¿Llenas tu botella para dar de beber un sorbo a tu hijo?

El muchacho Ishmael, hijo de Avrahram, estaba a punto de morir a causa de la sed.
Él y su madre egipcia, la esclava Agar, habían consumido toda el agua de su botellón y ahora solo les quedaba esperar la torturante muerte en el desierto.
Allí, a un paso de distancia estaba la fuente de aguas frescas, pero por algún motivo sus ojos estaban incapacitados para verlo. Así pues, sumergidos en la impotencia estaban entregados a su mortal destino.
Pero, Elohim tenía otros planes para el quejicoso joven, quien debería vivir y convertirse en padre de un poderoso y pútrido imperio.
Por lo cual, el enviado del Señor abrió los ojos de la sierva y se percató que a su alcance estaba la salvación.
Entonces:

«Entonces Elohim abrió los ojos de ella y vio un pozo de agua. Ella fue, llenó el odre de agua y dio de beber al muchacho.»
(Bereshit / Génesis 21:19)

Pareciera que la acción de la madre es la correcta.
Parece ser toda bondad y atención por su hijo.
Aparenta ser un pasaje que aprueba la conducta de la mujer, y sin embargo… leamos nuevamente el versículo.
¿Encontraste el tremendo error de la esclava?
¿Tomaste conciencia de su escasa orientación espiritual/ética?
¿Comprendiste la enseñanza para que tú no seas como ella?
Lo hiciste… ¿no?

Para los que no lo han captado, les paso a explicar.
Ella llenó el botellón con agua y entonces dio a su hijo moribundo para beber.
A ver si lo entiendes, el muchachito estaba muriendo a causa de la sed, pero ella no corrió a salvarlo sino que primero llenó el odre con el agua.
¿Ahora lo entendiste?

No se ocupó de salvar al hijo de la muerte, sino que primero prefirió llenar la botella.
Llenarla.
Cuando, lo primero que debiera haber hecho era dar de beber al muchachito.
Tal vez porque temió que el pozo desaparecería nuevamente.
O supuso que el milagro no duraría, si Dios juzgaba con estricta justicia.
O que podría precisar el agua para más tarde y era mejor aprovisionarse ahora.
O quizás así era ella, una acaparadora, materialista, egoísta negativa, más preocupada en obtener ventajas que en cuidar a su hijo.
O quizás estaba realmente trastornada por su EGO.
O vaya uno a saber la verdadera respuesta.

Hay padres que actúan de manera similar.
Con la excusa de proveer de bienestar a sus familias, desaparecen de la vida de ella. Sus hijos ni los ven. O solo un ratito, escaso y sin contenido.
Entonces los padres adquieren bienes materiales carísimos, de acuerdo a las posibilidades o muy por encima de ellas, para callar sus conciencias, para comprar lealtades, para hacerse con el cariño a cambio de objetos… como si eso fuera amor o respeto.
Tanto que dicen querer a sus hijos, pero no tienen idea del daño que les hacen con su ausencia, con su falta de presencia, con sus compras compulsivas lava culpas.
Llenan los odres con cosas preciosas o superfluas, y olvidan salvar a sus hijos de todos los modos de muerte que existen.

Entonces, la moraleja podría ser: da a tu familia lo más importante, no solamente lo necesario.
¿Qué te parece?

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