La venganza y el rencor

Como calificarías la relación que llevas con tu prójimo, cuales son las reacciones que tienes cuando te sientes agredido o humillado, a veces no es tan fácil quedarse callado para no hacer un pleito enorme y esperar el momento oportuno para aclarar un malentendido, pero veamos que hay detrás de cada suceso de nuestras vidas.

La verdad cuando te lanzan algún comentario que parecería incomodo o se publica algo que nos “ofenda”, es difícil quedarse callado y no convertir esa charla en un problema personal, bueno al menos eso pienso yo.

Cuando creemos que nos ofenden en la forma que sea, o cuando alguien difiere de tu proceder y lanza un comentario que muchas veces tomamos como una provocación, lo más fácil es responder como creamos conveniente y decirle lo que consideremos que se merece, y  probar el dulce sabor de la venganza, si la discusión se acalora mas, pues quien sabe como termine, tal vez con una amistad fracturada o con comentarios que ni siquiera vienen al caso, en fin puede terminar de varias formas ninguna de ellas constructiva, el sabor dulce de la venganza finalmente nos dejara un amargo sabor de boca.

Y si nos quedamos con las ganas de responder, ¿Qué pasa?, pues lo mas probable es que nos quedemos con la espinita de la ofensa y estemos de continuo esperando el momento para ajustar cuentas, o sea guardando rencor en el corazón, esperando el momento para vengarnos y tal vez, de vez en cuando hablando mal de esa persona.

Guardando rencor en cada momento en nuestro corazón, estaremos de continuo resentidos con el autor de la supuesta ofensa, y aunque nos abstengamos de desquitarnos y aparentemos que nada paso, en nuestro corazón estaremos a cada instante pensando que esa persona merecería un castigo y que es mala, o sea  guardando rencor.

Y vengándonos estaremos violentando la paz del otro, saciando nuestro instinto hacia el mal, lo cual no es lo más correcto ni tampoco lo anterior.

Recordemos este pasaje.

“Del mismo bosque proviene el mango del hacha que lo tala”
(Traducción libre de TB Sanhedrín 39b)

Cada ofensa, cada humillación, cada insulto que recibimos es porque nos iba a tocar de una u otra forma, esas cosas de todas formas iban a venir, así también con las cosas buenas cuando te tocan de una forma u otra llegan, ahora que la persona que agrede tiene una falta que tendrá que enmendar, pues si pero el tendrá que rendir cuentas al fin con el Creador.

Muchas veces nosotros transformamos las cosas insignificantes en batallas campales, y dejamos las verdaderas tareas al abandono.

Cada evento que afecta la vida, no es producto de la casualidad, pues la casualidad no existe, solo la Causalidad y la causa de todo es Di-s, si sabemos que en nuestra vida el Creador esta guiándonos de muchas maneras, incomprensibles a veces para nosotros, severas también de vez en cuando, suaves de igual forma, en fin como un Padre guía amorosamente a su hijo de diversas formas, así a veces pasan cosas que nos parecerían severas pero de fondo son acciones que encaminan al individuo al camino del bien o al del mal si no se toman con responsabilidad y objetividad.

Actuando con fe de que las cosas suceden por algo, ya que el Creador conduce el mundo, y todas las cosas suceden por algo, claro que esto no quiere decir que solaparas al agresor, de ninguna manera pero tampoco debemos de guardar rencor y hacer justicia por nuestra propia mano, si no aceptando cada suceso con convicción de que por algo paso y eliminando el rencor que podríamos  guardar, ojala que lleguemos al Día del Perdón con una actitud positiva y canalizado esa energía hacia su verdadero destino.

¡Te deseo una feliz y reparadora Noche!

4 pensamientos en “La venganza y el rencor”

  1. Asi es Uriel, estoy de acuerdo contigo.  Si somos una familia debe haber una buena comunicacion en donde impere la armonia, la unidad y sobre todo consejo y apoyo al que lo necesite. 

    No es recomendable la venganza ni el rencor, porque despues al reflexionar uno se da cuenta que actuo mal, con sus hechos y palabras.   Bien lo dice una conocida frase: “La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena”.

    Saludos a todos y sigamos construyendo SHalom!

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