Las 5 culpas más comunes de la gente antes de morir.

Un ‘ranking’ que hizo una enfermera australiana entre pacientes terminales se volvió ‘best seller’.

La tristeza profunda de no haber llevado una vida auténtica -sino la vida que otros querían- fue el lamento que más oyó Bronnie Ware durante los ocho años que cuidó y acompañó a cientos de personas mientras se morían.

Esa afirmación, que al principio fue tan solo un párrafo en su blog (leído por más de 3 millones de personas en su primer año), se convirtió en el pilar del libro Los 5 principales remordimientos de los moribundos, hoy best seller en varios países europeos.

Ware no es una investigadora, ni siquiera es una académica. Cuando le pregunto cómo terminó convertida en escritora, dice amablemente desde Australia, donde vive y en donde está a punto de dar a luz, que simplemente tuvo la oportunidad de oír mucho sobre la muerte. Y que escribir un libro siempre fue su anhelo.

“Me di cuenta de que un libro era la mejor manera de compartir los pesares de la gente (a la que se le había acabado el tiempo), contar mi propia historia y mostrar cómo las lecciones de esas personas que mueren me ayudaron en mi propia vida”.

Antes de escuchar cómo cientos de pacientes meditaban su propio epitafio, trabajó por años como cocinera y mesera en un bar, en el sector empresarial y en un banco. Siempre haciendo algo que no quería hacer. Hoy, además de escribir y componer, creó un curso de música y guitarra para las internas de una prisión cercana (Emu Plains Correctional). “A través de las personas que murieron he encontrado el coraje de honrar a mi corazón y dejar que este me guíe”, cuenta.

La segunda tristeza común entre los pacientes de Ware, que acompañó en turnos de 12 horas, uno a la vez y en periodos que iban de entre 3 a 12 semanas, fue la frustración de haber trabajado mucho y haber compartido poco. Esa tristeza, dice en su libro, fue casi exclusiva de los hombres.

Bronnie Ware nunca fue una enfermera calificada, aunque dice que tantos años de experiencia le enseñaron muy bien el trabajo de acompañante hacia la muerte.

“Las conversaciones siempre eran muy personales, ya que generalmente solo estábamos en la casa el enfermo terminal y yo -sentencia-. Todos los hombres lamentaron profundamente haber trabajado mucho. Se perdieron la niñez de sus hijos y la compañía de sus esposas”.

-¿Usted ya hizo esas cinco cosas que sus pacientes no hicieron? ¿La muerte la sorprenderá en completa tranquilidad?

-Sí. A través de los pesares que la gente compartió conmigo he aprendido a ser valiente para asegurar que no tendré los mismos lamentos cuando llegue al final de mi vida. Habiendo visto lo doloroso que fue para muchos darse cuenta demasiado tarde de que habían tomado decisiones equivocadas, creo que cualquier reto vale la pena. La paz que llevo conmigo me la da el saber que estoy caminando fiel a mi propia vocación. Vale la pena cada reto que me he propuesto y que me propondré en el futuro.

Tal vez la locuacidad de Ware tiene que ver con lo que ella ha establecido como la tercera culpa: la capacidad de expresar los sentimientos. Dice que muchas personas desarrollan enfermedades que se originan en la amargura y en no permitirse expresar lo que se tiene adentro.

Y ese punto tiene mucho que ver con los dos que le siguen, “ojalá me hubiera quedado en contacto con mis amigos” y “ojalá me hubiese permitido ser más feliz”. Para ella, muchos quedaron atrapados en sus propias vidas y renunciaron a amistades de oro. “Vi un muy profundo remordimiento por no haber brindado a esas amistades el tiempo y el esfuerzo que merecían. Todos extrañan a sus amigos cuando se están muriendo”, finaliza.

The top five regrets of the dying – nombre original del libro- todavía no ha sido traducido. La australiana está en conversaciones con una editorial española y espera poder lanzarlo en castellano a finales de este año. Por ahora, si desea resarcir sus culpas antes de que sea demasiado tarde, visite la red. Allí estará Bronnie.

