Honestidad…

 La honestidad forma parte de aquellas cualidades mas gratas que puede poseer una persona, ella garantiza confianza, seguridad, respaldo, confidencia, integridad. Si alguna vez debemos hacer un listado de las cualidades que nos gustaría encontrar en las personas o mejor aún, que nos gustaría poseer, seguramente enunciaremos la Honestidad.

En este sentido, la honestidad es una forma de vivir congruente entre lo que se piensa y la conducta que se observa hacia el prójimo, que junto a la justicia, exige en dar a cada quien lo que le es debido. En nuestra vida encontramos a diario actitudes deshonestas como la hipocresía, alguien que aparenta una personalidad que no tiene para ganarse la estimación de los demás; o la mentira; el simular trabajar o estudiar para no recibir una llamada de atención de los padres o del jefe inmediato; el no guardar en confidencia algún asunto del que hemos hecho la promesa de no revelarlo; no cumpliendo con la palabra dada, los compromisos hechos y la infidelidad.

Ser deshonestos nos lleva a romper los lazos de amistad establecidos, en el trabajo, la familia y en el ambiente social en el que nos desenvolvemos. Incluso, la convivencia bajo estos parámetros se torna imposible, pues ésta no se da, si las personas somos incapaces de confiar unos en otros.

Ser honestos significa ser sinceros en todo lo que decimos y hacemos: fieles a las promesas hechas en el matrimonio, en la empresa o negocio en el que trabajamos y con las personas que participan de la misma labor; actuando justamente en el comercio y en las opiniones que damos respecto a los demás. Los que nos rodean esperan que nos comportemos de forma seria, correcta, justa, desinteresada, con espíritu de servicio, pues saben que siempre damos un poco más de lo esperado.

La honestidad puede convertirse en un valor que se viva cotidianamente con los demás, tratando de no perjudicar o herir susceptibilidades, lo cual se puede dar cuando les atribuimos defectos que no tienen o juzgando con ligereza su actuar; incluso, evitando sacar provecho u obtener algún beneficio a costa de sus debilidades o de su ignorancia; procurar no apropiarnos de aquella información importante para la empresa en que trabajamos, o de aquel problema que nos ha confiado nuestro paciente o cliente que ha solicitado nuestra ayuda; tratar de no generar discordia y malos entendidos entre las personas que conocemos; señalando con firmeza el grave error que se comete al hacer calumnias y difamaciones de quienes que no están presentes; devolviendo con oportunidad las cosas que no nos pertenecen y restituyendo todo aquello que de manera involuntaria o por descuido hayamos dañado..

Si realmente pretendemos ser honestos, debemos empezar por enfrentar y asumir con valor nuestros defectos, buscando aquella manera que resulte más eficaz para superarlos, llevando a cabo acciones que mejoren todo aquello que afecta a nuestra persona y como consecuencia, a nuestros semejantes. Ello supone aprender a rectificarnos ante un error y cumplir con nuestras labores grandes y pequeñas sin hacer distinción.

Si podemos gestar un ambiente cálido y confiable, sostenido por relaciones basadas en la honestidad, nos llevará a crecer como personas, espiritualmente, constituyéndonos en verdaderos hombres de bien.

Debates

Recientemente  a causa de un agresivo cáncer falleció  el escritor y ensayista inglés Christopher Hitchens,  Hitchens fue  un destacado intelectual, una mente polémica e hijo de su época, fue invitado estelar a  muchos shows de  televisión y señalado como un transgresor furibundo, entre otros hechos polémicos por afirmar que la  madre Teresa de Calcuta era algo nefasto,  si hubiera que señalar que era lo que más destacaba de su personalidad, sin duda era su ateísmo  militante y su gusto por los debates. En la misma actitud de vida,  el también inglés, biólogo y ensayista Richard Dawkins , es normalmente recibido como un “rockstar” en muchas universidades prestigiosas, sostener un debate con él  desde una postura opuesta debe ser una experiencia penosa, el hombre es inteligente y ciertamente maneja mucha información, su libro más conocido “The God Delusion” es un best seller.

El ateísmo está floreciendo en mundo, y los discursos son persuasivos, llenos de lógica aceitosa, con fundamentaciones que en algunos casos parecen “paper” de divulgación científica, podría pensar alguien que casi se trata de una migración natural del pensamiento,  en ese ambiente que va ” in crescendo”  es dable preguntar ¿cuáles son los principales  argumentos de estos polemistas que encantan a tanta gente?,  siguiendo sus argumentaciones entre aplausos cientos de personas se declaran ateas o al menos agnósticas.

