Venezuela y los brujos

Muchos de ustedes ya conocen la situación actual de mi país Venezuela. Para nadie es un secreto lo que ha sucedido durante 14 años a manos de este gobierno. Cualquier cosa que ustedes hayan oido o leido, por más increible que pueda sonar, tiene 99% de probabilidades de ser cierta. Desde haber perdido el derecho a usar dólares hasta colas de 8 ó 12 horas para comprar UN SOLO pote de leche en polvo, a riesgo de que alguien te lo quite a los golpes cuando salgas del supermercado. En fin, me gustaria mostrarles cómo están haciendo fiesta los denominados brujos con este caribeño lugar. Veamos:

1) El brujo Reinaldo Dos Santos, no sólo “predijo” un ataque de EEUU a México este año, que habría grandes terremotos en Puerto Rico y que se develaría el “origen extraterrestre de los seres humanos”, sino que afirmó que la oposición venezolana ganaría la mayoría de las alcaldías el 8 de diciembre (17-10-2013).  SUCEDIÓ TODO LO CONTRARIO. El gobierno se alzó con la gran mayoria de las alcaldias.

2) La “terapista ascensional” (¿?) y leedora de los “auras”, Milagros Arriaga, anunció que este año habría un nuevo CNE (Consejo Nacioanal Electoral), que los venezolanos tendríamos nuevo gobierno para el mes de diciembre, y que Maduro moriría este mismo año. NADA DE ESTO SUCEDIÓ.

3) La “adivinadora” Adriana Azzi, en enero pasado “pronosticó” que fuerzas invasoras entrarían en territorio venezolano, lo cual provocaría “batallones y milicias en enfrentamientos armados”. Pero sin duda la guinda de la torta fue su anuncio que “a pesar de los conflictos y la crisis, la economía fluirá y saldrá el sol en los últimos 4 meses del año en el que se indica que una mujer traerá mucha suerte al país y los caminos se verán más claros, marcando nuevos inicios y entendimientos”. NADA DE ESTO SUCEDIÓ.

4) El “iluminado” Hermes Ramírez –quien tiene un programa donde “lee” los astrós todas las mañanas, también anunció en enero que la economía no sólo crecería, sino que los astros le contaron que este sería un año de prosperidad para el país. NO SUCEDIÓ. La economía va en pique y fue noticia la gran cantidad de saqueos promovidos desde el mismo gobierno.

Ciertamente, todos estos “expertos del más allá” suelen encubrir inteligentemente sus afirmaciones por si acaso no se dan sus “predicciones”, como el caso de la “vidente” América Sánchez, quien pronosticó que la Vinotinto clasificaría para el Mundial de fútbol “siempre y cuando tengan la capacidad de lograr los objetivos que están por venir” (23-6-2013), o el del brasileño Dos Santos, quien en un alarde de manipulación argumental “cazabobos” afirmó hace 2 meses que “lo que puedo ver es el camino, pero el camino tiene 2 finales: uno distinto a otro. Yo sé cuál se va a dar, pero si lo digo en público va a cambiar, entonces prefiero no decírselo por ahora” (8-10-2013).

No hay final escrito que pueda ser “adivinado”.

Debemos aprender a vivir sin charlatanes que nos sigan invitando a esperar sentados un “futuro” que sólo va a depender de lo que hagamos…o dejemos de hacer.

Nacimiento de la Era Mesiánica

Según se tiene por convicción, la Era Mesiánica global llegará por alguno de estos dos caminos: el razonable o el tormentoso.

Si es el razonable, disfrutaremos de la Era Mesiánica porque hemos colaborado en la construcción de Shalom. Así, la Era Mesiánicas será la conclusión razonable y necesaria de un trabajo personal y colectivo. Habremos desaprendido y aprendido hasta alcanzar las virtudes que nos permiten llevar una vida de armonía, solidaridad, comprensión, amor, shalom. En este escenario, la Era Mesiánica no tiene más opción que aflorar.

Pero, está el camino oscuro, por las malas. Nos negamos a salir de la celdita mental, nos aferramos al EGO y sus herramientas, nuestra vida individual y la social está plagada de miedo, resentimiento, angustia, odio, agresión, discriminación negativa, barbaridad, religión, mentira, manipulación, etc.
En este segundo escenario la Era Mesiánica nos explotará en la cara, de manera sorpresiva, inesperada. Será una intervención divina dolorosa. Dios impondrá al Mashiaj/Mesías, aunque estemos en rebelión, aunque prefiramos seguir esclavizados a la muerte del EGO. Sobrevendrá sin nuestro permiso, y dolerá.

Viendo el mundo, interno y externo, personal y colectivo, ¿cuál crees que tiene más chances de suceder?

¿Anti navideño?

A minutos de que termine el 24 de diciembre, 2013, les cuento que en las últimas horas he visto el intercambio de comentarios y de mensajes entre personas gentiles que se declaran como noájidas y cómo se preocupan para desligarse del mito cristiano, de la fiesta idolátrica, de los ritos y encantamientos de esta fecha navideña.

Muchos realizan rituales contrarios a lo habitual para quienes conmemoran estas fechas. Con ello demuestran que siguen presos de la religión, no por participar de ella, ciertamente que no, sino por no haberse podido desligar y poner su mente y corazón en otros asuntos. ¿Para qué y por qué hacer un “anti pesebre” si uno está convencido de que todo es una patraña sin valor espiritual? ¿Es más sabio quien hace eso por ello? ¿Jugar a la ironía para desmitificar pero sin salir del mito? ¿Se pretende enseñar a otros lo ridículo del mito o los rituales que lo circundan?
No se es libre en tanto se siga con las cadenas, aunque se las arrastre como en juego, aunque se las decore para que parezcan otra cosa, siguen siendo las cadenas de la cuales se presume –o pretende- estar librados.
Es comprensible.

Hay otros que se afanan en declarar que no participan de cenas familiares, ni tienen nada que celebrar, y aborrecen siquiera les mencionen al Papa Noel o cualquier otro chirimbolo navideño. Parecieran al borde del infarto cuando alguien les saluda con un “Feliz Navidad”.
Es comprensible.

Están los que se preocupan por lo que aprenden sus hijos, lo que ellos sufren por no cantar villancicos junto a los otros parroquianos, a que no abrirán regalos con ojos esperanzados a la mañana. Sí, son padres atormentados por sentir que sus hijos son discriminados, o lo sean por andar por la senda noájica. O les aterra que la tía, o abuela, pasen por encima de la autoridad paterna y les den regalos en nombre de Santa, y les mencionen al niñito Jesús que murió por nuestros pecados, y al buen Padre Dios que sacrificó salvajemente a su hijito sin pecado para salvar a los hombres, y…
Entonces, se esmeran en tratar de justificarse delante de sus hijos, adiestrarlos en cómo responder ante saludos e invitaciones navideñas, les imponen la fiesta judía de Januca con sus regalos como reemplazo, hacen esto y aquello para apartar la idolatría de sus pequeños en estos días.
Es comprensible.

