Navidad Pagana

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Por Irving Gatell (**)

Me da mucha risa leer tantas publicaciones en donde se intenta demostrar que la Navidad es una celebración “pagana”, y que si uno la celebra, sin saberlo está adorando al Diablo, a Odín, a Osiris, etc.

Me parece una estupidez.

El primer error es el uso banal del término “pagano”. Quienes lo aplican a quemarropa, en términos generales se refieren a que la Navidad no es una festividad de origen judío. Desde el punto de vista judío, el asunto es muy simple: los no judíos pueden festejar lo que se les pegue la gana cuando se les pegue la gana.

Curiosamente, los que más se la pasan señalando la Navidad como algo “pagano” (entiéndase: no judío) ni siquiera son judíos.

Yo no celebro la Navidad por cuestiones obvias, pero hay cosas que me encantan. Recuerdo que una vez, a mediados de Diciembre, subí a un taxi en el centro de la Ciudad de México. Buen conversador el taxista, de unos 40 años. Nos quejamos del tráfico navideño y del caos vial propio de esta urbe. Y, en esa lógica, se me ocurrió comentarle que por lo menos la ventaja es que seguramente tenía mucha demanda de pasaje. Su respuesta fue fascinante: sonrió, se le iluminó el rostro, y me dijo “¡Sí! Ya salió el dinero para los regalos de mis hijos!”

La sonrisa de un padre que podrá llevar regalos a sus hijos. La sonrisa de los hijos cuando vean sus regalos.

Pueden quejarse de todo lo que quieran: de los orígenes paganos de la Navidad, o del consumismo desaforado de la época. Pero todo aquel que no sea capaz de disfrutar al ver la emoción de un niño al destapara un juguete, tiene atole en las venas. Del mismo modo, todo aquel que no sea capaz de indignarse al ver a todos los niños que pasarán la Navidad pidiendo dinero en la calle, no merece ser llamado humano.

Pero volvamos al punto: desde una perspectiva estrictamente religiosa, los no judíos no tienen ninguna obligación de celebrar o dejar de celebrar lo que establece o prohíbe el Judaísmo. ¿Que la Navidad es pagana? Pues celébrenla paganamente, y disfrútenla. ¿Qué el árbol de Navidad es vikingo? Pues celébrenlo como vikingos (¿no es encantadora la escena en la primera película de Thor, donde el héroe regresa de un bar cargando a un ya vejete de origen escandinavo, profesor de física, lo tumba como bulto en su cama, y cuando Natalie Portman le pregunta si está bien, Thor le contesta “bebió como vikingo, peleó como vikingo; ha honrado a sus ancestros”?).

Ya dejen de ver paganismo y al diablo en todos lados. Dejen a la gente celebrar lo que se le pegue la gana. Insistiendo por aquí o por allá que tal o cual fiesta es pagana y que en realidad se adora al diablo, lo único que hacen es exhibir que los verdaderos adoradores del diablo son, justamente, los que lo ven por todos lados.

Yo sé que la filantropía y los buenos deseos deberían durar todo el año, pero si de todos modos tienen la oportunidad de hacer feliz a alguien en estos días, háganlo. Y así como muchos amigos no judíos se han embelesado viendo las Janukías en nuestras casas, a mi no me molesta ver árboles de Navidad encendidos (me refiero a los foquitos, no a las idioteces que hacen algunos pseudo-anarquistas) en las casas de mis amigos cristianos.

En las tradiciones herméticas, el árbol de Navidad tiene un simbolismo bellísimo. Sí, es vikingo. Sí, a los vikingos también los hizo D-os.

Pese al tráfico y al ruido, hay muchas cosas disfrutables de esta época, y sigo sin encontrar un sólo versículo de la Biblia que diga que pasarla bien es pecado.

Feliz Navidad!

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(**) Escrito realizado por el escritor Irving Gatell, y publicado originalmente sin título, en su cuenta en una red social.

¿Terrible maldad?

Hace un rato un participante en SERJUDIO.com mencionó en un comentario la “terrible maldad del adulterio”.
Esto me permitió esbozar algunas preguntas y reflexiones, que ahora quiero compartir contigo.
Acompáñame y pensemos juntos.
Sin embargo, te pediré que dejemos a Dios de lado en este momento, porque no quiero obturar el pensamiento con respuestas prefabricadas.
Luego tendremos oportunidad de incluirLo en nuestra reflexión, así que ten paciencia.

¿Cuál es precisamente la terrible maldad del adulterio?
Supongamos que los adúlteros hacen todo en el más absoluto recato y silencio, ninguna de sus respectivas parejas o conocidos se entera de nada. Nadie sale perjudicado al enterarse, porque nadie jamás se entera. Tienen suma atención los infieles para no hacer daño a sus familias. Ellos siguen amando a sus parejas, adoran a sus hijos, en modo alguno quieren perjudicarlos. Solo que las emociones románticas ya no son lo que eran. El placer sexual se evaporó en el enlace conyugal. Ya no queda ni “química”, ni interés, ni nada en lo que a la esfera sexual se refiere. Por ello se engancharon con otra persona, alguien con la que no tienen obligaciones, ni deberes, ni contratos, ni cualquier otra barrera que les impida ser realmente plenos en su sexualidad. Están con su amante porque quieren así como su amante quiere estar con él/ella. Es una relación cariñosa, respetuosa, disfrutable, madura, adulta y sí, hasta responsable. Porque, se cuidan de embarazos y de infecciones de trasmisión sexual. Porque no hacen nada adrede para lesionar la dignidad o posición de sus respectivos cónyuges. Porque no abusan de nadie, ni se burlan, ni planifican el mal. Solamente anhelan tener a ese alguien especial que les haga sentir eso especial, y lo tienen, cada uno en el abrazo de su amante.
Son tan dichosos y plenos en esta relación extra conyugal que han logrado bajar enormemente los niveles de insatisfacción, estrés, disputas que anteriormente padecían. Son mejores esposo/esposa, mejor padre/madre, más comprensivos, más cariños, más atentos, menos demandantes de atención que el familiar no les dará. Sí, han salvado sus respectivos matrimonios y consolidado sus familias gracias a los encuentros románticos en un apartado lugar, en el secreto nido de amor.
Están en paz, están felices, así como sus familias.
Nadie sospecha, nadie se ofende, nadie se enoja, nadie se ilusiona, todo por una relación adúltera entre dos adultos que consienten en mantener tal relación.
¿Dónde está la terrible maldad en esto?

