Compartir, es… “Crecer juntos”

 

Es domingo,  y en Bogotá Colombia, ya son las 9 de la mañana,  desde el primer piso de aquel centro comercial veo una cara conocida  en el punto de encuentro;  hasta el momento sólo se han  realizado unas pocas reuniones, pero hoy nuevamente se abre una oportunidad para compartir con algunos noájidas que  también han empezado este proceso de conocer su identidad, y juntos aprenderemos, reiremos, compartiremos experiencias, será  un rato agradable y gracias a ello creceremos juntos.

No hay líderes, ni iglesias, ni congregaciones, no hay un orden religioso ó algo por el estilo, solo un sincero  deseo por  hacer del noajismo una realidad; primero en  nuestras vidas y luego  en lo posible,   ayudar a otros para que lo conozcan.

No  somos una secta, ni un nuevo  grupo religioso,  ó  nueva corriente,  somos Fulvida, sí; ese  es nuestro hogar, Fulvida Colombia es sólo una extensión, tal como  “las muchas filiales” , que un día surgirán en diferentes partes del mundo, donde se hace inevitable el despertar de algunos  noájidas;  que buscan encontrarse con “aquello  que es correcto” a su identidad espiritual.

El tema del día, bien podría ser los mandamientos universales, el libro “el camino de gentil justo”, una película, una salida a un parque, un asado, ó quizás proponer organizar un evento con un experto conferencista   en noajismo, (como nuestro apreciado moré Yehuda Ribco), ¿Por qué no?

Ya sea un encuentro, una reunión, una salida, una conferencia ó  simposio noájida, ó simplemente el compartir un café, “todas son  oportunidades, dónde siempre tendremos mucho para aprender,  más aún cuando  hemos aceptado  vivir y actuar del lado que nos corresponde”, esa es la belleza del noajismo.

 

En nuestro último encuentro, ese domingo hablamos de la oración, de la posibilidad que como noájidas tenemos para entablar esa relación íntima con el Creador, quizás algunos no habían escuchado antes acerca del “Shema”, quizás la declaración más importante para nuestros hermanos judíos, y que de alguna forma el noájida tiene la posibilidad de compartirla; pues al hacerlo también reconocemos entre otras cosas  la grandeza, unidad, soberanía, y certeza de que Dios, el Dios de Israel, “Es”,  que es Uno, y que también le reconocemos como nuestro Dios.

 

También compartíamos el poema conocido como  Adon Olam,

“Es un poema litúrgico tradicional, atribuido al sabio rabino Salomón ibn Gabirol (Siglo XI, España). En este poema se señalan algunas de las creencias esenciales del judaísmo y noajismo en lo referente a la relación del Hombre, y su limitada percepción, con el Todopoderoso.”  Extraído, del libro de Rezos para noájidas. Autor: Moré Yehudá Ribco

 

Fue realmente una invitación, a incluir esta declaración de “confianza y de reconocimiento” en nuestro encuentro diario, en ese “momento de intimidad con Él:  Dios, El Eterno, nuestro Hacedor,  ó  con “el Señor del mundo”. 

 

Y también otras cosas quedaron sobre la mesa, y esperamos que podamos contar con nuevos encuentros, otras “Reuniones por una Colombia más noájida”.  Aun esperamos por más noájidas que deseen vivir su bella identidad.

“Te estamos Esperando, para que seas también un constructor de Shalom”

Un Abrazo

Im nin’al

Im nin’alu

Dejo aquí mi versión preferida de Im nin’alu, de la malograda Ofra Haza, también una de mis cantantes preferidas, pongo la traducción de la letra que, como se indica es de un poema.

Letra traducida de Im nin´alu (cantada por Ofra Haza) , esta letra fue compuesta por el poeta judío Yemení, Rabbi Shalom Shabazi en el siglo XVII:

Im nin’alu

Mirando a los cielos
En este infierno que te ata las manos
¿Sacrificarás tu comodidad?
¿Harás camino en una tierra extranjera?
Lucha con tu oscuridad
Los ángeles te llaman
¿Puedes oír lo que dicen?
¿Serás el mismo?
Recuerda, recuerda, nunca te olvides
Toda tu vida ha sido una prueba
Encontrarás la puerta que está abierta
Aunque tu espíritu esté roto
Abre mi corazón
Y obliga a mis labios a hablar
Tráeme los cielos y las estrellas
A la tierra

Lucha con tu oscuridad
Los ángeles te llaman
¿Puedes oír lo que dicen?
¿Serás el mismo?