Estas tres posturas comparten al menos un elemento en común, puede decirse que son reactivas y no proactivas.
Se posicionan como anti navideñas, pero no aportan realmente algo trascendente a cambio (en mi evaluación).
La primera juega a la fina burla y la apariencia de superación, sin dejar el contacto con aquello que provoca aversión.
La segunda se hermana a la fobia, y como tal reacciona con evitación u hostilidad.
La tercera los pone como padres sobreprotectores ante el peligro que representa la idolatría cristiana (en sus diversas facetas) y en vista de su poder material y atractivo sensorial.

¿De estos tres tipos, y los que existan que no mencionamos es que tomaron la idea los inventores del Grinch?
Por favor, quiero que se comprenda que no estoy haciendo un juicio de valor sobre estas personas, a las que comprendo en sus reacciones (las comparta o no).
Simplemente quería mencionar esto que me ha llamado tanto la atención, pero no solamente como un observación (más o menos apegada a la realidad), sino para tratar de aportar algo para la construcción de shalom.

Por ello, quiero dejar un par de ideas para los del tercer tipo, si me permiten el atrevimiento.
Son solo modestos pensamientos sin mucha elaboración, a la espera de que alguno de ustedes ayuden a profundizar.

Es importante enseñar bien a los hijos a no ser esclavos de los mitos ni de las imposturas sociales.
Muy importante que tengan en claro que no son cristianos (o de la religión X) y que por tanto no les corresponde la parafernalia de esa religión.

La cuestión es que no hay que hacerlo por estar próxima la Navidad (Pascuas, o lo que fuera), sino que es una tarea para todo el año.
El mensaje no debiera ser anti algo, sino constructivo, de conocimiento, de apertura. Que el niño aprenda a priorizar, a preguntar, a analizar, a decidir, a ser responsable, a ser comprensivo, a construir shalom. Porque, es fácil enseñar a odiar, a estar en contra, a ser enemigo y hacerse de ellos; pero con ello no están siendo conducidos por la senda de la Verdad.
Mejor es que conozcan y puedan amar su propia identidad espiritual de noájidas. Que aprendan de noajismo, lo que les sirva de judaísmo y se les brinde herramientas para sintonizar su Yo Vivido con su Yo Auténtico. Que se los eduque para ser libres y felices, constructores de shalom, activos en la bondad y la justicia.
Que no se conviertan en autómatas que repiten lemas, ni aceptan consignas por fe.
Que no sean reactivos al cristianismo, sino noájidas a plenitud.

No es necesario entrenar guerreros noájidas, sino educar a personas que se dediquen a construir shalom por medio del noajismo.
Son cosas diametralmente opuestas.
El guerrero tiene como meta la destrucción del enemigo, su vida gira en torno a él.
El obrero que construye shalom busca mejorar su interior para mejorar lo exterior.

¿Se entiende cuál es la modesta idea que les presento?

A los hijos no habría que criarlos para no ser cristianos, ni poner el énfasis opositor en las épocas navideñas.
Más bien, criarlos para que descubran su propia identidad y vivan acorde a a ella, todos los días, en cada momento posible.
Construir shalom.

Entonces, los riesgos de caer en la idolatría, como en cualquier otro pecado o aberración, se reducen drásticamente.
El EGO seguirá activo desde su base cerebral, mantendrá sus tentáculos actuando, tentara con religiosidad y otras voluptuosidades; pero, allí donde hay AMOR, el EGO desfallece.

———

(Es un texto que originalmente escribí para publicar en FULVIDA.com, pero comparto también en serjudio.com. Tengo varios motivos para ello, uno de los cuales es el riesgo que corren también almas judías que se deslizan por el resbaladizo camino hacia el abismo).

Peor que la pobreza

Dicen que es malo ser pobre.
Durante mucho tiempo lo fui, ahora parece que no tanto.

Supongo que será malo porque en esta sociedad el dinero abre multitud de puertas, incluso a cosas básicas y esenciales como la alimentación, vivienda, salud, seguridad, entre otras.
Porque, convengamos que si bien muchas Constituciones aseguran que los habitantes del país tienen derecho a esas cosas, a menudo es un bello precepto o deseo sin cumplimiento en la práctica.
Además, no es bien considerado ser pobre. No tengo claro el origen histórico/social de esto, pero se percibe tanto entre los que rechazan a los pobres directamente (o la idea de serlo); como en aquellos que desde su supuesta altura monetaria (que equiparan con la moral) se dedican a caridades paternalistas y poco compasivas/comprensivas de la multidimensionalidad del hombre (cualquiera sea su condición económica).
En resumen, ¿quién quiere ser pobre?

Sin embargo, hay algo peor que la pobreza material, económica.
Es la pobreza de actitud.
Aquella que te impide disfrutar de lo permitido, porque calculas lo que perderías o dejarías de ganar si disfrutaras.
Es la que te prohíbe ayudar al prójimo dándole dinero o servicios que te cuestan a ti dinero, erigiendo montón de excusas para tu acción.
La que te abate y angustia, a pesar de tener la heladera (nevera, refrigerador) llena de buenos alimentos, la casa segura, la familia sana.
Es la que te llena de conflictos y dudas, te impone límites excesivos y sin razón, te lleva a vivir en pobreza aún teniendo una abultada cuenta bancaria.
La que te bloquea en aspirar a una vida mejor, una que puedes desear y alcanzar con tu esfuerzo.
Esa que te hace ser pobre, rodeado de riquezas de todo tipo.

Rashi (Vaikrá/Levítico 26:6) enseña: “Puede haber comida, puede haber bebida, pero si no hay paz no hay nada”.

Entonces,
disfruta de lo permitido,
vive a pleno el aquí y ahora,
no pretendas controlar lo que no tienes cómo controlar,
emplea la Comunicación Auténtica,
comparte con el prójimo,
sé bueno y justo,
alimenta tu multidimensionalidad con el pan apropiado a cada plano,
haz tu parte en la tarea de construir shalom.

Así, serás muy, muy, muy rico.
(Y cuando lo seas, apóyanos en nuestra tarea de difundir estos valores. Gracias.)
Serás muy rico y lo gozarás con paz.

La Suerte Está Echada: mismas acciones, mismas consecuencias, mismos resultados

121205findelmundo

¿Será parecida la actitud del mundo contemporáneo con la del mundo de la era del Diluvio?

Yo quisiera que me ayudaran a responderme esta pregunta; que me tiene un poco inquieto.

