Para momentos de tribulación

«Guárdame, oh Elokim, porque en Ti me he refugiado.

Oh alma mía, dijiste al Eterno: ‘¡Tú eres el Señor! Para mí no hay bien aparte de Ti.
Para con los santos que están en la tierra, y para con los íntegros, es toda mi complacencia.’

Se multiplicarán los dolores de quienes se apresuran tras otro dios. Yo no verteré sangre de sacrificios, ni con mis labios mencionaré sus nombres.

Oh Eterno, porción de mi herencia, y mi copa, ¡Tú sustentas mi destino!
Los linderos me han tocado en lugar placentero; es hermosa la heredad que me ha tocado.

Bendeciré al Eterno, que me aconseja; aun en las noches me corrige mi conciencia.
Al Eterno he puesto siempre delante de mí; porque está a mi mano derecha, no seré movido.
Por tanto, se alegró mi corazón, y se gozó mi lengua.
También mi cuerpo descansará en seguridad.
Pues no dejarás mi alma en la tumba, ni permitirás que el alma de tu justo sea corrompida por el mal.
Me mostrarás la senda de la vida.
En Tu presencia hay plenitud de gozo, delicias en Tu diestra para siempre.»
(Tehilim / Salmos 16:1-11)

Recitar con lentitud y profunda meditación este salmo en todo momento de duda o tribulación, hasta que sus palabras sirvan como bálsamo para el alma apesadumbrada.

7 pensamientos en “Para momentos de tribulación”

  1. no estaba pensando en los q dudan del noajismo, sino los q estan enfermos, solos, temerosos, desmpleados, agotados, angustiados, junto a mi no llegan a fin de mes, etc.
    este salmo contiene palabras q salen del alma y llegan al alma

  2. Bueno creo que todos en ciertos momentos de nuestras vidas. Hemos estado:

    enfermos, solos, temerosos, desmpleados, agotados, angustiados, junto a mi no llegan a fin de mes, etc.

    Que lindo Salmo

  3. o                                       Amo del Universo, por Tu Nombre grande y poderoso, y por Tu misericordia y bondad abundantes, de acuerdo a Tu sabiduría ten piedad de Mª Dolores Bat/hija de Mª Luzdivina que está enferma, y envíale un pronto restablecimiento físico, corporal, emocional y espiritual, junto al resto de los enfermos que te son fieles.  Amén.

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