La vista borrosa

La persona no tarda mucho para ver las faltas ajenas,
pero es tan difícil que vea las propias.
Parece tener una percepción mucho más fina y clara
respecto a las taras ajenas,
que a las propias,
tal como si lo lejano se amplificara y lo próximo fuera turbio.

¿Por qué será que esa propensión tan humana nos aleja del paraíso?

13 pensamientos en “La vista borrosa”

  1. ¿Por qué será que esa propensión tan humana nos aleja del paraíso?

    Pienso que ha de ser por la esclavitud del resentimiento y la exageración de algunos acontecimiento negativos reales o ficticios en nuestra vida, y las escándalozas voces del ego demandante de la perfección de otros nos ha apartado de la realidad y de nosotros mismos, el ego no nos permite comprender que como usted dice: Dios nos ha creado perfectos en nuestra imperfección.
    El ego es el que se burla de nosotros mismos haciéndonos esperar flores hermosas cuando hemos sembrado espinas, y nos programa a pensar que todo el mundo debe ser de flores, cuando D’s lo creó con árboles, flores, espinas, azucar, sal, dulce, amargo etc.. nuestro ego siempre está a la espectativa de lo que otro está haciendo para destruirnos a nosotros mismos. Gracias Moré.

  2. Creo que es parte del tiempo que dedicamos a analizar todo lo que nos rodea, pero no a nosotros mismos.
    Me gustaría proponer un ejercicio, pero antes de que se haga polémica sería bueno que solo se hiciera por un tiempo prudente.
    Echarnos la culpa de todo!!!
    si, buscar la manera de que en todo aquello en lo que empecemos a juzgar a otro, antes que nada culparnos nosotros mismos…. un rato ¿Qué opinan?

  3. no creo echarnos la culpa de algo sea productivo… mucho menos “de todo”.
    mejor encontrar en q dejamos de actuar, en q actuamos erroneamente, q hicimos de mas, etc.
    no para buscar culpas, sino para aprender de nosotros mismos y mejorarnos.
    no somos el ombligo del mundo para no tener faltas, pero tampoco para tener todas las “culpas”…
    gracias, igualmente, por la propuesta.
    quizas con alguna mejora pueda ser mas practica, segun mi punto de vista.

  4. Hace algun tiempo meditaba al respecto.

    Por lo general es facil reconocer aquello con lo que estamos familiarizados. Ejemplos sobran: el experto en vinos reconocerá un buen vino. El amante de las marcas reconocerá la ropa original. El buen lector sabrá lo que es un buen libro.

    Creo que en el caso de los defectos ajenos sucede lo mismo. Reconocemos en otras personas aquellos defectos con los que estamos más familiarizados, ya que con el 99% de probabilidad nosotros padecemos de aquello que señalamos en otros.

    Gracias Moré

  5. Pienso que eso ocurre por la misma razon por la cual no podemos juzgarnos a nosotros mismos. Siempre vamos a justificarnos.Nos equivocamos y pasamos de largo esperando que nadie se haya dado cuenta. Pero si alguien distinto comete un error, no somos capaces de pornernos en su lugar para analizar el contexto de su falta. Tambien pasa cuando juzgamos a nuestros hijos y cuando nos toca juzgar al hijo del vecino. Es como un automatico, creo que JC acerto al relacionar el ego como el artifice de ese reflejo. En el fondo estamos manteniendo una apariencia, no queremos dejar ver nuestras debilidades, hay un ocultamiento de nuestra deficiencia. Manipulamos a los demas con sus errores para tenerlos bajo nuestro control. a veces callamos para hacerle ver a nuestro semejante que lo sabemos todo, en un momento en el cual podamos valernos de esa falta para sacar provecho. Hay que pensar que alguien puede tener mucha informacion negativa solo esperando la circunstancia propicia para someternos. La vida puede ser un mundo muy pequeño y limitado, ampliemoslo juzgando mejor al projimo, poniendonos en su lugar.

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