En una conversación con un querido amigo, experto en el tema, me indicaba que no había mayor diferencia entre la actitud de ambas generaciones. Ambas, han llamado a lo malo “bueno” y viceversa; y me expuso varios ejemplos, entre otras cosas más.

Yo por mi parte, insistí en que no. No puede ser posible que todos los hombres de la tierra se pongan de acuerdo para corromper de tal manera al mundo, que hasta la naturaleza se vea afectada para mal a ella misma, por el comportamiento del humano. Tal y como si pasó con la generación Pre-Diluvio.

No quisiera adornar esta idea que tengo, con muchas palabras, o llamadas de atención maternales y tiernas. Quisiera expresar mi idea crudamente.

La cosa es así de simple:

1.)    Si tengo razón, y la generación actual es, y las próximas serán, distintas a la “diluviana”, entonces hay posibilidades de que haya un despertar de conciencia mundial (que tal vez estemos  viviendo su inicio; sea el caso del Medio Ambiente, la apatía de mucha gente hacia la religión heredada, el rechazo a la crueldad animal, la solidaridad de la comunidad internacional cuando ha pasado una catástrofe natural en algún país, los avances de la ciencia-tecnología y medicina, etc) que nos lleve a vivir en lo colectivo a la verdadera era mesiánica (http://fulvida.com/2013/03/24/era-mesinica-interna/ )

2.)    Si el querido amigo tiene razón, y no hay diferencia entre la generación pre-diluvio y la nuestra, estamos jodidos.

La Suerte estaría echada querido socio. No se puede esperar resultados distintos haciendo las mismas cosas. Porque cuando Dios prometió no destruir más al mundo POR AGUA debido a los desvíos de la generación del diluvio, no dijo que luego no lo haría por acción del fuego, la tierra o el aire, debido al desvío de las futuras generaciones.

Noten:

Yo pongo Mi arco en las nubes como señal del pacto que hago entre Yo y la tierra.
Y sucederá que cuando Yo haga aparecer nubes sobre la tierra, entonces el arco se dejará ver en las nubes.
Me acordaré de Mi pacto que existe entre Yo y vosotros, y todo ser viviente de toda clase, y las aguas no serán más un diluvio para destruir toda carne…”
(Bereshit / Génesis 9:13-16. Tomado de http://serjudio.com/rap1301_1350/rap1311.htm . Lo subrayado no está en el original.)

No lo se…pero a mí me intranquiliza un poco el hecho de que dejara tan “Numerus clausus” esa norma legal, sin posibilidad de incluir los otros elementos, en caso de un eventual desvío en el comportamiento generacional.

Refuerza mi inquietud el hecho de que propios intérpretes oficiales de la norma recalcan el hecho de que Dios prometió no destruir más por agua al mundo, a pesar de que tal vez el mundo merece una nueva destrucción; y no mencionan nada de los otros elementos. Véase:

“…Ya no era meramente la luz refractada en el agua en suspensión, sino que ahora además era una señal del pacto entre el Eterno y la tierra. El pacto de que las aguas no causarían nuevamente la extinción total. Y también es la señal de que la humanidad está descarriada, y está siendo merecedora de otro diluvio mundial, pero que el Eterno en Su Misericordia se apiada y no permite la masacre final…” (More Ribco, mismo artículo. Lo resaltado en negro es propio)

Si mi amigo tuviera razón, y esta generación esta cometiendo los mismos errores y los mismos olvidos de sus obligaciones divinas..¿¿Eso significaría que estamos a las puertas de otro desastre mundial que diezme a la humanidad y a la vida en la tierra, pero esta vez no por diluvios??

¡¡ Preguntas…preguntas…!! (Diría el More Yehuda)

Y no esta tan lejos esa interpretación.

Después del diluvio, apareció otra generación  peor: la generación de la Torre de Babel. Se nos cuenta que en esta ocasión, las naciones estaban unidas en un solo idioma, ideología, tendencias, igualdad de derechos, igualdad de pensamiento, etc; y que también debido a su desvío, El mundo sufre una nueva catástrofe de tal magnitud, que dio como resultado un éxodo humano.

Y en lo que interesa trascribo:

“…Luego de algunas generaciones, cuando la tierra se repobló, el Hombre compartía una misma lengua y un mismo pensamiento. En esta era la crisis que sobrevendría no se fundamentaba en la intolerancia hacia los otros, sino en la altanería y presunción frente a Dios. Por eso elevan una inmensa torre -la famosa Torre de Babel- que quiere penetrar los cielos para destronar a Dios del mando del mundo. En esta ocasión la catástrofe se centra en la Humanidad, pues las naciones pierden su unidad, surgen diversos idiomas, ideologías, tendencias, provocando finalmente la separación -casi irreconciliable- entre las personas que por primera vez se sienten diferentes…” (http://serjudio.com/dnoam/noaj61.htm . El resaltado es propio).

Cuenta el Rav Mordejai Katz que para esta generación de humanos, paz y la hermandad que existía entre ellos (¿existirá hoy en día en la nuestra?) fue lo que les salvo el pellejo.

Noten:

“..El Rav Mordejai Katz, en “Aprender y enseñar.”, nos instruye:

“…este pueblo está unido…”
(Bereshit / Génesis 11:6).
La generación del Diluvio no tenían respeto por el Eterno, y se dedicaron a todo tipo de inmoralidades y actividades destructivas (“la tierra estaba llena de robo”). Pero, la generación de la Torre de Babel fue incluso peor, ellos se rebelaron directamente contra la autoridad del Eterno. ¿Por qué, entonces, los primeros fueron destruidos en tanto que los segundos meramente fueron dispersados? Nuestros Sabios nos enseñan que la generación de la Torre tenían un mérito significativo que les valió la indulgencia del Eterno: paz.
Así como eran malvados y desafiantes contra el Eterno, ellos tenían paz y armonía entre ellos.
Esto sirve como una lección poderosa para nosotros, acerca de la importancia de la paz y la hermandad…
” (Tomado de http://serjudio.com/bereshit/noaj65a.htm . Lo resaltado en negro y subrayado no está en el original)

¿Existirá algún hombre que pueda saber si nuestra generación está cometiendo los mismos delitos que la generación del diluvio; o si en esta generación de humanos carece de la misma paz o armonía que había en la de la de la Torre de Babel, para que el resto podamos saber con meridiana claridad si estamos o no a las puertas de una catástrofe mundial por tierra, fuero o aire?

Conclusión: Que se yo.

Lo unico que tengo claro es que usted o yo querido lector, al menos podemos ser por los que no hayan catástrofes en nuestro hogar, vecindario o provincia.. o hasta más ¡¡ (http://serjudio.com/dnoam/noaj61.htm)

Lo único que se puede hacer es cumplir individualmente con nuestro deber, y esperar… (http://fulvida.com/2012/08/19/lo-que-el-eterno-pide-del-gentil/ )

Gracias de antemano por sus comentarios.

