Cosechando sin sembrar

Cosechando sin sembrar

Hace un par de semanas escribí un artículo de cómo mejorar la situación financiera de las personas. Lo hice con dos objetivos; el primero es que a través de una mayor liberación de las personas de sus cargas crediticias puedan dedicar más tiempo a meditar y a la promoción del noajismo y, en segundo lugar, dado que nuestra misión en este mundo es la de disfrutar de este mundo y cuidar de él, es muy difícil lograr ambas situaciones si se está en problemas financieros.
Carruaje
Durante muchos años los filósofos y los alquimistas de antaño buscaron la piedra filosofal que les permitiera transmutar lo que tocaban en oro. Millones han sido gastados en el estudio e investigación para poder lograr este objetivo que muchos ven como la solución a los problemas financieros.
Curiosamente si se lograra obtener la piedra filosofal y se pudieran convertir las cosas a oro, habría un problema muy grande que sería la reducción en precio de éste, pues lo que lo hace tan caro es precisamente su escasez, por lo que lejos de tener un efecto beneficioso tendría un efecto adverso.
Si hay algo que haya aprendido a través de mis años de vida es que la vida es simple y quienes la complicamos somos nosotros mismos, lo mismo ocurre con la búsqueda de la independencia financiera. La crítica hacia el rico no es más que resentimiento social, envidia que se manifiesta en un deseo de tener aquello que el otro tiene y que nosotros no tenemos. Eso nos molesta y hace que nuestro EGO salga a relucir con lloriqueos y lamentos de por qué a él sí y a nosotros no.

Sin embargo la solución al problema es muy simple. La envidia es una forma de robo, no un robo consumado pero sí una tentativa porque muy en el fondo el envidioso desea que el que tiene no tenga y que pierda lo que actualmente tiene. No será un robo directo porque el envidioso no va y le arrebata sus pertenencias al envidiado pero sí es en deseo que busca que la otra persona esté mal.

En el caso de los que son más avanzados, aunque no envidien a otras personas tampoco están logrando su potencial si no tienen los medios para disfrutar de este mundo y para cuidarle. Esto es algo que me llamó mucho la atención ahora que nos disponemos a revolucionar a Fulvida, existe una escasez de recursos de parte de una gran cantidad de nuestros miembros, por eso como líder que soy, mi responsabilidad va más allá de escribir sobre temas espirituales o intelectuales y también enfocarme en la parte física y en la parte social.

Lejos de pensar que el dinero es malo, como a bien lo tienen de decir las religiones organizadas, debemos de ver que el dinero es un instrumento para la adquisición de bienes y servicios. Para poder comenzar a obtener dinero hay que estar agradecido con lo que se tiene. Pero mucho cuidado, porque una cosa es estar agradecido con lo que se tiene y otra es achantarse a esperar a que las cosas le caigan del cielo.

El agradecimiento nos permite estar en paz, tener aguas calmas en nuestra mente que nos permiten ver las oportunidades que cruzan en barco sobre los mares de nuestra mente aparte que es ético y justo agradecerle a Dios por nuestras bendiciones. Aunado a esto está el tema de la responsabilidad, pues la situación precaria que se vive es producto de un EGO que quiere satisfacer necesidades innecesarias.

Justamente el otro día que leía a Benjamín Franklin sobre el tema de la frugalidad, me llamó mucho la atención que los mismos errores que se cometían en el siglo XVIII en los EEUU se siguen cometiendo en el siglo XXI en todas partes del mundo. El afán de sobresalir y de apantallar a los demás así como de que nos rindan pleitesía, hace que nos engañemos. El ejemplo perfecto lo pone Benjamín Franklin cuando dice que había dos personas que se conocían desde niños, uno era industrioso y ahorrativo en tanto que el otro era trabajador pero despilfarrador. Al cabo de unos años se encuentran y el despilfarrador ve que su amigo de la infancia, el industrioso y ahorrativo, viaje en un carruaje de lujo y viste ropa decente. La envidia carcome al despilfarrador quien le dice a su mujer que qué se cree el tipo ese en un carruaje de lujo, que para no sentirse menos, el despilfarrador y su familia comprarán un carruaje igual e irán a pasear a la par del fanfarrón.

La esposa le hace entrar en razón y le dice que no tienen dinero para comprar un carruaje, así que el despilfarrador en toda su cólera le dice que entonces alquilarán uno y que se pasearán en frente del fanfarrón ese para que vea que ellos no van a sentirse menos por un tipo que anda luciéndose en su carruaje de lujo. Aquí interviene Franklin y dice que es precisamente en ese momento donde hay que analizar las cosas lúcidamente; aunque el despilfarrador alquilase un carruaje de lujo como el de su ex amigo, aun así eso sería luz de un día porque no tendría el carruaje al día siguiente, cosa que su amigo sí y aparte de eso no tendría la misma posición social que su amigo.Por ende, aunque sea honesto, pague sus impuestos y le sea fiel a su mujer, la diferencia en clases sociales es abismal y un paseo por carruaje a coste de la comida de una semana no va a cambiarle el estatus social.

