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Avances o retrocesos?

 

El ser humano es capaz de llegar a lugares inimaginables para muchas de nuestras generaciones pasadas. Así como antes veneraba a las fuerzas de la naturaleza como dioses, hoy es capaz de controlarla, en cierta medida.

Llegar tan cerca de los astros que creía inalcanzables y desconocidos. Fotografiarlos o hacer conjeturas casi exactas sabiendo de qué están hechos.
space1Puede sentarse y ver nuestro planeta desde los cielos, con un aparato mostrarlo a quienes estamos bajo sus pies. Aparato también creado por él (o ella, sigo hablando del ser humano, sin distinción de sexo). Hasta bebiendo un café o comiendo un almuerzo, podemos verle en vivo y sorprender hasta a los más pequeños, así ellos tampoco quedan de lado a la hora de impresionarse por los grandes alcances de la humanidad.

También ha demostrado su capacidad para describir hasta los hechos más increíbles que han sucedido hasta que llegásemos a ser quienes somos. Desde teorías de evolución, a teorías de comportamiento en nuestra vida cotidiana, desde ciencias como la física o la biología a elucubrar las más extrañas filosofías.

Así como indagar en lo que nos construye físicamente y saber que inclusive nuestras células están formadas por organismos cada vez más pequeños.

Ni qué hablar de la medicina, que cada día logra avances asombrosos respecto a su lucha contra las bacterias o virus que quieren que dejemos de existir. Cirugías que antes podían ser mortales, hoy pueden durar minutos. Trasplantes de corazón, pulmones, hígados, etc. Se llega a preguntar si es posible traspasar hasta el propio cerebro de una persona a otra. Descubrimientos sobre nuestras células madre, lograrían hasta darnos respuestas a nuestro mismo origen. Claro, la genética es un tema complejo y en la palestra sobre si su uso es realmente positivo o no. Pero está a la vista y nadie puede negarlo.

 

Y la tecnología, aaah si, la tecnología. Que es la fuente más utilizada para comunicarnos los unos a los otros. Hacer factibles relaciones que antes eran imposibles, que jamás podrían tener un mínimo de contacto si no fuese por ésta misma.

Y muchos otros tantos campos de los cuales cada día se especializa más y más.

Es cosa de un par de clics y unas cuantas teclas para obtener respuestas hasta a las preguntas que pueden parecer inútiles a primera vista, pero ahí están. Y alguien ya las hizo.

Aunque…

Por otro lado, más oscuro, también ha sido capaz de destruir generaciones enteras, con su propia mano.

Utilizar los mismos descubrimientos y avances para su propia destrucción. Y peor aún, para la extinción de especies ajenas a él. A tal punto de estar en amenaza en un futuro no muy lejano la existencia misma de toda especie.

Hacer creer a otros que todo lo anterior  es inservible y dañino. Utilizar la propia palabra y escritura para traer daños irreparables en la historia. A través del mal uso o malformación de esta, tergiversar el pensamiento mismo a niveles irreparables.

Formar seres que deseen saborear el odio como si de una golosina se tratase.  A tal punto de odiar la vida misma y apreciar más la cercanía a la muerte.

Y mucho más triste cuando saben que al hacer uso de esta (La muerte) y querer disfrutarla como si fuese un juego de roles del cual tendrán su premio o recompensa después la utilizan para dañar a otros inocentes que, dado los prejuicios ya injertados hasta sus fibras más agudas, creen, merecen un destino peor.

 

En todo lo anterior, está el EGO. Tanto como para querer mantenernos con vida, tanto como para buscar la muerte.

Un feroz aliado o un temible cómplice.

A un paso de distancia, quizá a menos, encontramos que podríamos encontrar una pequeñita Luz. Menospreciada a cada instante, pero incesante en su labor. Que nos llama a ser lo mejor que podemos Ser. Para lograr a través de ella, irradiar por completo nuestro aquí y ahora. Que es lo que realmente “tenemos”.

Pues, los descubrimientos, las ciencias, las filosofías, la historia, la tecnología, los astr
os, la naturaleza y hasta la misma muerte, de seguro seguirán “estando” en esta vida. Pero de que se irán con nosotros después de nuestro paso por ella, muy poco sabemos.

 

Termino con una enseñanza de un gran amigo y maestro, que mucho ha soportado y hecho por quien escribe:

“Construir Shalom, por medio de actos (pensamientos/palabras/acciones) de bondad y justicia”,

Yo le agrego en la medida de cada uno según sus posibilidades.
Mis sinceros deseos que cada uno o una puedan superarse. Por mucho que cuesta, aún quedan latidos y respiro.

 

Parashá Koraj: Ínfulas de grandeza

Arrogante Nota
La parashá se dirige a los noájidas para tomar conceptos judaicos y aplicarlos a nuestras vidas, pero no a la usanza judía sino respetando nuestra identidad. El estudio de la Torá debe de ser para lo que ataña a nosotros y no debe de ahondar en temas vedados. Asimismo, no se recomienda que las personas estudien sin la guía de un maestro idóneo.

Esta semana el pueblo judío leyó en la diáspora la parashá Koraj (Coré), la cual, al igual que la de Shelaj Lejá, tiene en común el ilustrar que el EGO no solo ataca a personas sin educación o con demasiada educación, espirituales o no espirituales, sino a todos en general.