 

 

 

 

¿Felices fiestas?

Saludos navideños, estamos rodeados por ellos.
Los vecinos, el portero, en el súper, en la tele, por la radio, en la calle, allí donde mires, donde te estaciones, por donde pases, alguien saludará.
Podrán ser “felices fiestas”, “feliz navidad”, “merry christmas”, “feliz año nuevo”, “feliz 2014” o cualquiera similar.
La gente lo dice por formulismo, igual que cuanto te preguntan “¿Cómo estás?” cuando te ven, y esperan que tu contestación sea también el ritual “Bien, gracias” o algo parecido.
O tal vez lo expresan de todo corazón, sintiendo que es una especie de bendición, de buen augurio, porque te desean cosas buenas y así lo aprendieron a codificar.
Creo que es muy improbable que alguien te lo dispare con ánimo maligno y malicioso, o esperando convertirte a su fe por ello, o abusar de ti al saber que no eres “creyente”. Seguramente habrá de estas personas, pero no me parece que abunden a tu alrededor.

En resumen, esas buenas almas te saludan con toda su buena onda, o porque es la costumbre hacerlo así.
No te persiguen, no te hostigan, no te quieren convertir, ni te predican su religión con este saludo.

Sin embargo, quizás te pase como a mí, que no me gusta.

¿Qué hacer?

Sabemos de los orígenes idolátricos de esta festividad cristiana, sea más acá o más allá, de un dios o de otro, es igualmente negativo y contrario a la espiritualidad.

Entendemos que se vincula profundamente con el terror de los primitivos humanos del hemisferio Norte al llegar a la estación de mayor oscuridad, frío y sensaciones terribles. Ellos precisaron inventar dioses fantásticos, espejos del EGO, para sentirse arropados, con un salvador, esperanzados en que el sol retornará, etc.

Es evidente que el cuento de Jesús es eso, un cuento, hábilmente preparado por los amos del imperio romano para seguir en el poder. Cambiaron, un poco, para usar menos las armas y esclavizar usando las cadenas de la fe.

Tenemos conocimiento que en épocas pasadas los “creyentes” aprovechaban estas fechas para maltratar a los judíos y otros “herejes”, haciendo todo tipo de barbaridades muy poco acordes con el extraño dogma de tener una religión de amor y un dios amoroso.

Es claro que actualmente la faceta idolátrica-religiosa ha derivado un poco hacia el consumismo, gorditos en trajes rojos, regalitos, cenas impresionantes, petardos, lujuria y todo tipo de excesos. Se sigue adulando al EGO con todo ello, y levantando excusas como atalayas para seguir encerrados en celditas mentales que hacen que la máscara ocupe el lugar del rostro.

Todo eso lo tenemos más que sabido, por ello, ¿qué hacer cuando esa buena persona, a la que apreciamos y estimamos, nos dice sinceramente “feliz navidad”, o saludo similar?

En años anteriores creo que compartí el mismo consejo: ¡responder con amabilidad y cordialidad!
Aprovechar la ocasión para construir shalom.
Podrías contestar con algo parecido a: “Muchas gracias, le deseo lo mismo a usted”, o “Felicidades”, o “Que tenga un año excelente”, o hasta quizás “Felices fiestas”.
No es necesario pararse en un pedestal y dar cátedra sobre noajismo o judaísmo a gente que no quiere o no puede escuchar y aprovechar el mensaje. Tal vez habrá ocasión luego, porque tú no has cerrado la puerta a la comunicación, sino que la has abierto para ser tenido en cuenta y respetado, porque has respetado y tenido en cuenta al otro en su otredad.
Eso no significa que te lances a saludar tú primero con: “Feliz navidad”.
Tampoco que participes en fiestas celebrando este fecha idolátrica (si no me equivoco este tema también lo hemos trabajado en años anteriores, si quieres puedes buscarlo y compartir el link aquí mismo).
Pero, la cortesía con la firmeza, la bondad y la justicia, son el camino para construir shalom.
Esa buena gente te saluda con toda su simpatía, te consideran como para desearte felicidad y bienestar. Recuerda que seguramente están encerrados en sus celditas mentales, son esclavos del EGO y por ello de la religión, no por voluntad o deseo de hacer el mal. Entonces, sé compasivo, comprensivo, constructor de Shalom.
Quizás te guste hacerte ver, llamar la atención, dejar constancia que eres diferente y no uno de ese montón de bizarros adoradores de falsos dioses. ¡Bien por ti! Pero, ¿no será ésta una postura que emana del EGO en vez del AMOR? No lo sé, eres tú quien debe analizarlo y responderte a ti mismo.

Por mi parte, confieso que no me sale fácilmente responder con un “felicidades” o “feliz año” ante los saludos que recibo. Está bien que así sea, mientras aproveche la oportunidad para construir shalom y no para sembrar confusión y caos.
Ya habrá tiempo para ofrecer un buen pan espiritual, para mostrar el paisaje y que la gente mire y se deleite.
Pero, no podemos obligar a des-aprender, ni presumir de una santidad que seguramente no tenemos.

¿Qué te parece a ti?

Éxodo 2:5

"Entonces la hija del faraón descendió al Nilo para bañarse. Y mientras sus doncellas se paseaban por la ribera del Nilo, ella vio la arquilla entre los juncos y envió a una sierva suya para que la tomase [o, estiró su brazo y lo tomó]."
(Shemot / Éxodo 2:5)

Si es axiomático que la Torá no tiene palabras accesorios, que todo en ella es necesario, ¿para qué nos cuenta que la princesa envió una sierva a tomar el arca con el niño dentro (o su brazo se estiró de manera sobrenatural, según consta en el Midrash –y que no es para ser tomado literalmente-)?
¿Es realmente éste un dato que aporta a la idea medular de la narración?
¿No era suficiente contarnos que el niño fue recogido?
¿Vivimos más felices y servimos mejor al Eterno al conocer el detalle que la princesa mandó a una de sus esclavas a recoger el arca con el niño dentro?

