Energía mental

Como cualquier otra máquina, tu cuerpo emplea energía para funcionar.
La energía que destinas a acciones poco provechosas, no la estás usando en tu beneficio, sino que la estás malgastando

Pensar es una de las actividades que tu cuerpo realiza y que por tanto consume energía.
Deberíamos aprender a enfocar nuestros pensamientos para obtener los mejores y mayores rendimientos.

Si te dedicas a estar pendiente de las opiniones ajenas, si te la pasas suponiendo lo que los demás están pensando/sintiendo acerca de ti, si te consumes en idear excusas o a fantasear proyectos que nunca se concretarán: ¿cuánto de tu tiempo y energía estás derrochando inútilmente?

Para empeorar la situación, no solamente echas a perder energía en pensamientos, creencias, imaginaciones, que son caóticos y sin fundamento, sino que además con ello contribuyes a aumentar el barullo mental, a llenar tu mente con baches y obstáculos que reclamarán más energía para existir, agotando así más rápido tus recursos.

Si aprendes a enfocarte, a concentrarte, seguramente sacarás mayor provecho de tus ideas, además de sumar calma y bienestar en tu vida.
Sube al tren que se dirige a tu destino.
Pero no te subas a cualquier tren de pensamientos que pasa por delante de ti, esos déjalos correr, que fluyan, los ves pasar y no dedicas nada de lo tuyo a darles notoriedad.
Cuando sea necesario reparar en algún asunto, hazlo, no lo dilates innecesariamente, para que no sea una mosca molesta rondando sin parar y atrayendo tu atención y energía penosamente.

Aprende a pensar y a actuar, en lo posible armonizando tu Yo Vivido con el Yo Auténtico para así ser reflejo saludable de tu Yo Esencial.

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