El yetzer ha rá, el impulso hacia lo negativo, surge en el momento menos esperado y ninguno está exento de sus ataques. En la parashá de la semana pasada fueron los espías quienes se sintieron minimizados por haber sido ignorados por los habitantes de la tierra prometida, y esto los llevó a mentir sobre lo visto, con la nefasta consecuencia de retardar la entrada del pueblo israelita a la tierra prometida por cuarenta años.

Ahora le corresponde el turno nada más y nada menos que al primo de Moshé, Koraj, quien comienza una diatriba sin mucho sentido para reclamar el hecho de no habérsele dado el lugar correspondiente, de acuerdo a su propia percepción, pues por medio del espíritu santo (Ruaj HaKodesh) en él, Koraj observó que sus descendientes serían grandes hombres de mucho prestigio y él se sintió ignorado y puesto a un lado.

Las ínfulas de grandeza no solo afectaron a Koraj, nos afectan a todos a diario, judíos y no judíos, creyentes o ateos. La razón es muy sencilla, ninguno de nosotros está exento de los ataques del EGO. Hay algo muy interesante en la reacción de Koraj, su ímpetu e ínfulas se dieron porque presenció un acontecimiento futuro, o sea, se desconectó de la realidad, dejó de vivir en el aquí y en el ahora y al perder consciencia del presente, se enfrascó en un futuro del cual no tenía parte en los términos que él deseaba, mas su sed de grandeza y ansias de rendición de pleitesía por parte del pueblo, pudieron mucho más que el sentido común y el agradecimiento al Eterno por las bendiciones dadas por Di-s a este personaje; después de todo, Koraj era uno de los hombres más ricos de la nación.

En muchas ocasiones nos enfocamos en lo no tenido y olvidamos lo que tenemos. Ignoramos intencionalmente las bendiciones de tener un techo, un plato de comida y una familia que nos ama, y nos obcecamos con el auto de modelo más reciente del vecino, los cinco centímetros más de estatura de nuestro primo, la casa más grande de nuestro compañero de trabajo y las parejas de portada de revista de los miembros de la farándula.

No obstante que el mundo material está lleno de contradicciones, nos aferramos al absurdo de lamentarnos por lo faltante a nivel físico, a pesar de tener lo necesario para vivir y obviamos lo que sí tenemos. Si Koraj erró por soberbio, muchas veces nosotros no nos quedamos muy atrás de él.

A pesar de que todos estamos sujetos a los ataques del EGO, quien es líder tiene una responsabilidad mucho mayor para con su pueblo, pues si ocupa una posición de liderazgo se supone es porque posee las destrezas para ello, incluyendo la consciencia de ser un mandatario y no un mandante, o sea, el líder es un apoderado, es a quien se le ha encomendado una tarea, y sus jefes son el pueblo el cual le delegó ese poder, no al revés.

Muchos en posiciones de liderazgo ostentan el poder y lo ejercen despóticamente en su propio beneficio y atropellando al pueblo. Si queremos paz y armonía, debemos de comenzar por exigir líderes de calidad, personas sin ínfulas ni aspiraciones faraónicas, para de esta manera asegurarnos que quienes nos guíen lo hagan con compromiso hacia el pueblo y no de manera egoísta, como ha sido la norma a lo largo de la mayoría de la historia, pero, para lograr ese objetivo, debemos dejar nosotros mismos nuestras ínfulas de lado.

Si tenemos a faraones gobernándonos es porque los hemos colocado ahí, pues nosotros mismos aspiramos algún día a ser faraones y esto se refleja en la manera y tipo de personas a quienes delegamos el poder para gobernarnos, ya que el acto de colocación de un déspota en el poder es una conducta refleja de nuestro verdadero sentir como individiuos. Te dejo con esta reflexión del autor José Ingenieros:

“Un ventrudo sapo graznaba en su pantano cuando vio resplandecer en lo más alto de las toscas

    a una luciérnaga. Pensó que ningún ser tenía derecho de lucir cualidades que él mismo no poseería jamás. Mortificado por su propia impotencia, saltó hasta ella y la cubrió con su vientre helado. La inocente luciérnaga osó preguntarle: ¿Por qué me tapas? Y el sapo, congestionado por la envidia, sólo acertó a interrogar a su vez: ¿Por qué brillas?”

¿Qué enseñanzas se pueden extraer de esta fábula? ¿Por qué la envidia nos surge cuando observamos a alguien a quien consideramos mejor que nosotros? ¿Qué podemos hacer para evitar ser como Koraj o el sapo de la fábula? Me encantaría que compartas tu punto de vista en la sección de comentarios. ¡Feliz semana!

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El dinero espiritual

La riqueza, entre ellas el dinero, es solamente un instrumento, como tal puede ser empleado con un fin constructivo o caótico.
Además es un símbolo y para muchos un ídolo al cual adorar y por el cual morir.

Desde la perspectiva espiritual, es bueno disfrutar de lo que adquiere el dinero, así como de cualquier otro beneficio material que nos ha tocado recibir,
siempre y cuando ello sea dentro de lo que es lícito y no perjudica.

En ocasiones es necesario restringirse, aunque se tenga abundancia a disposición,
pero esa no es la norma general, sino solamente cuando sea oportuna la impuesta limitación.

Lo habitual es gozar de los frutos materiales, pero sin estar pendientes, obsesionados, por ellos.
Es bueno cosechar plata, a través de mecanismos legales y saludables, sin sentirse acomplejado por ello; pero tampoco desvivirse para ganar un peso más, comprar una prenda más, tener el último modelo de auto o celular, etc.