Probablemente un estudio serio clasifique las  muchas explicaciones para el fenómeno de este ateísmo recargado,  o dos punto cero, y que   además  se puede analizar desde otros enfoques presumiblemente con  resultados algo feos, pero entre los argumentos  más importantes  y tal vez más persuasivos,   resuena con fuerza la idea  que tenemos suficiente conocimiento,  que sabemos lo suficiente para distinguir que es verdad y que es cuento,  así ,  todo nuestro conocimiento tiene sólidas bases fundadas en la evidencia y aquello que no se puede explicar en base a la  evidencias disponible  sencillamente no existe.

El discurso  sugiere entonces  desplazar la idea de lo trascendente, de lo divino  en nuestro diario vivir y en nuestra existencia, porque  lo que no podemos explicar se va reduciendo y el conjunto de explicaciones construye un panorama de hechos  en los cuales podemos vivir tranquilos,  las explicaciones alcanzadas son suficientes. En este mundo de acontecimientos todo está sujeto en realidad a las leyes naturales en lo que llamamos “naturalismo”, un concepto que aglomera una serie de hechos explicables al alero de lo que sabemos, del conocimiento que hemos alcanzado, y por supuesto también de lo que suponemos, no hay por lo tanto cabida para pensar en Dios.

A la hora del debate duro entre estos intelectuales y sus “partner” religiosos, que los hay ,  queda en evidencia una pobre construcción teórica  de quienes defienden la idea de la existencia de Dios,  en términos muy generales al escuchar los debates se  constata  que estos intelectuales ateos  se rebelan contra una caricatura de Dios, una caricatura que además está rodeada de cierto infantilismo contextual y que puede atrapar a cierto tipo de intelectos, pero que es violentamente rechazada por otros que cuentan con herramientas intelectuales más potentes

Esta lógica de saberlo todo no es nueva, y en un apartado especial, el hombre,  se ha construido la   convicción profunda que somos productos de un proceso evolutivo natural y que por lo tanto sujetos “normales “ de  prueba y error del naturalismo ciego y mecanicista- una idea lanzada ya hace casi  dos siglos – en síntesis  encontramos según estos argumentos una lógica de  sobrevivencia “natural” del organismo más apto que en su versión más contemporánea sigue  el  mandato del gen egoísta que  dice ¡replicame! ¡replicame!..para muchos una explicación suficiente.

Al pensar colectivamente que sabemos suficiente, surge  de alguna manera la peregrina idea que estamos en el peak de nuestros conocimientos, en un etapa de la historia del hombre en que lo que no se comprende se reduce a algunas cosas mínimas, pero que todo tipo de mecanismo, proceso, constitución y aún fenómenos que a primera vista parecen incomprensibles, tienen una lógica explicación y todo termina  supeditado a los pies de nuestra racionalidad.

Pero algo podría estar cambiando en la actitud de  muchos intelectuales, algunos se dan cuenta que en realidad sabemos poco, hay sospechas que vamos pero al mismo tiempo estamos en ninguna parte, una situación incómoda si hacemos un paralelo con un hecho no probado pero ilustrativo. Dicen las malas lenguas que  alguna vez en el siglo XIX Charles Duell  encargado de la oficina de patentes de EEUU, sugirió al presidente William McKinley que había que cerrar el boliche porque no se podría inventar más, porque todo estaba inventado. Hoy la evidencia de la existencia de materia oscura en el universo que no se sabe que es, la energía oscura, otra incógnita y que ocupa cerca de un 73 % del total de la energía del universo, la interrogante sobre  la conciencia humana, un asunto  no  resuelto y la posible superación de la velocidad de la luz que  podría echar por el suelo la teoría de la relatividad, el santo grial de nuestros conocimientos, sumado a los descubrimientos asombrosamente ilógicos en materia de mecánica  cuántica, están bajando en algo la  soberbia.

El tipo de actitud que sostiene que sabemos todo  y lo podemos explicar todo,  muestra  una soberbia concentrada, dura y absurda, si asumimos una actitud más humilde, nos damos cuenta que el avance del conocimiento humano posiblemente no tenga límite, y por lo tanto no sabemos dónde estamos. Hace unos treinta años atrás, no existían ni soñábamos con muchas de las tecnologías que hoy usamos masivamente y que son producto del avance en el conocimiento, el salto es simplemente sorprendente y lleva a algunos autores de fantasía a sospechar que hay  traspaso de tecnologías de origen alienígena, algunos no muy listos lo creen y les compran libros.