Psicología ‘La fase terminal es el duelo de sí mismo’

Isa Fonnegra, psicóloga clínica experta en muerte y autora de libros como ‘Morir con dignidad’ o ‘De cara a la muerte’, se refiere al remordimiento en futuro, es decir, por cosas que quedaron pendientes. “Cuando una persona joven se ve enfrentada a la realidad de tener que morirse, las culpas tienen que ver con lo que no se hizo, con lo que quedó pendiente”. Como sea, dice en uno de sus apartes Bronnie Ware, aparecen las fases propias del duelo. “La gente crece mucho cuando se enfrenta a su propia mortalidad. Algunos cambios fueron fenomenales. Cada experiencia es un compendio de una variedad de emociones, como era de esperarse: la negación, el miedo, la ira, el remordimiento, la negación y la aceptación finalmente. Cada paciente encuentra su paz antes de partir. Cada uno de ellos, sin embargo, tuvo que replantearse”, remata.

ANDRÉS ROSALES GARCÍA

Periodico El Tiempo.

La Empatía …

El valor de la empatía nos ayuda a recuperar el interés por las personas que nos rodean y a consolidar la relación que con cada una de ellas tenemos.
Cada vez que nos acercamos a las personas esperamos atención y comprensión, dando por hecho que seremos tratados con delicadeza y respeto. Pero, ¿cuántas veces procuramos tratar a los demás de la misma forma?

Debemos reconocer que en medio de nuestras prisas y preocupaciones nos volvemos egoístas y olvidamos que los demás también tienen algo importante que comunicarnos. El valor de la empatía nos ayuda a recuperar el interés por las personas que nos rodean y a consolidar la relación que con cada una de ellas tenemos.

La empatía es el esfuerzo que realizamos para reconocer y comprender los sentimientos y actitudes de las personas, así como las circunstancias que los afectan en un momento determinado.

Es muy común escuchar que la empatía es la tendencia o actitud que tenemos para ponernos en el lugar de los demás e identificarnos plenamente con sus sentimientos. Sin embargo, esto tiene el riesgo de dejar a la empatía en un nivel meramente emocional: “si siento lo mismo que el otro, entonces hay verdadera empatía”.

La realidad es que la empatía no es el producto del buen humor con que despertamos, como tampoco del afecto que nos une a las personas. Si esta combinación fuera común, siempre estaríamos disponibles para escuchar a los demás y dejaríamos momentáneamente nuestras ocupaciones, pensamientos y preocupaciones para atender a quienes nos rodean.

Desgraciadamente las circunstancias pocas veces son tan favorables, por eso la empatía es un valor que se vive habitualmente, totalmente independiente de nuestro estado de ánimo y disposición interior.

La empatía se facilita en la medida que conocemos a las personas, la relación frecuente nos facilita descubrir los motivos de enojo, alegría o desánimo de nuestros allegados y su consecuente modo de actuar. Esto se manifiesta claramente entre padres e hijos, en las parejas y con los amigos donde la relación es muy estrecha, quienes parecen haber adquirido el “poder de adivinar” que sucede antes de haber escuchado una palabra, teniendo siempre a la mano la respuesta y el consejo adecuados para la ocasión.

Aún así, este valor debe superar ciertos obstáculos: el cansancio, el mal humor, el dolor de cabeza y las preocupaciones propias del trabajo y el estudio. En casa se nota cuando los padres prestan poca atención a los “pequeños” problemas o alegrías de sus hijos, con su actitud -y muchas veces sin querer- procuran evadir esa molestia e inoportunidad para encerrarse en sí mismos; en la pareja cuando alguno da monosílabos, gestos o sonidos guturales como respuesta; cuando tenemos tantos problemas, y lo que menos deseamos es escuchar lo bien o lo mal que les sucede a los demás.

El problema es dejarnos llevar por nuestro estado de ánimo y obstinarnos en permanecer en nuestro mundo, damos a todo lo que ocupa nuestra mente la máxima importancia, comportándonos indiferentes y poco amables; queremos ser entendidos sin antes intentar comprender a los demás. Por tanto, la empatía implica generosidad y genuina comprensión: para olvidarnos de nosotros mismos y hacer el esfuerzo por considerar los asuntos y sentimientos que los demás quieren participarnos.

