El Noajida y su obra de arte.

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“Cierta vez caminando por una plaza, divisé a un hombre muy dedicado a la pintura u obra de arte que estaba realizando con mucho esmero. Parecía ser que cada pincelada era una acaricia para su ser, estaba muy dedicado y complementado con su objetivo. No le interesaba el pasar de la gente, estaba sumergido en su idea, mientras la brisa del suave viento secaba su obra para disfrutar luego del final de su propósito.”

Cada día es un nuevo día para realizar una obra, es decir, nuestro día, nuestra vida es una obra. Cada pincelada es un acto o palabra o acaricia o abrazo, que uno realiza en el transcurso de las horas. Los siete preceptos son siete colores de los cuales puedes tomar para pincelar y dibujar tu vida, con dedicación y entusiasmo.

Nuestra vida es una obra de arte que cada día podemos modificar y dibujar en ella lo que queramos o pretendamos que este bien. El Eterno demanda un dibujo, un propósito cada día, pero te da la posibilidad de que elijas realizarlo o simplemente seguir tus instintos. Hoy puedes dibujar, hoy puedes actuar, hoy puedes dedicarte con esmero, delicadeza y dedicación, a hacer de tu vida una obra de arte que despierte sentimientos en los demás y conciencia Noajica. Hoy puedes compenetrarte y hacer un dibujo que señale y despierte el servicio divino en los demás, cumpliendo con tu misión y propósito. Por lo tanto que cada pincelada en tu vida sea una obra de bien, que cada pincelada en tu vida sea actuar como un constructor, que cada pincelada de tu vida sea hacer de esos colores partes de los demás y que la luz de tu obra se expanda en todo el mundo. No solo puedes dibujar y concluir tu obra sino también ayudar a terminar la de los demás, haciendo que cada color brille en su ser y que los mismos suavicen y llenen el alma del prójimo.

Tienes una hoja en blanco, Siete colores, tu vida y un propósito….

¿Que obra de arte harás de tu vida?

Y recuerda, que esto no quede solo en palabras.

Saludos!


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