernantes de Sodoma. Escucha la Torá de nuestro Elokim, oh pueblo de Gomorra.
(11) Dice el Eterno: ‘¿De qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y del sebo de animales engordados. No deseo la sangre de toros, de corderos y de machos cabríos.
(12) Cuando venís a ver mi rostro, ¿quién pide esto de vuestras manos, para que pisoteéis mis atrios?
(13) No traigáis más ofrendas vanas. El incienso me es una abominación; también las lunas nuevas, los shabatot y el convocar asambleas. ¡No puedo soportar iniquidad con asamblea festiva!
(14) Mi alma aborrece vuestras lunas nuevas y vuestras festividades. Me son una carga; estoy cansado de soportarlas.
(15) Cuando extendáis vuestras manos, Yo esconderé de vosotros mis ojos. Aunque multipliquéis las oraciones, Yo no escucharé. ¡Vuestras manos están llenas de sangre!
(16) ‘Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras acciones de delante de mis ojos. Dejad de hacer el mal.
(17) Aprended a hacer el bien, buscad el derecho, reprended al opresor, defended al huérfano, amparad a la viuda.
(18) ‘Venid, pues, dice el Eterno; y razonemos juntos: Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
(19) Si queréis y obedecéis, comeréis de lo mejor de la tierra.
(20) Pero si rehusáis y os rebeláis, seréis consumidos por la espada; porque la boca del Eterno ha hablado.’"
(Ieshaiá / Isaías 1:10-20)

Sí, es triste pero cierto. La superstición gana terreno allí en donde reina la ignorancia.
Por ello, al EGO y a sus embajadores, les resulta insufrible el conocimiento real, la crítica saludable, la indagación científica, el honesto intento por penetrar en mecanismos de las cosas.
Demandan y exigen obediencia ciega, fe en lo absurdo, sumisión, repetición de los lemas impuestos, desaparición de las divergencias, solamente esclavitud regada con mucha confusión y falta de entendimiento. Usan la mentira, la amenaza, la charlatanería, la presión, la manipulación, el fraude, la violencia, el destierro, lo que sea, siempre y cuando sea útil a sus fines de imposición. Venden pócimas mágicas, amuletos, “segulot”, plegarias milagrosas, adulación de reverendos personajes, peregrinaciones a tumbas, negación del estudio científico, prohibición de indagar en los mecanismos de la realidad física, asco al goce de lo sensual que legalmente es permisible, entre otros mecanismos para dominar y doblegar a sus seguidores. Inventarán sacrificios, restricciones obsesivas, más y más imposiciones y rituales, supuestas negociaciones metafísicas con Dios y Sus emisarios, para seguir sometiendo a sus fieles en el horno aborrecible de la ceguera.

A los esclavos del EGO les aterra el conocimiento, tratan por todos los medios de impedir el avance científico, detener los movimientos de iluminación, porque eso implica la demolición de la superstición, la destrucción del imperio del mal.
Ese era el problema con el fruto del árbol del conocimiento, del bien y del mal. Cuando se probaba de ese fruto se permitía al EGO confundir las cosas, y llamar justo a lo injusto, y declarar puro a lo impuro. Era el conocimiento falso, en donde lo bueno y lo malo se mezclan y surgen las confusiones. Es el falso conocimiento, el de la opinión sustentada en las propias creencias, en la suposición de que por tener boca se sabe lo qué decir. El falso saber que hunde en la ignorancia. La causa de apartar al hombre de Dios para hundirlo en la superstición, en la religión.
Según compara el profeta, por orden de Dios:

"(6) Porque misericordia quiero Yo, y no sacrificios; y conocimiento de Elokim, más que holocaustos.
(7) ‘Pero ellos violaron el pacto, cual Adán…"
(Hoshea / Oseas 6:6-7)

Ciertamente que es el conocimiento verdadero el que trae luz, el que resta fuerza al impotente EGO en su sojuzgamiento.
Conocimiento con actos de bondad y justicia, con la misericordia que desea el Eterno. Porque no se compra a Dios con sacrificios, ni con negocitos, ni pactando cositas para obtener Su favor.
Uno puede hacer como Adán, que teniendo todo, perdió todo.
O puede hacer como el hombre realmente libre, que opta por cultivarse, por conocer, por aprender, por desechar la superstición, por construir shalom, por hacer actos de bondad y justicia.