Los generosos realmente saben
Lo que les será dado
Si no paran, ya sabes
Las puertas del cielo están siempre abiertas
Y allí está este D_os en el cielo, y los ángeles
Cómo se sientan, ya sabes, delante de la Luz
Y de eso trata..”
¡D_os nos bendice!

Vocación de servicio…

Servir implica ayudar a alguien de una forma espontánea, es decir adoptar una actitud permanente de colaboración hacia los demás. Una persona servicial supone que traslada esta actitud a todos los ámbitos de su vida: en su trabajo, con su familia, ayudando a otras personas en la calle, cosas que aparecen como insignificantes, pero que van haciendo la vida más ligera y reconfortante. Es posible que recordemos la experiencia de algún desconocido que apareció justo cuando necesitábamos ayuda, que luego después de ayudarnos, se perdió y no supimos nada más.

Las personas que son serviciales están continuamente atentas, observando y buscando la oportunidad para ayudar a alguien. Siempre aparecen de repente con una sonrisa y las manos por delante dispuestos a ayudar, en todo caso, recibir un favor hace nacer en nuestro interior un profundo agradecimiento.

La persona servicial, ha superado barreras que parecen infranqueables para las otras personas:

– El miedo a convertirse en el que “siempre hace todo”, en el cual, las otras personas, descargarán parte de sus obligaciones, aprovechándose de su buena predisposición. Ser servicial no es ser débil, incapaz de levantar la voz para negarse, al contrario, por la rectitud de sus intenciones sabe distinguir entre la necesidad real y el capricho.

– Muchas veces nos molestamos porque nos solicitan cuando estamos haciendo nuestro trabajo, o relajados en nuestra casa (descansando, leyendo, jugando, etc).

En estos momentos pensamos ¡Qué molesto es levantarse a contestar el teléfono, atender a quien llama la puerta, ir a la otra oficina a recoger unos documentos… ¿Por qué “yo” si hay otros que también pueden hacerlo?

En este sentido, poder ser servicial implica superar estos pensamientos y actitudes, en otras palabras, quien supera la comodidad, ha entendido que en nuestra vida no todo está en el recibir, ni en dejar la solución y atención de los acontecimientos cotidianos, en manos de los demás.

– A veces se presta un servicio haciendo lo posible por hacer el menor esfuerzo, con desgano y buscando la manera de abandonarlo en la primera oportunidad. Alli se manifiesta la pereza, que también impide ser servicial. Es claro que somos capaces de superar la apatía si el favor es particularmente agradable o de alguna manera recibiremos alguna compensación. ¡Cuántas veces se ha visto a un joven protestar si se le pide lavar el automóvil…! pero cambia su actitud radicalmente, si existe la promesa de prestárselo para salir con sus amigos.

Cada vez que ayudamos a alguien, por pequeño que sea, nos proporciona esa fuerza para vencer la pereza, dando a quienes nos rodean, un tiempo para atender otros asuntos o simplemente, descansar de sus labores cotidianas.

La base para vivir este valor es la rectitud de nuestras intenciones, porque es evidente cuando las personas actúan por interés o conveniencia, llegando al extremo de exagerar en atenciones y cuidados a determinadas personas, por su posición social o profesional, al grado de convertirse en una verdadera molestia. Esta actitud tan desagradable no recibe el nombre de servicio, sino de “servilismo”.

Algunos servicios cotidianos están muy relacionados con nuestros deberes y obligaciones, sin embargo, siempre lo relegamos a los demás o no tomamos conciencia de la necesidad de nuestra intervención:

– Pocos padres de familia ayudan a sus hijos a hacer los deberes escolares, pues es la madre quien siempre está pendiente de esa cuestión. Darse tiempo para hacerlo, permite al cónyuge dedicarse a otras labores.