Algunas humildes ideas:

  1. Al involucrar a una de la servidumbre estaba protegiéndose de ser traicionada. Recoger y salvar de la muerte a un niño, evidentemente hebreo, sería una violación a una regla impuesta por su padre, el faraón. Hacerlo de manera individual, pero a la vista de las siervas la dejaría en situación de desventaja con respecto a ellas. Porque ellas tendrían un secreto con el cual extorsionarla. Ahora, todas serían cómplices.
  2. Eventualmente la orden del faraón de exterminar a los bebes varones se extendió a los pequeños de Egipto, no solamente a los hebreos. Recién nacidos y a los de poco tiempo. A la princesa contrariaba tal decreto, el cual incluso llegó a perjudicar a algunas de su servidumbre, gente a la cual ella apreciaba. Con este acto de misericordia compartida estaba ofreciendo a la doncella un compensación simbólica por la decisión sanguinaria de su padre. Perdiste un hijo por culpa de mi padre, ahora lo reemplazas gracias a mí.
  3. La princesa tenía una alta conciencia ética y al tener esta oportunidad magistral para salvar una pobre vida quiso que otros también compartieran con ella. Como el que en vez de dar dinero para caridad se lo entrega a sus hijos para que sean estos quienes se lo depositan en la mano al necesitado. Se cumple con la caridad, al tiempo que se educa a los pequeños en su valor, además de hacerlos partícipes de la mitzvá en la práctica.
  4. La princesa estaba dispuesta a ver el contenido del arca y hasta quizás rescatar al niño hebreo, aunque ello la pusiera como contraventora de una ley del padre, pero no estaba inclinada a sumergirse en las aguas del río y arriesgar su vida o dignidad para hacer el trabajo. ¡Qué paradójico! Arriesgar la vida o la integridad para salvar a un desconocido, pero no atreverse a hundirse en las turbulentas aguas.
  5. Ella era una idealista pero poco pragmática.
  6. De alguna manera llegó a despojarse de servir a la idolatría, era noájida consciente o al menos se aproximaba a ello. Tal vez era solamente monoteísta, o rechazaba la tremenda cultura politeísta de su cultura. El hecho es que tenía la oportunidad de salvar una vida y de “predicar” el valor de ser libre de los ídolos. Ésta era una ocasión especial, quizás única, para hacer comprender a su séquito un poco acerca de su ideología y forma de vida.
  7. La joven dio la orden a la esclava, pero ésta se negó aduciendo que no estaba dispuesta a contradecir un decreto del padre, de mucho mayor valor que el de la princesa. Ante el obstáculo inesperado la princesa iba a desistir, pero entonces oyó el llanto desde el arquita y venció las resistencias y se hizo con la barca y el niño.
  8. ¿Realmente ella pretendía salvar al niño? ¿O fue más bien a partir de la sugerencia de Miriam (Shemot / Éxodo 2:7) que a la princesa se le ocurrió tal idea?
    Entonces, si fue así, si no había ni temor a violar una orden faraónica, ni había deseo de ser heroica, ni cuestiones éticas en juego, ¿será simplemente que la niña estaba curiosa y como chica criada dentro de la nobleza hizo lo que sabía hacer, enviar a una criada a hacer el trabajo “sucio”?

Bien, tan solo una ideas que quise compartir contigo.
¿Quisiera decirme si te ayudan a comprender mejor cuestiones en tu vida cotidiana?
¿Podrás construir shalom mucho mejor con el estudio de estas posibilidades?

Ansiedad

Ahí está la ansiedad.
La sientes.
Tu corazón late más rápido, percibes como un hormigueo, la sangre fluye con más fuerza, se acelera la respiración, piensas más rápido (y probablemente previendo algo catastrófico o caótico), es tu cuerpo que se puso en estado de alerta ante un eventual peligro.
No hay nada concreto, externo, que señalar como peligroso, absolutamente nada objetivo que dispare estos cambios, pero surgen.
La ansiedad es una reacción normal del organismo ante una imagen/creencia de peligro, que por lo general se relaciona con sentirse en impotencia ante la agresividad o la sexualidad.
Entonces, el disparador fáctico pudo haber sido a causa de un malestar gástrico, un golpe de calor, un período de estrés, un pequeño accidente sin mayores consecuencias, algo que escuchó al pasar, nada en concreto pero allí está la presencia oscura.

Sientes la ansiedad, y puedes querer huir, pero no sabes de qué; 
hacerte el desentendido, pero no tienes idea cómo pensar en otra cosa;
esperar a que mágicamente desaparezca, y angustiarte porque no se va;
intentar con algún amuleto o remedio alternativo, y caer en supersticiones y otros timos que servirán para confinarte más;
aguardar a que alguno te rescate, dependiendo y sintiéndote inepto e ineficaz;
aprender a convivir con ella, creyendo que te acostumbras al malestar;
padecerla, de manera estoica y sufrida;
dar los pasos necesarios para superarla, lo cual sería genial.

La ansiedad se hace sentir en su nebulosa caótica y poco definida, que pesa y trastoca la normal experiencia de vida.
Es pariente del miedo, el cual suele depositarse sobre algún objeto, situación o persona que son específicos y reales (para la persona que lo padece al menos, porque Satanás, embrujos,  maldiciones no tienen existencia en el mundo real).
Para el miedo, el mecanismo automático de respuesta es el que provee el EGO, que dispara sus herramientas para tratar de controlar aquello que le impone el sentimiento de impotencia. Manipulará, llamará la atención, llorará, gritará, pateará, se desconectará de la realidad, lo que sea necesario y esté a su disposición para obtener dominio (real o imaginario; directo o indirecto) y así sortear el miedo, sepultar el sentimiento de impotencia, obtener satisfacción. Tengo miedo a que el perro me muerda, entonces mi cuerpo responderá de manera automática para evitar esa impotencia (ataque canino). Tengo miedo a hacer el ridículo en una reunión social, las herramientas del EGO se encargarán de hundirme más en ese miedo o conseguirán manipular la situación para sortearla, aunque sin resolver las causas ni evitar efectos secundarios. Tengo miedo a lo que me deparará el más allá, entonces hago supersticiosas negociaciones con entidades sobrenaturales, compararé expiaciones religiosas, me someteré a rituales y dogmas, todo ello con el afán de contener al miedo y obtener un supuesto poder (sobre lo que nadie domina). El EGO tiene sus trucos y los sabe usar, de paso mantiene sometido, esclavizado, a su amo. El EGO salva (o eso parece), pero no libera, ni admite la felicidad, ni empodera a la persona.

Pero ante la ansiedad las herramientas del EGO parecieran como si no se dirigieran hacia fuera en procura de satisfacción o dominio (librarse del sentimiento de impotencia), sino más bien se quedaran a medio camino, descargando su acción sobre uno mismo. Es que, al no haber algo concreto contra lo cual luchar, ni alguna necesidad real para satisfacer, ni impedimento del cual librarse, resultan ineficaces las herramientas del EGO. Así pues, a la impotencia que motiva la ansiedad se le suma otra impotencia, la de no tener ni siquiera las rudimentarias (pero sumamente efectivas) herramientas del EGO.
Así, por lo general no hay llanto, grito, pataleo, sino que será sofocación, dolor de cabeza/cuello/espalda, dificultad para respirar y/o tragar, mareos, sensaciones corporales desagradables, sensación de perder el contacto con la realidad, hiperventilación. Sí, las herramientas del EGO que se quedan sin expresión externa y corroen desde dentro hacia adentro.

