La Gallina de los huevos de oro

Un granjero y su esposa tenían una gallina que ponía un huevo de oro cada día. Supusieron que la gallina debería contener un gran terrón del oro en su interior, y para tratar de conseguirlo de una sola vez, la mataron.

Haciendo esto se encontraron, para su sorpresa, que la gallina se diferenciaba en nada de sus otras gallinas.

El par de ingenuos, esperando llegar a ser ricos de una sola vez, se privaron en adelante del ingreso del cual se habían asegurado día por día.

En verso
Érase una gallina que ponía
un huevo de oro al dueño cada día.
Aún con tanta ganancia, mal contento,
quiso el rico avariento
descubrir de una vez la mina de oro,
y hallar en menos tiempo más tesoro.
Matola; abriola el vientre de contado;
pero después de haberla registrado
¿qué sucedió? Que, muerta la gallina,
perdió su huevo de oro, y no halló mina.
¡Cuántos hay que teniendo lo bastante,
enriquecerse quieren al instante,
abrazando proyectos
a veces de tan rápidos efectos,
que sólo en pocos meses,
cuando se contemplaban ya marqueses,
contando sus millones,
se vieron en la calle sin calzones!

Esta fábula enseña a los niños que jamás menosprecien lo que tienen
 

7 pensamientos en “La Gallina de los huevos de oro”

  1. Pienso que esa desicion tan radical la tomaron porque no valoraron nunca la bendición que tenian. Fueron bendecidos, pero por su avaricia no fueron guardados de error tan grande que cometian. Eso nos enseña que la riqueza ganada con trabajo honrrado es mejor que una gallina de huevos de oro, y es que así aprendemos a cuidar con prudencia los bienes que recibimos de manos de El.

  2. Recuerdo un bonito ejemplo cuando el Eterno les daba el Man a los hijos de Israel, la porción era la necesaria al día, solo el viernes se podía recoger doble, de otra manera se agusanaba.
    Pienso pues; aunque el ejemplo tiene más aplicaciones, que depronto es bueno pensar que la porción abundante y necesaria del día, llega así: cada día.
    Dice que ni el que recogio poco no le hizo falta, ni el que recogio mucho le sobró.
    Bendición verdadera como dijese el moreh.

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