Qué mundo

Un paseo por las hojas de los diarios nos hacen estremecer, si es que aún no hemos dejado que la indiferencia nos venza.

Guerras, odio, antisemitismo, terrorismo, blasfemias, idolatría, pornografía, bajezas, mentiras, corrupción, políticos demagogos, palabras altisonantes, hambre generado por el egoísmo, brutalidad… ¡cuánto dolor contenido en un rectángulo de papel manchado con tinta!
Y pensar que esas hojas nos traen una visión oscura de lo que estamos haciendo con nuestro mundo.
Y ocurre que esto pasa porque no recordamos que este mundo es nuestro de manera temporal, que somos inquilinos, estamos como pasajeros, que tarde o temprano deberemos rendir cuentas de nuestras acciones al verdadero Dueño.
El Dueño nos brindó las herramientas para cuidar, preservar y desarrollar este mundo; pero los humanos parece que preferimos cualquier escape, cualquier excusa, cualquier diversión, con tal de no encarar con compromiso y decisión nuestra tarea.
Y así vamos, a la deriva y sin rumbo. O más bien, decididamente con rumbo al fracaso estrepitoso.
Mientras tanto, los dictadores poderosos siguen presumiendo, los asesinos siguen emboscando, los estafadores siguen predicando desde sus púlpitos, los sanguinarios siguen recibiendo preseas de paz.
Pero, estamos los que aguerridamente nos adherimos a los principios eternos, incambiables, que el Creador nos ha dado.
Con altibajos, contratiempos, sorteando mil obstáculos estamos los que deseamos servir al Eterno, en tanto colaboramos con nuestro prójimo.
Y sufrimos, nos apenamos, a veces hasta parece que perdemos la esperanza… pero pronto nos recuperamos, y seguimos caminando por el buen camino, seguimos elevándonos con el próposito de construir un mundo de shalom.
Tú eres parte de nuestra empresa, eres también un obrero de la gran Cosntrucción.

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