Este esfuerzo es mayor cuando ante nosotros está el empleado, el alumno, el vecino, la empleada doméstica o el vecino, pues sin darnos cuenta, podemos limitar nuestra atención e interés, o peor aún, menospreciarlos por considerarlos en una posición inferior. Debemos ser enérgicos y afirmar que la empatía como valor -y al igual que todos los valores- no hace diferencias entre personas, es una actitud propia de la personalidad, siempre abierta y dispuesta a las necesidades de los demás.

La empatía nos da un sin fin de posibilidades, primero hacia nuestros semejantes, quienes buscan con quien compartir y confiar sus problemas, alegrías, triunfos y fracasos, ser escuchados y comprendidos. De esta forma tenemos la inmejorable oportunidad de procurar el bienestar, desarrollo y perfeccionamiento de las personas, lo cual manifiesta el profundo respeto que les debemos.

Para nosotros, la empatía nos permite conocer y comprender mejor a las personas, a través del trato cotidiano, estamos en condiciones de mejorar en familia, obteniendo una mayor colaboración y entendimiento entre todos; con la pareja la relación es cada vez más estable y alegre; con los amigos garantiza una amistad duradera; con los conocidos abre la posibilidad a nuevas amistades; en la empresa ayuda a conseguir una mayor productividad al interesarnos por los empleados y compañeros; en la escuela se obtiene un mejor rendimiento por la relación que se tiene con los alumnos y entre ellos mismos.

El valor de la empatía desarrolla en nosotros la capacidad de motivar y encauzar positivamente a las personas; enseñar a tener ese interés por los demás y vivirlo habitualmente, es la mejor forma de transmitir empatía e identificarnos plenamente con los demás, cambiando radicalmente el entorno social en el que vivimos.

Vivir el valor de la empatía es algo sencillo si nos detenemos a pensar un poco en los demás y en consecuencia, aprenderemos a actuar favorablemente en todas las circunstancias. Por eso, debemos estar pendientes y cuidar los pequeños detalles que reafirmarán este valor en nuestra persona:

– Procura sonreír siempre, esto genera un ambiente de confianza y cordialidad. La serenidad que se manifiesta desarma hasta el más exaltado.

– Primeramente considera como importantes los asuntos de los demás y después los propios. Después de haber escuchado, la persona que se ha acercado a ti seguramente tendrá la capacidad de entender tu situación y estado de ánimo, por lo cual estará dispuesta ayudarte.

– No hagas un juicio prematuro de las personas porque te hace cambiar tu disposición interior (no pienses: “ya llego este molesto”, “otra vez con lo mismo”, “no me deja en paz”, “otra interrupción”) Si alguien se acerca a ti, es porque necesita con quien hablar… No los defraudes.

– Si no tienes tiempo o es un mal momento, exprésalo con cortesía y delicadeza -que también es empatía- y las personas se sentirán igualmente atendidas. Importante: no dejes pasar mucho tiempo para charlar con la persona.

– Evita demostrar prisa, aburrimiento, cansancio, dar respuestas tajantes u distraerte en otras cosas; además de ser una falta de respeto, logras autodominio y demuestras interés por las personas. Aprende a escuchar.

– No olvides infundir ánimo con palabras, una palmada en el hombro o un gesto amable, sobre todo si la persona tiene problemas.

Podemos concluir que la empatía es un valor indispensable en todos los aspectos de nuestra vida, sin él, sería muy difícil enriquecer las relaciones interpersonales; quien se preocupa por vivir este valor, cultiva simultáneamente entre otros: confianza, amistad, comprensión, generosidad, respeto y comunicación.

El ritmo de vida actual nos brinda pocas oportunidades de servir a los demás, de conocerlos y de tratarlos como es debido, la empatía se convierte en esa pieza fundamental que nos enriquece y nos identifica mejor como seres humanos.

El fan

Hace frio afuera del Estadio Nacional en Santiago de Chile, es octubre y miles de jovencitas con sus madres tiritan de frio en la acera aunque están provistas de ropas gruesas y gorros, esperan ver entrada la siguiente noche un jovencísimo Justin Bieber, hay algo en sus ojos, una suerte de sueños y locura colectiva que las ha traído hasta ese lugar desde muchas partes del territorio, algunas de ellas  han pagado caros pasajes en avión desde los extremos del país.