Otro caso.
El cónyuge admite incluir a otra persona en la relación matrimonial. Participan gustosamente y responsablemente en sexo grupal, tríos, cuartetos o incluso con más personas. No hay actos de homosexualismo ni bisexualismo, simplemente un adulterio consentido y hasta promovido. Pueden ser swingers e intercambiar parejas con otros, conocidos o casuales. Puede ser solo uno de ellos el que participa activamente en la relación, mientras el otro se mantiene pasivo pero presente, o conoce y aprueba pero no participa. Tal vez fue un experimento o un ejercicio cotidiano. El hecho cierto es que están en una situación de adulterio, aunque esté conocido y admitido por el otro.
Son felices con ello, siempre que pueden lo promocionan como una forma de vida ideal, que fortalece el vínculo conyugal, que permite disfrutar sin peligros, que salvó al matrimonio y hasta lo embelleció. Y todo esto lo dicen en serio, creyéndolo, sintiendo que es verdad y que en su caso el adulterio es una bendición en lugar de una terrible maldad.
¿Dónde está la maldad en esto?

Otro caso.
La esposa o el esposo, da lo mismo, están hartos de su cónyuge. Hace años que quieren divorciarse, pero no lo han hecho. Quizás porque en su país no existe el divorcio. O es mal considerado. O se pierden derechos económicos, de visita a los hijos, o cualquier otro. O se pasará a vivir en una situación que se teme. O psicológicamente uno u otro no son capaces de cortar ese lazo.
El hecho es que la insatisfacción existe, es añeja, pero se mantiene el vínculo matrimonial por más dolor, vergüenza y sufrimiento que se padece.
Entonces, aparece esa otra persona que habla cariñosamente, que es comprensiva, que es romántica, que es un sostén, que da una luz de vida en medio de ese caos y tormento que es el matrimonio.
Hay miedo, dudas, terror, pero finalmente se cede al impulso de encontrar alguien que respete, que ame, que cuide.
Tal vez eventualmente la persona se divorcie, pero no ahora. Ahora está en esa relación secreta, o quizás no tanto. Una relación que le da valor para continuar viviendo, para seguir acompañando a los hijos en su crecimiento, a su cónyuge a pesar de que no se le soporta.
¿Dónde está la terrible maldad en esto?

Hasta aquí tres situaciones para que reflexionemos.

Sabemos que tanto el código noájico como el de la Torá (para los judíos) prohíben de manera absoluta el adulterio (básicamente, que una mujer casada no tenga relación sexual con otro hombre que no sea su marido).
Sabemos que Dios es Juez, que todo conoce, que todo sabe, que ninguna pared o disfraz puede engañar.
Él conoce hasta nuestros más íntimos secretos, hasta aquello nuestro que nosotros desconocemos.
Sabemos que las acciones tienen sus consecuencias y los actos prohibidos en ocasiones cuentan con castigos que han sido prescritos.
Lo que no sabemos es cómo Dios juzga, ni qué parámetros exactamente entran dentro de esa ecuación sumamente compleja e infinita que es el pensamiento Divino.
Sabemos que ninguno de los tres casos presentados son permisibles (y si quieres saber mi opinión, los repruebo sin excepción), pues quebrantan las leyes del Eterno, aunque no hay ninguna aparente maldad manifiesta; aunque la razón y la lógica humana puedan llegar a admitir y aplaudir a los infieles (en los tres casos), o encuentren en ellos justificativos para sus acciones.
Entonces, ¿es por ser una terrible maldad que el Eterno los codificó como acciones para no hacerse?

¿Qué puedes tú aportar a esta reflexión?

Un ateo hablando de Dios y del Mito de la Tora

panorama

Yo quisiera expresar libremente mi opinión, tal y como es típico en Fulvida.

Como puede corroborar el lector, en este sitio no hay posturas “oficiales” que se deban seguir sobre temas tratados. Es usted libre de creer, pensar, opinar o actuar, y esos grados de libertad no se encuentran en cualquier parte  ( http://fulvida.com/2013/05/05/los-judos-creen/ ).

Así, yo quisiera continuar expresando mi opinión (http://fulvida.com/2013/10/08/cada-cabeza-es-un-mundo-este-es-parte-del-mio/ ), sobre dios y los mandamientos, recalcando que no necesariamente tienen que ser compartidas por cualquier otro lector, ya que no soy ni la voz oficial de nada ni represento a nadie.

Aclarado el punto, quisiera que me acompañen con la lectura del siguiente texto encontrado en FULVIDA: http://fulvida.com/info/pecados_gene.htm

El texto, de autoría del querido y respetado Profesor Ortiz, puede dividirse así:

Primera Parte: Generación Pre-Diluvio

Entre lo que vale destacar:

-Humanos concebidos, nacidos, caminando, hablando en un mismo día.

-Humanos con una fuerza física descomunal, al punto de ver a los leones y panteras como pulgas; fuerza que aumentaba con la edad.

-Humanos más longevos de lo natural.

-Trabajaban la tierra solo una vez cada 40 años, y ésta producía para un periodo igual.

-No existía las estaciones del año; así las cosas, todo el tiempo era primavera.

A mí en lo personal, me cuesta aceptar (e imaginar) seres humanos de tal envergadura; así como me ha costado aceptar la idea de vírgenes concibiendo hijos, que a su vez, son su propio papa.

Me cuesta creer en la idea de fundos tan fértiles que produzcan en las cantidades y en el lapso de tiempo que se nos cuenta.

Imposible también para mí el creer que ni los ciclos de rotación o traslación de la tierra, o la inclinación de su eje, no permita las distintas estaciones del año, para las zonas terrestres que logran disfrutarlas.

Todo lo anterior, en lo personal, me parecen muy bonitos, pero antinaturales conceptos; que al igual que los cuentos cristianos, tienden a desviar la atención del “creyente”  hacia la más absurda creencia y hacia al abismo de los mitos.

Y para muestra, no es casualidad encontrarse en este sitio y en serjudio.com, personas que tanto insisten en cambiarse a judíos; o refiriéndose a dios como “di-s,d-os, -ios, di-s”; o haciendo consultas sobre la posición de los astros en su nacimiento; o confundiendo fe con creencia; o preguntando sobre “metratrones”; o solicitando explicaciones exégetas sobre pasajes bíblicos, y vaya a saber cuántas otras cosas más.

Todo parece girar en torno a lo irracional, a lo ilógico, a la fe absurda típica de los creyentes que buscan como no dejar morir el mito para dejar nacer a la razón.

Sin embargo, el artículo no queda ahí, como un “cuento de navidad” que alimenta la superstición de los ya de por sí supersticiosos participantes y comentaristas, sino que propone un ejercicio mental espeluznante; porque muestra una radiografía casi exacta de la realidad social en que vivimos, y digna para un artículo de cualquiera que se atreva.

Pero el punto a que voy, querido lector, es no quedarse en “lo bonito”, lo fantástico o mitológico del relato; no deducir en que el día que la humanidad cumpla con lo que le corresponde, se trasformará el planeta en un super planeta, y el humano en un super humano, tal cual vaticino jose luis de jesus miranda a sus incrédulos seguidores.