Entonces, la ansiedad puede ser usada para formar la creencia de que existe un peligro concreto, palpable, justificable (lo que significa que ahora también hay un miedo), por ejemplo a estar enfermo, probablemente con ataque de pánico, a enloquecer, a engordar, a ser humillado, a morir, o cualquier otra idea apocalíptica que justifique ese cuadro de intenso malestar.
Ya no es solamente la ansiedad, que puede desaparecer o mantenerse, sino también la aparición de un miedo, la energía que se ancla a un objeto, situación, persona.
Esto puede resultar beneficioso, puesto que al tener un enemigo en concreto es factible buscar soluciones emocionalmente valiosas, o al menos recurrir a las estrategias del EGO para eludir momentáneamente los embates provocados por el EGO.

La ansiedad puede también mantenerse en el tiempo, sin enfocarse en nada en particular. Entonces la persona se siente fatigada, irritada, inquieta, tensa, duerme mal, se deterioran sus lazos afectivos y sociales.
Está “estresada”, porque sostiene por demasiado una reacción de preparación para el peligro que debiera ser fugaz. Nuestro cuerpo no está especializado para ese incesante estado de alerta y reacción.
En esta situación no formó un miedo particular a partir de las sensaciones ansiosas, sino que mantiene la energía difusa, debilitando a la persona, envolviéndola cada vez más en su telaraña.
Recuerda que nuestro cerebro primitivo no tiene manera de distinguir si un estímulo proviene de una amenaza real, concreta, material, presente; o es una que imaginamos, producto de la ficción (película, teatro, lectura, etc.) o de la imaginación. Solamente percibe algo riesgoso y reacciona al mismo. No está fuera la amenaza y por tanto tampoco la solución efectiva.

Sea que se forme un miedo o se mantenga la ansiedad persistente, se toma los síntomas de ansiedad como “prueba” de que algo malo ocurre, como demostración de que en realidad sí hay algo mal en la persona. Esto aumenta el malestar, provoca mayores reacciones ansiosas, lo que encierra a la persona en un círculo vicioso, en su celdita mental.

Como mencionamos más arriba, la causa que dispara la ansiedad suele ser banal e indeterminada, pero hay condiciones de base que la posibilitan:

  • Haber tenido criadores (padres, abuelos, nana, etc.) ansiosos.
  • Vivir en un entorno que presiona y descalifica.
  • Imponerse metas irreales (como la perfección), en donde se esfuerza para alcanzar el podio pero se llega siempre al fracaso.
  • No emplear la Comunicación Auténtica de manera cotidiana.
  • Confundir los necesito con los debo.
  • Esperar la aprobación externa.
  • Enfocarse en lo negativo en lugar de valorar lo positivo.
  • Compararse y competir en áreas o momentos que no son apropiados para ello.
  • Pretender controlar aquello que está por fuera del control.
  • Imaginar siempre el peor escenario.
  • Rumiar acerca del fracaso, fallos, errores, ocurrencias de daños, etc.
  • No estar con ambos pies firmemente parado en el aquí y ahora, sino estar con uno o dos en el pasado/futuro.
  • Juzgarse por el resultado de la acción.
  • Esperar sentirse mal.
  • Calificarse negativamente, en desmedro de sus logros alcanzados y los potenciales.
  • Dramatizar cada situación.
  • Evitar de manera consecuente el contacto con lo que incomoda o es sentido como peligroso.
  • Dejar para mañana.
  • Emplear un léxico negativo, de auto desvalorización, de verse en impotencia.
  • Concentrarse en las sensaciones de ansiedad.
  • Concentrarse en las sensaciones de ansiedad para evitar sentirlas.
  • Esperar la ayuda mágica que resuelva la situación, o creer que no existe solución posible.
  • Usar la ansiedad y los trastornos derivados para obtener beneficios secundarios.

Una buena manera de afrontar la ansiedad es convertir cada uno de los ítems recién sentidos en su inverso, en la medida de lo posible:

  • Reconocer los patrones de conducta que hemos adquirido y no nos favorecen. Acepar y perdonar. Dejar ir.
  • No admitir más descalificaciones o juicios.
  • Evaluar cuáles podrían ser las metas reales y aceptar que el fracaso, o el error, son parte de la ecuación.
  • Emplear la Comunicación Auténtica de manera cotidiana.
  • Establecer con claridad qué se necesita y que es una imposición.
  • No depender de la aprobación externa; si se recibe- bien, si no se recibe- bien. Es el aplauso interno el que debemos aprender a darnos y escuchar. Aceptar las opiniones de los demás, respetarlas como expresión de ellos, pero no convertirlas en “la verdad” o lo único que otorga valor y validez a la existencia.
  • Reconocer lo negativo así como lo positivo. Valorar lo positivo y enfocarse en ello.
  • Competir cuando es apropiado. Compararse con uno mismo, para mejorar el funcionamiento siempre y cuando no vaya en desmedro de la salud y felicidad.
  • Controlar solamente aquello que está a nuestro alcance controlar. Lo que no se puede dominar, dejar que fluya.
  • Usar la imaginación para visualizar opciones de manera constructiva e imaginativa.
  • Aceptar el fracaso, fallos, errores, ocurrencias de daños, etc., reparar lo que sea mejorable, comprometerse a un accionar más pulido –dentro de las posibilidad- y luego dejar que pase ese pensamiento .
  • Vivir a pleno el aquí y ahora, sin desprenderse de las lecciones valiosas del pasado ni comprometer negativamente el futuro.
  • Juzgar la acción en su contexto.
  • Esperar con confianza.
  • Calificarse positivamente,, valorando con precisión y realismo los  logros alcanzados y los potenciales.
  • Des-dramatizar cada situación.
  • Entrar en contacto con lo que incomoda o es sentido como peligroso, sin por ello dejar de lado la precaución saludable. Para lo cual hay que aprender el límite sano entre miedo y precaución.
  • Realizar lo que está a nuestro alcance.
  • Emplear un léxico positivo, amable, de confianza y reforzamiento de la seguridad.
  • Concentrarse en la tarea a realizar cuando haya que hacerla. Disfrutar del momento.
  • Evitar entrar en círculos viciosos. La mejor manera de no luchar afanosamente por salir de en un pozo es no entrando en él.
  • Analizar posibles soluciones y alternativas y actuar en consecuencia para lograr aquello que se puede.
  • No usar excusas para seguir encerrado en celditas mentales.