Los medio de comunicación no han parado, se muestra el joven cantante a toda hora, se habla de él, se tocan sus canciones, se reconstruye su figura una y mil veces mientras se espera el espectáculo. Justin es un ídolo, y tiene en el país muchas, muchas fans, y tal vez algunos  fans varones.

Recientemente un equipo de futbol nacional ganó una copa en una competencia bastante inédita  para el medio local, con muchos partidos ganados y una sensación de poderío desconocido  en el futbol nacional el equipo campeón deleitó a sus fans, las calles, las vitrinas, las páginas de los diarios y hasta las oficinas se  tiñeron de azul. Las festividades posteriores fueron una suerte de bacanal colectivo, la alegría inundó cuanto local de comidas o pub haya en las principales ciudades del país, el júbilo era algo indescriptible, hubo llantos, alaridos, hubo borrachera, hubo de todo, el equipo tenía sus fans  y al parecer eran miles.

Carlos es maestro “chasquilla”, es decir un maestro de todo y nada, no tiene  especialización y hace trabajos de edificación, de electricidad, de gasfitería, de un todo, hay algunos trabajos muy buenos de él  pero hay otros que son para olvidar. Pero ya viene el  tiempo de elecciones, Carlos tiene su candidato  y trabaja normalmente para que este salga elegido  y ahora le corresponderá trabajar por su hijo, la dinastía de políticos así lo requiere, por lo tanto recorre las poblaciones, habla del candidato, entrega banderas y deja los zapatos en las poblaciones y está en todas.

Carlos, el maestro chasquilla  se siente feliz cuando un señor algo rechoncho y de sonrisa fácil le estrecha la mano, Carlos es su fan, ha votado por él muchas veces porque  es parte de sus votos duros llueva o truene, esos votos que no podrán ser conquistados por nadie excepto por el hijo de su candidato, pero esta vez no hay contienda entre ambos, son cargos diferentes.

El fan tiene muchas caras  y al parecer   hay también muchos tipos de fans, algunos se pasean orgullosos con el retrato de un líder guerrillero en sus camisetas, otros graban en las ventanas de  sus vehículos  frases famosas de un  sufriente caudillo religioso y los más osados se tatúan su piel para demostrar su incondicionalidad. Los hay molestos, como los desconsiderados que  colocan sus radios a todo volumen en sus trabajos, los hay sufridos como aquellos que  coleccionan fotos y cuanto cachivache encuentren en su peregrinar por caras tiendas especializadas.

El fan vive con su ídolo, hace enormes sacrificios por estar cerca de él y se siente feliz cuando logra que este al menos le dirija una mirada de aprecio o le entregue una razón para levantarse en la mañana,  así llena parte de su anónima vida con los pormenores de la vida de su ídolo o de sus ídolos como en el caso del equipo de marras, el fan entrega todo a cambio de un momento de felicidad que sólo siente cuando su ídolo le va bien, y claro, sufre cuando a su ídolo le va mal, es una suerte de vivir en función de algo, un f de x.
Quizás el fan más sufrido es el fan religioso, tiene entre otros problemas que lidiar en permanentes  conflictos con otros fans del mismo ídolo, y por supuesto con los enemigos del ídolo, es decir hay formas divergentes de acercarse al ídolo y hay que tener cuidado con el enemigo que espera cualquier descuido para disminuir la población de fans , pero el problema más complejo es que se incluye en la función básica, una nueva variable,  una y, es decir, en realidad se vive en función de y para estar en contacto con el gran X. Así el fan religioso entrega su esfuerzo, tiempo,  dedicación y hasta recursos  a y, porque si está bien con y, quizás el gran X se acuerde de guiñarle un ojo.

La existencias de fans implica que se han levantado  ídolos, ídolos que como vemos a diario se caen y se hacen pedazos dejando sus fans en la orfandad, pero quien sigue un ídolo pronto lo remplazará por uno nuevo porque hay una máxima en todo este asunto, si alguna vez levantaste o ayudaste a levantar un ídolo, es seguro que levantarás otro.

