Cuando vinculas tus pensamientos…

Lindsay LohanHemos trabajado en numerosas ocasiones el valor de la palabra.
Quisiera tratar contigo en esta oportunidad alguna idea provechosa, para clarificar tu lenguaje, para que de esa manera puedas tener más energía en tu actitud hacia la vida.
Recuerda que un lenguaje positivo, edificante, pleno, conectado a la vida, permite dibujar en tu mente y en tu corazón un sentido de vida beneficioso.
Tu realidad se plasma en tu ser, y por tanto te relacionas con el mundo, de acuerdo a como vas recibiendo la información y la vas acoplando a tu ser.
De modo similar, repercutes en tu entorno en gran medida de acuerdo a cómo te comunicas.
Ten en cuenta que lo que acompaña a las palabras tiene mucho más que las propias palabras, pero que lo verbal y aquello que lo acompaña es un poderoso instrumento que debes conocer y usar con eficiencia para llenar de bendición tu existencia y la de quienes te rodean.

Usamos muy a menudo los siguientes nexos: “pero”, “y”, “aunque”.
Se emplean para conectar ideas, y si bien pueden resultar similares en ciertos aspectos, en realidad pueden ser determinantes para establecer enfoques diferentes de nuestra atención.

Demos ejemplos, para que de esa manera veamos cómo operan estas palabras y en qué divergen.

Pongamos dos frases y vinculémoslas con “pero”, con “y” y con “aunque”, y entendamos cómo se operan el enfoque en cada caso.
La primer frase es “Me quiero comer ese pastel”,
y la segunda es “no es bueno para mi salud”.

Digamos entonces: “Me quiero comer ese pastel Y no es bueno para mi salud”.
La atención se distribuye entre ambas secciones de la frase, los que nos da oportunidad para evaluar qué escogeremos, si deleitar nuestros sentidos a costa de nuestra salud, o actuar racionalmente para apartarnos de aquello que en este momento nos está vedado.
Es decir, la forma en que hemos construido la idea nos ayuda a realizar una elección más consciente que si la hubiéramos planteado de otra manera.

Veamos cual: “Me quiero comer ese pastel AUNQUE no es bueno para mi salud”.
En este caso el cerebro procesará con mayor fuerza la primer parte de la sentencia, lo que nos dejará al borde de consentir nuestro placer y apartarnos de la senda del bienestar saludable. Si bien es bueno disfrutar de los placeres permitidos de la vida, es nuestro deber cuidarnos de aquello que tenemos limitado o que nos puede llevar a situaciones de riesgo de cualquier índole. Por tanto, deslizarnos hacia la zona de peligro no es una actitud positiva ni edificante, así pues, cuidado en cómo planteamos las cuestiones, pues quizás “sin querer queriendo” estamos tomando una senda antes de llevar a cabo una evaluación veraz.

Y tenemos la tercera forma: “Me quiero comer ese pastel PERO no es bueno para mi salud”.
Es claro, me parece, que se acentúa la segunda parte del enunciado, lo que lleva a que tomemos parte quizás aún antes de considerar lo que está siendo juzgado.
Tal vez en el ejemplo simplón y concreto que plantemos, de un pastel o la preservación de la salud, el uso del “pero” que está negando algo sea positivo a posteriori, pues tiene la intención de cuidar de nuestra salud. Sin embago, ¿cuántas veces el uso del “pero” está para dejarnos inmovilizados, petrificados, empantanados en situaciones poco saludables y que son enfermizas?
Así pues, es común usar el “pero” para huir, para negar el avance, si es que no se usa también como arma de ataque hacia otros o hacia uno mismo.
Están los que parecen adictos al “sí pero”, que se la pasan escatimando lo positivo para poblar el pensamiento de oscuridad, dudas, miedos, fracasos, que no siempre están para un servicio real y protectivo, sino como recurso del EGO.

Así pues, amigo lector, tenga presente y en cuanta que según como interprete la realidad es como usted responderá y actuará.

Piense bien antes de hablar y antes de actuar.
Juegue con el uso de estas tres palabras de nexo, para poder encontrar cual de ellas le sirve a los fines de construir shalom a cada momento de su vida.
Para que el lenguaje esté al servicio de la vida y el bien, y usted tenga más recursos a mano para servir al Eterno en la que es su misión principal en la vida: construir shalom.

