Estuve ahí – Introducción – Parte I

A más de tres años de haber renunciado a la supuesta judeidad que durante tanto tiempo profesé sin tener forma alguna de demostrar, salvo por argumentos emocionales que no son evidencia verdadera, he decidido hacer memoria de los dos años vividos en la seudo Yeshiva en Antigua Guatemala, Guatemala. Encabezada por Daniel Hernández, alias Dan ben Abraham, rabí Dan y/o jajam. Esto con el propósito de enseñar de qué se es capaz cuando se vive una mentira creyendo que es una verdad. Creo tener la suficiente experiencia para hacerlo, puesto que forme parte de élite seudo judía, y llegué a ser, citando a Daniel Hernández “el mejor alumno de yeshiva”.

 

Dirigido a ti, que te haces llamar mesiánico, judío mesiánico, netzarita, israelita injertado, o israelita por los méritos de Ieshu – Yeshúa, entre otros. Dirigido a todas aquellas personas que hoy en día se creen judíos pero en realidad no lo son. Aquellos que sabiéndose pertenecientes a las naciones, aun así insisten en la idea de auto proclamarse judíos. Aquellos que no tienen conexión genética alguna con el pueblo hebreo pero alguien les hizo creer todo lo contrario. También dirigido a ti que, el cielo te libre, posiblemente algún día serás tentado a transitar por esa engañosa vía comúnmente llamada Mesianismo.

Primera Parte

De cómo llegué

Hice parte del grupo de inicialmente doce jóvenes provenientes de distintos países del continente americano, a saber: USA (Ariel), México (Mijael), Guatemala (David), Honduras (Yosef e Imanuel), Colombia (Dudu), Argentina (Yejezkel) y Venezuela (Caleb, Yojanán, Caleb y Yonatán). Al principio éramos doce, pero no había pasado un mes cuando dos de ellos se devolvieron a su país de origen. No sé si envidiarlos. Quizás de haber seguido su ejemplo me habría ahorrado esta triste experiencia.

Jóvenes que como verán más adelante, llegamos llenos de sueños, metas, anhelos y principalmente el deseo de ser rabinos, pero solamente descubrieron que todo era un engaño. Algunos luego de saberlo, corrigieron sus vidas, otros por razones que serán expuestas más adelante, prefirieron permanecer en la mentira.

Llegamos a Guatemala a raíz de una publicidad dirigida por Dan ben Abraham en la cual anunciaba la creación de una yeshiva o escuela de estudios rabínicos dirigida a jóvenes solteros que tuvieran la vocación de ser rabinos, y con la disposición de someterse a un entrenamiento de dos años de estudio y un año de prácticas en algún lugar del mundo. Capaces de dejar sus hogares, sus estudios, sus vidas en sus países para dedicarse “a la obra de dios”, e internarse para aprender “la palabra de dios interpretada a la luz del Nuevo Testamento”.

En mi caso, estuve expuesto a la respuesta negativa de quien dirigía la congregación a la cual pertenecía en aquel entonces. Esto sucedió por orden de Daniel Hernández, quien aconsejó que no se prestara atención a quienes se mostraran interesados. Según él, el propósito era buscar gente con mucha convicción acerca de ser rabino. Tanta convicción demostré, que fui tomado en cuenta para viajar a Guatemala y ser parte de los aspirantes a “sabios de la Torá revestidos con el espíritu del Mashiaj”. 

Duramente o como decimos en mi país: “a trancas y mochas” se consiguieron los recursos para viajar. Pasajes, inscripción en la escuela, mensualidad, eran algunos asuntos que debían ser cubiertos por las manos generosas de los creyentes. Cabe destacar que el dinero de la inscripción y la primera mensualidad fue una de las primeras exigencias al llegar a entrevistarse con “el shaliaj”, quien sería el director de la seudo yeshiva.

Al llegar al aeropuerto de Guatemala fui bienvenido por un roé o pastor cuyo nombre hebreo usado era Binyamin. Llevaba en su cabeza una kipá y me saludó con una de las pocas palabras que hacen parte del vocabulario hebreo de los mesiánicos “shalom”, pronunciada “chalón”. Cabe resaltar que al igual que “el roé”, el 99% de los mesiánicos no se interesan en aprender el idioma del cual presumen fue escrito el Nuevo Testamento, es decir, el hebreo. Esto basado en la profecía que, según ellos, dice que en los tiempos mesiánicos todos hablaremos hebreo.

Fui llevado a una “sinagoga” de nombre “Esh Kadosh”. Parecía más un estacionamiento o garaje de una casa cualquiera. Casi todos los que conocí tenían sus “sinagogas” en el estacionamiento de su casa.  Cosa que luego vi que era común entre los mesiánicos de dicho país, puesto que la premisa era que “donde dos o tres estén congregados en mi nombre (ieshu), ahí estaré”. Y así cualquier hueco más o menos ambientado con elementos que pretendían judaísmo era usado para reunirse.

Ahí estaba yo, emocionado, contento, feliz, expectante de lo que vendría. Me recibió “el shaliaj”, con la misma indumentaria y el mismo saludo que el roé, salvo por la pronunciación de la palabra shalom, la cual fue más correcta que el primero. Tal vez por eso era “el shaliaj”, porque conocía algunas maneras más finas de aparentar ser judío.

“El shaliaj” o “chalia” como le decíamos, esa noche dio una enseñanza acerca del rosh jodesh o inicio de mes, claro está “a la luz del espíritu” de ieshu. Aunque antes nos pidió (digo ‘nos’ porque llegué con un compañero que luego inteligentemente se devolvería a Venezuela) que diéramos una reflexión cualquiera, para darnos a conocer a la audiencia, a los hermanos. Como me gustaba hablar al respecto (recuerden que estaba plenamente convencido de lo que creía) y me gustaba demostrar que sabia del tema, accedí a hacerlo. No recuerdo qué dije, pero hoy sé y estoy seguro que fue una mentira de tantas que se dicen cuando se cree en Ieshu y en sus enseñanzas.

