La libertad en el Hacer

¿Hasta dónde llega nuestro espacio?, ¿Cuándo deja de pertenecernos nuestra opinión?, ¿Hasta qué punto afectamos al mundo con nuestro comportamiento?

¿Nunca te has hecho estas preguntas?, Recientemente yo sí, luego de haber publicado un polémico artículo me puse a pensar en los que pudieran ser afectados por mi opinión, en los que, aún pudiendo ser verdad lo que dije, estarían peligrando por mi causa, incluso en la repercusión que tendrían mis palabras en mi contra; como un órgano de esta comunidad mi opinión es considerada la opinión de la comunidad, y por primera vez en mi vida me sentí responsable de mi comunidad, me sentí parte de una comunidad, porque, hasta entonces, yo era parte de la sociedad, libre, plural, multifacética, ahora conformo una unidad particular, específica, ahora, como parte de esta comunidad hago vida en la sociedad, pero antes pertenezco a este grupo, un grupo que seguro espera de mi.

Adquiero ahora una conciencia reforzada de que “todos los días aprendemos algo nuevo”, porque esto lo dicen muchos, pero cuando decimos: “aprender” no significa nada más conocer, sino empezar a ponerlo en práctica, empezar a tomarlo para sí, crecer y hacerse de una experiencia, la experiencia nos enriquece cada día, porque es lo empezamos a hacer nuestro luego de percibir la enseñanza que hay detrás de un hecho que nos ocurre.

Creo firmemente que cada acción que generemos es nuestra responsabilidad, y como tal la debemos observarla desde todo punto de vista, analizándola antes, durante y luego de que haya ocurrido, quizás manteniendo nuestra opinión al respecto, quizás modificándola, quizás cediendo completamente a un cambio radical en nuestra opinión, pero siempre siendo críticos de lo que nosotros hacemos, escuchando a otros y atendiendo a su consejo, a su opinión, porque su opinión para nosotros también es importante.

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