Así pues:

  1. Educa tu mente.
  2. Ordena tu vida.
  3. Acciona constructivamente.
  4. Aprende a respirar.
  5. Conversa con Dios.
  6. Haz obras de bondad y justicia que beneficien realmente a otros y sin esperar absolutamente nada a cambio.

En ocasiones será necesaria la visita al médico (específicamente, el psiquiatra) para tener una visión concreta del problema y obtener quizás algún apoyo químico o derivación a terapia psicológica. No temas en recurrir al auxilio profesional, no siempre podemos resolver todo solos (ni consultando a un rabino, ni pidiendo el consejo de un sabio, ni esperando la bendición de un santo o rezando a más no poder).

La Bendición de la Ley y el Orden nos hace Humanos

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Ten fe en el derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la justicia, como destino normal del derecho; en la paz, como sustitutivo bondadoso de la justicia. Y sobre todo, ten fe en la libertad, sin la cual no hay derecho, ni justicia ni paz.” Profesor Eduardo J. Couture E. (“Los Mandamientos del Abogado”; mandamiento 8)

!!Que bendición es gozar de grados de libertad y vivir en una sociedad bajo el imperio de las leyes¡¡

Sean de orden positivo o negativo, un sistema normativo hacen de cualquier sociedad un “reino de los cielos”.

Las leyes y sus límites hacen del hombre un verdadero Ser Humano; un ser filiado a algo más que a sus propios instintos, a la materia o a la energía.

Pero hay algo mas divino que la bendición de las leyes: La Libertad. El Profesor Couture propone la siguiente ecuación: Libertad, Derecho, Orden, Justicia, Paz.

Los cinco principios ordenados jerárquicamente hacen que haya en cualquier clan social una convivencia humana, no animalesca. No existiría Egos sincronizados  si las bases sociales no fueran tan móviles (religiones, sistemas políticos disímiles entre sí, etc, etc; léase http://fulvida.com/2012/12/18/ego-colectivo-y-era-mesinica/); pero a pesar de ello, en nuestra sociedad no es cuestionable ninguno de los cinco principios. Ninguno lo vemos malo o innecesario. No nos gusta ni los ladrones, ni los estafadores, ni los asesinos, etc; gozamos de leyes, de Tribunales, de instituciones públicas, de cierto orden, etc.

¡!¿No es una bendición?¡¡

Pero parece que no siempre fue así.

Se nos enseña que existió una generación de gentes que se transformaron de Seres Humanos a algo parecido a un humano, porque elevaron el deseo egoísta por encima de la Libertad, el Derecho, el Orden, la Justicia y la Paz; hasta el
grado de que, toda la generación de común consenso, divinizaran al deseo egoísta y vivieran en función de él.

Mi respetable lector, yo no puedo imaginarme algo así. Por poner un ejemplo, yo logro imaginar, tal vez, algún loco que se autodenomine dios, y que tenga seguidores, detractores, críticos, opositores, etc. Yo logro imaginar algún estado que regule el robo como algo bueno, o el asesinato o el aborto..o que se yo; habrán otros estados que los critique, intervenga o sancione. Logro imaginar alguno que otro país que en nombre de su dios y su libro sagrado decapite gente, estrelle aviones en otros países, violente los derechos humanos de sus ciudadanos, etc..Habrá otros países que se impongan sobre ellos, que lleven a la justicia a tales, etc.

¿Pero toda UNA GENERACIÓN que haga como cosa buena tales actos?

Léase bien: TODA UNA GENERACIÓN ¡¡¡¡

Imagínese por un momento nuestra generación, el mundo entero, en comunes acuerdos todos, de renunciar a la Libertad, Derecho, Orden, Justicia, Paz; e implementar como resultado un “modus vivendi” de “sálvese quien pueda y como pueda”.

Yo no logro imaginar algo así; el hombre ya no sería Hombre, sino algo parecido a un humano. Yo no logro imaginar que mi generación, pierda el sentido común, y el espíritu humano, y se pase los principios mencionados por donde “la espalda pierde su dulce nombre”, para sustituirlos por una era del hombre lobo del hombre, todo por buscar una espiritualidad basada en el egoísmo puro.

Tal y como mencionó el señor Maimónides:

“..Tú sabes que cualquiera que no tenga esta forma (espíritu) que describimos no es un hombre, sino un animal con la forma y apariencia de un hombre, pero dotado de la facultad, que no tienen los demás animales, de causar toda clase de daños y males; porque el intelecto y la razón que le estaban destinados para alcanzar una perfección que le ha sido inasequible, los emplea para omnímodas maquinaciones malignas, resultando, en consecuencia, algo semejante al hombre o su parodia.” (Moré Nebujim 1:7).” (Tomado de http://fulvida.com/2013/06/17/la-edad-del-universo-y-la-del-hombre/ )

Pero lo cierto es que una generación lo hizo; y si el querido lector me siguió en el link http://fulvida.com/info/pecados_gene.htm que puse en el artículo anterior, pudo constatar lo que les menciono. Y si no me siguió, acá le trascribo lo que interesa:

“… ¿Cuáles eran los pecados de estas generaciones?
Eran culpables de idolatría, derramamiento de sangre e inmoralidad.

Idolatría

-“Ellos le decían a D-s, ‘Apártate de nosotros, porque no deseamos conocer Tus caminos. ¿Quién es el Todopoderoso para que lo tengamos que servir? ¿Por qué le debemos rezar?’”(Iov 21:14- 15). Ellos reforzaban su independencia de Hashem adquiriendo experiencia en hechicería. Abandonaron a su Hacedor Supremo y servían a ídolos.

Derramamiento de sangre

Eran asesinos. Su depravación era similar a la que luego encontramos en la perversa ciudad de S’dom (como se explicará en parshat Vaiera, “La perversidad de S’dom”).

Inmoralidad

Estas generaciones rechazaban el mandamiento impartido a Adam (1:28), ” Procread y multiplicaos.” Dado que su meta en la vida era gratificar sus instintos, trataban de reducir al mínimo el número de hijos que engendraban. Esto explica las atrocidades que prevalecían en esos tiempos.

– Los hombres tomaban dos esposas, una con el propósito de engendrar hijos, la otra para el placer.

– Se intercambiaban sus esposas.

– Arreglaban “contratos matrimoniales” entre hombres y bestias, legalizando de esta manera relaciones prohibidas.

– Los jueces mismos eran corruptos.

Hasta los animales imitaban sus caminos corruptos; el perro se unía con el lobo y el gallo con el pato.
Sin embargo, Hashem habría indultado a estas generaciones perversas si hubieran pecado inconscientemente. Pero a ellos les enseñaron las seis mitzvot encomendadas a Adam que incluían la prohibición de la idolatría, el asesinato y el adulterio. Fueron castigados porque prefirieron ignorar los mandamientos de Hashem. A pesar de esto, Hashem habría continuado siendo paciente y moderado si no hubiese sido por el pecado adicional del robo.

