Resp. 333 – ¿Pecar a pesar de conocer?

Sucede que estuve de vacaciones por Centroamérica. Allí, visite como parte de un Tour de una agencia de viajes, muchas iglesias de épocas colombinas; entre ellas una iglesia donde los indígenas de hoy aun le rezan sus ídolos de piedra mayas mezclados con creencias católicas. En el mercado indigena, un vendedor me suplico que le comprara una artesanía porque no había vendido nada y tenia hambre. Se me «partió el alma «, y le cogí tanta lastima que en definitiva le compre una artesania, que resulto ser el dios maya del sol.

Luego, en Costa Rica, el tour nos llevo al santuario de la Virgen Negra, donde de un manantial brotaba agua»bendita», y tome de un envase con la figura de ese ídolo un poco de agua para regalarsela a un familiar católico mariano. Al cabo de regresar de ese viaje, he notado muchos acontecimientos negativos, perdí horas de trabajo, mi madre de forma insólita se enfermo 3

veces, y otros acontecimientos «anormales”, es como una mala suerte.

Como noajida, pequé aunque en mi conciencia se que esos ídolos son pura piedra, y fui solo como turista? Pienso que quizás son solo los judíos los que no pueden visitar lugares arqueológicos idolátricos del pasado, pues es a los judíos que el Eterno eligió como modelos.

Estoy en lo correcto?

Pido anonimato en mi identidad, y si transgredí como noajida, que esto le sirva de ejemplo a otros para que no pasen por lo mismo.

Gracias

Anónimo

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¡Bienvenida!

La felicito por participar.

El Moré Yehuda en su libro “Luz para la Vida”, respecto al Primer Fundamento: No Idolatría, ha enseñado que:

“Es el más importante de los fundamentos que Dios ha dado a las naciones.”

1. Usted cuenta que:

“visité como parte de un Tour de una agencia de viajes, muchas iglesias de épocas colombinas; entre ellas una iglesia donde los indígenas de hoy aun le rezan a sus ídolos de piedra mayas mezclados con creencias católicas”.

El mandamiento implica:

No se ha de ingresar a los antros de adoración idolátrica, aunque no sea más que para apreciar la vista o por turismo. Ni se puede elogiar o admirar la belleza estética de las obras que representan la idolatría.

2. También dice:

En el mercado indígena, un vendedor me suplico que le comprara una artesanía porque no había vendido nada y tenia hambre. Se me «partió el alma «,y le cogí tanta lastima que en definitiva le compre una artesanía, que resulto ser el dios maya del sol”.

El mandamiento incluye:

Prohibido hacer ídolos para uso de otros.

Si uno ha recibido de regalo o como legado alguna imagen idolátrica, es su deber romperla y no derivar ningún beneficio de ella.

3. Además dice:

“y tome de un envase con

la figura de ese ídolo un poco de agua para regalársela a un familiar católico mariano”

El mandamiento afirma:

3. Prohibido enseñar a otros a seguir cualquier idolatría.

Conclusiones:

1. La falta es clara.

2. Si en realidad quería ayudar a un necesitado, lo último que debía hacer era comprar idolatría. Una simple caridad (monedas, comida, etc.) hubiese sido suficiente, además de aconsejar al vendedor que abandonara la idolatría. Otra opción hubiese sido comprar el artículo (aunque seria incorrecto) y luego romperlo.

3. La falta es clara también. Es una actitud incongruente.

Por otro lado

Perder horas de trabajo y enfermarse tienen explicaciones racionales y no hay necesidad de pensar que Dios se enseñó contra usted y comenzó a enviarle maldiciones. Los Sabios enseñan que en el problema está la solución. Le explico:

¿Perdió horas de trabajo? Entonces, pregúntese cómo está trabajando, está cumpliendo, es responsable, eficiente, eficaz o está holgazaneando y la reducción de horas es una decisión de su jefe a quien no le conviene tener un empleado que no de el 100%.

¿Hay enfermedades? Entonces, pregúntese si la salud está siendo cuidada, si hay buena alimentación, si hay una buena rutina de ejercicios para fortalecer el cuerpo, edad avanzada.

Antes de pensar que es un castigo divino, o más bien, echarle la culpa a Dios, revise sus acciones y busque en qué está fallando, cómo esas fallas están afectando su realidad y corríjalas. Es una dura tarea puesto que la gran mayoría que fue amamantada con la agria leche de las religiones, prefiere practicar aquello de buscar explicaciones “espirituales” a lo que sucede, en lugar de aceptar que posiblemente sea consecuencia de alguna irresponsabilidad. Pensar lo contrario es en realidad un asunto de comodidad.

La consecuencia más grave de la idolatría es llegar a ser lo que las falsas deidades representan, petrificarse en un rictus amargo, enceguecido y carente de cualquier chispa de vital trascendencia.

“¿Como noajida, pequé aunque en mi conciencia se que esos ídolos son pura piedra, y fui solo como turista?

Así es. Remítase a las conclusiones. Es como el fumador que en su conciencia sabe que fumarse tres cajas de cigarrillos al día podría matarlo, por lo cual decide fumarse dos. Indefectiblemente terminará muerto, solo que el proceso será más lento.

“Pienso que quizás son solo los judíos los que no pueden visitar lugares arqueológicos idolátricos del pasado, pues es a los judíos que el Eterno eligió como modelos.”

Ocuparse de lo que hacen los judíos hace que nosotros nos distraigamos de nuestra responsabilidad. Es bueno dejar de estar viendo hacia los lados para ver a los demás, en este caso los judíos, y es mucho mejor fijar la mirada hacia adelante, sin distraerse, dando lo mejor para vivir una vida noájida de excelencia. Un gentil no debe andar viendo lo judío, no es su deber, no es lo más apropiado para su alma.

Termino citando al Moré Yehuda:

“El consejo que te puedo brindar es que te apartes lo más posible de todo lo que sea idolátrico, aunque sólo tenga un tenue tinto de idolatría, pues el cumplimiento de este fundamento está en la base de la integridad personal.”

Recuerde que no somos entes acabados, finiquitados y carentes de dinamismo, sino organismos en constante cambio, dependemos de nosotros mismos para desarrollar lo mejor de nuestro potencial, o por el contrario para dejarnos ahogar por el vicio y la muerte. Y que nos movemos en una sociedad plagada de idolatría.

Ore a Dios, hable con Él, dialogue, arrepiéntase, pida perdón, y tome la decisión de no volver a cometer las mismas faltas. Ya se cayó, ahora levántese. No sirve de nada quedarse en el suelo lamiéndose las heridas. Siga creciendo, no se detenga. Aprenda. Usted puede.

Casos como el suyo y como el de otras personas que envían sus correos pero piden que no se comente nada al respecto, es lo que motiva a escribir insistentemente en contra de la idolatría. Ella no debe ser tomada a la ligera, no es una prohibición más, es la más importante. Aprendamos que la idolatría (en cualquiera de sus presentaciones) es la raíz de todos los males.

Saludos

¿Dudas y preguntas?

No dude en enviarlas.

Profesor Jonathan Ortiz

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