Conocer, tanto el conocimiento científico junto al de la Torá (la judía para judíos, la noájica para noájidas) que restan fuerzas al EGO, detienen el avance del mal.
Tal como inmensos sabios han declarado, Maimónides, Soloveitchik, Kook, Hirsch, Lamm, entre otros rabinos ilustres de gran renombre.
(Leer: http://en.wikipedia.org/wiki/Torah_Umadda).

Porque las reglas de la naturaleza son también leyes dictadas por el Creador.
Tal como nos dictó mandamientos a nosotros, 613 para el pueblo judío y siete para cada gentil, así también ordenó y legisló las leyes naturales.
Conocer el funcionamiento del mundo, nos puede ayudar a fortalecer en el esfuerzo por mejorar la existencia propia y del prójimo.

Claro, el conocimiento puede ser trastornado por el EGO, lo que lo vuelve un arma en contra del hombre.
Tal como enseña la neurociencia, el lóbulo frontal es un excelente filtro y mediador de los impulsos, pero su actividad ocurre instantes después de las acciones de la vía corta, aquella que aloja al EGO. Por lo cual, la razón no es el amo indiscutido, sino que antes, durante y después las emociones están ejerciendo su impulso, su seducción.
Recordemos nuevamente a Adán, como su introducción al conocimiento contaminado por el EGO lo llevó a la catástrofe y no a la elevación multidimensional.
Así pues, la ciencia con conciencia.
Apartar la superstición, desechar la ignorancia, encender la luz del conocimiento al tiempo que se equilibra con la ética espiritual.
Para que se haga realidad la visión mesiánica:

"Porque la tierra estará llena del conocimiento de la gloria del Eterno, como las aguas cubren el mar."
(Jabakuk / Habacuc 2:14)

Dice el salmista:

“¡Cuán admirables son tus obras! Por tu gran poder se someterán a ti tus enemigos.”
(Tehilim/Salmos 66:3)

El verso también puede leerse como:

“¡Cuán admirables son tus obras! Por tu gran poder te negarán tus enemigos.”
(Tehilim/Salmos 66:3)

En esta segunda forma de comprender el verso, la cuestión radica en que es tan fuera de lo normal el poder del Eterno, que parece imposible que exista.
De hecho, su propia esencia escapa a todo entendimiento y razonamiento, no hay modo posible para que la mente humana siquiera roce a comprender lo que el Eterno es. Por lo cual, la persona perpleja bien puede carecer de convicción en Su existencia, pasar a ser agnóstico o ateo. Así vive exiliado de su Yo Esencial, hundido en fantasías de maníaco control o de depresiva impotencia.

En resumen, el camino no se encuentra en la superstición, tampoco en la negación del Eterno.
No está en la ignorancia, tampoco en la presunción de que el poseer algún conocimiento libra del error o el mal.
Realmente las acciones solidarias, el altruismo, la bondad, la justicia, el estudio de lo que es accesible, la investigación científica y la divulgación de su conocimiento, la meditación introspectiva, la comunicación sincera con el Eterno, la comunicación auténtica con el prójimo, el agradecimiento, tales son claves indispensables para permitir que emerja la Luz, lo que posibilita el bienestar, la plenitud, la felicidad, el shalom.

Corrección de sentimientos negativos

A raíz del texto “Hijos de madres paradojales” alguien amablemente comentó: “Como pareja aún tenemos mucho por lograr. Creo que todavía puedo decir, por lo menos un día a la semana, “te odio pero no quiero que te vayas”.”

Humildemente me parece que es este tipo de frases las q hay que ir corrigiendo, para de ese modo alinear el Yo Vivido con el Yo Esencial, de modo tal de sanar los sentimientos que las motivan y así llevarnos a una vida de mayor shalom (plenitud, paz, felicidad).

