Cierto día, un anciano de la tribu, le entregó al más joven un sobre, sellado por los cuatro lados, de manera que no había forma de liberar lo que dentro había; el anciano además le dijo: no habras este sobre que te entrego sino hasta que hayas escalado hasta el cima de aquel Tepuy y veas la Orquidea que nadie ha visto. El joven partió en su cayuco recorriendo el río hasta llegar a una isla casi al anochecer del primer día, amarró su hamaca a dos palos de Moriche y se tendió sobre ella colocando el sobre a la vista; repasó todo lo que había escuchado del viejo de la tribu y vió nuevamente el sobre, iluminado por la luz fría de la luna llena, atrayendole sobremanera, pidiendo a ruegos que le destapara, y el joven, luchando contra su instinto, vacilando, intentando levantarse, cerrando de momento en momento los ojos, se quedó dormido, y hubo pasado la noche sin abrir el sobre, pero el Tepuy le era lejano y a lo mejor no llegaría sino hasta después de otra noche en la Selva. Despuntó el alba y metió el sobre en el mapire que llevaba, colocó su vitualla en la canoa y siguió su viaje por el río.
Andres Cordoves
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Textos de Andres Cordoves:
Las cosas buenas
Una comunidad de Luz
Hace más de tres mil años una nave encayó encima de los Montes Ararat, y ahora vuelven a ella los descendientes perdidos en el mundanal, en la profanación, para limpiarse y reconstruir la barca que los llevará a buen puerto; ahora vuelven unos pocos, ciñendose bien de coraje para enfrentar la gran marea que se levantó en medio de su embriaguez, ahora retornan a la claridad de la sobriedad, ahora han visto su desdicha, su plan venido abajo, su buena intención llevarlos al foso de peligro, ahora regresan de un camino desolado y entran seguros por la puerta ancha en busca de la verdadera Verdad, aquella a la que hay que reverenciar, porque es Una y Única, y tiene nombre aunque no es circunstancial, y Es aunque no ha sido Creado, sino que de Él emana todo cuando existe y Él será cuando todo termine, sencillamente permanecerá (como dice el Adon Olam). Ahora vienen curados, conscientes, haciendose espacio entre sus congéneres, formando sociedad antes que ver morir a los que alrededor esperan por Luz que les guíe. El Camino Noajida está trazado, su senda es vital, la brújula es la numinosidad con la cual se actúe y el valor que se le de, el fin es la reparación, es la promesa de continuar viviendo refinadamente en un mundo más allá a este, un mundo real y no sólo uno holográfico que nos sirve temporalmente.
Una forma de construir Shalom: La Tolerancia
A veces nos excedemos en nuestro comportamiento para con otras personas, en varios niveles y en varios aspectos, algunos parecieran menos importantes, pero lo cierto es que nuestro influjo sobre el pensamiento de nuestros hermanos no se hace a la fuerza ni a través de la discusión torcida; sino a través de la comunicación asertiva, tolerante, respetable, donde prive más que nuestro parecer en la conversación, una verdadera conducta empática y de respeto a la percepción del otro.
¿Cuál es el fundamento del Shalom?
La Libertad
Hay una razón para la vida, una misión que todo ser humano tiene que lograr y por la cual tiene motivo la existencia. Quienes dicen que el libre albedrio existe para hacer como el dicho: “De nuestras vidas un saco y meternos en él” puede que no estén entendiendo bien la razón de la razón, o sencillamente son presos de esas voces inconscientes que algunos llaman “Crítica de la razón pura” y que no da sino origen al nihilismo o creencia en que nada es real; lo cual visto sólo desde ese punto de vista causa males a la Voluntad que el Eterno tiene para con cada ser viviente en Este Mundo.
Por eso existe Pesaj en la historia de Israel, para que la Luz de las Naciones pueda guiar con el ejemplo al que piensa que la libertad es sencillamente librarse de “obligaciones” y ceder ante los instintos.
Un maestro filosofo venezolano suele decir:
Guaguancó pa la vida
Óyeme tú caballero -decía un canoso cubano acerca del canto más sublime, llamado guaguancó- nosotros, no necesitamos de mucho aparataje y mucha sinfonía pa’construir una música que con cuatro palos y cuatro yerros suena como música del cielo.
Así pienso que es la vida, con pocos instrumentos, con sentimiento y conocimiento podemos hacer una gran armonía, una armonía que construya Shalom.
El Shalom es indispensable para hilar la manta del mundo, sin ese toque de sabor y saber, seguramente nuestras existencias fueran similares a la del resto de la creación, viendo todo separadamente, sintiendo separadamente, sin ver la unidad, la relación que tiene todo con el todo, y la importancia de lo que no existe, que está esperando por existir. [más]
¿Cuándo crecemos?
Dice al comienzo de la Parshá Hazinu:
“¡Escuchad, oh cielos, y hablaré; y oiga la tierra los dichos de mi boca!
Gotee como llovizna mi doctrina; caiga como el rocío mi discurso, como viento de lluvia sobre el césped y como gotas de lluvia sobre la hierba.
Cuando yo mencione el nombre del Eterno, dad grandeza a nuestro Dios.
Aunque El sea la Roca (el fuerte) perfecta es su obra, porque todos sus caminos son justicia; Dios es fiel y sin iniquidad, justo y recto es El.”