Pruebas de la existencia del Eterno y ateísmo

El ateísmo es una de las formas de idolatría que más fuerza está cobrando actualmente ya sea porque muchas personas no conocen su identidad en el caso de los no judíos, y en el caso de los judíos la falta de transmisión de la identidad judía de padres a hijos ahora bien básicamente lo que plantea el ateísmo es la inexistencia de D’os o de dioses, por esto me gustaría que analicemos juntos las pruebas que demuestran la existencia de D’os.

Las que yo sé son las siguientes:

– D’os dividió la oscuridad de la luz, y si salen a la calle de día va a estar iluminado por el sol. Ahora pregunto ¿hay restos de sol diseminados por nuestra galaxia?

– Me pone triste lo que voy a escribir pero lamentablemente el pueblo judío fue el más perseguido sobre la tierra y ¿Cómo es posible que un pueblo que sufrió el Holocausto,  pogromos, la inquisición, libelos de sangre, entre otros siga existiendo?

– Después de 2000 años de inexistencia de un estado judío se volvió a crear en año 1948 del siglo pasado un moderno estado judaico (no tengamos en cuenta que es laico)

-Actualmente se está viendo algo increíble en Medio Oriente y es que el único estado judío pudo sobrevivir frente a los aproximadamente 17 países árabes, salir victorioso en cruentas guerras.

Si conoces otra prueba de la existencia de D’os le pido al lector que amplíe este articulo en la sección de comentarios.

La Comunicación…

Una buena comunicación puede hacer la diferencia entre una vida feliz o una vida llena de problemas.
La comunicación es indispensable para procurar y mantener las buenas relaciones en todos los ámbitos de nuestra vida, particularmente en la familia, el trabajo y con las personas más cercanas a nosotros. Aún así enfrentamos desacuerdos y discusiones sin sentido, provocando -en ocasiones- una ruptura en las relaciones con los demás. Entender y hacerse comprender, es un arte que facilita la convivencia y la armonía en todo lugar.

Con facilidad podemos perder de vista que la comunicación entra en el campo de los valores. Precisamente cuando hay problemas de comunicación en el trabajo, con la pareja, con los hijos o con los amigos se comienza a apreciar que una buena comunicación puede hacer la diferencia entre una vida feliz o una vida llena de problemas.

El valor de la comunicación nos ayuda a intercambiar de forma efectiva pensamientos, ideas y sentimientos con las personas que nos rodean, en un ambiente de cordialidad y buscando el enriquecimiento personal de ambas partes.

No todas las personas con una magnífica y agradable conversación poseen la capacidad de comunicarse eficazmente, en muchos de los casos transmiten anécdotas y conocimientos producto de la experiencia, la información y las vivencias que han tenido, pero con el defecto de no dar la oportunidad a que otros se expresen y compartan sus puntos de vista. En si, esto no es malo, pero se debe tener cuidado de no caer en excesos.

Queda claro que comunicar no significa decir, expresar o emitir mensajes (para eso están los medios de información), por el contrario, al entablar un diálogo con los demás, tenemos la oportunidad de conocer su carácter y manera de pensar, sus preferencias y necesidades, aprendemos de su experiencia, compartimos gustos y aficiones… en otras palabras: conocemos a las personas y desarrollamos nuestra capacidad de comprensión. Sólo así estaremos en condiciones de servir al enriquecimiento personal de quienes nos rodean.

La buena comunicación tiene algunas características que todos conocemos: escuchar con atención, no acaparar la palabra, evitar interrumpir, utilizar un lenguaje propio y moderado, lo cual demuestra educación y trato delicado hacia las personas. Pero este valor tiene elementos fundamentales e indispensables para lograr una verdadera comunicación:

– Interés por la persona. Cuántas veces nuestra atención total está reservada para unas cuantas personas, nos mostramos atentos y ávidos de escuchar cada una de sus palabras. Por otra parte, los menos afortunados se ven discriminados porque consideramos su charla como superficial, de poco interés o de mínima importancia. Pensemos en los subordinados, los hijos o los alumnos ¿Realmente nos interesamos por sus cosas, sus problemas y conversaciones?

