La cotidianidad es la mejor prédica

Estos son los tiempos precisos para que el noajismo retorne a ser la practica común en el mundo y los seres humanos volvamos a caminar por el sendero de Luz que nuestro Padre Celestial nos ha construido.

Nuestros patriarcas habitaban en el Medio-Oriente, de ahí sus descendientes poblaron las costas mediterráneas, el África y el Asia Central; posteriormente el Lejano Oriente y de allí es muy probable que hayan cruzado a el continente que hoy en día habitamos (algunos). Paralelamente a esa migración de occidente a oriente los pueblos que iban surgiendo iban olvidando gran parte de su legado, muchos de ellos se inventaron su propia “historia”, sin embargo en todas las historias y mitologías del mundo esta presente una semilla de la Verdad, en algunas culturas la semilla es más notoria que en otras, pero si buscamos bien hayamos semejanzas impresionantes que dan certeza de que alguna vez hubo una sola historia, de que todo aquello contado mediante tradición oral o escrita proviene de La Tradición. Con el florecer de algunas culturas las tradiciones que los pueblos mantenían fueron considerablemente modificadas, la mayoría debido a teorías científicas o a presuntos líderes semi-dioses con pretensiones a su adoración, en otros lugares el ascetismo y la religiosidad predominó sobre la mayor parte de la cultura, degenerando así un camino que podía dar buenos frutos.

Hoy no somos diferentes culturas etnocentristas desconocidas entre si, hemos adquirido la conciencia de que somos una sola raza, en América y en otros lugares nos hemos mezclado, no solo en el ámbito genético, sino en el ámbito cultural, esto, podríamos decir, es el caldo de cultivo para que surja una generación que practique la herencia olvidada desde haces milenios.

Creo, en el fondo, que debía ser así; pues conciliar culturas en un mundo antiguo falto en comunicaciones y medios de transportes como existen hoy es sencillamente imposible Quizás todo fue dado por una conspiración celestial que originó con el simple aumentar los deseos de conocimiento y descubrimiento en algún momento de la historia todo esta revolución que vivimos.

Pero no creamos que no depende de nosotros el hacer proliferar a viva voz la tradición, pues creo que a veces algunos “confían” en que un milagro se encargará de abrir los ojos de aquellos que aún andan a tientas en la oscuridad. Ciertamente un milagro abrirá los ojos de muchos, pero para que ese milagro sea, nosotros seremos el instrumento; ¿quiénes somos nosotros? Pues… tú que lees este artículo y yo que lo escribo; no es necesario pararse en una plaza pública como acostumbran algunos idolatras; con el simple hecho de vivir una vida noajica limpia y acorde a los preceptos de la Torah es más que suficiente, seguramente muchos a tu alrededor se interesarán saber cómo vives tú, es muy probable que tengas amigos a quienes invites a comer, o a quienes en algún momento tengas que rechazar una invitación por cuestiones personales, el día a día te ayudará y pronto muchos se querrán sumar…  

Un pensamiento en “La cotidianidad es la mejor prédica”

Deja un comentario