– Los hijos no ven la necesidad de colocar la ropa sucia en el lugar destinado, si es mamá o la empleada del hogar quien lo hace regularmente.

Algunos otros detalles de servicio que pasamos por alto, se refieren a la convivencia y a la relación de amistad:

– No hace falta preocuparse por preparar la cafetera en la oficina, pues (él o ella) lo hace todas las mañanas.

– En las reuniones de amigos, dejamos que (ellos, los de siempre) sean quienes ordenen y recojan todo lo utilizado, ya que siempre se adelantan a hacerlo.

Estas observaciones nos demuestran que no podemos ser indiferentes con las personas serviciales, todo lo que hacen en beneficio de los demás requiere un esfuerzo, el cual muchas veces, pasa desapercibido por la forma habitual con que realizan las cosas.

Ello supone que, como muchas otras cosas en la vida, adquirir y vivir un valor, requiere estar dispuestos y ser conscientes de nuestras acciones, orientadas hacia ese objetivo. Al respecto debemos realizar algunas consideraciones:

– Realizar esfuerzos por descubrir aquellos pequeños detalles de servicio en lo cotidiano y en lo común: ceder el paso a una persona, llevar esos documentos en vez de esperar que lo haga otro, ayudar en casa a juntar los platos y lavarlos, mantener ordenado el cuarto o mis objetos personales en el trabajo. Estas actitudes nos capacitan para hacer un mayor esfuerzo en lo sucesivo.

– Nunca prestamos atención, pero los demás hacen muchas cosas por nosotros sin que solicitemos su ayuda. Cada una de estas pequeñas situaciones pueden convertirse en un propósito y una acción personal.

– Debemos dejar de pensar que “siempre me lo piden a mí”. ¿Cuantas veces te niegas a servir?… seguramente muchas y frecuentemente. Existe un doble motivo para esta insistencia, primero: que nunca ayudas, y segundo: se espera un día poder contar contigo.

– Si algo se te pide no debes detenerte a considerar lo agradable o no de la tarea, por el contrario, sin perder más tiempo necesitas emprender la tarea que se te solicitó.

Todo esto nos lleva a una conclusión: esperar a recibir atenciones tiene poco mérito y cualquiera lo hace, para ser servicial hace falta iniciativa, capacidad de observación, generosidad y vivir la solidaridad con los demás, haciendo todo aquello que deseamos que hagan por nosotros, viendo en los demás a su otro yo.

Sociabilidad…

Este valor es el camino para mejorar la capacidad de comunicación y de adaptación en los ambientes más diversos. Es natural sentirnos atraídos por personas que en las circunstancias y momentos más variados, nos cautivan por su amabilidad y su facilidad de conversación, casi inmediatamente reconocemos un natural interés por nuestra persona, trabajo, familia, pasatiempos y actividades, sin otro fin que conocer a la persona y establecer una relación más cordial.

Cuando nos interesamos en establecer un verdadero diálogo para conocer más acerca de las personas, nos damos cuenta que poco a poco el interés se hace mutuo y de esta forma damos un gran paso en las relaciones sociales.

La sociabilidad es el valor que nos impulsa a buscar y cultivar las relaciones con las personas compaginando los mutuos intereses e ideas para encaminarlos hacia un fin común, independientemente de las circunstancias personales que a cada uno rodean.

Al tener contacto con personas diferentes, tenemos la posibilidad de aprender de su experiencia y obtener otra perspectiva de la vida para mejorar nuestra persona, para más adelante poder contribuir a su desarrollo personal y así comenzar una espiral sin fin en la cual todos nos vemos beneficiados.

El lograr una verdadera amistad no necesariamente es el resultado de la sociabilidad, pues depende de otras disposiciones, este valor es un medio que facilita el acercamiento y la comunicación con las personas.

En las relaciones profesionales o laborales, por ejemplo, debe existir un interés porque las personas desempeñen mejor su trabajo; para lograr este objetivo, hace falta conocer su entorno familiar y las circunstancias en las que viven, así como su forma de ser, sus reacciones y las motivaciones por las cuales se rigen, con estos elementos a la mano estamos en condiciones de contribuir en el desarrollo individual, profesional y de conjunto en el lugar de trabajo.