Toda persona que se acerca a nosotros considera que tiene algo importante que decirnos: para expresar una idea, tener una cortesía o hacer el momento más agradable; participarnos de sus sentimientos y preocupaciones; solicitar nuestro consejo y ayuda…

– Saber preguntar. A pesar del esfuerzo por expresar las cosas con claridad no siempre se toman en el sentido correcto (y no hablamos de malas intenciones o indisposición) Recordemos con una sonrisa en los labios, como después de una breve discusión llegamos al consenso de estar hablando de los mismo pero en diferentes términos. Las causas son diversas: falta de conocimiento y convivencia con las personas, distracción, cansancio…

El punto es no quedarnos con la duda, aclarar aquello que nos parece incorrecto, equivocado o agresivo para evitar conflictos incómodos e inútiles que sólo dejan resentimientos.

– Aprender a ceder. Existen personas obstinadas en pensar que poseen la mejor opinión debido a su experiencia, estatus o conocimientos; de antemano están dispuestos a convencer, u obligar si es necesario, a que las personas se identifiquen con su modo de pensar y de parecer, restando valor a la opinión y juicio de los demás. No es extraño en ellos la inconformidad, la crítica y el despotismo, inmersos en conflictos, críticas y finalmente convertidos en las últimas personas con quien se desea tratar.

La comunicación efectiva es comprensiva, condescendiente y conciliadora para obtener los mejores frutos y estrechar las relaciones interpersonales.

– Sinceridad ante todo. Expresar lo que pensamos, sobre todo si sabemos que es lo correcto (en temas que afecten a la moral, las buenas costumbres y los hábitos), no debe detenernos para mostrar desacuerdo, superando el temor a quedar mal con un grupo y a la postre vernos relegados. Tampoco es justificable callar para no herir a alguien (al compañero que hace mal su trabajo; al hijo que carece de facultades para el deporte pero tiene habilidad para la pintura; etc.), si deseamos el bien de los demás, procuraremos decir las cosas con delicadeza y claridad para que descubran y entiendan nuestra rectitud de intención.

Siempre será importante dar a los demás un consejo y criterio recto, de otra forma continuarán cometiendo los mismos errores o haciendo esfuerzos inútiles para lograr objetivos fuera de su alcance, si actúan así se debe, tal vez, a que nadie se ha interesado en su mejora y bienestar.

Además de los elementos esenciales, es preciso cuidar otros pequeños detalles que nos ayudarán a perfeccionar y a hacer más eficaz nuestra comunicación:

– Comprende los sentimientos de los demás. Evita hacer burlas, criticas o comentarios jocosos respecto a lo que expresan, si es necesario corrige, pero nunca los hagas sentir mal.

– No interpretes equivocadamente los gestos, movimientos o entonación con que se dicen las cosas, hay personas que hacen demasiado énfasis al hablar. Primero pregunta y aclara antes de formarte un juicio equivocado

– Observa el estado de ánimo de las personas cuando se acercan a ti. Todos nos expresamos diferente cuando estamos exaltados o tristes. Así sabrás qué decir y cómo actuar evitando malos entendidos.

– En tus conversaciones incluye temas interesantes, que sirvan para formar criterio o ayudar a mejorar a las personas. Las pláticas superficiales cansan.

– Aprende a ser cortés. Si no tienes tiempo para atender a las personas, acuerda otro momento para charlar. Es de muy mal gusto mostrar prisa por terminar.

No existe medio más eficaz para hacer amistades, elegir a la pareja y estrechar los lazos familiares, profesionales y de amistad. Todos deseamos vivir en armonía, por eso, este es el momento de reflexionar y decidirse a dar un nuevo rumbo hacia una mejor comunicación con quienes nos rodean.

Cupcakes o Ponquecitos para Feliz Séptimo

Los cupcakes o ponquecitos son uno de mis postres favoritos, pueden ser muy sencillos o muy complejos, hasta emular una torta de alta repostería.   También son prácticos de hacer, el 90% de los ingredientes están en la despensa, y nos tomara 30 minutitos hacerlos, lo lindo es que podemos integrar a los nenes de la casa y ellos estarán encantados, entonces ganamos doble porque compartimos un tiempo de calidad con los cachorros y ellos obtienen una rica recompensa ;)

Para esta ocasión les voy a dar la masa base, de aquí en adelante lo que le agreguen será a su preferencia, las opciones son ilimitadas, podemos rellenarlos con dulce de leche, mermeladas, chocolate etc o podemos agregarle chispas de chocolate a la masa, podríamos usar frutos secos o frutos frescos ( yo una vez lo hice con bananas y fresas y resulto genial), el cielo es el limite familia.