Saber vivir construyendo SHALOM, con acciones de bondad y justicia, en la riqueza así como en la pobreza,
he ahí una gran manera de sembrar bendición en este mundo y gozo en la eternidad.
Porque el éxito, en definitiva, no se juzga por el acopio de patrimonio, sino en el ejercicio de la construcción de SHALOM.

Con tu dinero podrías seguir el consejo de los expertos, los que en verdad lo son, para que no sea una fuente de malestar ni de ruina,
sino motor de prosperidad, crecimiento y deleite.

Tal vez nos sirva atender esta propuesta de un buen amigo mío, que supo crecer de la estrechez a una gran opulencia: divide todos tus ingresos en cuatro partes:
A- 10% (y hasta el 20%) para TZEDAKÁ, entre las que se incluye apoyar económicamente nuestro trabajo en SERJUDIO.com y FULVIDA.com;
B- con lo que queda dividirlo en tres tercios:
  1- un tercio para los gastos y necesidades;
  2- un tercio para ahorro;
  3- un tercio para reinvertir en tu actividad productiva. Si no la tienes, porque por ejemplo eres empleado y no inviertes en el progreso de tu empresa, entonces puedes ver de hacer alguna inversión.

En toda ocasión, construcción de SHALOM,
que el breve pasaje por este mundo no sea lo único en tu existencia, pero tampoco dejado de lado por un anhelo fantasioso de “salvación eterna” egoísta.

El cabrito y la impotencia

JAG GADIA, es famosa la canción que cierra el Seder de Pésaj.
Según dicen los que saben, existen temas paralelos en muchas culturas, con similares personajes y acciones, un ejemplo de decenas: Estrella Morente – Tangos del Chavico – YouTube
https://www.youtube.com/watch?v=De9sLhelFUI

Interpretaciones se le han dado varias, desde las más ingenuas hasta las más rebuscadas; bienvenidas sean todas las que aportan al conocimiento, la buena acción, el SHALOM, etc.
Aquí tienes una, quizás te interese darle un vistazo: http://serjudio.com/exclusivo/respuestas-a-preguntas/resp-3613-jad-gadia-algo-mas-que-un-canto-para-ninos

Hoy trataremos de ver cómo se relaciona con la impotencia, aquella que nos acompaña a cada instante de nuestras vidas y activa los instrumentos automatizados del EGO.
Es interesante, me parece, este ejercicio analítico para poder dar mayor luz a los mecanismos ocultos que nos condicionan, así como ir aprendiendo modelos y técnicas para accionar de acuerdo a la NESHAMÁ y no al EGO.

Para comenzar, una traducción de la canción:

  1. Un cabrito que compró mi padre por dos monedas.
  2. Entonces vino el gato y se comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
  3. Entonces vino el perro que mordió el gato que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
  4. Entonces vino el palo que golpeó el perro que mordió al gato, que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
  5. Entonces vino el fuego que quemó el palo que golpeó al perro que mordió al gato, que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
  6. Entonces vino el agua que apagó el fuego que quemó el palo que golpeó al perro que mordió al gato, que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
  7. Entonces vino el buey que tomó el agua que apagó el fuego que golpeó al perro que mordió al gato, que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
  8. Entonces vino el matarife que degolló al buey que se tomó el agua que apagó el fuego que golpeó al perro que mordió al gato, que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
  9. Entonces vino el Ángel de la muerte que mató el matarife, que degolló al buey que se tomó el agua que apagó el fuego que golpeó al perro que mordió al gato, que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
  10. Entonces vino El Santo Bendito Sea, y eliminó al Ángel de la muerte, que mató el matarife que degolló al buey que tomó el agua que apagó el fuego que quemó el palo que golpeó al perro que mordió el gato que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.

El padre tiene un cierto poder, son dos monedas.
Con alcanzó para adquirir un cabrito.
Ejerció su dominio al transferir el dinero al vendedor para quedarse con el animalito.
¿Es un acto que brinda satisfacción?
Por lo general sí, ya que estamos haciendo uso positivo (si no hay compulsión) de ese poder que está a nuestro alcance.

Pero, es tan limitado el poder del hombre.
Se comienzan a suceder una serie de acontecimientos que ponen en evidencia la impotencia, varias de aquellas amarguras que nos pueden sobrevenir en cualquier momento, de forma previsible o inesperada.

El objeto poseído se pierde, desaparece, muere, es destruido, ya no está más bajo nuestro dominio.
No lo hemos vendido, ni trocado, ni prestado, ni regalado; sino algo ocurrió que lo arrebató.
La impotencia deslució aquel poder que creímos tener, que supimos disfrutar por un ratito.
El gato se come al cabrito, como símbolo de esto; de un elemento natural que ocurre y desnuda nuestra falta de poder.
Algo podría haber prevenido el padre, se pudiera haber hecho algo diferente, las precauciones parece que nunca sobran; pero, hagamos lo que hagamos, somos limitados, tarde o temprano esto salta a la vista.
Aquí ocurrió.
No quedó cabrito, ni monedas, ni felicidad, ni sentir poder; quedó el vacío, la pregunta, la culpa, el deseo, el llanto.

