Feliz Séptimo – Toledot

En la sección de la Torá de esta semana nos encontramos con esta descripción:

        «Itzjac [Isaac] tenía 40 años cuando tomó por mujer a Rebeca hija de Betuel el arameo, de Padan-aram, y hermana de Labán el arameo.»
(Bereshit / Génesis 25:20)

¿Por qué la Torá nos describe nuevamente el origen y parentesco de la matriarca Rebeca?
¿Por qué reitera que es venida de Padan de los arameos.
¿Por qué nos informa, otra vez, que es hija de Betuel; y añade que es arameo?
¿Por qué repite que es hermana de Laván; mientras agrega que es arameo?
¡Ya sabíamos todo esto!
¿Para qué repetir lo que es aparentemente innecesario?
Además, la Torá es parca en palabras, no malgasta letras si no es con algún motivo esencial.

Una de las respuestas tiene mucho que ver con tu vida.
Si aprendes la lección, encontrarás una Luz para tu existencia.

Rebeca pudo ser justa, a pesar de que su padre y hermano eran famosos estafadores y mentirosos. Ellos le trataron de inculcar esa actitud negativa, esa tendencia a tomar al prójimo para lastimarlo, esa manera de ser tan perjudicial para uno y el prójimo; pero, ella venció esas influencias oscuras, ella extirpó de su seno toda la malicia que en su hogar le quisieron introducir.
Rebeca supo aspirar a la santidad, a pesar de que la sociedad en la que se crió se ufanaba de ser corrupta y educar para la perversión.
Rebeca tuvo el coraje y la sabiduría para despojarse de todas las vestiduras corruptas que le fueron cargando en su infancia y crianza, tuvo la habilidad y sagacidad para encontrar el camino de la liberación, sin dar excusas, sin buscar maneras de zafar de sus deberes eternos para con Dios y con el prójimo.
En fin, Rebeca es el modelo de la luchadora del alma, aquella que estuvo encharcada en el más sucio fango de la idolatría y del mundo de las apariencias, pero que pudo salir de ahí para meterse de lleno en lo más precioso y luminoso de su identidad.

Te aconsejo que como noájida, que probablmente has sido criado en la oscuridad de la falsa fe, tomes a esta matriarca hebrea como tu modelo personal.
Para que no sigas hundido en esas dudas, en esas indecisiones, en esa pereza anímica que te atormenta.
Para que puedas dar ese paso redentor, salvador, que te acerca al abrazo del Padre.
Para que resplandezcas como el sol del mediodía y así alumbres a los que están a tu alrededor, aún presos de la estafa de la fe, de las mentiras de la religión.

Que Rebeca te guíe hacia tu libertad.

Te deseo un muy féliz séptimo y muchas bendiciones para que absorbas la fuerza que desde lo Alto te envían para hacerte libre y radiante.

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