Ayuda Divina

 

 Un alpinista subia una difícil pendiente en la cara noroeste de una montaña, un camino escabroso y poco intentado por el promedio. Se animó a subir por la sencilla razón que era un hombre de “fe”, creía en Dios.
Llegó a lo más difícil del trayecto y empezó a orar: Dios mío, ayudame, ayudame, dame fuerza, llevame a lograrlo. Dios mío ayudame, hazme avanzar, dime por donde, Dios mío….. Dios mío.
En ese momento salió un topo de la nieve y le dijo:
¿Y si tú te ayudas un poco, gastando menos energía en hablar y más en mover los pies?

10 pensamientos en “Ayuda Divina”

  1. Este alpinista demostró su sensatez. Al darse cuenta, en su desesperación, que no podía salir adelante, reconoció su limitación, su impotencia, su fragilidad y se orientó a D/os.

    Este topo ateo, al contrario, solo cree en la propia fuerza y recursos del individuo, y aún en una situación desesperada no tiene humildad para girarse a D/os.

    La verdadera idolatria no es solo inclinarse ante una estatua. La verdadera idolatria es creerse que uno depende solo de si mismo y negar a D/os, incluso en momentos de oscuridad, desesperación peligro.

  2. asi es noaj, estan los q se encierran en sus fantasias de impotencia y como bebes prcisan de “dioses” que les ayuden a hacer lo q ellos mismos estan capacitados a hacer.
    sin dudas q tenemos un Socio q nos da una gran mano, segun a El le parece.
    es bello rezar, aunq no sepamos si tiene efectos reales o no.
    pero dejarse caer a la espera de q algun diosito venga a hacer nuestro trabajo, es la mente del impotente, la meta del idolatra.
    muchas gracias por el bello cuento

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