Pero luego, surge otra situación que dispara la impotencia, la agresión de la boca.
Puede ser una mordida física, como presumimos realiza el perro; o puede ser el insulto, la degradación, el hostigamiento, la burla, la mentira, la estafa, el grito violento. Todo aquello que la boca daña, en cuerpo y alma.
¡Cuánto sufrimiento nos sobreviene a causa de la violencia de la boca!
A veces es una pesadilla que parece no finalizar, a diferencia de la muerte con su punto final (al menos evidente en este mundo). Las vociferaciones lastiman y siguen haciéndolo incluso cuando ya ninguna boca se mueve, cuando el silencio es lo que queda.
Tremenda impotencia se siente, y se arremolina el desconcierto, el odio, el reproche, el sonrojarse y tantas otras respuestas que evidencian el daño que se ha ocasionado.

Y está la agresión física, la que lastima, la que hiere, la que destroza la carne y disloca los huesos.
Tal vez no ocasione la muerte, pero cómo estremece y ata a la víctima a la falta de poder. El estar expuesto a los golpes, el tratar –de alguna forma- de cubrirse o evitarlos. Mientras la paliza sigue cayendo y agobiando.

También existe la impotencia sentida a causa de las emociones, pensamientos, sentimientos fuertes, pasionales, arrebatadores, ígneos que están salidos de cauce.
Como un barullo interno que devora y consume.
Ideas alocadas que recorren los pasillos de la mente. Que llenan de miseria, que entorpecen, que quitan esperanzas reales, que apagan la llama de la alegría pero enciende y acrecienta la fogata de la ira, enojo, rumiar la venganza, rencor, celos, envidia, ese combustible tóxico que aviva el dolor e incinera la vida.
Aunque se trata de doblegar ese incendio, queda prendido el carbón escondido en el fondo del corazón listo para desparramar entre cenizas y fuego más miseria y violencia.

Está el verse hundido por problemas, que se convierten en tormentas, que se sienten como un océano salvaje buscando asfixiar a la persona.
No se descubren salidas, todo parece estar en contra. Nada funciona, cada vez se sumerge más y más en la desesperación de no encontrar soluciones o respuestas.
Podría ser un vaso de agua en el cual se está ahogando, da lo mismo, porque aunque fuera un mar inmenso la persona no ve, no espera, no cree que tendrá mejoría.

Y está el ahogarse en penurias, en culpas, en remordimientos, en angustias, en ansiedades, en miedos, en dudas que consumen las energías.
Se drenan las fuerzas, nada importa, todo abruma.
Es un cansancio, pero no del cuerpo, sino de los ánimos.
Se escapa la vibra, se oscurece, se apaga.
Como si por un agujero dentro del alma se perdiera las ganas de vivir. No hay problemas a la vista, sino adentro. No hay entuertos para resolver, ni damas que rescatar, ni montañas que conquistar; sino adentro. Y adentro está ese vacío que va llenando de vaciedad el resto.

Y ataca también la fría indiferencia, que es mortal.
El no encontrar con quien hablar, o peor, quien escucha y atiende.
No es solo el sufrimiento de la soledad, sino también a veces de estar solo rodado de gente.
Puede haber presencias, pero son como sombras sin figura ni consistencia.
La nada misma.
Se toca a las puertas, que quizás se abren, pero abiertas o no el resultado es idéntico: desinterés, desapego, desdén. Como un frío cuchillo que corta sin pasión, insensible. No hay deseos de maltratar, ni encono, ni alguna razón sino solamente la apatía.

Y la muerte, la máxima de las impotencias.

En todas y cada una de las manifestaciones de la impotencia, siempre se puede recurrir a Dios.
Él podrá rescatar, o no; enviar una inspiración salvadora, o no; hacer sentir Su Presencia, o no.
Como sea, Él es EL PODER.

Tú has tu parte y confía en que Él siempre hace la que Le corresponde.
Igualmente sucederán mil y unas circunstancias de impotencia a diario, pero tu reacción será diferente. El sentido que le brindes a la experiencia y cómo emerjas de ella, será tu segura ganancia.

Una oración

Ruego sea Tu Voluntad, Oh Hashem Elohai, que me protejas y guíes hacia Tu LUZ,
que pueda percibirla en mí, resplandeciendo con su firmeza y pureza constantes.

Permíteme descubrir mi NESHAMÁ y borrar los efectos del EGO,
para que me encamine con amor y honor por la senda de la TESHUVÁ.
Tú estás en mi atención en todo momento,
pero los vapores de la inconsciencia a veces me hacen perder la estabilidad y visión.

Sé que Tú has depositado Tu confianza en mí,
por ello me siento animado para desvanecer las sombras de temores y encontrar la fuerza para enfrentar los obstáculos.

Que pueda emplear habilidades y potencialidades para aprovechar al máximo las oportunidades,
de modo tal de adquirir sustento y placer,
para llevar una buena y saludable vida,
al recoger con alegría y cantos aquello que me has permitido cosechar,
sin depender de dádivas vanidosas de hombres.

Mis labios abre, para que mi boca solamente diga de Tus bondades y justicias,
llevando consuelo y dicha a mi prójimo,
reconciliación y entereza al necesitado.
Que pueda emplear la Comunicación Auténtica como herramienta de armonía y crecimiento.

Que las palabras necias y tortuosas no hagan mella en mi entendimiento,
ni mi corazón se desvíe a causa de la mentira o la habladuría.
Que la voz del EGO sea silenciada y solamente hable cuando sirva de bendición.

Ayúdame a rectificar mis hábitos, a corregir mis pasos,
para estar construyendo SHALOM en todo momento,
por medio de pensamientos/palabras/acciones de bondad y justicia.