Bueno, ¿Qué vamos a necesitar?

Un tazón, un batidor de globo, capacillos (vienen de diversos colores tamaños y en todas las tiendas de repostería los consiguen) un molde para cupcakes, medidores y un colador para tamizar.

Ingredientes:

200gr o 1 taza de mantequilla derretida o aceite, cualquiera sirve

240gr o 1 taza de azúcar

300gr o 2 tazas de harina

250ml o 1 taza de leche

4 huevos

1 cucharada de polvo para hornear

1 cucharada de vainilla

Preparación:

1º  Precalentar el horno 350ºF  o  176ºC

2º En el tazón batir los huevos y el azúcar, hasta obtener una mezcla pálida y espumosa

3º Agregar los líquidos: vainilla, leche y manteca o aceite

4º Tamizar el polvo para hornear y la harina y agregarlos con movimientos envolventes para no perder el volumen que obtuvimos con los huevos

5º Colocar los capacillos en los moldes, no tenemos necesidad de enmantequillar ni nada por el estilo

6º Llenar cada capacillo hasta la mitad o ¾ partes aproximadamente  y hornear

Espero que disfruten esta receta la primera vez que los hice les agregue 80gr  de cocoa en polvo y antes de llevar al horno a cada ponquecito les colocamos una cereza.

Rabino Obed Avrej: Noájidas y Torá (video)

El Rabino Obed Avrej conversa con el Moré Yehuda Ribco acerca de un interesante y recurrente tema: la relación del noájida con la Torá.

Qué estudiar, con quién, como.
Qué aplica y que no. Cuáles pueden ser los peligros. Qué personas están capacitadas para enseñar. Qué corresponde aprender al noajida.
Como la Torá puede ser de vida, o de muerte. Todo en este interesante video.

El peso del alma

La teoría médica que explica la muerte es básicamente que cuando uno muere comienza a producir cadaverina, la cadaverina es una sustancia que empieza a descomponer las células del cuerpo (obviamente esta hipótesis esta mas profundizada). Ahora bien esta teoría ¿explica que las personas no tenemos alma? No, porque esta hipótesis explica porqué cuando uno muere nuestros cuerpos empiezan a descomponerse. Además cabe aclarar que las almas son la energía que da la vida. Las personas no han inventado una forma de comprobar la existencia de esta energía. Pero hay una prueba de que realmente existe y es que cuando las personas morimos perdemos  aproximadamente 21g de nuestro peso ¿esto significa que el alma pesa 21g? No, porque el peso es solamente un invento de la ciencia para medir el efecto que la gravedad tiene sobre los cuerpos.

En conclusión no porque una hipótesis sea razonable significa que esa teoría sea verdadera.

Eres feliz? (ego- )

Por Ricardo Rodríguez.

Llamamos EGO, a defectos, pasiones,ira,orgullo.gula,envidia,lujuria,venganza,etc,etc,etc, y todo aquello que cargamos en nuestras psiquis ,que nos domina nuestra personalidad por completo , haciéndonos esclavos de si mismos…..
esta embotellado en el querido ego el lo mantiene dentro de si sin poder salir y ser libre;en realidad aunque tu digas que eres libre porque haces lo que quieres ,estas atado,esclavo de eso que llamamos ego
SER LIBRE EN VERDAD NO ES ESO,LA VERDADERA LIBERTAD ES NO TENER ATADURAS A ESTE MUNDO NI A NADA….ESO ES LA VERDADERA FELICIDAD,CUANDO ELIMINAMOS ESE EGO,SOMOS FELICES PORQUE ESTAMOS CON DIOS,REINANDO EN SU INFINITA FELICIDAD…..
en este texto quiero hacer una combinación que empieza entre el ego y la religión. Porque aparte del ego dominante también estas atrapado por la religion estas atrapado por un muro que no te deja ver mas alla que te encierras y no sales a ver mas allá el ego-religion te hace ciego ante la realidad esta en la mente porque aquellas personas que piensas que con ir a una iglesia esatar un rato dar una caridad ya piensan que salvan el dia entran ala iglesia honestos respetuosos salen de la iglesia y siguen igual.
Eres feliz: en este texto quiero comentarles sobre de cómo las personas viven del que dirán de su orgullo de ser mas , de cómo les está hiendo al vecino , y empiezan a chismosear a ver que el tiene, que no tiene ,que él tiene carro, una casa grande que tiene mas dinero que ellos y es ahí donde el impulsan te ego-religión empieza hacerte sentir mal porque otras personas tiene mas que tu te bajas de ánimo , te pones triste ,te desesperas
Quiero contarles una historia de un hombre que trabajava en una empresa: en ese tiempo era cristiano siempre andaba con un amigo para todos lados pero su amigo tenia un mejor trabajo que el y tenia carro siempre vestia con ropa de marca una hermosa casa.este hombre se sentía muy mal por no tener estos lujos un dia el impulsante ego le hizo pensar una idea pues al ver desesperadamente que no podía tener lujos,se puso a robar en su misma empresa donde trabajaba y asi pudo comprar su carro y su ropa fina el asi pudo tener su felicidad.
La Felicidad viene Desde muy dentro de Todos, lo vienes materiales solo son NECESARIOS NO IMPORTANTES, esa no es la felicidad verdadera.

