12 pensamientos en “El consejo diario 265”

  1. En mi país antaño se utilizaban las carretas de madera para cargar productos agricolas, y éstas al tener las ruedas de madera producían un sonido muy particular, en cierta forma musical, sin embargo cuando la carreta estaba vacía lo que producía era un gran escandalo, por eso nuestros sabios campesinos decían que cuando una carreta (persona) estaba vacía era más escandalosa…

  2. La calma es buena compañera, habitualmente. Aunque en ocasiones, hay que  acelerar el ritmo, para rendir un trabajo a tiempo. Pero, ello se puede hacer con un leguaje moderado y palabras de tono bajo o normal; gritar suele imponer cierta agresividad y/o hace más difícil la conversación y el entendimiento, pues unos gritos quieren tapar los otros, son como armas arrojadizas, que surgen de las bocas.

    Paz y bendiciones, a todos los calmados y pacíficos, constructores de shalom.

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