Segunda Parte: Rebelión Consciente Al Sistema Jurídico y Judicial

Entre lo que se puede resumir:

-Adhesión a conceptos creyenseros de los hombres (idolatría), lo que los hizo desenfrenadamente estúpidos ( ¿casarse con una bestia no es estupidez? ¿Caminar por las calles sin ropa no es de alguien orate? ), asesinos, adúlteros, “Swingers”,  y ladrones.

Pero ninguna de esas acciones y delitos empezaron gratis o por si solas. Nos cuenta el artículo que todo empezó por un desvío CONSIENTE y VOLUNTARIO, hacia La Idolatría. Aunque a mí me gustaría llamarla “idiotez”; porque nadie listo aceptaría perder su capacidad de razonar; o bien, aceptaría voluntariamente renunciar a su posibilidad de pensar.

Apunta dicho artículo, que esa generación se transformó en algo parecido a humanos, cuando aceptaron lo que hoy se acepta inconscientemente por puro temor: “la fe en dios”; o lo que es igual, la superstición.

Renunciaron torpemente hacia lo único que daba orden, y por consecuencia, a la “buena vida”, su Sistema de Justicia, su compendio oral de leyes lógicas; perdiendo así su verdadera identidad: La Humana, para dar campo a algo parecido a un humano, solo que sin la facultad de razonar.

Todo esto dio un resultado inevitable: un colapso del Sistema De Justicia, y por ende, de la sociedad misma.

Considero que la muerte por ahogamiento fue lo más humano para dicha generación; porque “…o dios los mata, o ellos mismos se encargaría de autoeliminarse cruelmente…”.

Pero lo cierto es que todo el aparato de autodestrucción que nos relata el artículo, fue iniciado cuando esas personas se adhirieron a la Fe, al Mito, a los dioses, a la creencia vacía y hueca, al prejuicio infundado, a la religión o religiones, al mito de la biblia, a antinaturales conceptos, etc.

Así, considero, que cuando nosotros, aun llenos de prejuicios religiosos heredados aunque los neguemos, nos consagramos en la lectura de los  artículos de Fulvida así como los publicados en Serjudio, lo hagamos con la mayor disposición de  utilizar nuestros propios recursos intelectuales disponibles, nuestra propia identidad y patrimonio de gentiles; y no con los lentes de nuestros antepadados; mentes hastiadas de conceptos heredados.

Esto para no caer en el mismo castigo de dicha generación; el cual no creo que haya sido  La Muerte, sino  VOLVERSE “NO HUMANOS”.

No quiero que se me mal entienda, en el hecho de que ataco la herencia de Israel o de sus libros sacros (http://fulvida.com/2013/01/08/el-no-vivo/ ), o que pongo en tela de duda el Código Noajida (http://fulvida.com/2013/05/29/como-sabemos-quien-fue-nuestro-bisabuelo-o-tatarabuelo/ ); solamente insisto en que el hecho de que tenemos una oportunidad única que pocas personas tienen o aprovechan, tanto el Fulvida.com como en Serjudio.com, de liberarnos de tanto pero tanto prejuicio e ideas absurdas sobre dios, religión, fe, creencia, etc; que sería una lamentable pérdida si no se logra aprovechar para mejorar y convertirse en un ser humano.

Si esa generación de personas, consiente y voluntariamente, renunciaron a su humanidad… consiente y voluntariamente retornemos a ella… !! Mientras aun haya tiempo..¡¡

 

1. No adorar ídolos.

2. No blasfemar.

3. No asesinar.

4. No mantener relaciones prohibidas.

5. No robar.

6. No comer parte de un animal que aún esté vivo.

7. Establecer cortes de justicia.

 

Final de Campeonato Apertura 2013

Ayer en menos de seis minutos, a la mitad (más muchos) de uruguayos, “se le cayó la estantería”.
Era la última etapa en el campeonato de fútbol de primera profesional.
Había tres equipos con chance de ser el campeón: Nacional, River y Danubio.
El más grande, con mayor trayectoria, mejores sueldos y etc. es Nacional, con ganar y que no ganará River saldría campeón. Tenía otras varias opciones para abrirle el paso al campeonato, al igual que las tenía River. El menos favorecido, en principio, era Danubio.

Las probabilidades eran para cualquiera, pero la gente estaba convencida que sería el equipo grande de Uruguay nuevamente quien alzara la copa.
Si bien fue un campeonato con altibajos, bastante pobre y escaso de ingenio, igualmente “el bolso” estaba seguro de su preeminencia, de su destino para la gloria.

Los tres encuentros deportivos se desarrollarían a la misma hora.
Al poco de comenzar los tres partidos “el bolso” se puso en ventaja, en tanto los otros mantenían el cero.
Alegría junto a nervio, porque no sería la primera vez que Nacional comenzaba con racha ganadora y terminaba con estrepitosa pérdida.
Pero, un gol arriba y los otros sin miras de avance da esperanza e ilusiona.
Es solamente un partido de fútbol, pero la gente lo vive como una experiencia religiosa, comunal, mística, algo que supera la descripción racional (o quizás proviene y pertenece a un reino ajeno a la precorteza frontal del cerebro).

Al iniciar el segundo período, la expectativa crecía más porque los resultados permanecían sin cambio.
En la hinchada se hacían bromas sobre el tradicional adversario, en franco fracaso este año.
No solamente se gana, sino que se “babosea” al perdedor, se hace escarnio del fracasado, se aprovecha la ola para surfear sobre los caídos.
Sí, parece un momento de gloria dificil de equiparar cuando el equipito va ganando y se aproxima, lenta pero seguramente, al nuevo triunfo.

La fanaticada estaba feliz, cuando de repente, quién sabe cómo, le empataron a Nacional.
No importaba, se decían los ilusionados hinchas, con este resultado igual vamos a la final el viernes con River.
A ellos ya les ganamos en el torneo, así que no pasa nada –seguían tranquilizándose los nacionalófilos.
Para mejorar las esperanzas, River recibió un gol; con ello nuevamente era campeón Nacional y sin añadir otro partido. Faltaban unos treinta minutos para consagrarse y el ánimo estaba jubiloso, pero ansioso para que el tiempo volara. Los cánticos en la cancha eran soberbios, orgullosos, de victoria y de burlas al tradicional adversario (aquel que hacía un par de semanas atrás les había dado una paliza inesperada y que estaba complicando un poco este cotejo final).