Robo

Hashem dijo “El fin de todo ser llegó ante Mí” (6:13).
-¡La acusación de ladronería llegó ante Mí y por lo tanto no puedo prolongar más el castigo!
¿Cuáles eran las costumbres de la Generación del Diluvio? Si un hombre traía una canasta llena de arvejas, inmediatamente una multitud lo rodeaba y se las arrebataba. Cada uno tomaba hábilmente una pequeña cantidad que valía menos que una prutá (moneda pequeña). La canasta se vaciaba rápidamente. Sin embargo, la víctima no podía presentar su problema ante el juez porque cada uno de los inculpados podía alegar que había robado una cantidad tan minúscula, que no era pasible de castigo según la ley.

R. Eliezer caminaba por la calle y le pidió a uno de sus alumnos que le trajera una astilla de madera del cerco que rodeaba un viñedo para usarla como escarbadientes. A pesar de que el cerco era propiedad privada, era evidente que el dueño no se iba a rehusar a que le saquen una minúscula cantidad de madera sin valor. Sin embargo, R. Eliezer cambió de parecer y dijo:- ¡No me traigas la astilla! ¡Los demás podrían seguir mi ejemplo y provocar eventualmente la destrucción del cerco!

R. Shimón ben Elazar contó – Una vez una niña me dió una lección en materia halájica. Yo atravesaba un campo cuando la niña me llamó: -¡Rabi éste es un campo privado! -Pero estoy caminando por el sendero- repuse. -Este sendero – contestó – fue marcado por ladrones como usted.

Una de las costumbres de esa generación era la de desplazar los cercos que divide a cada vecino para extender cada uno su propiedad. Además se robaban habitualmente ovejas los unos a los otros. Si alguien veía un buey o un burro en manos de un huérfano desamparado o de una viuda, se lo arrebataba. La gente estaba tan temerosa de que le roben la ropa que llevaban puesta, que decidieron que era más seguro caminar desnudos.
¿Por qué el veredicto final de culpabilidad recalcaba el pecado de robo más que los delitos de idolatría, derramamiento de sangre o inmoralidad. La respuesta es que el robo consume los cimientos básicos de toda civilización. El concepto de que la propiedad ajena no puede ser robada, forma parte del sentido común. Cuando Hashem juzga a una persona que es culpable de varios delitos, existe uno que lo delata por sobre todos los demás, el pecado de robo.” (Tomado de “El Midrash dice” Bereshit, Volumen I)…

Les confieso estimados socios, que al inicio pensaba escribir una opinión personal sobre la similitud entre de los delitos de dicha generación con la nuestra.

Pero luego de releer el artículo, confieso que he llegado a creer que a la par de dicha generación, la nuestra es una de santos, y el sentimiento que me embarga es de gratitud por la era, la parte del mundo, el país, la provincia y la ciudad en donde vivo.

De mi parte, le agradezco que me haya leído hasta aquí, y anticipadamente por su comentario. Buena Semana.

 

 

Tengo miedo

Supongo que repetiremos algunos conceptos ya trabajados, igualmente espero que el repaso sirva para perfeccionar lo aprendido y mejorar la aplicación práctica, para así obtener mayor satisfacción y bendición en la vida. ¿Quién te dice que haya algo novedoso y benéfico en este texto?

El miedo es una presencia casi permanente en nuestras vidas.
Puede ser más o menos visible y activo, pero allí está.
Todos los miedos, sin excepción, se derivan de un único miedo, básico, fundamental, absoluto: al no poder (ser impotente).
De esta madre nacen cinco miedos medulares, que se corresponden a las cinco dimensiones que forman al ser humano. Todos cargamos con estos cinco miedos, de manera más o menos consciente, con mayor o menor grado de incidencia en nuestra vida. Allí están los cinco, esperando su turno para aparecer. Pueden estar como dormidos temporadas largas, pero eventualmente demostrarán su existencia.
Estos son:

  • La muerte. Aquí se derivan miedo a accidentes, enfermedad, lesión, parálisis, pobreza, infección, ser mordido por un perro, quedar atrapado entre los escombros, ser enterrado con vida, un diagnóstico equivocado, a ser encarcelado, no cubrir las necesidades básicas y todo aquel otro motivo de impotencia que se refiera al plano físico/material.
  • La soledad. De esto se origina miedos al abandono, sufrimiento, no reciprocidad de los sentimientos, fracaso en las relaciones, la dependencia, la violencia de pareja, a ser tratado de forma injusta y no poder defenderte, a la muerte de un familiar/allegado, a la traición, al abuso emocional y cualquier otra circunstancia que manifiesta la impotencia en la dimensión emocional.
  • El anonimato. De aquí proviene el miedo a la miseria, al fracaso económico o estudiantil, a ser humillado, a ser avergonzado, a ser diferente, a ser olvidado, a opinar en minoría, dificultad para integrar grupos, miedo a la discriminación, miedo al hostigamiento así como toda otra situación de impotencia en la dimensión social.
  • Falta de razón. De éste se genera miedo a la locura, a ser idiota, a equivocarse, al error, a no ser perfecto, a no ser capaz de comprender, a la torpeza, a la depresión, a cualquier enfermedad siquiátrica, a la demencia, a que se burlen de ti, a que te engañen así como lo que implique la impotencia en el plano mental.
  • Lo desconocido. De aquí nace el miedo a la oscuridad, a lo que hay luego de la muerte, a los fantasmas, a Dios, al castigo divino, al pecado, al infierno, a no ser puro y casto, a lo sobrenatural, al Diablo, a la brujería, a lo desconocido, a no trascender, a lo que no se puede comprender de manera racional, y cualquier otra prueba de impotencia en la dimensión espiritual.

Si haces una pequeña lista de tus miedos, probablemente ya los hayamos mencionado en esta breve enumeración.
Si sigues indagando en tus propios sentimientos, verás que es correcta nuestra apreciación, pues cada uno de tus miedos se reducen a uno solo: a ser impotente.
¿Reconoces como el miedo te debilita?
¿Te das cuenta que el miedo no te ayuda a preservar tu vida y bienestar, sino que lo dificulta?
¿Comprendes la diferencia entre miedo, susto y precaución?
¿Pudiste comprobar, en algún momento, cómo la mayoría de tus miedos eran infundados y que podías sortear las dificultades que te atemorizaban previamente?
Cuando no pudiste vencer los obstáculos y ocurrió lo que temías, ¿te sirvió de algo el miedo anteriormente sentido?
¿Cuáles ejercicios realizaste para quitar de ti aquellos miedos que ya no te atormentan?