Otórgame las cualidades para ser paciente y comprensivo,
humilde y receptivo,
que tenga la calidad para amar al prójimo sinceramente, sin dejar de amarme a mí mismo.

Salud y gozar de una existencia pacífica y plena en este mundo,
contemplando con fidelidad Tus obras y sirviendo de acuerdo a Tu Voluntad.

Gracias.

Del EGO a la Luz

La lucha constante contra el EGO se parece a la reacción de un canino cuando le arrojan una piedra o un palo, el animalito muestra sus dientes e incluso muerde la piedra o el palo, pero no se da cuenta que su reacción debería ser en contra de quien se la arrojó. Así la mayoría de las veces nosotros y nuestro EGO.

En lugar de enfocar nuestra energía en la raíz de aquello que nos causa el malestar, la enfocamos en el malestar y no solucionamos nada. Damos brazadas pero nos ahogamos antes de llegar a la orilla o tropezamos en la arena.

Llegamos a punto en que sabemos qué hacer pero no sabemos cómo hacerlo. Y es que tener conocimiento de algo no necesariamente garantiza que lo aplicaremos correctamente. Incluso rezamos como buscando negociar con el Creador: “tú me quitas el mal, yo me porto bien rezando o siendo bueno”. Y así nos hundimos más creyendo que el mal nos llegó del Cielo, quizás sí, quizás no, no lo sabemos.

Colapsamos, bien sea llorando, sintiendo nauseas, aislándonos, o cualquier otra herramienta que el EGO use.

Quizás por bondad Divina, o por aquello de que nuestra raíz es espiritual y eso la hace inquebrantable, logramos tener un poquito de luz. Y así después de perder mucho tiempo y energías, solicitamos ayuda. Esto asumiendo que quien está en el proceso del EGO a la Luz sea alguien consciente de su identidad espiritual judía o noájida.

Comienza el proceso de reparación, entre muchas fases se incluye la aceptación de la situación: “Estoy mal, no sé qué hacer”. Lo cual es muy liberador.

Paso siguiente comenzar a trabajar en aquello que es poco visible a nuestros ojos. Esto guiado por un profesional que esté capacitado para tal tarea.

Luego de ejercicios, terapias, etc. , comenzamos por fin a ver algo de luz, aunque sea un poquito. El cambio interno se hace evidente. Ya no sentimos angustia, el EGO se sienta en el trono pero no por mucho rato porque esta vez sabemos qué hacer para quitarlo de la silla.

Va a ser muy probable que aquello que nos atormenta vuelva pero ya sabremos cómo mirar para otro lado, cómo pensar con claridad, cómo reemplazar por pensamientos basados en la razón aquellos sentimientos que nos reducían. Ya no seremos como el canino que le muestra sus dientes a la piedra o al palo, esta vez fijaremos la mirada a lo que nos lastima para evitar que vuelva a hacerlo. Esta vez nuestro proceder será espiritual. Rezaremos pero no para negociar, actuaremos con bondad pero sin segundas intenciones.

Y por fin, la solución o gran parte de ella llegará a nuestras manos. Aquello que estaba oculto a nuestros ojos ahora se hace evidente. Si es de recurrir a otro profesional lo haremos. Aquella falla del carro ya no nos quitará más el sueño púes un mecánico capacitado solucionó el error. La computadora volverá a servir. Nuestro cuerpo se sentirá mejor luego de corregir la alimentación e ir al gimnasio. Ya el teléfono fue reparado y podemos seguir usándolo.

O mejor aún, el matrimonio mejoró, algo nos hizo ser mejores esposos, mejores jefes, mejores hijos, mejores hermanos, mejores administradores de nuestro dinero, mejores emprendedores, mejores judíos, mejores noájidas, mejores seres humanos.

(Agradezco al Moré Yehuda por permitirme compartir mi más reciente experiencia y la gran ayuda que recibí a través de la Cabalaterapia y los invito a usar esta herramienta para su beneficio. El proceso del EGO a la Luz es mucho más complejo que lo anteriormente expuesto, espero sea de ayuda para quien nos lee).

Jonathan Ortiz.

Liberándote de tus opresores

De pronto te ves saturado por sentimientos, que son pensamientos primitivos, que te llenan de impotencias.
El miedo atormenta con imágenes y frases de fracaso y sufrimiento.
La creatividad es escasa, apenas si sobrevive en esa tormenta.
Te cuesta enfocarte en algo que te dé tranquilidad y un rato para disfrutar.
Es un torbellino y no sabes bien por dónde comenzar a despejarte.
Te pasa, claro que sí. No sé cada cuanto, ni con cuánta intensidad, pero sin dudas es una presencia oscura en la vida de la gente, de tú, de mí.

Tenemos varias estrategias y prácticas que te pueden ayudar, una la hemos publicado hace unos pocos días atrás y es muy poderosa además de efectiva.
Te dejo aquí el link:  http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/mtodo-para-no-hundirte-en-el-crculo-de-la-ira, realmente, vale el tiempo y la energía su lectura, estudio y dedicarse en entrenar.

Ahora te brindo otro auxilio, es simple, pero tiene efectos positivos.
No es tan profunda e intensa como la otra técnica, pero ciertamente vale la pena conocerla y emplearla.

Confecciona una lista nombrando las cinco cosas que más te estén atormentando en este momento.
Deben estar ordenadas de mayor a menor en su capacidad de afectarte.
Sé cuidadoso, es importante que estén en el orden correcto y que seas específico en darles un nombre lo más exacto posible.

