La mano femenina

Mi madre suele contarnos historias de su juventud, unas alegres, otras no tanto, pero de todas ellas quiero yo saber. la experiencia, las vivencias de cada ser humano, tienen una riqueza, que por decir lo menos, es inapreciable. Y hay una que a mi me fascina, es cuando recuerda con gran alegria y nostalgia, el tiempo en que decidió unirse a mi padre, cuenta que realmente no sabe como hacian para vivir, pues no contaban con ningún tipo de comodidad, dice -incluso la carne la debiamos refrigerar donde la vecina, no teniamos nevera-.

-Aun asi-, sigue, -ese , nuestro primer apartamento, contaba con algo especial, un ambiente, una magia, aunque pobre, todo el mundo tenia algo que ver con el, siempre habia gente, y se respiraba un ambiente de calidez-, recuerda con alegría como allí, su primera sala, fueron unas llantas con cojines y unas mantas que ella misma confeccionó, y fue alli donde nació mi hermana, la mayor, -todo era perfecto, alli fui realmente feliz-, comenta. Recien hace unos meses, que mis padres estuvieron en esa ciudad, de visita (Pereira, Colombia), mi padre nos contó como mi madre habia llorado al volver a pasar por ese lugar, que con tanto cariño recuerdan. Dice mi padre, -se sentó alli un rato y lloró-, el mismo dijo que sintió igual.

Esta historia, aunque singular, para mi está envuelta de gran significado y trascendencia, a mi, me ha enseñado de que se trata la vida y la felicidad, hacia donde debemos dirigir nuestros esfuerzos, y que es lo realmente importante en la vida, al fin de cuentas como dicen por ahi «nunca se es demasiado rico ni demasiado flaco», si nuestras necesidades reales, de unidad con D-os, de esfuerzo, de lucha , de sentido, de agradecimiento no estan siendo llenadas, todo lo demas, lo accesorio, por «abundante» que parezca, nunca nos satisfará, lo primero es lo primero, y como dice mi madre, «allí era feliz». ¿A los que usan anteojos no les ha pasado que despues de buscarlos un rato, se dan cuenta que los llevan puestos? A lo mejor la llave de la felicidad, de la existencia la llevamos puesta y la estamos buscando en otro lado. Yo la quiero encontrar en la lucha, llenando mi casa junto a la esposa e hijos que D-os me dé, no veo una mejor forma de construir Shalom.

4 pensamientos en “La mano femenina”

  1. Juan Pablo ese relato es muy conmovedor y en lo personal tengo muchos recuerdo y historias de mis padres, que al comienzo de su vida marital les toco fuerte, pero como usted dice la felicidad por delante que importante para practicar y que estas nuevas generaciones tomen esos ejemplos de vida, para construir hogares y familias llenas no de dinero sino de afecto, ternura y comprensión que es lo que Él Eterno estoy seguro anhela de nosotros, y así seriamos verdaderos constructores de paz.
    Que bueno saludos.
     

     

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