Otro caso que puede citarse es en el ámbito escolar, donde los profesores que demuestran interés por cada uno de sus alumnos pueden convertirse en los mejores guías positivos para la vida, pues los impulsan no sólo a mejorar como alumnos, sino a contribuir en la mejora del grupo y a participar en actividades de beneficio común para su centro educativo y la sociedad entera.

En cualquiera de los casos (oficina, escuela, lugar de residencia o grupo de acción social), toda relación o proyecto se alcanza a través del conocimiento individual y colectivo de las personas, uniendo las aspiraciones y objetivos propios con los de los demás. Por tanto, este valor no se basa en la simpatía o en la afinidad emocional, que se pueden dar y también cuentan, sino en el auténtico interés por el beneficio de todas las personas, mejorando el entendimiento, la ayuda mutua y el trabajo en equipo.

La sociabilidad es un canal de comunicación que puede sentar las bases para tener nuevos amigos, elegir a la persona adecuada para formar una nueva familia o comenzar una nueva empresa, en base al intercambio de gustos, aficiones e intereses que se comparten y dan como resultado una relación más trascendente.

En términos generales, existen algunas actitudes que dificultan la vivencia de este valor y debemos sortearlas para lograr su desarrollo y vivencia cotidiana:

– Evitar dejarnos llevar por la primera impresión que nos provoca el encuentro con las personas (el semblante, la expresión o el vestido), pues de forma casi automática abrimos o cerramos nuestra comunicación por una simple apreciación.

– Respetar y aceptar verdaderamente la forma de ser de los demás. Esto se traduce en catalogar a las personas (serio, tímido, aburrido, poco competente, etc.) según como se comporten en determinado ambiente, los excluimos y desplazamos de nuestro círculo sin conocerlos lo más mínimo y posiblemente formando una opinión equivocada respecto a su persona. Quien comete este error es porque no ha comprendido que las personas no son ni se comportan según su gusto.

– Cuidar que nuestro lenguaje sea sencillo y natural. A nadie le agrada encontrar a una persona que se empeña obstinadamente en hablar de su profesión y empleando el vocabulario propio de su actividad sin motivo alguno; es de mal gusto utilizar palabras y expresiones poco usuales y sacadas del diccionario para incluirse en cualquier momento; ni qué decir del lenguaje vulgar y grosero…

– Procurar ser respetuoso en todo momento. La excesiva familiaridad en el trato con personas que acabamos de conocer o con quienes hemos tenido poco contacto puede entorpecer una prometedora relación; el hecho de que sea alguien amigo o conocido de nuestros íntimos, no garantiza que comparta las bromas, las ideas, el sentir y el trato que tiene entre sí el grupo.

– Ser discretos y no tratar de conocer los pormenores e intimidades de las personas, sobre todo cuando no existe un mínimo de relación o confianza.

– Reconocer que todo tiene su momento y lugar. Hay quienes conocen a un médico y casi inmediatamente procuran obtener un punto de vista profesional a un mal que se padece, como una especie de consulta particular, lo cual es molesto e incómodo para el profesional, sobre todo si es en una reunión social y quien lo solicita es alguien con quien en ese momento ha coincidido.

Podemos creer que estamos mejor viviendo aislados, centrados en nuestra propia vida, sin depender de nadie y sin causar molestias. La realidad es que esto puede ser una manifestación de egoísmo y soberbia, pues todas las personas tienen algo bueno que aportar a nuestra vida.

Quienes se han esforzado por vivir e inculcar en su persona el valor de la sociabilidad, han encontrado una fuente inagotable de alegría, un camino para lograr verdaderas amistades, el mejorar su comunicación y capacidad de adaptación en los ambientes más diversos, pero sobre todo, una mejor forma de vida a lado de sus semejantes.

¿Te has puesto a meditar lo importante que eres?