Luego, deberás decidir cuán tremenda es cada una de estas cinco en tu percepción actual, en una escala del 1 al 10, siendo el 1 lo menos doloroso y el 10 el máximo.
Si descubres que habías ordenado incorrectamente, puedes rearmar la lista, pero no borres ni taches la anterior, escribe otra.

Luego tendrás que evaluar cuánto de la torta del sufrimiento le repartirás a cada una de las cinco. Esta torta tiene 100 pedazos, por lo cual decidirás cuántos corresponden a cada una de las cinco torturas que nombraste y numeraste anteriormente.

Tras lo cual, deberás dejar la lista y salir a dar una vuelta, distraerte con alguna actividad, cualquier cosa que no sea ni ella ni dar vueltas a ideas acerca de tus agotadoras pesadillas.
Después de un rato, minutos, horas, pocos días, lo que tú escojas; vuelve a leerla.
Considera si el nombre de la afección es el que mejor lo describe, le da título.
Revisa que estén en el orden correcto de mayor a menor sufrimiento.
Que la cifra de 1 a 10 sea esa que escribiste.
Que tiene cada una asignada la cantidad de torta que le corresponde al malestar general que te aqueja.
Si descubriste algo para modificar, o te diste cuenta de que fuiste incoherente entre el valor de dolor y la cantidad de torta asignada, estás en libertad de hacerlo. Pero en otra hoja.

Ahora te concentrarás en el que evaluaste con el menor grado de sufrimiento para ti.
Escribe nuevamente su nombre.
Abajo deberás escribir lo más exacto posible qué lo está motivando, cual es la impotencia que te aqueja.
Abajo escribirás qué beneficio estás recibiendo por esta impotencia.
Abajo qué estás perdiendo.
Abajo qué intentaste hacer para resolverlo y por lo visto no funciono.
Abajo cuáles conductas de tu parte favorecen que este sufrimiento siga vivo en ti.
Abajo qué nuevas conductas deberías poner en práctica para librarte del dolor.
Abajo qué puede servirte en tu meta de avanzar de esta impotencia.
Abajo propón a donde quieres llegar, exactamente. Debes tener bien delineado tu triunfo, imaginarlo, mentalizarlo, hacerlo realidad en tu mente. Orientarte hacia él.
Abajo escribe en negritas y más grande: “Cuando salga a la batalla contra mis enemigos no tendré temor de ellos; porque el Eterno mi Dios está contigo.” (Basado en Devarim/Deuteronomio 20:1).
Y recuerda, cuando no tenemos el dominio, el éxito está en reconocerlo y no encadenarse a pretender el imposible.

Vete a dar una vuelta, haz otra tarea, no toques más esta hoja por un tiempito, escoge tú cuánto.
Luego relee.
Si tienes algo para hacer para estar mejor, es momento de hacerlo. Tienes en tu mano un plan de acción que te orientará.

Fin de ciclo

En un reciente post hablamos acerca del fin de un ciclo y del comienzo de otro,simbolizado por el número ocho.
Hay algo que debemos notar, pues aporta a una mayor comprensión y por tanto posibilidad de mejor aplicación práctica.

El período de duelo tradicional judío de siete días; los siete días previos a la circuncisión; los siete días de encuentros para celebrar y bendecir con familia y amigos luego de la boda; el octavo día en el cual se inauguró el Templo en el desierto; todos ellos remiten de cierta forma a la Creación, con sus siete períodos creativos y contemplación, para posteriormente iniciar el nuevo orden, que es el universo en el cual nosotros habitamos.

Estos cinco ponen en evidencia el fin de la etapa previa, una que se termina y no retorna.

El muerto luego de su entierro, por ahora y en nuestra realidad material, ya no retorna. Sí, hay promesas de resurrección de los muertos en torno a la Era Mesiánica, así como hay vida espiritual en el Más Allá luego del pasaje por Este Mundo, pero en concreto, hasta donde sabemos y vemos, aquel que hemos depositado para su reposo físico, ya no volverá a nuestras vidas. Aceptar esto es parte del sano proceso de duelo, necesario y aconsejable para todos los dolientes. Pues, aquel que se aferra al muerto y se niega a dejarlo partir, de cierta forma está muriendo en vida y no dando paso a un reposo completo al fallecido. Aceptar el hecho, no luchar más contra lo imposible, asumir nuestra limitación, permitir que el ciclo de la vida continúe según lo planificado, todo esto es lo que mejor beneficia a la persona, viva y al que partió.

El útero es un paraíso al cual no retornaremos, la circuncisión lo establece con rotunda claridad. Muchas personas, de manera inconsciente, anhelan el regreso a ese paraíso perdido que fue el interior materno, donde todo estaba a disposición, no había necesidades insatisfechas, el esfuerzo era innecesario, todo era comodidad y placer a cero costo. La impotencia, y padecer pesadillas a causa de ella, era un imposible (supongo). Sí, ciertamente ese era el Gan Edén individual, el cual es deseado y añorado, desde las fibras íntimas ya que no desde la memoria que alcanza el pensamiento racional.
Pero esa puerta esta cerrada por siempre, no hay retorno. Los primeros siete días son de vacilación, de dudas, de peligro, quizás el niño sucumba a la vida en Este Mundo. Cuando alcanza el día octavo, es como (nunca hay certezas) si la sombra del desvanecimiento se borrara y se pudiera afirmar que el niño pertenece a esta vida. La circuncisión sella ese comienzo, el ser activo material y espiritualmente en Este Mundo.
¿Y qué pasa con las niñas? Tema para otra ocasión, pero muy interesante sin dudas.