¿Me preguntas por que compro Arroz y Flores?
-Compro Arroz para tener con que vivir y Flores para tener un por que vivir.

El Hecho de que tu crees o dudes si la Felicidad viene del Materialismo, dejame decirte, que tiene tu espirutu envenenado por la Sociedad y el ego eso no es felicidad. es una mascara de payaso ya que a fin de cuentas siempre vivirás Triste o frustrado y buscando la felicidad.

Busca dentro de ti mismo nadie podrá responderte eso, solo Tu mismo.
Yo solo soy feliz con un Cielo azul cada día en mi cabeza, con la luz de Sol y con aire en mis pulmones.
La Felicidad no es desear lo que no tienes o sueñas, es querer lo que tienes, apreciate a ti mismo y date cuenta lo especial que es cada ser Humano.
La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.
Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo.
Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.
Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.
Todos buscamos el Dinero para una mayor Comodidad mas No para la Felicidad.
Tenia un muro al frente que no me dejaba ver mas alla pero gracias a Dios que es único y poderoso pude ver mas alla me dio una herramienta impresionante y esa herramienta se convirtió en mi esencia en la verdad de la verdad llamada Noajismo digo una herramienta (en este momento se que es mi esencia) porque al principio cuando la conoci cada dia pude saber la verdad y poco a poco ir rompiendo ese muro llamado ego-religión aunque ya deje el segundo( religión) ya se la verdad .sigo trabajando por el segundo (ego)
Cuando conocí el NOAJISMO empecé a leer a estudiar entraba ala pagina Fulvida y leía y leía fue tanta la alegría de saber que era la verdad de la verdad que sentí una emoción tan grande que me hizo llorar ,de ahí para adelante fue un cambio total cada dia fui cambiando para bien dejando atrás las cosas malas. (conociendo las 7 leyes)

Para ser feliz no necesariamente tienes que tener plata ,cosas lujosas varias personas viven aferradas a eso viven con eso con su amarrado ego-religion que bueno es saber que te llenas de cosas lujosas dentro de tu corazón y saber que eres muy rico en lo espiritual claro siempre y cuando vayas por el camino del bien.

Noajikids – La Ranita que queria enamorarse

Una ranita muy bella quería enamorarse

Pero el amor no llegaba, comenzaba a preocuparse.

 Los días pasaban lentos,

no era como en los cuentos.

 El príncipe no llegaba,

y la ranita esperaba.

 La mamá muy preocupada

a su hijita preguntaba:

 “Siendo rana como eres

¿Por qué un príncipe quieres?”

 “Para ser los dos felices

Y comer muchas perdices”

 Hasta que un día por fin,

lo conoció en el jardín.

 ¡Hermosa equivocación

cometió su corazón!

 ¡No era un príncipe encantado!

Sólo un sapo enamorado.

 Pera ya nada importaba

porque estaba enamorada.

 Aprendió que el corazón

poco sabe de razón

 Príncipe, sapo o perdiz

lo importante es ser feliz.

Fin