¿Arde París?

Noviembre 13, 2015; un viernes 13 en París, Francia.
Ocho islamistas fallecieron a manos de la polícia francesa, debieron titular CNN, TVE, AFP, BBC y todos los otros agresores de los medios desinformativos; pero no lo hicieron.

Allí sí parece que les dolió la masacre de gente inocente. ¿Doler? Bueno, supongo que no realmente. Más bien les interesó atraer la atención de otra forma.
Cuando, los asesinos islamistas, enraizados en su fanatismo islámico y amparados por el seudo progresismo, nuevamente se llevaron de este mundo a gente falta de culpa. Con ello asesinaron buenas personas, diezmaron familias enteras, pero también perpetraron un atentado a la sociedad en general. No solo la francesa, con sus faltas actuales y pasadas; sino a la humanidad toda.
Pronto surgieron ratas ideológicamente corruptas acusando a los imperialismos, sionistas y tantas otras idioteces.
Así como también ahora gritaron los inútiles políticamente correctos, reclamando justicia para la infame Palestina, como si algo tuviera que ver en el asunto. Es que, en sus mentes pútridas, Israel (bah, los judíos), son culpables de cada desastre que ocurra, y si no hay relación o calamidad, ellos la inventan para seguir violentando al 0,02% de la población mundial (los judíos).

El hecho es que a mí, en lo personal, humildemente, me duelen todos los inocentes que fueron masacrados, individuos, familias, colectivos.
Pero no solo aquellos de París, sino todos los inocentes; caídos a causa de las garras del terrorismo coránico, o por el narcotráfico, o por rencillas políticas, o por el motivo que fuera.
Sí, también aquellos que sobreviven en los países miembros del vasto imperio árabe-musulmán; como los atormentados en Cuba y en Venezuela; como los de Kenia y Nigeria; como los del Tíbet; como los de México y Colombia; como los de Israel que a diario están expuestos a la maldad genocida del islamismo y sus compinches de turno.

Todos ellos me duelen, pero más me duelen mis hermanos en Israel y fuera de ella.
Aunque del resto las redes sociales y los medios masivos no hablan; porque no vende, porque no forma parte del plan del seudo progresismo en su afán por congraciarse con la bestia del alfanje.

¿Arde París?
Es una fogata más en la gran hoguera que el imperio árabe-musulmán y sus cómplices seudo progresistas encendieron y mantienen ardiendo proponiendo la extinción total.

¿La respuesta?
Construir SHALOM con acciones de bondad y justicia. A veces la medida de la justicia debe prevalecer en toda su enormidad, erradicando el mal hasta su propia raíz; así se permite a la bondad florecer en plenitud.

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