Antes de que Dios entregará la Torá a Israel solamente existían gentiles, noájidas.
Un grupito de noájidas, los hebreos, también llamados israelitas o hijos de Israel, se distinguían de los demás por ser miembros de una gran familia, aquella que reconocía a Abraham y Sará, Itzjac y Ribcá, Iaacov (también llamado Israel) y Rajel, Lea, Bilaa y Zilpá como sus patriarcas, matriarcas y concubinas.
Ellos debían cumplir, al igual que todos los otros seres humanos, con los Siete Mandamientos Universales, y muchas veces así procedían.
En su historia familiar fueron añadiendo costumbres, que les eran propias o a veces compartidas con otros pobladores de su época y región: separaban el diezmo para obras de bien, rezaban, ofrendaban al Eterno, se abstenían de comer el tendón trasero de los animales, eran respetuosos con sus mayores, entendían la importancia de la familia, entre otras costumbres (que no mandamientos, costumbres).
Por su entereza, por su constancia, por su dedicación, por su compromiso, por su responsabilidad el Eterno les confirió una ordenanza extra, exclusiva para ellos: la circuncisión del prepucio de los varones de la familia, rito que se debía hacer –en lo posible- al octavo día del nacimiento. Esta ordenanza fue símbolo de una alianza entre los israelitas y Dios, una que incluía la tierra de Israel para ellos, el ser numerosos, el que posteriormente recibirían la Torá, con sus 606 mandamientos extras, con toda la carga que implica hacerse responsable de cumplirlos a cabalidad.

Luego del terrible exilio en Egipto, de la espantosa esclavitud, de siglos de sufrimiento sin nombre, finalmente la promesa del Eterno es cumplida.
Salen de Egipto, son llevados a Sinaí y allí se concreta una nueva alianza, entre Dios y los judíos, una alianza sagrada y eterna. Una que no se puede quebrar ni cambiar.
Dios pactó con los judíos que serían un pueblo especial, no para recibir honores y poder, sino para ser emisarios de Él, luz para las naciones.
¿Cómo?
Al vivir integralmente con el manual de vida que Él les entregó a ellos, la Torá.

A partir de aquel 6 de Siván de hacer 3323 años, el mundo conoció otra identidad espiritual equivalente a la noájida, la judía.
Desde aquel día habría personas con su espíritu noájida y otras con su espíritu judíos.
Ambas esencias sagradas, conectadas al Eterno, plenas, llenas de promesas de eternidad y bendición, pero con rasgos diferentes a la hora de ejecutar los planes de Dios en la tierra.
Los noájidas viven de acuerdo al noajismo.
Los judíos al judaísmo.
Uno no es mejor que el otro, sino complementos.
Unos tienen la misión de construir shalom en este mundo, para hacerlo un paraíso terrenal.
Los otros además deben proveer de sentido espiritual a este paraíso, ser una nación de sacerdotes un pueblo santo, es decir, uno que se distingue a través de sus actos de bondad y justicia y fortalece a los otros en su conexión con Dios.

Ambas identidades sagradas y complementarias.
Una no puede ser plena sin la otra.
Ambas con tareas para cumplir, diferentes, importantes, necesarias.
Ambas con el paraíso, “la salvación”, lista y preparada, sin necesidad de rituales complejos, ni de fe, ni de salvadores.
Ambas amadas por Dios, saludables, bellas.

Los noájidas no recibieron 613 mandamientos como recibió el pueblo judío, ¡alabados sean los gentiles! Pues, tienen los beneficios de saciar su espíritu y adquirir placer eterno por cumplir con siete mandamientos simples, fundamentales, claros.
Los noájidas no recibieron la Torá, sino que fue recibida por el pueblo judío, pues contiene los 613 mandamientos, además de cuestiones propias que hacen a la identidad judía y del judaísmo, e indirectamente aporta datos y reglas provechosas para los gentiles.

Así pues, querido amigo noájida, tienes tu herencia, tu historia, tu futuro pero especialmente tu presente para que hagas tu parte y alcanzas el máximo que puedes.
No eres sucursal del judaísmo, sino una identidad propia y valiosa.
No tienes Torá –judía-, pero tienes la Torá (instrucción) –noájida-, la de los Siete Mandamientos, la del mundo con su belleza y posibilidades.
Tienes conexión con Dios, tienes salvación, tienes todo lo que necesitas para ser feliz y gozar de la bendición constante que Dios te regala.