Entonces, vaya uno a saber cómo, le metieron otro gol a Nacional. ¡Pasó de ganar y ser el campeón a estar en desventaja pero a mano con River para la final extra!
Al ratito, penal a favor de Nacional, lo iba a disparar el “ídolo”, el “salvador”, el elogiado Alvaro “Chino” Recoba. Sí, todos soñaban con el gol mágico, milagroso, ese que a último momento resuelve todo, y en el botín del líder de los amores del cuadro.
El “Chino” lanza para que lo contenga fácilmente, por pura casualidad, el arquero.
¡No! ¡Qué desastre!
Pero igual, los hinchas alentaron el doble, sin parar, alentando a su cuadro, a eso que los hace sentir más grandes que ellos mismos y sus impotencias.
Y mientras no se pasaba el malhumor, la amargura, la decepción desde la radio se escuchó lo que no se quería escuchar: gol de Danubio. Golazo. Inesperado, fuera de planes, la Cenicienta que nadie esperaba a la fiesta pasó de pronto al frente, faltando tan solo seis minutos reglamentarios.
Entonces, gol de River…
Nacional, en un ratito, pasó de festejar el campeonato a conformarse (no, no es cierto, no se conformaron) con el tercer puesto, a dos puntos del Campeón y uno del segundo.
¿Cómo pudo ser?
Durante casi 90 minutos, todo el partido, la cosa estaba resuelta.
De pronto pasa a perder, el otro empata, el otro gana y la cosa estaba saldada.
”A llorar al cuartito”.

Aprendamos algunas cositas:

  1. Los partidos se ganan en la cancha (si no hay compra de referís, extorsión a jugadores, o cualquier otra práctica mafiosa que por supuesto no ocurre en el fútbol profesional).
  2. Un resultado no está asegurado hasta que el referí no pita la finalización del partido.
  3. No podemos controlar lo que no está en nuestro dominio controlar.
  4. La esperanza es lo último que se pierde, pero a veces sería mejor perderla desde el comienzo para trabajar con realismo y sentido práctico.
  5. Los ídolos tienen pies de barro, tarde o temprano caen.
  6. Idealizar a alguien o algo, es la mejor forma de destruir la relación.
  7. Ni siquiera el mejor jugador puede asegurar la trayectoria del balón.
  8. El fútbol es un deporte, no debe salirse de su encuadre.
  9. El fútbol es un juego, debe ser jugado como tal.
  10. A veces el que es menos tomado en cuenta puede resultar el que obtenga el triunfo.
  11. Los que juegan son los jugadores (y los del equipo arbitral).
  12. Burlarse del que pierde no te hace mejor.
  13. La ilusión suele ser un engaño.
  14. Buscamos ser parte de un algo más grande, que sentimos como poderoso, para ocultar… ¿qué?

¿Tienes más ideas o comentarios que nos puedan ayudar a crecer más?
Gracias por tomarte el tiempo de leer y opinar.

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Lecturas complementarias:

  • 1 Shemuel / I Samuel cap. 17
  • 1 Melajim / I Reyes cap. 20
  • Amos / Amós cap. 6

¿Eres nada?

En muchas personas, de todas las edades, se puede distinguir un sentimiento de “no futuro”, lo que equivaldría a un “no sentido”, y al vivir vacío.
Algunos pueden enfocar este sentimiento en lo jóvenes, otros en los jubilados, también en los muy entrados en años, y para otros esto incluye a los adultos en “edad productiva”.
El vacío que se trata de llenar con compras, sexo casual, adquisición de títulos y saberes, paseos turísticas, ingestas desenfrenadas, likes en el Facebook, adicciones variadas, fanatismo de diversa índole, religiosidad y rituales, enfermedades, o cualquier otro elemento que pareciera servir como relleno para esa empanda hueca que resulta ser la propia existencia.

No es un sentimiento novedoso, no es producto de nuestra Era ni de las ideologías imperantes.
Supera las barreras de tiempo, espacio, creencia y se ubica con el hombre desde sus orígenes.

Tomemos como muestra tan solo un ejemplo bíblico.

"’Insignificancia de insignificancias’, dijo el Predicador; ‘insignificancia de insignificancias, todo es insignificancia.’
¿Qué provecho tiene el hombre de todo su duro trabajo con que se afana debajo del sol?"
(Kohelet / Predicador 1:2-3)

No hay provecho en nada, todo es insignificante, banal, vacío.
Así como venimos, nos vamos.
Nuestra existencia es un destello mínimo, un puntito perdido en la infinitud del cosmos y los tiempos.
Nada vale, somos nada.
¿Qué es el futuro, entonces?
Una copia de este momento insufrible, más oscuridad, más falsas esperanzas, un tiempo para repudiar.
El vacío corroe, destruye, sumerge.
La impotencia está por todos lados y pareciera que nada logra escapar a ella.

Entonces, se sigue viviendo por inercia.
Apáticos, sin compromisos, faltos de ingenio y creatividad, encadenados al miedo, faltos de adaptación, rumiando esperanzas y promesas que se sabe nunca se concretarán.
Repitiendo al sabio de antaño:

"Como salió del vientre de su madre, desnudo, así volverá; tal como vino, se irá. Nada de su duro trabajo llevará en su mano cuando se vaya.
Éste también es un grave mal: que de la misma manera que vino, así vuelva. ¿Y de qué le aprovecha afanarse para el viento?
Además, consume todos los días de su vida en tinieblas, con mucha frustración, enfermedad y resentimiento."
(Kohelet / Predicador 5:14-16)

Parece que lo único seguro es la inseguridad, la oscuridad, la impotencia.
De en medio de este torbellino de pesadilla emerge un supuesto salvador, un libertador, un viejo amigo (que con el paso del tiempo se volvió un feroz enemigo camuflado), el EGO.
Aquel que de manera natural está para socorrernos en momentos de impotencia, que nos ayudó a obtener atención y supervivencia en los primeros días de vida terrenal.
Se levanta como un dios, como un ídolo para ser reverenciado, al cual encadenarse, al cual amar, al cual temer, al cual adorar.
Seduce con sus promesas, invade con sus estrategias, paraliza en tanto provoca ilusiones de libertad.
Allí está el EGO, Ietzer haRá en la terminología tradicional, una pequeña zona primitiva de nuestro cerebro, que opera desde los abismos de la inconsciencia para arrastrarnos y esclavizarnos. Sus herramientas originales son mínimas, limitadas pero efectivas: llanto, grito, pataleo y desconexión de la realidad (con lo que se deriva de ellas). Con esto le da para convertirse en el rey y seguir su reinado de decepción y terror, pero con innumerables promesas de poder y bendición.

El EGO se inviste en dioses, ídolos, héroes, personas de renombre, líderes, clérigos, cualquier otro que sea un aparente fuente de poder o conecte con ella.
El EGO, al tiempo que hunde en la desesperación y el caos, promete paz y éxito.
Asegura ilusiones de bienestar y poder, mientras trabaja para mantener al hombre encerrado en su pequeñita celdita mental.
Estimula a desear el control de todo, incluso de aquello que no hay como controlar.

