¿Ya hablaste hoy con el Padre celestial?
No dejes que pase el día sin haberlo hecho.
Él espera tus palabras, tu corazón abierto en diálogo franco con Él.
Recuerda que Él atesora cada palabra tuya en su tesoro celestial, que ninguna de tus palabras se extravía.
Trata cada día de profundizar en tus sentimientos, en tus pensamientos, y comunícate con el Padre celestial.
Verás como tu vida se limpia de oscuridades, de confusiones, si es que eres constante y puro en tu conversación con el Eterno.
De pronto un día sentirás que los malos pensamientos no están más perturbando tu vida; descubrirás que tu lenguaje con tu prójimo ha mejorado; te darás cuenta de que no te sientes solo, porque percibes la Presencia en cada instante.
Ponte a practicar este sencillo canal para elevar tu vida.
Ora al Eterno, sin intermediarios, sin intercesores, sin rituales complejos, sin egoísmos.






















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