Un pensamiento en “Sabiduria noájida – 36”

  1. Me recuerda a ese fragmento de «El profeta» de Khalil Gibrán: «Nuestros hijos no son nuestros, son hijos de los anhelos de la vida. Podemos darles nuestro amor, más no nuestros pensamientos porque ellos tienen los suyos propios».

Deja una respuesta