La verdadera maldición

Muchos hermanos noájidas han escapado de las feas garras de la idolatría que se disfraza de piedad. Han sido liberados de la opresión de las comunidades de falsos judíos mesiánicos, de los soldados del IMperio del Mal, y están en el bello camino del reencuentro amoroso con el Padre de todo ser.

Estos hermanos noájidas son personas valientes, a quienes debemos apoyar, elogiar y conducir con mucha ternura, justicia y sabiduría.

Tristemente, algunos de los lobos disfrazados de ovejas, sus antiguos "amigos", sus pasados camaradas, sus ex-hermanos, no tiene la dignidad ni el sentido común como para aceptar que estas personas han roto las cadenas de la opresión, han abandonado definitivamente la prisión de la fe mentirosa. Y consumidos por el rencor, amargados por su propia vida vacía y escabrosa, adoloridos por su falta de sentido y pasión en la sangre, estos infames lobos disfrazados de ovejas, estos piratas de la fe, se atreven a levantar su horrendo dedo acusador en contra de los nobles noájidas, insultan desagradablemente, amonestan como si tuvieran condiciones para hacerlo, escupen su asqueroso veneno e infaman con sus maldiciones.
Por supuesto que el noájida se siente dolido por estas arteras tretas de manipulación que ostentan sus viejos amigos, por supuesto que le duele ver que los que el llamaba "hermano", ahora le dan la espalda y le maldicen.
Pero, el noájida tiene al Padre listo para darle un abrazo tierno. Tiene el noájida a los verdaderos hermanos, a personas judías o gentiles, que sin hacer caso del sucio pasado del ex-idólatra, lo acogen con ternura y honestidad en su comunidad de fieles al Eterno.
Debes saber, mi querido hermano noájida, que la verdadera maldición no es la que se escurre de las malolientes bocas de los pastores mesiánicos, evangélicos o de cualquier otra denominación idolátrica; debes saber, mi apreciado amigo, que la única maldición, la verdadera maldición está en vivir en rebeldía contra Dios, contra el Uno y Único.
Debes saber que esos que te insultan y te dan la espalda, esos que se aprovecharon de ti y ahora te aborrecen, esos que siguen adorando un falso dios crucificado, un falso mesías, esos son los que viven en una continua maldición.
No porque nosotros les deseemos el mal, ¡Dios no permita!
Sino porque ellos prefieren la comodidad de su chiquero infernal, al que llaman iglesia o (falsa) sinagoga, o "templo"; en vez del duro esfuerzo por construir un verdadero mundo de justicia, de amor, de plenitud.
Ten confianza hermano noájida, vas por el buen camino.
Ten confianza, y quita de tu mente las palabras grotescas de odio.
Haz que tu vida sea un manantial de ternura, para que tanto dentro como fuera de tu ser goces de la verdadera bendición, la que solamente se obtiene con la fidelidad al Uno y Único.

Te deseo lo mejor, un fuerte abrazo
del moré Lic. Yehuda Ribco
Presidente Honorario de FULVIDA Internacional

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