Luego de terminar en la kehila, otro nombre que era más usado para referirse a lo que antiguamente era una iglesia evangélica, nos fuimos a comer porque cuando se viaja da hambre (y como en el avión no comí nada porque no me dieron comida kosher, a pesar que me puse la kipá y me saqué los peyot, guedejas o patillas alargadas, para mostrarle a la aeromoza que era judío).

Nos dirigimos a “Pollo Campero”, una cadena de restaurantes comúnmente visitada por los mesiánicos de Centro América porque allí “el pollo es kosher” decían ellos, y que luego visitaríamos nosotros los “talmidim” cada vez que salíamos de permiso a la ciudad. Antes de entrar nos quitamos la kipá, por si acaso alguien de la comunidad judía de verdad nos veía, no pensara mal. Luego de haber recitado la bendición sobre el pedazo de pan que era tan kosher como el pollo, comimos y nos fuimos a donde viviría las experiencias más tristes y deprimentes de toda mi vida seudo judía, la yeshiva. Claro al salir del “restaurant kosher” nos volvimos a colocar las kipá. Ya saben, para lucir judíos porque era la moda.

El camino fue largo, alrededor de una hora y media. Llegamos al pueblo de Antigua Guatemala y el sitio donde fungiría el internado era una casa que aparentaba paz y bienestar, pero que aguardaba mentira, engaños, tristezas, decepción, oscuridad, extravío y más. 

Luego de bajar las maletas entré a la habitación para elegir la cama que me serviría de descansadero durante dos años. Resalto que un día reclamamos que nos cambiaran los colchones porque ya no servían para nada. La respuesta fue que la yeshiva no tenía plata para eso, a lo que argumenté que un colchón era más barato que un tratamiento médico, y a lo que contra argumentaron que no sería necesario medicinas “por el poder de Ieshua”.

Si le interesa saber qué cama elegí, pues le diré que la de la ventana porque me gustaba quedarme dormido viendo al cielo a ver si recibía alguna “revelación celestial”. 

Fue así como llegué. 

Advierta el lector todas las atrocidades cometidas en tan solo un día bajo el aval de Ieshu. Y si eso fue un día, qué no se hizo en dos años.

Continuará…

17 pensamientos en “Estuve ahí – Introducción – Parte I”

  1. ”por el poder de Yeshua”!!!!!
    solo puedo imaginar la tristeza que te puede dar cuando recordás las muchas cosas como esa que te habrán dicho  y habrás creído. Dale, seguí contando que me gusta leer este tipo de cosas, sobre todo porque yo nunca pasé por tu experiencia ni la de muchos aquí, a pesar de haber creido cosas erróneas.
    Espero la continuación, saludos!

  2. Estimado Jonathan, me parece bien el hecho de contar su experiencia en la mencionada ieshiva, doy mi total apoyo a quienes relatan las atrocidades vividas en el pasado, y a su vez denuncian a los que persisten en difundir y ventilar las mentiras del mesianismo, engañando aun en la actualidad, a pobres nuevos incautos, cuyo fin no es otro que financiar los bolsillos de estos impostores. Perteneci en su momento, al mismo movimiento que usted menciona, AMI (alianza mesianica israelita) en la ciudad de Buenos Aires, tube el infortunio de conocer a Daniel hernandez personalmente, escuchar sus enseñanzas mesianicas.
    Fui amigo de Ezequiel (iejezquel), y estuvimos algun tiempo pendiente de lo que le pasaba en la ieshiva… recibia fotos cada tanto de “toramesianica”, comandada creo que por Stefan Blad…?  
    Aqui en Buenos Aires, el movimiento se fue a pique, problemas al por mayor, peleas, discuciones, etc. Creo que la mentira por su propio peso, tiende a caerse sola…
    Siga contando, esperamos los proximos relatos.
    Andres Cabrera.

  3. vaya experiencia…. soy guatemalteca y segui el movimiento de cerca, recuerdo haber ido a las conferencias y ver a los chicos de la yeshiva muy emocionados… lamentablemetablemente nadie afuera supimos que pasaba adentro de ese circulo.. gracias por ponernos al tanto de la verdad detras de todo.

  4. Que tremendo. Vivir y ser participe de una mentira afecta el alma y la existencia. Las ilusiones perdidas, el tiempo perdido y desaprovechado, golpearte contra la fortaleza de la verdad, ver como todo se desmorona es casi traumatico. Por favor, ¿donde esta la segunda parte? Feliz Séptimo.

  5. Asi es Charlie.

    De paso, les comento que tan solo dos de los 10 que estuvimos alli siguen creyendo en el colgado y en las mentiras de los mesiánicos, los que aun se hacen llamar Caleb y Yosef de Venezuela y Honduras respectivamente.

    Los demas se desligaron de esa mentira alegando que estando en esa organización presidida por Hernandez (de quien no saben nada salvo que se divorció y no lo volvieron a ver), algunos llevan su vida sin asuntos religiosos, otros hicieron conversión legal ortodoxa y otros están en proceso de conversión.

    Los he invitado a participar aqui en FULVIDA pero sabrá Dios por qué no lo hacen.

    Abrazos y lo invito a leer toda la serie de textos de “Estuve ahi”.

  6. alguien dijo por ahi que la religion es el opio del pueblo, creo que uno no debe de seguir a ningun maestro o pastor, porque son tan pecadores como yo, por aqui en florida varios pastores a travez de la radio, le dicen a sus miembro que den una semana de su salario y si lo hacen Dios los bendecira, k tal?

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