Parece ser que entablar debates sobre Dios es una materia inútil, bizantina y probablemente una pérdida de tiempo. El conocimiento de  mañana puede estar lleno de sorpresas. Parece aconsejable  admitir entonces con serena responsabilidad que no sabemos en qué estadio de conocimientos estamos, y por lo tanto la vista en perspectiva que alcanzamos para debatir no es más que una ilusión, intentar un acercamiento a comprender con nuestras herramientas intelectuales en algo a Dios,  podría suponer alcanzar conocimientos pertenecientes a  escenarios de desarrollo futuro, inventiva, descubrimientos y sobre todo de crecimiento mucho más lejanos que los actuales, en que los hombres tengan más conocimiento reales y más sabiduría…

Jayin se perdio

Había una vez un hindú llamado jayin muy observante,  muy culto en shruti y smriti(textos sagrados hindúes) pero también como unos cuantos indios él era monoteísta, él pensaba que haya varios dioses era estúpido, el simplemente sabía que había un D’os todopoderoso que ajusticiaba el universo que no tenía la forma de una persona no era shiva ni era krishna, ni era como lo representaban los demás en su país pero un día estudiando en la universidad conoció a una persona atea, y estas personas empezaron a hablar luego empezaron a salir juntos y se gustaron y la convivencia con esta mujer lo alejo de su cultura, dejo de estudiar shruti y smitri  entre otras cosas y se olvido por completo de su cultura.

Le pido al lector que amplíe este artículo en la sección de comentarios ¿Qué se puede aprender de este texto?

Mantener la identidad

Los romanos fueron un imperio que geográficamente fue inmenso que hizo cierto aportes a la humanidad como por ejemplo los acueductos que transportaban agua desde zonas distantes o la edificación de estructuras con arcos esto permitía disminuir el efecto de la gravedad sobre sus estructuras pero cuando cayó el imperio romano cayo su cultura y ellos desaparecieron.

Los persas crearon sistemas increíbles de riegos que permitía crecer a extensiones de tierra verde pero la gente de este imperio se asimilo en la cultura islámica y hoy los persas ya no están

El mensaje es simple transmití el noajismo a tus hijos y nietos o lo que te costo seguir va a desaparecer  ¿lo estás haciendo?

¿Y tú que sientes?

 

Los últimos meses, vimos el cielo muchas veces oscuro, llovía, y llovía, y seguia loviendo…

 Muchos fueron tocados por la ola invernal, producto del fenómeno de la niña,  y a pesar de ello en reiteradas ocasiones  siempre estuvo allí, “el  pincelazo de Dios”, con sus siete bellos colores y todo lo que ello implica.

“Todos estamos llamados a costruir shalom”

 

foto: tomada en la sabana de Bogotá Colombia

 

La Lealtad…

Quizás nadie entienda mejor el valor de la lealtad que aquella persona que ha sido traicionada en algún momento… Está claro que todas las personas esperamos la lealtad de los demás, y que a nadie le gusta ser traicionado, o saber que un amigo habló mal de nosotros. En otro sentido, nos parece terrible cuando, después de trabajar en un empresa muchos años, nos despiden sin pensar en todos los años que le invertimos. Detectar la lealtad (o deslealtad) en los demás es fácil, pero ¿Cómo estoy viviendo yo la lealtad? ¿Realmente sé qué es? ¿Qué esperan los demás de mí?

La lealtad implica un corresponder, una obligación que se tiene al haber obtenido algo provechoso. Resulta un compromiso a defender lo que creemos y en quien creemos. Por eso, el concepto de lealtad se entronca con temas como la Patria, el trabajo, la familia o la amistad. Cuando alguien nos ha dado algo bueno, le debemos mucho más que agradecimiento.

La lealtad es un valor, pues quien es traidor, se queda solo. Necesitamos ser leales con aquellos que nos han ayudado: ese amigo que nos defendió, el país que nos acoge como patria, esa empresa que nos da trabajo. La lealtad implica defender a quien nos ha ayudado, en otras palabras “sacar la cara”.