El hombre se siente vacío, nulo, nada, sin futuro.
Los días pasan a veces con promesas de un mejor tiempo, pero que no será en este mundo, o no en estas condiciones, o cumpliendo con X requerimientos que indudablemente resultarán en fracaso.
Quizás pueda parecer que sometiendo a otros, con hostigamiento, con violencia, con agresiones, provocando dolor y sufrimiento, se obtiene una dosis de poder. Pero no es real. Es una ilusión de poder, que probablemente tiene sus efectos materiales pero en poco y nada sirve para elevar al hombre por encima de su angustia, de su miedo, de su sentirse vacío y condenado a la impotencia.

¿Cómo salir de esta prisión?
Hemos dado varias pautas a lo largo del tiempo que encontrarás en este hogar.
Quizás quieras compartir con nosotros algún resumen de lo que públicamente compartimos y a ti te ha servido para construir shalom en tu vida.

El mismo fraude

Desde que el mundo es humano, hay avivados que se aprovechan de la necesidad de poder, de confianza, de creer de los otros.
Con un par de repetidos trucos y un poco de ingenio, se amañan para vender fantasías, comerciar con humo, cambiar oro por espejitos de colores.
Podría parecer extraño, pero no paran de aparecer incautos que están ansiosos por vender “su alma al diablo” (es lenguaje poético, no confundir por favor) siempre y cuando reciban promesas de éxito, ventajas, riquezas, amor, PODER.
Solo precisan eso: promesas de poder. Aunque las evidencias demuestren la falsedad, aunque haya testimonios que certifican el engaño, aunque existan leyes que lo prohíban, aunque todo juegue en contra, el ansioso de sentirse poderoso seguirá como ciego, nulo, irracional el dictado de su deseo y adquirirá el falaz producto que le hará sentir poderoso, salvo, amado, sano, bendito. Pura fantasía, cara fantasía, peligrosa fantasía, que no para de producirse y venderse a cada rato.
El artista de la estafa no deja pasar la oportunidad, con un producto, con otro, pero siempre en el fondo es el mismo aburrido cuento: alguien desesperado para no padecer más la sensación de impotencia que se sumerge en delirios de grandeza, en promesas de poder, por lo cual pagará hasta lo que no tiene y perderá hasta lo que posee.
¿Qué venden y cómo se enriquecen a más no poder las religiones, los cabalisteros, los gurúes, los sanadores milagrosos, los fabricantes-vendedores de objetos mágicos, los astrólogos, los seudo científicos con improbables herramientas alquimistas, los mano santas, los “rabinos” milagreros, los fraguadores de pirámides multinivel, cualquiera de los clérigos mesiánicos, líderes y jefes de sectas, los traficantes de la fe en cualquiera de sus versiones?
Todos hacen su negocito, con más o menos habilidad para el engaño, con mayor o menor conciencia de la estafa que representan. Ellos creen obtener algún poder sobre sus víctimas (y a veces lo consiguen materialmente), así como éstas creen obtener algún tipo de poder místico-cósmico que resolverá tales o cuales angustias y sentimientos de culpa. Todos sin excepción, víctimas y victimarios forman parte de un engranaje de esclavitud, de miseria, de falsedad, de EGO. Aunque algunos se enriquezcan (y muchas veces en cientos de millones de dólares) y otros tengan dominio sobre vidas, no dejan de ser todas almas que padecen en la celdita mental de sus propios EGOs.

Desde el punto de vista del embaucador, hay que prometer poder, al mismo tiempo amenazar con toda clase de inconvenientes, sufrimientos, impotencias para aquel que rechace el ofrecimiento.
Hay que engrandecer los mágicos beneficios que se obtendrán, hacerlos maravillosos, increíbles, imposibles de alcanzar de otra manera, porque aunque con razonamiento mesurado toda la fantasía se caiga, es más fuerte el sentimentalismo, el ansia, la codicia, el deseo de poder.
Hay que regodearse en la impotencia actual de la víctima, en lo que falta, en el fracaso, en el miedo, en el éxito de otros, en la vergüenza de ser miserable, en la humillación de quedar fuera de la nave de los salvos, agrandar la imagen de dolor y pesadillas que se tienen y se temen.
Hay que hundir en sentimiento de impotencia al comprador, dando la única esperanza a través del producto/servicio que se está ofertando a precio carísimo.
Hay que prometer y prometer, mucha promesa, cuanto más irreal e imposible de comprobar mejor.
Hay que someter a escarnio, a humillación, a dudas, a desear lo inalcanzable. Hay que hacer sentir el miedo, recordar el espanto de la soledad, los engaños sufridos, la sombra permanente de la impotencia, hay que llevar al borde de la desesperación para ofrecer luego pan y agua junto a promesas maravillosas de salvación ideal.
Hay que presentarse de manera prolija, simpática, risueña, expeliendo aroma de triunfo y seguridad. Hay que conducir el más vistoso carro, vestir los más refinados trajes, lucir la más suculenta compañera, llenarse de brillos y reflejos; o, dar la imagen del serio y reservado hombre piadoso, señor de los misterios, en ropas de religioso pundonoroso. Hay que demostrar que uno está por arriba de los demás, pero es capaz de bajar al llano, donde se encuentra el comprador, para ofrecerle esa mano milagrosa. Hay que desarmar a los otros con la presencia de gloria, con amenazas a los contrarios, con la palmada dulce y falsamente amistosa. Hay que usar el disfraz necesario, el título rimbombante, el figurín que atraiga como un imán a los sedientos de poder. Hay que admirarse como hombre del dios, elegido por el destino, iluminado con la clave del poder universal y rodearse de acólitos, tontos y mercenarios para amurallarse detrás de sus adulterados elogios.
Hay que prometer poder, uno increíble, cuanto más fantástico será más fácil de vender.
Hay que ofrecer aquello que no es posible demostrar, y si se quiere demostrar que sea con testimonios trucados, experiencias fingidas, publicidad engañosa, pretendidos expertos en la materia que solamente aspiran a obtener su porcioncita de poder o dinerillo.
Sí, hay que desligarse de toda lógica y razonamiento y poner las satisfacciones prometidas en un tiempo remoto, en un estado absolutamente diferente, en un mundo por venir, en un próximo negocio que saldrá.
Hay que permitir que la ilusión del EGO, nuestro primer salvador, siga su curso, y forme al rebaño detrás del que se ofrece como líder.
Si el premio no se obtiene, en algo fracasó la víctima, no el sistema o el vendedor. No tuvo suficiente fe, no pagó lo necesario, dudó, se apuró, otra persona hizo “un trabajo” para que tropezara, hay una fuerte lucha “espiritual”, todavía no era el tiempo de la cosecha, mala suerte, torpeza del comprador, etc.
Siempre el estafador encontrará la manera de que recaiga sobre la víctima el fracaso, de ese modo lo asegura en una situación de impotencia lo que le requerirá mayor inversión para alcanzar la prometida esperanza. El perdedor cooperará para tapar el asunto, para encontrar justificativos, para hacer que otros caigan junto a él, pero en lo posible dejar en alto el honor de su victimario… es que, en el fondo sigue creyendo en esas promesas de poder que tan bien le supo engalanar el vendedor de ilusiones.
Y, repito, cuanto más fantástica e improbable (imposible de probar) sea la promesa, más ingenuos corren a comprarla.
Así, el mejor cómplice del defraudador es su víctima.

