La Libertad

Hay una razón para la vida, una misión que todo ser humano tiene que lograr y por la cual tiene motivo la existencia. Quienes dicen que el libre albedrio existe para hacer como el dicho: “De nuestras vidas un saco y meternos en él” puede que no estén entendiendo bien la razón de la razón, o sencillamente son presos de esas voces inconscientes que algunos llaman “Crítica de la razón pura” y que no da sino origen al nihilismo o creencia en que nada es real; lo cual visto sólo desde ese punto de vista causa males a la Voluntad que el Eterno tiene para con cada ser viviente en Este Mundo.
Por eso existe Pesaj en la historia de Israel, para que la Luz de las Naciones pueda guiar con el ejemplo al que piensa que la libertad es sencillamente librarse de “obligaciones” y ceder ante los instintos.
Un maestro filosofo venezolano suele decir:


“Creo que un hombre puede, siempre, hacer algo diferente de lo que se haya hecho con él. Esta es la definición de libertad que hoy consideraría apropiada: esa pequeña diferencia que hace de un ser social completamente condicionado, una persona que no se limita a re-exteriorizar en su totalidad el condicionamiento que ha sufrido”
José Manuel Briceño Guerrero.
Un ser humano que no se limite a la hora de hacer y que no se desboque por no hacer; una persona que hace, que vive, que siente, que armoniza todo y que es capaz de entenderlo y enmendarlo (o por lo menos de intentar remendarlo).
Muchos piensan que el día de Pascua para los hebreos significó en su época un minuto en el cual todos los hebreos cambiaron de actitud y entendieron y recibieron todo el inmenso caudal de Conocimientos que se les entregaba; pues mientras Moisés estaba en la cumbre del monte, un grupo importante de la comunidad dudó del liderazgo de éste; más tarde, muchos fueron los momentos en los cuales el pueblo de Israel dio mayor importancia a la razón que rige el limitado conocimiento del ser humano a la supra-sapiencia que emana del Cielo.
Pues bien, a veces nos creemos libres o tenemos un concepto de libertad que nos abstrae de lo más sencillo, la razón primera; aquella en la cual contemplamos cada suceso de la vida con suma atención y asombro; preferimos la gestal incansable que circunscribe un diámetro inalcanzable que sencillamente ver lo obVIO… La razón primera se antepone a lo que prevalece en la razón segunda; pues en la primera el concepto de libertad requiere de ver al ser humano como una partícula indivisible de la masa, la cual tiene que servir a ésta de beneficio, y por esto cumplir con normas enajenandose de su pseudo-libertad o libertad natural, para hacer orden.
En la razón segunda cada hombre posee un derecho, separado del otro, conforma igualmente una civilización y hace de ésta un intento por recrear una libertad, pero es arbitraria, desigual e imperfecta, porque le da caracter separatista a cada núcleo que conforma la célula, haciéndolo “libre” en determinados y muy limitados aspectos.
Lo cierto es que la libertad es un descondicionamiento que no puede ejercerce si antes no se ve la totalidad de las cosas; es un bien colectivo e incluye a todos, nuestra libertad es la libertad de todos, no somos libres si nuestro compañero no lo es, porque es la voluntad individual de generar el orden, pero como el orden requiere de la participación de todos, es una voluntad colectiva, que no llega a serlo sin antes pasar por el tamiz individual.
Para hacer de Israel un pueblo libre D’ comenzó con sacarlos de Egipto, Bendito Sea Él; continuó dándoles la Torah, un manual de convivencia sencillo para que cada cual construyera su camino y todos un sólo camino común, y al cabo de varios siglos, después de mucho trabajar y después de varias generaciones, ya cuando una buena parte de todo el caudal de Sabiduría permeó en el inconsciente colectivo, se comenzó a evidenciar el potencial que hay en este pueblo. ¿Qué hizo que esto sucediera? pues analicemos un poco que la Torah es un medio para desarrollar nuestras capacidades racionales, y un vehículo para refinar nuestros instintos (e incluyo a los noájidas, alejándome de hacer comparaciones con Israel, y acercándome a ver lo que está ahi para nosotros).
Así pues la Voluntad del Padre es que cada ser humano, y por medio del ejemplo de Pesaj e Israel nos lo hace saber, desarrolle un criterio amplísimo que le permita discriminar, discernir, separar, para unir cabos y ver la totalidad, sin desbocarse, pues existe un freno a los instintos naturales del hombre, la libertad que nos ofrece el cumplimiento de la Voluntad de D’ es una canalización de fuerzas interiores y comprensión de nuestro mundo interior para hallar la belleza, la armonía, la perfección dentro de nuestra imperfección.

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