Tú tienes tu porción, conócela, disfrútala, compártela, difúndela.

Porque, si no lo haces, el mundo pierde lo que tú tenías para ofrecer, y tú pierdes de recibir el placer que estaba preparado para ti.

Te pondrá un simple y breve ejemplo.

El niño Moshé (que aún no se llamaba así) fue depositado en una arquita sobre el río Nilo.
El Faraón quería su muerte, al igual que quería la de todo niño judío recién nacido.
Pero la madre del niño lo escondió y después, cuando ya no pudo guardarlo más, fue que lo puso en ese barquito improvisado.
Y allí, la hija de Faraón, la hija del asesino y esclavista más duro de su época, ella … "vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: -Éste es un niño de los hebreos… Él vino a ser para ella su hijo, y ella le puso por nombre Moshé [Moisés], diciendo: ‘Porque de las aguas lo saqué.‘" (Shemot / Éxodo 2:6, 10).

Ese es el Moshé que fue instrumento de Dios para liberar a los judíos, para llevarlos hacia la tierra prometida, para recibir la Torá de parte de Dios y encomendarla a los judíos.
Ese niñito débil, impotente, a punto de morir en el río, ése a quien salvó la hija de Faraón, ése fue el hombre que más impacto tuvo en toda la historia del mundo.

Si no hubiera sido por los gentiles justos, difícilmente habría judíos en el mundo, tampoco habría Torá para instruir, o muchas cosas que se dan por sentadas hoy en día y tal vez no existirían.
El ejemplo de la hija del Faraón, Batiá, es evidente. Si ella no hubiera sido una gentil justa, no habría Moshé, ni todo lo que se logró a través de él y los que vinieron luego gracias a él.

Cada gentil justo es un socio de Dios, tal como los judíos lo son. Ni más, ni menos.
Cada gentil que deja de vivir de acuerdo al noajismo, no esta aportando su cuota de bendición para iluminar al mundo con la Luz de Dios.
Sino que está esclavo de su EGO y ahuyenta la Luz.

Entonces… ¿van a seguir mendigando o escondiéndose o van a salir a hacer su parte?
¡Difundan la buena nueva!
El noajismo vive, ha revivido y no volverá a morir.
La conciencia noájica se está expandiendo.
El mundo necesita ya de más noájidas conscientes y activos.

Tú tienes tu parte.
Tú eres la diferencia entre un mundo de Dios o un mundo de EGO.
Tú eres la hija de Faraón, puedes seguir esclavizado, aunque vivas en un palacio, o puedes ser libre y trabajar como socio de Dios.
Porque si no haces tu parte, nadie la hará.
Si no haces lo que te corresponde, el mundo pierde su salvación…

¿Te has puesto a meditar lo importante que eres?

Tipos de idolatría…para tener cuidado

La idolatría no implica solo rezarle o arrodillarse frente a ídolos.  El Rebe Najman en su cuento el Señor de la Plegaria expone distintos tipos de idolatría, los enumero:

1º Buscar el honor.

2ºAsesinato.

3ºpromuiscuidad.

4ºglotoneria.

5º Ser musculosos

6ºVerborragia.

7ºAlegria indebida.

8ºCodicia.

La idolatría también implica actitudes indebidas como por ejemplo, el primer caso expuesto es buscar el honor, las personas que buscan honor de forma excesiva en realidad buscan  enaltecerse por el mismo.

El asesinato, es otro tipo de idolatría muy común en estos días podemos tratarlo como tal porque matar personas o animales implica un desprecio total por la vida.

La promiscuidad,  es otro acto indebido; ‘’normal’’ en estos tiempos es un desprecio completo entre las personas porque uno al ser promiscuo empieza a tratar las personas como objetos.

La glotonería, es otro tipo de acto que lleva a la idolatría porque uno al comer y comer sin controlarse daña su cuerpo.

Ser musculosos, otro manera de alabar el cuerpo es hacerlo excesivamente voluminoso y algunos hasta consumen anabólicos para lograrlo, llegando al punto de la adicción.