Siempre el mismo patrón, sea en los engaños religiosos, en volteretas seudo espirituales, en eventos místicos, cultos “cabalísticos”, negocios en fraudulentas pirámides multinivel, en esquemas Ponzi, venta de objetos curativos, dólares falsos, tiempos compartidos desastrosos, cintas rojas contra el mal de ojo, bendiciones de sabios para curar maldiciones, peregrinaciones a tumbas de santos, reliquias de mártires, charlatanería seudo científica, medicina criminal, compras de votos, clientelismo político, supuestas reencarnaciones, pagar para poner papelitos en el Muro de los Lamentos, falsos profetas de todas las épocas, lideres religiosos camaleónicos (D. Hernández, al ejemplo), pago por recitación de salmos, amuletos y otras supersticiones (aunque las ofrezcan “rabinos”), prelados vendiendo indulgencias, conversiones al judaísmo online, recuerdos de otras vidas, sanaciones espirituales, cultos varios, negocios fáciles y rápidos donde con poca inversión se obtienen inmensos beneficios, fraudes y más estafas, siempre el mismo patrón, siempre el deseo de poder de la víctima cegando el camino al entendimiento y discernimiento.
Y, no es cuestión de inteligencia, ni de conocimiento académico memorizado, ni de aptitud para el ingenio, puesto que hasta los más notables y calculadores son esclavos también de sus EGOs. Recuerda, el EGO toca resortes que son más profundos que la zona del cerebro propiamente humana, nos hace reaccionar de manera primitiva, animal, allí donde la grandeza humana queda reducida a unas neuronas juguetonas y a unas hormonas traviesas.
Así, el genio junto al escuálido se juntan a adorar las mismas patrañas, el rico con el hambriento, el opulento con el lumpen, quien habla hebreo con el extranjero, todos por igual sirviendo a su sed de poder, a su añoranza de librarse de la impotencia.

El sagrado texto nos presenta el primer caso registrado de una de estas estafas de “venta de poder”, acompáñame a releerlo.

"Y el serpiente, que era el más astuto de todos los animales del campo que el Eterno Elokim había hecho, dijo a la mujer: -¿De veras Elokim os ha dicho: ‘No comáis de ningún árbol del jardín’?
La mujer respondió al serpiente: -Podemos comer del fruto de los árboles del jardín.
Pero del fruto del árbol que está dentro del jardín ha dicho Elokim: ‘No comáis de él, ni lo toquéis, no sea que muráis.’
Y el serpiente dijo a la mujer: –Ciertamente no moriréis.
Es que Elokim sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Elokim, conocedores del bien y mal.
Entonces la mujer vio que el árbol era bueno para comer, que era atractivo a la vista y que era árbol codiciable para alcanzar sabiduría. Tomó, pues, de su fruto y comió. Y también dio a su marido que estaba con ella, y él comió."
(Bereshit / Génesis 3 1:6)

El mismo esquema, se repite y cambian solo algunas circunstancias y eventualidades.
Mira como actuó Jushai/Husai en 2 Shemuel / II Samuel capítulo 17, vendiendo espejitos de colores y a Abshalom comprándolos (el motivo del consejero y la justicia del hecho no la estamos evaluando, sino el método así como el resultado).
Mira 1 Melajim / I Reyes capítulo 22, para encontrar cómo operaban los falsos profetas y contrastarlos con el profeta de la verdad, para otro ejemplo.
Mira Iejezkel / Ezequiel capítulo 13, y verás una descripción bastante ajustada a la actualidad, con toda su manga de mercachifles y estafadores cabalisteros que van uniformados como lo que se supone “ortodoxo” y lideres de generación.

Estudia el pasaje de Bereshit, usa el conocimiento que compartí contigo, observa como actúa el vendedor de humo y cómo opera el EGO de la víctima.
Luego, si tienes suficiente fortaleza multidimensional, trata de ver en qué puntos eres tú una víctima o un victimario.
Si te encuentras identificado, tal vez sería hora de comenzar un proceso de corrección.

Un gran paso en rectificarse se encuentra en estas simples pero sagradas palabras: “tamim tihie im Hashem Elokeja” – “Íntegro serás con el Eterno tu Dios” (Devarim / Deuteronomio 18:13).
No estamos en el camino del Eterno cuando nos complicamos con cosas innecesarias, cuando dejamos de ser simples para aparentar santidad, ni cuando pretendemos alcanzar un poder que no tenemos ni nos corresponde.
Seamos simples, seamos claros, seamos íntegros.
No vaguemos sedientos de poder detrás de espejismos.
No desperdiciemos la vida, la única que sabemos que tenemos. Sino mejo vivamos con entereza, disfrutando a pleno de lo que tenemos permitido.
En las inspiradas y sabias palabras del salmista:

"[Canto de ascenso gradual] Bienaventurado todo aquel que reverencia al Eterno y anda en sus caminos:
Cuando comas del trabajo de tus manos, serás feliz, y te irá bien.
Tu mujer será como una vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos serán como brotes de olivo alrededor de tu mesa.
Así será bendecido el hombre que reverencia al Eterno.
¡El Eterno te bendiga desde Tzión [Sion]! Que veas el bien de Ierushalaim [Jerusalén] todos los días de tu vida.
Que veas a los hijos de tus hijos. ¡La paz sea sobre Israel!"
(Tehilim / Salmos 128)

Sin disfraces, sin laberintos de imposiciones rigurosas, sin patrañas, sin superstición, sin magia, sin promesas improbables, sino una vida plena, feliz, de satisfacción, aquí y ahora, de compromiso, de trabajo, de esfuerzo, de dedicación, completa, real, espiritual porque se asocia a lo material.
Atiende el consejo para que vivas.

Si pero…

 

Casi de forma general la gente se suele identificar con los Mandamientos Universales aunque no los conosca, casi nadie tiene objecion con que se prohiba el asesinato, el robo, el adulterio o que se establezca un autentico estado de derecho donde prime la justicia e igualdad entre todos, se dice que los Mandamientos Universales forman parte intrinseca de la personalidad humana, tanto que no resulta extraño que nos identifiquemos con estos mismos al momento de conocerlos.

