El carro más vacío es el que hace más ruido

Estaban el abuelo y su nieto en el campo en una bella tarde otoñal.
De repente, el abuelo dice: “En unos minutos pasará por aquí un carro, verás que está casi vacío”. El nieto mira al abuelo, contempla al camino cercano, y no entiende lo que le anuncia el señor.
Entonces afirma: “Pero abu querido, no hay nada de nada por ningún lado, ¿no lo ves? Hasta donde alcanzo a ver, estamos solitos en el campo.”
Abuelo dice: “Ten paciencia hijito, tu ves ahora, pero yo atiendo a lo que vendrá también.”
Pasaron unos escasos minutos, el nieto se impacientaba más y más.
Cuando desde la curva del camino surge como mágicamente una carreta lenta, tirada por un viejo y gastado equino. Su paso cansino estaba acompañado de un ruido impresionante, que con cada metro crecía y atronaba el ambiente. Al estar a poca distancia el sonido se había vuelto ensordecedor.
El niño quiso comentar algo a su abuelo, pero casi que ni se podía a causa de la carreta aburrida y molesta.
Con gestos el anciano pide al niño observar el interior de la carreta y descubren que como había anunciado el abuelo estaba casi vacío, tan sólo habitado por un par de latas y algunas cosillas insignificantes más.
Pobremente pero atronadoramente el carro al fin pasó.
Al rato volvió la calma, el silencio constructor nuevamente al ambiente familiar.
El niño estaba maravillado con el poder mágico de su abuelo y se lo hizo saber.
Pero el sabio con humildad le dijo: “No hijito mío, no es magia, solamente prestar atención a lo que se ve, pero también a las otras informaciones que están a nuestro alcance. Yo aprendí que cuando el carro está más vacío y menos ordenado, más ruido y molestias causa a los demás. Así, cuando sentí el ruido lejano de latas chocando, comprendí que pronto pasaría una carreta casi vacía por aquí.”

Sabias palabras del maestro: Cuando más vacío estás de contenido, y menos orden interno tienes, más ruido haces, más molestas, más palabras altisonantes y huecas empleas (a veces), más te quejas, más agredes gratuitamente, más exiges sin bases, más aportas al caos y la destrucción.

19 pensamientos en “El carro más vacío es el que hace más ruido”

  1. Moré muy acertado, el carro (nuestras vidas), las latas (lo insignificante de nuestro actuar), es una forma de llamar la atención, que lamentablemente a veces terminamos dañando a otros. En cambio una vida equilibrada, es como un carro en buenas condicones, que pasa por la carretera sin hacer ruido (sin molestar a los demás).

  2. por ejemplo algo asi???: Quiero decirles que quiero desearles shalom a todos ustedes, necesitaba descargarme, deseo que dulcifiquen el exceso de Gevura con que se escriben algunos articulos, yo mismo acabo de ser impertinente con el ejercicio inadecuado de esta sefira, de la conjuncion de Gevura y Jesed emerge Tiferet: la armonia, el equilibrio. Hay que llevar a la izquierfa (Gevura) a la Derecha (Jesed). Finalmente Jesed antecede a Gevura, todo lo de raiz divina en origen es Jesed pero es necesariio los procesos que n

    ?????

  3. si andrea apreciada, pero tbn tome en cuenta el desorden de lo poco q llevan.

    una persona con dos o tres conceptos pero bien afirmados, no andara haciendo tanto ruido como el q tiene 20 o 30 pero desorganizados, turbados por sentimientos negativos, mal aprendidos, etc.

    recordemos esto, el simple no por simple hace ruido.

    pero el hueco lleno de incoherencias y un poco de info, atrona con su ignorancia pedanteria y egoismo…,

    cariños

  4. Gracias Moré, es un mensaje para refexionar y una verdadera invitación a no ser como esos carros medio llenos ó desordenados y hay muchos ejemplos…
    Existen carros medio vacios  (ó muy vaciós ) como las religiones que con un libro en la mano saltan, gritan, vituperan, amenazan, consuelan, engañan,  haciendo creer que estan llenos y que además pueden llenar a otros, pero sus conceptos son absudos, carentes de sentido, vacíos … sin Dios, sin verdad, pero alli estan en televisión, en la radio, en la internet haciendo bulla, prometiendo…
     
    Hace un tiempo estaba tomando un curso de productos químicos, alli asistían personas de diferenes edades, en algún momento alguien me preguntó que yo a que relgión pertenecía, yo le respondí que no pertenecía a  ninguna, me volvío a preguntar ¿entonces no crees en dios? yo le respondí creo en el Dios de Israel, en ese momento salto alguien que escuchaba nuestra conversación “una carro medio vacio” y empezo a hablar con voz muy fuerte tratando de mostrarse a los demás diciendo  ó más bien mezclando sus conceptos errados de cristianismo con dos o tres palabras que aprendío hebreas, algo asi como “ah,… el Dios de Israel Hashem, Kadosh, Baruj……..shalom”  y luego empezó mezclar dichos terminos con su creencia y a decir cosas muy absurdas….    Hizo tanta bulla que me quede callada, no le respondí pero me molesto profundamente ver como desde su “falta de conocimiento” se creía un gran conocedor de su verdad, carros asi no escuchan, no ven, no oyen porque su bullicio es tal que ni ellos mismos alcanzan a comprender lo que dicen.
    Lo he vivido tambíen con  personas allegadas, de la familia que al no ser o creer lo que ellos creen  alzan la voz, gritan, ponen sus puntos de vista y no dejan siquiera que uno hable por tanto ruido que hacen, al final se sienten vencedores, ganadores y con un conocimiento verdadero, pero basta con quedarse en silencio y escuchar su bullicio para darse cuenta de las barbaridades que defienden y sustentan.
    De ahi la importancia dellenarnos con lo que realmente nos llena como gentiles y a vivir plenamente como lo que somos, entendiendo lo que somos y a uien servimos.

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