El lenguaje y la construcción de shalom

Ha visto a su presaSegún el relato de la Torá, el Eterno empleó el lenguaje sacro para crear el mundo.
Diez expresiones manifestó y el universo fue creado.
Por supuesto que no eran palabras como las que nosotros podemos expresar o vocalizar, pues Él no es hombre para hablar a través de aire modulado por el aparato fonador. Pero, eran expresadas sin ser emitidas, reverberaban sin aire que las hiciera mover.
Él determinó que fuera por medio del lenguaje que el mundo existiera.
Por lo cual, debemos reconocer que el lenguaje, el uso de la lengua, debe ser tomado con mucho cuidado por cada uno de nosotros, que anhelamos andar por la senda del Eterno y actuar con lealtad hacia Él.
En un gran resumen expresó el sabio:

"La muerte y la vida están en el poder de la lengua, y los que gustan usarla comerán de su fruto."
(Mishlei / Proverbios 18:21).

Los resultados, los frutos, que recibiremos están condicionados en gran medida por la forma en que usemos nuestra palabra.
Si son palabras de vida, habrá frutos de bendición.
Pero, lo contrario también será cierto.
Por tanto, es básico y necesario cuidar tanto lo que entra en nuestro ser (comida apta y palabras aptas) como lo que sale a través de la boca (lo que decimos).
Tanto judíos como gentiles tienen sus propios mandamientos al respecto de lo que ingerir (y escuchar) así como lo qué decir.
Es bueno tenerlo presente y no confundirnos al respecto.
Muchos de los males que padecemos se generan en desequilibros en nuestra dieta, pero también en aquello que introducimos como información y por supuesto que también por muchísimas de las cosas que decimos.
Para mantener un estado de armonía interna y externa, por tanto, es menester conocer aquello que nos puede perjudicar que comamos, como las palabras que nos vician al expresarlas o recibirlas.
Sobre esto hay escritos libros extensos, pesadas bibliotecas, que no podemos –ni queremos- sintetizar en estas escasas líneas que compartimos ahora.
Es inmprescindible adquirir esas obras –las apropiadas para cada quien- y afanarse en el estudio y aplicación de normas de vida que santifican y llenan de sentido y trascendencia.

En boca del salmista:

"¿Quién es el hombre que desea vida? ¿Quién anhela años para ver el bien?
Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.
Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela."

(Tehilim / Salmos 34:13-15)

Hay un quehacer estipulado, construir Shalom con nuestra conducta, lo que incluye el apartarse del mal.
Pero no menos esencial es guardarse de hablar y escuchar lo perjudicial, no habituarse a las charlas banales y perversas, no ser un vocero del ocio pernicioso, para que de esa manera la boca y el oído sean puros y recatados a la hora de contribuir en la construcción del shalom.
Si habituamos nuestro ser al lenguaje idolátrico, al pendenciero, al de vejámenes, al de falso exitismo, al de defraudar, etc., entonces nuestra alma se va contaminando con todos esos males, nos vamos sumergiendo en un océano de palabras infelices y que nos enferman.
Apartarse del mal, es un gran consejo, pero atento también a apartarse de la mala palabra (que no es solamente la grosería o el insulto), pues la mala palabra condiciona en gran medida nuestra manera de relacionarnos con el mundo, de contemplarlo, de construirlo.
Por ejemplo, alguien que tiene en su boca/oído palabras tales como “Jesús”, “Guerra”, “Engaño”, “Violencia”, estará rodeado de una atmósfera de espanto, que quizás en principio parezca solamente que son meras palabras, pero que van condicionando la vida, la va llevando por sendas de error y horror.
Cuanto más puro el lenguage, emitido y recibido, más posibilidades de llevar un estilo de vida de pureza.
Es que, a través del lenguaje representamos y damos significado a nuestras experiencias.

Así pues, es hora de prestar atención a qué comemos, a qué decimos/expresamos, a qué oimos/atendemos, cómo nos expresamos, etc.
Para purificar nuestras vidas, para construir shalom, para apartarnos del mal, para darnos mensajes positivos, de vida.