Como podemos ver, no se trata entonces de alardear con un carruaje de un día sino de establecer políticas financieras adecuadas. Me llama poderosamente la atención la cantidad de celulares nuevos que hay en la calle. O sea, personas que ganan salarios mínimos andan con teléfonos móviles más caros que el mío y eso que yo soy profesional. El otro día hablaba con alguien al respecto, especialmente ahora que anduve por Alemania y pude ver cómo los teutones son frugales y a pesar de ello tienen un estilo de vida muy elevado.

Una persona que guardare el 10% de sus ingresos y lo invirtiera sabiamente, al cabo de diez años habrá duplicado su monto inicial y obtenido una ganancia adicional. Es muy sencillo, quien guarda en diez por ciento de sus salarios todos los meses, al cabo de diez años tendrá el equivalente a un año de salario en el banco.

Curiosamente la riqueza se define como la capacidad que tiene una persona de sobrevivir sin ingreso alguno manteniendo el mismo estilo de vida que si tuviera ese ingreso. Esto quiere decir que los días, meses o años que una persona logre mantener su mismo estilo de vida sin ingreso alguno será la medición de cuán rica es. Ahora bien, esto es importante porque parte de la responsabilidad de los seres humanos está en contribuir en la mantención del mundo y quien solo lo haga de forma espiritual no está contribuyendo como se debe; después de todo vivimos en cinco planos, uno espiritual, otro intelectual, otro emocional, otro físico y otro social y para poder lograr la sincronía de todos estos planos debemos de poseer las herramientas adecuadas y entre ellas está el dinero.

Así que aquí les brindo el segundo consejo para obtener la independencia financiera; sin importar cuán pequeño sea el salario o ingreso, trata de guardar un 10%, al cabo de 10 años habrás ahorrado el equivalente a más de un año de ingresos y esto te dará la oportunidad para buscar nuevas formas de inversión. Para poder lograrlo debes de ser cauto y sabio con el dinero, el dinero es solo el vehículo y tú su cuidador, no te obsesiones con él pero tampoco lo aborrezcas que debido a tu sabiduría en ingenio podrás luego dar un porcentaje en caridad y beneficiar a muchos otros también.

Por ende no se puede esperar la cosecha si antes no se siembra, no se trata de envidiarle el carruaje al «amigo» sino de ahorrar para poco a poco ir llenando la bolsita con moneditas. A pellizcos se mata un elefante y de ladrillo en ladrillo se construye la casa.

Que pasen una excelente semana.

9 pensamientos en “Cosechando sin sembrar”

    1. Al final de cuentas no se puede ser hipócrita y decir que el dinero no importa, sí importa en el tanto que uno se sepa depositario del mismo y no su dueño. Hay que hacer como decía Salomón que más bien lejos del que tiene dinero andar enseñándolo y restregándoselo en la cara a los demás, que lo utilice para buenas acciones. Esperemos que por lo menos uno de los lectores tome nota y aplique estos consejos que le cambiarán la vida drásticamente para mejorar.

  1. Grandes verdades FG Flores, cuanta razón teneis Ben Franklin y tu. La lastima es que estas reflexiones solo las entienden quienes las quieren entender, cuan mejor seria este mundo si todos nos pusiéramos en la senda del crecimiento en todos los planos como he hecho yo recientemente.
    Solo cuando inicias esta senda, eres capaz de ver cuan equivocado estabas antes.
    Gracias, un saludo

    1. Gracias Jordi. El problema es muy sencillo, creamos necesidades que no tenemos porque vivimos de fantasmas que nos agobian, desde el miedo a la pobreza hasta el miedo a triunfar. No respetemos ni siquiera las reglas básicas de convivencia y nos desconectamos de la realidad.

      Sin embargo, no se gana nada condenando al que está en prisión, se gana sacándolo de la prisión. Como decía Napoleon Hill, a diferencia de los asaltantes de diligencias, los propulsores y promoventes de los pensamientos negativos no son sujetos al imperio de la ley y sin embargo con sus acciones causan mucho más mal que quien se roba un teléfono móvil, porque un pensamiento negativo puede crear un complejo en una persona y terminar coartándole sus posibilidades de crecimiento.

      En mi posición de consejero lo veo todos los días. Mucha gente me contacta pidiéndome consejo y siempre el consejo será respondido con una duda o algo negativo. Lo curioso es que si te vas al origen del problema, casi siempre resulta ser porque la persona se dejó influir por alguien más que le dijo que no podía y luego la misma persona se autosugestiona para no poder hacer las cosas. Es un círculo vicioso. Hablo como empírico, claro está, porque no soy psicólogo, el Moré podrá darte ya los detalles técnicos.

  2. Cierto F.G. FLORES. Ya te digo, hace poco que me he puesto a caminar por la buena senda. Me disculpareis jeje, porque me «aprovecho» de vuestra sabiduria para crecer, a FULVIDA llegue por consejo del More, y quiza si, pero no te imaginas cuanto estoy aprendiendo, y descubriendo de mi mismo. Por eso solo puedo estar agradecido.
    Un saludo

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