Recordemos que no es bueno reprimir el reconocimiento de los propios sentimientos, ni negarlos, ni excusarlos. Lo saludable es darse cuenta de que los tenemos y nos tienen, que están ahí, que tienen sus efectos, que por algo anidan en nuestro interior. Reconocerlos, pero no por ellos habilitarlos para salir y destruir.
Reconocerlos, para darles su lugar, en tanto se los sana y se los hace desaparecer, o se usa la energía malgastada en ellos para una meta superior, de construcción de shalom.

Entonces, quizás sería mejor admitir (y quizás decir, esto no lo sé): “Si bien soy ambivalente en mis sentimientos hacia ti, escojo amarte en lugar de otra cosa.”
Luego, hacer aquello que beneficie a ese prójimo que está a nuestro lado, sin esperar NADA a cambio, para que prevalezca el lado positivo.
Y además agradecer, con la mayor sinceridad posible, lo que recibimos (y sea auténtico, es decir, no agresiones, maltratos, manipulaciones, mentiras, etc.).

Tengamos en cuenta que reconociendo la ignorancia es como uno puede avanzar en el conocimiento. Negando lo que ignoramos, negando lo que sentimos, engañándonos, difícilmente podamos ser felices.

“Truco” para ser feliz

Actúa con tu prójimo de tal forma que pienses así:

“Mi felicidad depende en buena medida de su bienestar”.

Prójimo es cualquier otro, pero especialmente aquel que está próximo a ti.
Cónyuge, hijo/a, madre, padre, otro familiar amigo cercano, conocido, vecino, colega, etc.

No es lo que el otro hace, hará, hizo o pretendes que haga para beneficiarte lo que te colmará de felicidad.
Tampoco es lo que recibas como regalo, retribución, pago, devolución, dádiva, de su parte.
Menos aún lo es la esperanza de obtener algún provecho de lo que tú hayas hecho por él, o de lo que le has dado.
Todavía menos de someterlo a tu capricho, de mantenerlo entrampado con jugarretas, en una demostración de hueco y escaso poder.

Tenlo presente, tu felicidad se basa en gran medida en que el otro esté bien, siempre y cuando eso no te perjudique ni traspase los límites necesarios de tu «egoísmo positivo».
No te enfoques en ti, no te pongas en el lugar del receptor, no estés a la espera de nada, simplemente haz tu parte para que el otro pueda sentirse bien.

Si el otro disfruta o no, si agradece o no, si reconoce o no, si retribuye o no, no depende de ti, no te centres en ello.
Simplemente haz tu parte, colabora en proveer a su bienestar sin esperar absolutamente nada a cambio.

Verás como de a poco, o al instante, estarás bien, sentirás felicidad.

Neshamá: del Yo Esencial

Una joven amiga, próxima a titularse como psicóloga, me comentó lo siguiente al respecto de el texto que se abre haciendo clic aquí:

Me hizo pensar bastante, y no se si estoy errada (seguramente) pero sobre el final me sobrevino una idea, yo siento que entre el ego y el goce que genera felicidad, libertad digamos, hay otra cosa que nos es propia ya desde el vamos que según tus palabras esta en nuestra conciencia y que busca la armonía multimodal, pese a tener un gran ego nos permite una línea de fuga (por llamarlo de una manera) visualizando que hay algo que esta mal, que hace notar que estamos ante una falsa felicidad si es que se tienen eso, porque creo que hay personas que ni siquiera acceden a la sensación de falsa felicidad y solo se quedan con el amargo sabor ver que otros tienen algo que ellos no saben que es pero que lo desean y creen que haciendo crecer su ego lo van a obtener.
Y hay otras que pese a no saber nada logran tener acceso a la felicidad verdadera aunque sea por momentos controlando su Ego sin digamos entrenarse en el arte de hacerlo.
Me pregunto que será ese algo que estas personas tienen que nace con nosotros al igual que el Ego es acaso nuestra pequeña neshamá?? o porción de D`s o lo que sea?? No se si fui clara…

A lo que humildemente respondí:

