Los creyentes en Ieshu y el Templo

Para quienes han sido liberados de las sucias garras de la idolatria (principalmente la creencia en jesús, ieshu, yeshua, yehoshua, yahoshua, o como lo quieran llamar), la idea del creyente como «templo de dios» no es ajena.

Pastores que gritaban (y gritan) desde sus pulpitos (o sillas dictatoriales): «en jesús, tú eres el templo del espíritu santo», «dios destruyó el templo en Jerusalen para que su espíritu santo habitara en cada uno de los creyentes en su hijo».

Detrás de todos esos gritos se agazapa el odio por lo realmente sacro, en este caso el Beit Hamikdash o Templo de Jerusalén.

Sin olvidar que su odio por dicho lugar es una manera de manifestar repudio por los sacrificios que alli se realizaban (y que se realizarán).

Por otro lado, existen las victimas que «por fe» creen en tales falacias promovidas por líderes idolátricos, misioneros y cuanto agente de la maldad existe.

Sin embargo, existe un texto en el fatídico libro llamado Nuevo Testamento (pacto renovado, brit, o codigo), que demuestra que en la época del colgado, (y luego de su muerte), sus seguidores acostumbraban reunirse en el TEMPLO donde se hacian SACRIFICIOS:

«todos los dias se reunian con entusiasmo en el TEMPLO» (Hechos 2:46)

¿A cuál templo se refiere?

Porque si es el TEMPLO, donde se hacian sacrificios, es una clara CONTRADICCIÓN con lo que se enseña desde los pulpitos del mal.

 



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