Verborragia, era una forma común de idolatría en la antigua grecia y actualmente los llamados ‘’chamulleros’’ en lunfardo argentino no sé cómo se los llama en otros países.

La alegría indebida es utilizar alguna sustancia para estar alegre la más común utilizada en esta época son las bebidas alcohólicas.

La codicia es la peor de las formas de las idolatrías porque hace sentir a las personas con mucho dinero,  poderosas  y con la capacidad de controlar a todos y todo.

NO ELEGI

No pude elegir.

No pude elegir mis padres, simplemente naci por el fruto de una relación entre ellos.

No pude elegir mi ciudad, simplemente mi madre se encontraba allí

No pude elegir tampoco mi país, simplemente es la nación de mis progenitores.

No pude tampoco elegir mi identidad, simplemente naci con ella.

Como ven no pude elegir, simplemente EL CREADOR ME BENDIJO

El Desprendimiento…

El valor del desprendimiento nos enseñará a poner el corazón en las personas, y no en las cosas materiales. El valor del desprendimiento consiste en saber utilizar correctamente nuestros bienes y recursos evitando apegarse a ellos y, si es necesario, para ponerlos al servicio de los demás.

El desprendimiento como valor se origina al reconocer que todos tenemos necesidades y en algunos casos encontramos personas con carencias. En cualquier situación debemos superar nuestro egoísmo e indiferencia para colaborar en el bienestar de los demás, no importa si es mucho o poco lo que hacemos y aportamos, lo importante es tener la conciencia de ofrecer algo, de aportar. En la generosidad que requiere el desprendimiento no cabe el ofrecer algo que nos sobra.

El valor del desprendimiento tiene que ver con varios aspectos, entre ellos: la importancia que le damos a las cosas, el uso que hacemos de ellas y la intención que tenemos para ponerlas al servicio de los demás.

En ocasiones vivimos y trabajamos sin descanso para poseer aquello que tanto nos ilusiona (autos, joyas, ropa, aparatos, etc.) y nuestra vida se mueve a ese compás, sin embargo si no tenemos cuidado puede llegar el momento en que a pesar de la insatisfacción que nos produce llenarnos de cosas, pretendemos que éstas llenen un vacío interior.

A veces en broma, pero muchas veces en serio hemos escuchado decir de alguien: “quiere más a su coche que a (…)”, “ni se te ocurra tocar sus (…) porque tendrás problemas”, “ni se lo pidas, jamás presta lo que tiene”, “ todo su dinero lo ocupa para (…)”, etc., y todas ellas reflejan a una persona con apego inmoderado por lo que tienen. Debemos recordar que en el orden de los afectos, las personas y su bienestar ocupan el primer lugar antes que nuestra persona misma o lo que poseemos.

Existen personas que materialmente ponen el corazón en las cosas materiales. A veces por los recuerdos que evocan, pero en otras debido al valor económico que tienen o simplemente por el trabajo que supuso adquirirlos. A esta particular forma de afecto se le llama apego y de ninguna manera se relaciona con el hecho de cuidar las cosas y hacer buen uso de ellas.

Cuando nuestro aprecio es mayor por las cosas que por las personas, nos parece absurdo compartir lo que tenemos, o en su defecto lo hacemos a regañadientes. El desprendimiento supone un esfuerzo para superar ese sentimiento de posesión y exclusividad de lo que poseemos para ofrecerlo gustosamente a los demás.

No debemos confundir el desprendimiento con el hecho de deshacernos de todo aquello que no utilizamos, que es inservible o se ha convertido en un estorbo, esta actitud manifiesta poco respeto por la persona que lo recibe, independientemente de su condición y situación actual. Somos tan soberbios que consideramos un insulto recibir algo de segunda mano, ¿por qué los demás deben soportar lo que nosotros consideramos desprecio?

Puede parecer que este valor se enfoca únicamente a objetos, pero nuestros recursos van más allá de lo que se puede tocar, poseemos conocimientos, cualidades y habilidades que muchas veces nos cuesta trabajo poner a disposición de las personas, porque requiere prescindir de nuestro descanso, gustos, preferencias y comodidades para llevarse a efecto.