 

En las diversas charlas que he tenido con personas de diferentes religiones en su totalidad no ven cosa perjudicial en que se cumplan estas leyes basicas de conducta, con una excepcion, la prohibicion a la idolatria, las personas que profesan la llamada religion catolica donde es practica comun venerar imagenes y rendirles culto, cuando les hablas de la prohibicion a la idolatria hay una renuencia clara a esta prohibicion aunque todas las demas leyes les parezcan positivas, es natural que exista renuencia pues les han acostumbrado a descansar una buena parte de la vida en la “fe” si hay enfermedad o pobreza o “amores” mal correspondidos hay toda una variedad de santos a quien pedirle un favor y nos haga el milagrito aunque ciertamente como hemos descubierto es la impotencia travestida en una fe sagrada que no puede tocarse, aunque en ocasiones (muchas veces) se cancela el dinamismo propio del individuo para salir avante de los diversos obstaculos que hemos de sortear durante toda la vida, pero se prefiere vivir esperanzado en milagros que casi nunca ocurren y cuando ocurren no son producto de el supuesto poder de estas imagenes.

 

 

Ahora cabria preguntarse ¿Sera malo depositar la “fe” en esos llamados “santos”?

 

 

Por naturaleza la persona busca un salvador para sus tribulaciones, algo o alguien en quien confiar, asi estamos hechos porque nacemos totalmente impotentes y a merced de todos los elementos y si no fuera por alguien que nos brinda los cuidados necesarios al momento de nacer moririamos en muy poco tiempo y asi mismo nos vamos acostumbrando a vivir, buscando esa imagen de aquel salvador que nos rescato de la muerte en nuestros primeros dias, esta es una de las grandes armas del imperio “materializar” ese salvador (que conciente o inconsientemente anhelamos) con diferentes caras y con distintos rostros” aunque en el fondo es lo mismo, encontrar algo que te salve de la impotencia… entonces te fabrican dioses- hombre u hombres santos para rendirles culto o virgenes inmaculadas que se asemejan al retrato de la madre, la cuestion es hacerte sentir un poquito mejor aunque te dejen sumido en la impotencia porque la mayoria de las veces el milagro que se requiere es que la persona haga su parte, aquello que le corresponde, si busca pareja pues que fortalezca sus vinculos sociales, que se haga “buen candidato/a” para contraer matrimonio, que se comporte con rectitud y honestidad, si busca salir de la pobreza que se ponga en campaña para conseguir un empleo, que busque como puede mejorar su comunidad y de paso obtener un ingreso, si le “pagan mal” en los amores que analize bien con quien se relaciona, en fin para la mayoria de las cosas lo que precisa la persona es de acudir al uso del razonamiento y la consecuente ejecucion de las conclusiones logicas y pertienentes de cada situacion, claro que no todo es razonamiento y logica pues por encima del intelecto esta el Pensamiento Divino que se ve reflejado en los Mandamientos Universales pero fuera de eso tenemos intelecto por muy buenas razones y entrenarlo es deber nuestro, no todo esta en nuestras manos porque existe un Dios el Uno y Unico que dirige el mundo pero el mismo mundo que tambien demanda regulacion a traves de leyes naturales (cuando menos las que conocemos) las que El (el Eterno) mismo diseño y unas de las cuales son los Mandamientos Universales.

 

 

Una buena pregunta para formular a aquellos que demandan la cancelacion del pensamiento a traves de la fe seria ¿Porque el Eterno no estipulo la “fe” dentro de Sus Mandamientos?

 

 

Una posible respuesta aunque no la definitiva podria ser Para que nos podria servir la “fe” si el mundo demanda acciones concretas, de hecho es el mismo mensaje que el Eterno nos transmite a traves de los Mandamientos, que tus acciones para bien o para mal repercuten de manera importante en tu vida.

 

 

Retomando el asunto de los “milagros” de los llamados santos (las imagenes) podemos encontrar gente con holgada posicion economica dentro de grupos de creyentes de tales cosas y dentro de grupos que no lo son, de hecho personalmente conosco gente que adoran muy fervientemente estas practicas pero no cuentan con grandes mansiones o abultados numeros en sus cuentas bancarias, pareceria ser que tampoco depende de la fe… el exito economico-material u social, lo que si pareciera ser una constante es el trabajo y la entereza con que las personas que han hecho algo en su vida suelen tener como disciplina diaria, tampoco creo que dependa solo de uno mismo el llamado “exito material”, dentro del Noajismo nosotros tenemos la certeza de que Dios tiene algo bueno para todos independientemente de sus creencias religiosas, claro que seria mejor si nos alejaramos de creencias vacias y extrañas y reconocieramos el autentico milagro de la existencia que nos provee el Eterno dia con dia para poder agradecerLe y serLe fiel pero sin duda es una cuestion de cada uno a quien sirve, aunque El es Juez y Rey con todo lo que ello implica.

 

 

Esta cuestion de la fe en idolos la totalidad de las veces te deja petrificado esperando milagros que no sucederan, te paraliza dejando en el olvido tu propia capacidad y potencialidades, la impresionante creatividad y la increible genialidad que todos poseemos, apabulla el Yo autentico que radica dentro de cada uno de nosotros (la imagen divina con que fuimos hechos).

hombres de piedra

 

 

¿Talit mesiánico?

Los mesiánicos, esos gentiles cristianos que se hacen pasar por judíos, no paran con sus engaños y mentiras.
Alguien me hizo llegar una dirección en donde se ofrece a la venta (y a un precio abusivo) un “talit mesiánico”.

A primera vista puede parecer un talit (manto ritual judío) moderno.
Pero, pronto se ven las diferencias que lo apartan de la verdad, de lo espiritual, de la vida.

Tiene adornos idolátricos, de evidente contenido cristiano, como el pez (originalmente vagina de la diosa de la fertilidad), que se confunde con una menorá una estrella de David. Es un símbolo pergeñado en tiempos recientes por los mesiánicos y otros grupos de cristianos que se hacen pasar por judíos para cometer sus tropelías y llevar a la “salvación”, o correctamente dicho, la perdición aquí y en la eternidad.

Le han cosido lo que pudiera parecer la berajá (bendición), como en muchos telitot modernos se ven.
Pero, no es la bendición tradicional y consagrada, sino una burla que alaba a la falsa deidad, al falso mesías, al pecador Jesús, bajo el alias que le quieran regalar.
Su sentido es absoluta y groseramente idolátrico, erróneo y falsificador.

Si alguno de esos cristianos disfrazados de lo que creen judío lo dice, según algunas autoridades rabínicas su pecado no es tan grave como si esto lo hiciera un judío.
En lo personal, y es mi humilde opinión, esta aberración enferma a cualquiera, sea gentil o judío, con la abominación de la idolatría, de la mentira, del engaño, de la falsa santidad, de la burla a la deidad, de la apropiación de contenidos de otros, entre otras cosas.

