¿Prosperidad de origen divino?

Fuí evángelica, ya no lo soy, ellos
hacen que las personas pacten a D_os Dinero para recibir milagros económicos, mi pregunta es por que lo he visto
Si ellos pactan y dicen que dios, les contesta es el mismo D-Os de Israel que le contesta ó es algún demonio que les contesta.las peticiones, por que conozco, a varias personas de la tal iglesia evangelio de la prosperidad , a la que pertenecí , gracias a D_os ya no lo soy , que en verdad han conseguido según ellos después que pactan, carro casa. etc, a veces cuando veo esto me confundo
Graciela Ford (en FULVIDA.com)

Shalom, gracias por su pregunta.
Ante todo, ¡qué bueno que ya no está en la congregación de pecadores!
¡Es excelente que se ha librado de ese Egipto para comenzar su camino sagrado a la Tierra Prometida!
¡Siga avanzando!
No se detenga, no vuelva atrás, no permita que los espías la llenen de amargura y la confundan, dejándola varada por siempre en el desierto y fuera de la Bendición.
¡Continúe su peregrinación al Santuario con el sano orgullo de saberse hija de Dios y actuar como tal, como una santa y bella noájida!

Pasemos a su interrogante.
¿De dónde viene la prosperidad?
Obviamente que no de algún dios o demonio, puesto que éstos no existen. Ni Jesús (alias Yeshua), ni Buda, ni Yemanjá, ni Zeus, ni Satanás, ni Belcebú, ni Baal, ni Thor, ni Loki, ni (ponga aquí el nombre de la deidad), no, ninguno de ellos tienen real existencia, nada ayudan y nada perjudican.
Por tanto, nada puede provenir de ellos.
Pero, cuidado, creer en ellos y llevar una vida girando alrededor de ellos, asfixia el espíritu, disminuye la LUZ Espiritual, enturbia la existencia, amarga el pasaje al Paraíso, obstaculiza la “salvación”. ¡Cuidado!

Entonces, si esos dioses y demonios no tienen ningún poder, ya que ni siquiera tienen existencia, ¿quiere decir que Dios (el Uno y Único) es quien da ganancias y prosperidad también a los que adoran ídolos, tal como ocurre con esos idólatras evangélicos?

Y yo respondo, ¿realmente importa?
Mire usted, hay gente que cree en Jesús inmensamente rica, y otros terriblemente pobres. (De hecho, ¿no es el mito de Jesús el que alaba la pobreza y detesta la riqueza?).
Lo mismo entre los que adoran todos los otros dioses falsos, cualquier entidad demoníaca, de los miles y miles que hemos inventado los humanos.
Hay millones de musulmanes ricos, y muchos más pobres. Y budistas, e hinduistas, y animistas, y ateos, y agnósticos, y cientificistas, y… la creencia que guste mencionar. Pues, la creencia en un dios, o en un no-dios, no asegura en modo alguno riqueza, salud, amor, larga vida… ¡nada!
Repito, y las evidencias están a la vista, el creer en determinada deidad no es seguro de vida, salud, riqueza, bienestar, dicha, alegría, bienestar, o todo lo contrario a esto, para nadie.

¡Ni siquiera los que son fieles completamente al Uno y Único (el cual usted llamó Dios de Israel) tienen asegurada ninguna cosa en este mundo! (Solo sabemos que nos vamos a morir algún día, es la cosa única segura).
¿Por qué?
Sencillamente, porque Dios ha creado este mundo con sus reglas, entre las cuales se incluyen tantos factores que finalmente no tenemos control sobre mucho, sino más bien sobre muy poquitas cosas.
Así lo quiere Dios.
Él quiere que nuestro poder sea limitado, aunque pudiera ser muchísimo.
Él quiere que tengamos contratiempos, debilidad, impotencia, fracasos, dolores, amarguras, y no solamente las cosas que nos alegran.
Él quiere que la ruina sea una posibilidad, tal como el éxito.
Él quiere que demos el 100% de nuestro esfuerzo y no que dependamos de milagros o de pactar con Él para recibir favores maravillosos.
Él quiere que trabajemos, que hagamos nuestra parte, que tropecemos y que nos volvamos a levantar.
Él quiere que nuestro pan sea ganado con esfuerzo, ¿sabe por qué? ¡Porque es más sabroso así!
Él quiere que nuestro placer en el Paraíso sea justo y merecido, no simplemente un regalo que nos avergonzará por poner de manifiesto nuestra ridícula impotencia.
Él nos ama, por eso nos ordenó mandamientos (7 para cada uno de los gentiles, 613 para las nación judía), para que tengamos una manera de evaluar si estamos en el camino correcto o nos estamos perdiendo.
Él no quiere que nuestro bienestar dependa de hechos milagrosos, por ello nos pone en este mundo, para que lo construyamos junto a Él.
Pues, si Él nos hubiera querido inútiles, pedigüeños, dependientes de favores mágicos, menesterosos, nos hubiera dejado eternamente en nuestra identidad espiritual y no nos hubiera puesto en este mundo, en este cuerpo, con estas dificultades cotidianas que nos acompañan.

Es importante que entienda y comprenda correctamente todo esto.
Que siga desaprendiendo las malvadas creencias que le inyectaron en las congregaciones de pecadores, para que se libere y crezca en verdad.

Y, si siendo fiel al Eterno como noájida no encontrara tanta riqueza como parecen ostentar los idólatras, ¿qué con eso?
Esa prosperidad material que tanto aman los seguidores del falso dios del madero, ¿qué valor tiene ante el placer eterno en el Paraíso?
¿Usted prefiere 100 años de diversión putrefacta, que parece prosperidad y es solamente gusano, llena de obsesión materialista, religión enfermiza, dependencia, temor a mil cosas; o prefiere una vida continuada y sin fin de SHALOM, de fidelidad, de placer?

¿Estamos en el mundo para inventar pactitos con Dios, o para vivir de acuerdo a los mandamientos que Él nos manda?
¿Vinimos aquí para aprovecharnos inmoralmente de las cosas, o para hacer de nuestro recorrido terrenal un motivo de placer eterno?
¿Queremos la paga jugosa del ladrón que no descansa a causa de sus angustias, o el sueldo honesto y satisfactorio del fiel servidor?

Sea constructora de SHALOM, estará bendita y bendiciendo a otros.

Que pase un bello día, Shalom.

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Un pensamiento en “¿Prosperidad de origen divino?”

  1. Acorde a los mandamientos y motivo de placer. Aunque sin olvidar que quienes fuimos alguna vez envenenados con alguna podrida religión, necesitamos un proceso extenso de <>.
    Y por su puesto que el sueldo fiel y satisfactorio. Lo demás, si no se pierde, tal como el castillo de arena a la orilla del mar, que a la primera oleada, nada queda y si queda, sólo es cosa de tiempo para que desaparezca.
    Gracias!

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