Al comienzo del texto se menciona al Yo Esencial, esa es la neshamá, el espíritu, nuestro ser eterno, nuestra conexión inquebrantable con Dios, esa es la fuente de la ética innata.
Es lo que somos, aquí y ahora, pero también en la eternidad. Es nexo, pero también información. Es base de nuestro Yo Auténtico, pero no somos nosotros. Sé que puede sonar enigmático, contradictorio o confuso, prometo (bli neder) que algún día lo explicaré mejor. Por ahora quedémonos con esta noción: el Yo Esencial es nuestra parte más intensamente individual, que no se la debemos a nadie, no viene de papá y mamá, ni de la sociedad, ni de lo que nos nutre, sino que es “regalo” de Dios directamente; pero no nos pertenece, no es una fracción, no es “parte de Dios”, sino que es otra cosa. Aquí lo dejo, por ahora.

Por su parte, el EGO, se aloja en la parte primitiva de nuestro cerebro, es netamente material y temporal, se mueve en base a instintos naturales y en principio normales.
Podemos suponer, con bastante acierto, que comienza su accionar desde el momento del trauma del nacimiento, quizás en algún momento de la etapa uterina, pero no tenemos cómo demostrarlo (que yo sepa).

Es nuestro Yo Esencial el encargado de sopesar la autenticidad de nuestra vida, de calificar dentro del plan de Dios lo que hacemos o dejamos de hacer.
No es un Superego malvado freudiano, que es una criatura formada por la interacción del niño con sus mayores, su padre especialmente. Ese Superego, desde nuestra perspectiva, no deja de ser una forma de funcionamiento del EGO, tal cual lo concebimos nosotros. En sí, poco y nada relacionado con la anatomía y fisiología del Yo Esencial.

Podría llegar a imaginarse que el Yo Esencial es rodeado por máscaras o cáscaras que son generadas y sustentadas por el EGO, tal como el rostro es ocultado por las máscaras, así el Yo Auténtico queda tapado por el Yo Vivido.
Esas cáscaras hacen que la Luz, la influencia benefactora y directriz del Yo Esencial sea, en cierta medida, inaccesible a la conciencia, al pensamiento lúcido. La información permea desde la experiencia en el mundo material hacia el registro resguardado por la conciencia espiritual, pero los mensajes desde allá no acceden a la conciencia, acá.
El accionar del Yo Esencial queda relegado en el inconsciente, como una vocecita amable y firme apenas audible entre la vorágine de pensamientos y sentimientos, pasiones y deseos. Como si fuera ese angelito de los dibujitos animados, que te habla bajito, con sabiduría, con bondad, con ánimo noble, como un susurro agradable sin pausa. Pero, no lo escuchamos, o no le atendemos. Estamos agitados, excitados, anhelantes, angustiados, sometidos a los vaivenes del EGO, llenos de información que nos deforma y hace esquivos a nuestra identidad espiritual.

Sin embargo, en los sueños puede que se manifiesta con mayor fuerza. Pero queda sometida a la imprecisión, a la vaguedad, a mezclarse con lo otro que está sumergido en el inconsciente y que no es precisamente parte del Yo Esencial.
Entonces, algunos sueños tienen algún grado de “inspiración divina”, de mensajes de nuestro Yo Esencial, nuestro pero que no nos pertenece, individual pero unificado en el colectivo de la Fuente (por ahora, no abundaré en esto, tal como he dicho más arriba).
Pero otros sueños, son criaturas de otras cuestiones que están reprimidas, silenciadas. Y además, la mescolanza. Así pues, es necesario mucho estudio, dedicación, y algo de arte para interpretar sueños.

Existen también algunas técnicas de relajación y/o meditación, para acallar el griterío del EGO y del mundo, para alcanzar a percibir el murmullo del Yo Esencial. Pero esto, aún no es tiempo de que lo comparta públicamente.

Bien, espero que esta aclaración sirva y dé pie a más profundizaciones, interrogantes, crecimiento, liberación, felicidad, construcción de Shalom.

Hasta luego, y gracias por compartir este estudio conmigo.