Un método para rezar

Vé a un lugar silencioso, puedes estar en compañía de otras personas o tú a solas.
Cierra tus ojos.
Deja tus manos colgar a cada lado de tu cuerpo.
Puedes estar de pie o sentado, pero yo prefiero personalmente estar parado.
Inspira lenta y profundamente, a través de la nariz, dos o tres veces. Retén un poco el aire en interior, y luego exhala lentamente.
No te obligues a pensar en nada, no digas nada, no busques nada.
Cuando aparezca una imagen en tu mente, mírala, pero no te aferres a ella, déjala correr.
Y entonces habla en voz bien baja, apenas que tú puedas oirte.
Dirígete directamente al Padre celestial.
Puedes llamarlo Padre, Hashem, Padre Celestial, mi Dios.
Salúdalo, como saludas a un amigo, con el respeto que se le debe a una gran autoridad.
Y luego, pídele cosas colectivas, o generales: paz en Cercano Oriente, salud para tal o cual persona, bendiciones para tu familia, prosperidad para tu comunidad, en fin, lo que tú quieras, con la única condición que NO sea nada para ti.
Tampoco exageres…
Luego, haz una pausa.
Mantén el silencio.
Y entonces, agradece por todo lo que tienes: salud, dinero, amor, trabajo, éxito, tal o cual cosa. Agradece con sinceridad. Y no apabulles, no es necesario ser extremista.
Luego, haz silencio.
Inspira profundamente.
Y entonces, pide dos o tres cosas para ti, sin exigir, sin ordenar, sin pretenciones absurdas (recuerda que tú eres el siervo, Dios es el Rey), pide lo que te salga del corazón y te lo module el pensamiento.
Haz una pausa, recuerda pedir perdón honestamente por lo que quieras arrepentirte.
Inspira profundamente.
Mantén el silencio.
Y despídete con sencillez.
Abre tus ojos, y vive…

 Lic. Yehuda Ribco
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10 pensamientos en “Un método para rezar”

  1. Suelo orar varias veces al día, antes de empezar a trabajar, durante el trabajo (si éste lo permite), luego de trabajar y en casa. Me gusta estar en contacto, con El Padre Celestial, le cuento cosas de mi familia y de mi madre, pido cosas por comunidades y le doy gracias por lo que nos da, le hago algun pedido propio. Sigo el libro de rezos de Fulvida, y añado a el algunas cosas, fundamentalmente Salmos escogidos.

    Pero no solo oro solo, sino también en compañia, no solo depie o sentado parado, también en movimiento por la calle y en los transportes. Me siento en compañía de Mi Padre Celestial, y con Él estoy en oración, sintiendo que me escucha y me atiende y entiende, y así llevo de por años. Aun estando solo, tengo su compañia y esto es mucho, una gran bendición.

    Luego hay momentos en el día, para bendecir antes de tomar alimentos y bebidas, y luego de tomarlos también puedo agradecirle. Pido por los noájidas justos, que somos tan pocos; pido por el pueblo judío, pido por que se acabe la idolatría del mundo y de Israel y de Jerusalén y del monte Moriá.

    Y doy gracias por la ayuda que me ha dado, en los momentos de necesidad y la ayuda a la salud de mi madre y mía, agradezco tener un trabajo, tener salud, tener a mi madre conmigo. Agradezco estar en un pais en paz. Agradezco haber conocido serjudío, primero; luego fulvida, y tener acceso a sus enseñanzas… A las del moré Yehuda y a la de los sabios del pasado y del futuro, que El Eterno, pueda decidir que me enseñen.

    Paz y bendiciones.

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