Igualmente, es de muchísimo cuidado que las personas judías no cometan el error de adquirir y usar uno de estos TRAPOS MUGRIENTOS, al confundirlos por ignorancia con un verdadero manto ritual apropiado para el judío.
Es que, es más que probable que algún judío termine usando una de estas estafas, al no tener noción de su propia tradición, al ignorar lo correcto y poder evaluarlo. E incluso, en ocasiones los mantos son adquiridos por gente con muy buena onda, tías, amigos, etc., que pasan por una tienda de judaica en sus viajes y lo quieren regalar al novio judío que se casará o para el joven en su bar mitzvá.
Ya en el pasado he visto gente que fue engañada en su buena fe, al comparar falsos tefilín, por ejemplo. En ellos el engaño era con un evidente sentido económico, una estafa monetaria, al vender cajas de cartón al precio de sagrados tefilín.
Pero, con estos mantos impúdicos ya no solamente se estafa en lo económico, sino que se agrede directamente lo espiritual, lo consagrado, aquello que pertenece a la nación judía, que es parte de su cultura, de su tradición, de sus mandamientos, de su pacto sagrado con Dios.

Valga la aclaración, para que la buena gente ande con mucho cuidado.
Los piratas de la fe no descansan.
Cada vez inventan otras estrategias para seguir adorando a sus EGOs, y engordando sus cuentas bancarias, sus iglesias, su aparente poder.
Así como hay estrafalarios mercaderes de “Kabbalah”, que venden superstición, adhesión a la ignorancia, falsa espiritualidad, sectarismo, entre otras cosas; están estos habituales piratas, que se camuflan, se hacen pasar por lo que no son, buscan información para elaborar nuevas técnicas de dominación y manipulación.
Cuidado, por favor.
No solamente van a perder dinero en algo falso, también pueden perder cosas mucho más importantes y eternas.

Si les parece, difundan, compartan, ayuden al prójimo a no caer en la trampa.

Al Estudiante con Cariño

Cum-Laude---Summa--GoldUno de los más grandes pasos que dimos para nuestra vida, ha sido no aceptar  nada ni ninguna verdad por “fe ciega”.  Ante una posible verdad, dicha o leída, asumimos una actitud de investigador; nunca de súbdito, ya que esta última lo que esconde es la falta de control o impotencia ante el no saber o no entender.

Pero lo cierto es que nunca fue así. Se nos educó para obedecer y no para pensar o analizar; para seguir a la mayoría u obedecer a los que detentan cierto poder o control. Como canes entrenados, se nos premiaba la obediencia,  sea con promesas salvadoras, o calificaciones.

Al ser el cuerpo el primer banco de memoria (http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/el-cuerpo-conoce), las primeras satisfacciones sentidas por el reconocimiento a la obediencia o la frustración por castigo a la desobediencia, complejizó más el descubrimiento de la verdadera vocación y habilidades, para transformar al ser en un buscador de reconocimientos dejando de lado su real identidad y vocación (http://fulvida.com/2012/12/18/ego-colectivo-y-era-mesinica/).

Tal y como lo apunta el artículo trascrito, no existe un EGO colectivo, sino que los comportamientos son sincronizados por haber bases movibles; esta hipótesis es fácilmente visible porque mientras por un lado está el estudiante recipiente de información anhelando satisfacer su EGO, por otro está el maestro trasmitiendo el “rigor mortis” del programa de estudio, sin posibilidad de variación en lo más mínimo y sin un ápice de fomento al análisis; y nada sincronizado a voluntad.

Sin duda, la memoria, sea corpórea o neuronal, es una gran herramienta de sobrevivencia, pues sin la primera no habría esa marca indeleble de terror que detona al EGO para poder sobrevivir; y sin la segunda no tendríamos como hacer conjeturas, suposiciones o experiencias. Sin embargo, el lugar de que el activo natural EGO se quede en su lugar, en la parte primitiva del humano, extralimita su función e impide “independizarnos” de él, sin dejar campo al pensamiento, a la vocación, identidad, al verdadero yo; y lo que queda es un ser contaminado de la sensación de seguridad que da el EGO satisfecho, que ve en la memoria neuronal una zona segura.

Por otro lado están los educadores, que apuestan a la seguridad del rito, de lo programado y esquemático. Los que con su extremo legalismo imponen su verdad; su única verdad, sin matices ni variantes. Con el poder de poner calificaciones de conformidad al programa establecido, crean un ser autómata de su propio deseo de satisfacción, con pocas probabilidades de que esa alma explore sus otros recursos aparte de la memoria.

Y todo, girando al compás de la más perfecta sincronía, sin que medie voluntad alguna. Unos memorizando para su propia satisfacción, y otros trasmitiendo datos memorizables para tener el control.

En lo personal, la propia vida me ha enseñado una lección: cada quien atraviesa situaciones que no se resuelven con lo memorizado individualmente, ni con el confort que da los EGOs sincronizados; sino que exigen de esa habilidad que cada quien posee, pero que hartamente se ignora. En palabras del querido maestro: “…Lástima que en la vida cotidiana no dirige el intelecto, sino que está adormecido, a media máquina, más ocupado en cuestiones pasajeras y banales…”  (http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/toledot-5773la-clave-de-la-bendicin-y-gozo)

O en palabras del señor Cabral (que en paz descanse): “…Mi abuelo, era un hombre muy valiente que sólo le tenía miedo a los boludos. Un día le pregunté ¿por qué? Y me dijo: Porque son muchos,.. Por temprano que te levantes, a donde vayas, ¡Ya está lleno de boludos!, y son peligrosos porque son mayoría...”

Tal vez por eso pienso que para el investigador y el que cuestiona le es más sencillo adaptarse a esos cambios que la vida presenta; sin quedarse indolente a expensas de obtener otra vez más el narcótico de la sensación de confort que caracteriza al súbdito. Tal y como se opinó en el artículo anterior: “.. Es necesario que encontremos cual de los rostros dibujados por el Yo Vivido pueden calzar a la perfección para representar a nuestro Yo Auténtico. Establecer un canal de comunicación entre ambos. Para que de ese modo se consiga el concurso del plano emocional, a través de un trabajo del intelecto, para liberar a la persona del yugo del EGO…Fue necesario satisfacer con placer legítimo al plano emocional, brindarle deleites permitidos, que gozara de lo que es aceptable…”

En palabras sencillas, se puede y es justo tener satisfacción por el gane de las materias o de la carrera, o estar de luto por la pérdida de una de ellas; sin suponer que nada de eso determina la verdadera habilidad o vocación la cual está allí, virgen y escondida detrás de deseos ególatras de cada uno, y que se resiste a ser sincronizada o suplantada.

Yo espero no haberme equivocado en mi vocación, ni en mi habilidad. Y espero que usted tampoco mi querido lector. Pero si fuese así, el deseo es que pronto retornemos a lo que por derecho nos corresponda, y que nuestro espíritu crítico y analítico no siga escondido nunca más.