Tras la boda, la vida en el hogar original ya no estará más, ya no será igual nunca. Ahora cada miembro de la nueva pareja ha iniciado una nueva vida, individual y colectiva. De manera saludable los lazos con su familia de origen deben modificarse, no cortarse, ni siquiera entorpecerse, pero deberá pasar a otro nivel. Esta separación debe ser llevada con paz, en armonía, entre festejos, pero que no dejan de esconder también el duelo por lo que se pierde, así como las lógicas vacilaciones por aquello que vendrá. Son siete días de celebración, en familia, con amigos, comiendo en grupo, rezando en los festejos. Pero, al día octavo, la pareja debe aceptar su realidad. Ya no son quienes eran, ahora deberán organizar una identidad diferente. El pasado no regresará, para bien o para mal.

Antes del Templo el hombre tenía un tipo de vínculo con Elohim, luego cambio para no ser jamás como antes. No me extenderé.

Tal como el proceso de Creación fue único, y que yo sepa irrepetible. Hay una constante recreación, pero el Big Bang, el caos inicial, la formación, la estructuración todo aquello quedó en el pasado sin registros. Estamos en el ciclo siguiente, el cual debemos disfrutar y perfeccionar con nuestra tarea. Soñar con rehacer el mundo es posible, siempre y cuando estemos dentro de los parámetros reales de Este Mundo, sin pretender intervenciones supernaturales. No en vano nuestra sacra Tradición menciona que los grandes sucesos que irrumpieron en la realidad, milagros estridentes, fueron creados durante el proceso de la Creación, y estaban aguardando el momento para manifestarse, cuando Dios lo planificó. Para el hombre limitado parecía una interrupción del orden natural, para el hombre cultivado, es la manifestación de la previsión de Elohim.

Hay otros períodos que se terminan pero que no involucran un no regreso, o un corte abrupto. Más bien el fin de uno posibilita el inicio de otro, en una continuidad en la que se ve reflejado aquello que se terminó, y hasta de alguna forma es posible esporádicos retrocesos. Pero, los cinco anteriores no forman parte de este tipo.

Ahora, ¿serías tan amable de analizar cómo esta información puede servirte para llevar una vida más beneficiosa, bendita, provechosa, de construcción de SHALOM? Se agradece tu participación.

Estar pre-parado

Este Shabat leemos de dos sifrei Torá, en el primero la parashá SHEMINÍ según corresponde al ciclo anual de lectura público; en el segundo la porción denominada PARÁ.

La lectura especial se refiere al complejo ritual para purificarse cuando se está impuro de muerte.
Con gran inteligencia se postuló añadir esta porción en el Shabat que antecede al comienzo del mes de Nisán, para que las personas recuerden que en poco tiempo deberán peregrinar al Templo en Ierushalaim, para realizar el sacrificio Pesaj, por lo cual debían estar en estado de pureza.

De cierta manera esto es un vínculo muy fuerte con la parashá semanal.
Se trata de la inauguración del Mishcán, el Templo portátil empleado originalmente en el desierto; que fue continuado luego por el Beit HaMikdash de Ierushalaim.
La lectura es previa a Nisán, siendo que el Mishcán fue inaugurado el primero de ese mes.
Hay involucrados sacrificios en honor al Eterno en ambas secciones.
Pero, especialmente en las dos se trata de preparativos.

Es algo muy importante a tomar en consideración: el estar preparado.
Prepararse para lo esperable, pero también estar acondicionado y entrenado para lo inesperado.
No siempre, pero es común, dedicar tiempo, esfuerzo, energía, voluntad disponiéndose para aquello que anhelamos, suponemos, queremos, esperamos. Vamos al gimnasio, hacemos dieta, tomamos medidas, coordinamos, planificamos, estudiamos, evaluamos, revisamos y un sinnúmero de acciones, físicas y mentales, que nos dejan dispuestos para aquello que estamos aguardando.
Pero, es muy frecuente, no tomar en consideración formarse para responder creativa y provechosamente ante los imprevistos; por lo cual, estamos limitados en nuestras herramientas para obtener el mejor provecho de la repentina situación.

Las dos parashiot nos indican a ser conscientes de lo esperable, pero sin dejar de prepararnos para lo inesperado.
Nuestro dominio es limitado, por lo cual podremos hacer un número limitado de cosas, no estamos en condiciones de poder con todo. Pero, al entrenarnos, aprender, perfeccionarnos, mejorar, estudiar, ejercitar, capacitarnos, atrevernos fuera de la zonita de confort, admitir errores para pulirnos, ampliar nuestra mente y corazón, estamos posibilitándonos un mejor presente con un más satisfactorio futuro.

Quiera el Eterno que tengamos siempre buenas noticias y sepamos estar a la altura de los acontecimientos.

(Escrito y publicado originalmente en SERJUDIO.com, pero republicado aquí por su importante mensaje para los noájidas).