(Deuteronomio/Devarim 32: 1-4)
Best Before
Muchas veces nos proponemos al comenzar el día una cantidad de objetivos, y al final, tan sólo con la mitad de ellos, quedamos cansados, extenuados, y así nos vamos a dormir, sin recordar qué fue lo que dijimos y prometimos hacer ese día, probablemente nos lanzamos a la cama, damos un “buenas noches” general y hasta el otro día; si somos más familiares, entonces, a lo mejor nos sentamos un rato a conversar de lo que pasó en el día; la mayoría de las veces las anécdotas negativas, otros tienden a preocuparse por el día siguiente aún cuando éste no ha llegado, porque ven acumulados esos objetivos que no fueron logrados; entonces viene la depresión, el agotamiento, el desánimo, la frustración.
No está mal hacerse propósitos diarios, lo que no es conveniente es hacerse tantos propósitos que no sean materialmente posibles de hacer, hay que ser coherentes; valorar el tiempo y los agentes externos que nos permitirán ejecutar la agenda con la mayor exactitud posible. Sin hacerse expectativas, sin sueños idilicos como: “hoy, me voy a volver millonario” así como “hoy compraré un automóvil último modelo”, si tenemos en la cuenta bancaria a duras penas el remanente del sueldo que nos tiene que alcanzar hasta la próxima quincena. Podemos decir: “Hoy voy vender tanto como D’ me provea, voy a poner todo mi empeño en mostrarle a la gente los beneficios de mi mercancía” u “Hoy visitaré agencias de automóviles para hacerme un presupuesto y poder comprar mi carro nuevo con las utilidades próximas y mis ahorros”
A los seres humanos nos cuesta a veces mirar con claridad las cosas; preferimos enrollarnos la vida con mil y una explicaciones para poder hacer tal o cual cosa en vez de ver con objetividad lo que está frente a nuestros ojos; no somos, muchas veces, dueños de un criterio que nos permita hacer libremente. Desde el principio de nuestra vida hacemos como Caín, quien subió a una montaña a buscar a D’, y por supuesto, no lo encontró, pero entonces siguió enrollado y creyó que si no lo veía debía estar en el cielo, la mitad de su razonamiento tenía asidero en la verdad, porque así como D’ ocupa cada resquicio de Este Mundo, así ocupa toda la vastedad del universo, pero no sólo se quedó allí, quiso hablarle, y creyendo que D’ estaba en el cielo, entonces se complicó más la vida, tenía que buscar la manera de hacer llegar sus señales al cielo, pero era mezquino (además) y quiso hacerlo a su manera, entonces el invento quedó incompleto, haciendolo con mayor diligencia su hermano, pues a éste, probablemente, lo movía más que un sentimiento de curiosidad y era una necesidad superior de, verdaderamente, alcanzar un grado de comunicación con el Creador, aunque el método fuera el mismo empleado por Caín. Tanta fue la frustración de Caín al no conseguir su fantástico objetivo que incurrió en el pecado, tanta fue su obstinación por hacer de lo sencillo algo imposible, que terminó alejándose increíblemente de su verdadero propósito, y ésta ocasión la aprovecha el Autor para decirnos a cada uno:
Gracias a D’
La vida es efimera, el paso por este mundo no tiene un tiempo definido; algunos se van antes y otros después, unos ven más cosas que otros, unos viven más experiencias que otros, nacemos iguales, pero no morimos de la misma manera; el desarrollo de nuestra personalidad, de nuestra individualidad determinará eso. [más]
Más tarde que temprano
A veces solemos descalificar a otras personas, por su nacionalidad, por sus creencias, por sus estilos de vida, por sus filosofías; en definitiva, por aquello que a ellos los hace feliz. Si bien es cierto que el proselitismo está permitido para que otros conozcan algunas verdades esenciales, no es de sabios irrumpir en la vida de otros; por esto no nos compete a nosotros juzgar lo que a ellos les parece “bueno” para sus vidas si a nosotros no nos “gusta”.
El miedo es el motor que impulsa los destinos de la humanidad, cuando Adam materializó el pecado al cual estuvo expuesto desde el momento que fue hecho, sintió miedo, y fue allí cuando optó “esconderse de la presencia del Eterno”; pero hasta allí, hasta ese umbrío recodo de su personalidad fue su Creador y le inquirió con la autoridad que posee el “Uno y Único” “¿Dónde estás tú?”. Esta pregunta debió impactar al primer ser humano, pues es dificil a veces para nosotros definir eso: ¿Dónde estamos?, acaso ¿hemos avanzado?, nos hace reflexionar y nos llama a la introspección, pues no creo que le estuviera preguntando fatuamente en qué lugar geográfico del mundo se hallaba, sino que le llamó a ver al estado al que había llegado, a mirar la santidad que le rodeaba, y a compararse, a re-situarse, el llamado no fue impositivo, tan sólo se limitó el Señor de Todo lo que hay a hacerle la pregunta que surgirá en nuestras conciencias siempre, ¿Dónde estás tú?.
Esta pregunta no la hizo Eva, ni la hizo el Serpiente, ni algún ángel, la hizo D’ a Adam, y él respondió, sinceramente, sin esconderse más, ¿cómo podría el que yerra huir de la Presencia de D’ Bendito?
Un caballo, cuyo jinete ya es visible

Recien un hermano venezolano me hizo una pregunta con motivo de mi artículo: “Mi caballo y su jinete intangible”.
“El caballo blanco indómito representa un pueblo libre, lleno de valores,
que corre hacia la superación, y su cabeza volteada a mirar atrás
representa el que nunca olvidara su pasado, su origen, su historia. El
caballo no tiene un jinete visible puesto que la república es gobernada con
pluralidad y respeto, y no vitaliciamente, sino que impera el cambio
constante y prudente de aquellos dirigentes de la nación.
¿Eso es una reflexion propia o usted consiguio que esa era la intención de
los diseñadores del escudo?, me refiero al hecho de que el caballo mira
hacia atras para no olvidar su pasado.
[más]
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