El Hogar primero, el Centro después.

El Hogar primero, el Centro después.

La siguiente reflexión está basada en un comentario al artículo del Moré Yehuda Ribco “Hogar Noájico”. http://serjudio.com/personas/sociedad/hogar-nojico

La idea de formar centros noájidas antes que familias noájidas solidas quizás no sea tan saludable. (Digo ‘quizás’ para no ofender a quienes intentan poner su granito de arena fundando y liderando tales centros.)

Me explico, el noájida promedio que se acerca a un centro noájida posiblemente termine reuniéndose con personas como él, recién salidas de la idolatría, llenos de sentimientos de vacío y desocupación espiritual, pertenecientes a familias que están sumidas en la idolatría (cualquiera de sus formas expresadas por el EGO) y que, creyendo estar en lo correcto, optan por, más que reunirse, aislarse con personas como él que aun precisan limpiarse de una gran cantidad de cosas con las que la religión le ensució el alma. Sin dejar de lado que muy probablemente terminan siendo “liderados” por personas que en otrora fungieron como pastores, lideres ministeriales, apóstoles, maestros, seudo rabinos, seudo jajam, o cualquier titulo inventado por la religión de la cual formaron parte y cuya costumbre de liderar les cuesta dejar de lado convirtiéndose en la gran mayoría de los casos en pioneros de tales centros noájidas.

Existen otros casos en los que dichos noájidas se dejan llevar por personas judías que valiéndose de tal identidad espiritual, terminan vendiendo religión (frasecitas, dichos, cantos, ropas, costumbres, etc.) pero con algunas pinceladas de judaísmo.

Más que centros noájidas terminan siendo, en el mejor de los casos, centros de rehabilitación espiritual (y en el peor un remedo del antro idolátrico de donde salieron). Y allí es donde apunto, la verdadera espiritualidad no se alcanza congregándose con otras personas que en algún punto de sus vidas des-cubrieron su verdadera identidad espiritual.

La verdadera espiritualidad, el noajismo puro se vive en y con la familia, punto. Enseñando con acciones de bondad y justicia. Dando el ejemplo. Desde un simple “buenos días” hasta “este mes aparto dinero para una obra de caridad”. Es en el hogar donde se restaura la espiritualidad y luego de eso, en mi opinión, podría considerarse la idea de un centro noájida en el cual no se imiten patrones de las religiones y mucho menos patrones exclusivos de la herencia judía sino se dé paso a reuniones de socialización saludables que complementen lo vivido en el hogar.
El hogar noájida debe ser la base del centro noájida y no al revés.
Algunos opinaran que hay que empezar con lo que se tiene a mano, dos o tres noájidas rezando y leyendo artículos, pero los hechos han mostrado que se recae en patrones propios de la religión: fe, dominio del líder, manipulación, estereotipos, sumisión, distorsión de la identidad noájida, religión… religión… y más religión. O lo que considero el PEOR de los casos: la utilización de la identidad noájida con fines de conversión al judaísmo.

Es un tema bastante amplio y de libre opinión en el cual no pretendo establecer una verdad absoluta sino una perspectiva distinta a lo que se viene evidenciando desde hace algún tiempo.
Saludos

Licdo. Jonathan Ortiz

Casi una década viviendo como noájida consciente de mi identidad espiritual, de un largo periodo de des-aprendizaje de lo que aprendí en la religión, de levantar un hogar en el que tanto mi esposa como mis hijos se sepan noájidas, me ha llevado a ver que quizás la idea de formar centros noájidas antes que familias noájidas solidas, por ahora y quién sabe por cuánto tiempo más, no sea tan saludable.

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