Nos sorprendemos con el médico que atiende enfermos sin cobrar honorarios; personas que pasan los días trabajando en obras de caridad; profesores que trabajan horas extras desinteresadamente; padres de familia que se niegan gustos y diversiones personales para pensando en su familia; lo más inaudito es que muchos de ellos no viven en una condición del todo desahogada. El verdadero desprendimiento no tiene medida, sin calcular cuánto es lo indispensable para cumplir, es una entrega generosa de todo, Sí, de todo lo que tenemos.

Para vivir el desprendimiento puedes:
Hacer una lista de las cosas que tiene y determinar cuales realmente necesitamos y cuales son caprichos, vanidades, etc.

– Ayudar a una obra de caridad haciendo una aportación significativa, de acuerdo con tus posibilidades.

– Enseñar a otros algo que sepas hacer bien (sin olvidar de enseñarles los “secretos” que pudieras atesorar sobre el tema)

– Regala o dona un bien al que sientas que te has apegado.

– Procura decir más veces “si” cuando te pidan algo prestado sin poner pretextos.

El valor del desprendimiento ayudará a nuestra comunidad convertirnos en personas más altruistas y generosas, brindará un mejor ambiente en nuestras relaciones con amigos y familiares y nos convertirá en personas que tienen el corazón puesto en el lugar correcto.

Recopilación sobre sabiduría noájida

Este es un listado de palabras y consejos realizado por personas noájidas de distintas épocas, costumbres, creencias, regiones e idiomas; para que conozcan un poco del rico mundo en que vivimos y aprendamos a apreciar, valorar y amar lo que somos.

Talmud noájico, Midrash noájico, Sabiduria noájida
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4132

Sabiduria Noájida – 02
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4149

Sabiduria noájida – 03
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4161

Sabiduria noájida – 04
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4174

Sabiduria noájida – 05
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4178

Sabiduria noájida – 06
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4197

Sabiduria noájida – 07
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4202

Sabiduria noájida – 08
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4227

Sabiduria noájida 09
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4248

Sabiduria noájida – 10
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4292

Sabiduria noájida – 11
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4316

Sabiduría noájida – 12
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4335

Sabiduria noájida – 13
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4341

Sabiduria noájida – 14
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4361

Sabiduría Noajida
talmidim
http://fulvida.com/?p=4387

Sabiduria noájida – 15
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4392

Sabiduria noájida – 16
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4452

Otro de sabiduría Noajida
talmidim
http://fulvida.com/?p=4469

Sabiduria noájida – 17
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4513

Sabiduria noájida – 18
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4554

Sabiduria noájida – 19
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4626

Sabiduria noájida – 20
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4643

Uno más de sabiduría Noajida
talmidim
http://fulvida.com/?p=4666

Sabiduria noájida – 21
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4686

Sabiduria noájida – 22
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4713

Sabiduria noájida – 23
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4746

Sabiduria noájida – 24
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4831

Sabiduria noájida – 25
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4876

Sabiduria noájida – 27
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=4956

Sabiduria noájida – 29
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=5042

Más de sabiduría Noajida
talmidim
http://fulvida.com/?p=5101

Sabiduria noájida – 30
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=5126

Sabiduria noájida – 31
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=5148

Uno más de sabiduría Noajida
talmidim
http://fulvida.com/?p=5182

Más Sabiduría Noajida
talmidim
http://fulvida.com/?p=5190

Sabiduria noájida – 32
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=5209

Sabiduria noájida – 33
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=5304

Otro rayo de sabiduría noájica
Yehuda Ribco
http://fulvida.com/?p=5367

Sabiduria noájida – 34
Jonathan Ortiz
http://fulvida.com/?p=5374

Sabiduria noájida- 35
Jonathan Ortiz
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Sabiduria noájida – 36
Jonathan Ortiz
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Sabiduria noájida – 36-2
Jonathan Ortiz
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Sabiduria noájida – 37
Jonathan Ortiz
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Sabiduria noájida – 38
Jonathan Ortiz
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Sabiduría Noajica
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Sabiduría entre los Noajidas
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Sabiduria Noajida
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Identidad
Mario Hinestroza
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