No solo conscientemente

Estudiamos, desde hace años y en varias ocasiones, acerca del origen, acción y el ciclo de nuestro EGO.
Aprendimos que su reacción es impulsiva y natural, la cual se ve reforzada por el uso constante lo cual la consolida como un hábito.
Entendimos que desde nuestro inconsciente, sin uso de la voluntad, sin decisión, el EGO dispara automáticamente su breve repertorio para obtener atención, librarse de la impotencia, sobrevivir a las amenazas.
Fuimos dándonos cuenta que el gatillo que lo dispara son percepciones, internas y externas, sean las que provienen de los sentidos que nos conectan con el mundo externo, y de los sentidos que nos informan de lo que ocurre en nuestro interior, y de lo que cruza nuestra mente (pensamientos con mayor o menor grado de desarrollo: sentimiento, ideas, creencias, fantasías, etc.).
Cuando la señal de falta de poder/control llega a esa zonita primitiva de nuestro cerebro que aloja al EGO, no importa si hay una amenaza real o es una imaginación, el EGO reacciona. Es que el EGO no tiene cómo evaluar la realidad de la intimidación, ni su potencia, ni su alcance. Simplemente actúa automáticamente al sentirse en riesgo. Por ello, por ejemplo, cuando vemos una película de terror o suspenso en la que ocurre algo intimidatorio, reaccionamos, gritamos, nos molestamos, nos entra el miedo, etc. ¿Por qué? Porque la señal fue recibida por el EGO, el cual sintiéndose en peligro disparó sus instrumentos.
Por más que otras partes del cerebro comprendan que no hay peligro verdadero, que no hay motivo para reacciones emocionales ni entrar en un estado de tensión, para atacar/defender, igualmente el EGO arremete. Y es que, esa zonita de nuestro cerebro recibe milésimas de segundos antes la información y no espera a que las partes pensantes le indiquen qué hacer, ¡no puede hacerlo! Porque su función natural es reaccionar ante el peligro, y en muchos de ellos realmente nos auxilia el EGO.

Pero, cuando la impotencia no puede resolverse con los mecanismos automáticos del EGO, entonces en lugar de ser aprovechados para mejorar la vida, tienden a perjudicarla.
Sea porque genera o amplifica conflictos con otros, porque distancia a la persona de su entorno, porque provoca un aumento innecesario del estrés y lo hace crónico, porque perturba el flujo del pensamiento, porque altera el rendimiento energético.
Es decir, al estar bajo el mando del EGO, terminamos viviendo una vida reducida, de impotencia.
Lo cual a su vez confirma la necesidad de la intervención del EGO.
Sí, es un ciclo vicioso y enfermante.

Tener conocimiento de todo esto, en parte ayuda a disminuir el alcance del EGO. Pero la teoría no es suficiente en lo absoluto.
Repito, el EGO no espera a que tú voluntariamente lo habilites, simplemente reacciona a lo que tú le informas (conscientemente o no) acerca de tu estado (imaginario o real) de impotencia.
Por lo cual, no es solamente con saber y consciencia que podemos evitar/reducir el malestar provocado por el EGO, sino también ejercitándonos para no dar rienda suelta a la maquinaria del EGO, al mismo tiempo que encaminamos las energías hacia metas positivas.

Hemos dado en el pasado varias técnicas, de hecho hace unos días publicamos otra que es muy interesante y útil: http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/mtodo-para-no-hundirte-en-el-crculo-de-la-ira, sería bueno que la estudiaras y aplicaras. De paso, te agradezco que la compartas con otros, y si se pudiera organizar seminarios impartidos por mí para aprender sobre todo esto, sería genial. Mayor bendición para el mundo.

Con este método podrás advertir que prontamente reduces la tensión muscular, ya en los primeros instantes de su ejercicio. Tu postura se relaja, indicando que no estás para agredir/defender. Regulas tu ritmo respiratorio, te introduces en un estado de calma. Enfocas tu mente en imágenes placenteras y te fortaleces con la palabra clave de refuerzo. Dejas de atender lo que te genera la impotencia, pero no estás huyendo del problema, no te desconectas de la realidad, sino que hiciste la pausa necesaria para estar en paz y poder ejercer tus funciones mentales más desarrolladas y conscientes. Estás enviando señales placenteras, positivas al EGO, para que no intervenga, para que sea tu porción evolucionada la que pueda tomar el rol conductor.
Tu control no es sobre el pensamiento, como verás, sino sobre lo que lo rodea. A qué atiendes. Cómo respiras. Cómo te posicionas corporalmente. Cómo retienes tu acción proveniente del EGO, pero no por ello te quedas atormentado. Cómo reencaminas tus energías y no las enquistas en cosas negativas. En resumen, no te entretienes luchando con tus pensamientos, sino que modificas el entorno para permitir que realmente pienses.

Recuerda, aprender conlleva saber algún contenido, pero también llevarlo a la práctica y contar con las actitudes acordes para que se pueda realizar.
No triunfarás sobre la eterna (en esta vida) presencia del EGO por medio de arrebatos, magia, superstición, teorías, lemas repetidos de sabios (supuestos o reales).
Precisarás conocimiento, ejercicio, práctica, paciencia, humildad, esfuerzo, dedicación, comunicación auténtica, autocrítica, entre otras cosas.

Y no dudes en rezar, pero no esperando milagros, no como mecanismo egoísta para manipular a Dios.
Reza, para estar en sintonía con el Padre, para bailar con Su música, para alumbrarte con Su LUZ.
Para conocerte, para crecer, para corregirte, para darte cuenta de todo lo que tienes que agradecer y cuánto puedes ayudar a los demás.
Con esto también estás impulsando tu bienestar, al promover el beneficio genuino de otros.