Si somos leales, logramos llevar la amistad y cualquier otra relación a una etapa más profunda, con madurez. Cualquiera puede tener un amigo superficial o trabajar en un sitio simplemente porque nos pagan. Sin embargo, la lealtad implica un compromiso mayor: supone estar con un amigo en las buenas y en las malas, es el trabajar no sólo porque nos pagan, sino porque tenemos un compromiso con la empresa en donde trabajamos, y con la sociedad misma.

En este sentido, la lealtad es una llave que nos permite tener un autentico éxito en nuestras relaciones. Además no es un valor fácil de encontrar. Es, por supuesto, más común aquella persona que al saber que puede obtener algo de nosotros se nos acerque y cuando dejamos de serle útil nos abandona sin más. Es frecuente saber que alguien frecuenta un grupo contrario porque le da más beneficios, luego, esta persona no resulta confiable para nadie.

Existen distintas actitudes desleales: Las críticas que se hacen las personas, resaltando los defectos, lo limitado de sus cualidades o lo mal que realizan su trabajo. Hablar mal de nuestros jefes, maestros o de las instituciones que representan. Divulgar confidencias que se nos han hecho. Quejarnos del modo de ser de alguien y no ayudarlo a superarse. Dejar una amistad por razones injustificadas y de poca trascendencia, como el modo de hablar, vestir o conducirse en público. El poco esfuerzo que se pone al hacer un trabajo o terminarlo. Cobrar una suma mucho más alta a la pactada.

Como vemos, la Lealtad se relaciona estrechamente con otro Valores como la Amistad, el Respeto, la responsabilidad y la honestidad entre otras.

Sin embargo, no es suficiente contradecir las actitudes desleales para ser leal, es necesario detenernos a considerar algunas observaciones:

En toda relación se adquiere un deber respecto a las personas. Como la confianza y el respeto que debe haber entre padres e hijos, la empresa con los empleados, entre los amigos, los alumnos hacia su escuela… Es necesario reconocer los valores que representan las instituciones o aquellos que promueven las personas con sus ideas y actitudes. Nunca será buena idea que una persona que se preocupa por vivir los valores, trabaje en un lugar donde se hacen fraudes o impera la corrupción. Se deben buscar y conocer los valores permanentes para cualquier situación, de otra forma se es “leal” mientras se comparten las mismas ideas. La persona que convive en un ambiente de diversión malsana y excesos, pronto se alejará y comenzará a hablar mal de aquellos que dejaron de participar de sus actividades.

De esta forma vemos como la Lealtad no es consecuencia de un sentimiento afectivo, sino el resultado de una deliberación mental para elegir lo que es correcto. El mentir para encubrir las faltas de un amigo (en la casa, el trabajo o la escuela) no nos hace leales, sino cómplices.

A su vez, si colocamos como valor fundamental el alcance de objetivos, podemos llegar a perder el sentido de la cooperación. La persona que participa de una actividad sólo por el resultado exitoso, fácilmente abandona la empresa cuando las cosas no salen bien o simplemente deja de obtener esos beneficios a los que estaba acostumbrado.

Lo que debe quedar claro es que lo importante es vivir los valores por lo que representan, no por las personas que en algún momento dictan una norma. Todo trabajo se debe hacer bien, no por “quedar bien con el jefe”, sino por nuestra integridad y compromiso con nuestro trabajo y nuestra sociedad.

Con todo lo anterior veremos que aún sin darnos cuenta, las relaciones que hemos sabido mantener se deben en gran medida a la vivencia del valor de la Lealtad. No basta conocer los valores, es necesario darlos a conocer y reforzarlos para lograr un cambio de actitud, al hacerlo, logramos madurar la amistad y fortalecer el afecto.

¿Siendo embajador de D’os?

El titulo de este artículo comienza con la incógnita planteada pero primero pasemos a la definición de embajador: carácter de ministro público que representa un estado. Ahora dividamos la definición en dos partes, carácter de ministro público  supongamos ahora por un momento que todos los embajadores dicen la verdad y la otra sección que representa un estado   embajador puede ser cualquiera que diga la verdad y limitemos a D’os diciendo que es un estado (obviemos la blasfemia). Formemos la frase una persona que dice verdades es embajadora de D’os. Ahora bien ¿alguien puede decir verdades siempre? No,  porque  por ej.  Hay verdades que está tapadas por la mentira y hay gente que cree la mentira además puedo ofrecerles otro ejemplo hay personas que fueron criadas con mentiras por ejemplo los politeístas de la antigua roma que creían  que sus dioses tenían a veces hijos con personas. Una frase se vuelve verdad cuando es estudiada la frase y los hechos que la involucran.