Dejar un legado

Ser noajida o gentil justo implica, entre otras cosas, lograr un justo balance de los cinco planos de la vida. Alcanzar el equilibrio es todo un reto, no imposible, pero requiere de mucho trabajo en nuestra personalidad con el fin de desarrollar nuestra identidad a plenitud y lograr traducirla en acciones perdurables.

Una de nuestras responsabilidades está relacionada con lo que dejaremos luego de nuestra partida al Otro Mundo.

¿Qué legado, como individuos, pensamos dejar a los nuestros?

¿Qué legado, como grupo, pensamos dejar a las próximas generaciones?

¿Cómo queremos ser recordados?

¿Como una generación que colocó sus esperanzas en terceros para hacer brillar su identidad, o como una generación que hizo lo mejor con lo que tenia a mano?

Desde la vida en casa, el trabajo, la familia, a la vida virtual, a las reuniones con amigos, a los eventos grandes, etc…

Ser noájida,  ¿para qué?

Un legado que trascienda.



3 pensamientos en “Dejar un legado”

  1. Hermosas preguntas que nos ayudan a perfeccionar nuestra identidad y a decidir que dejar como legado, Gracias Jhona!
    Por mi parte visualizo una comunidad grande de fieles a Dios donde cada miembro de la misma es en sí muy recordado, respetado y querido. Tambien a Grandes maestros Noajidas que dejaran enseñanzas hermosas que motivaran a los que siguen en la generacion a ser más fieles y dedicados al servicio divino. Una comunidad muy grande, muy querida. Una comunidad que se llama FULVIDA. Cariños!

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