La mezquindad de la abundancia.

Hay muchas personas que se desviven por acumular bienes, en su errada existencia no tiene cabida la generosidad es tanto su miedo a perder la seguridad de lo adquirido que no comparten encerrados en sus fortalezas ven pasar la vida como rico-mac-pato, con familia esperando que se mueran para heredar.También he visto gente de muy pocos recursos, que lo poco lo comparten; tienen a sus padres ancianos, parientes caídos en desgracia, perros, gatos, van sonriendo entre ollas,chiquillos propios y ajenos pisos húmedos,barro y una invitación a flor de labios «pase no más a tomarse un matesito, hace tanto frió».

La generosidad brota de nuestra enorme capacidad de dar, es la resultante de poner el amor en acción. En la medida que se supere el miedo a perder y los prejuicios que acompañan al egoísmo, podemos ser más libres de compartir con otros la abundancia de nuestra vida, para seguir disfrutando de ella.

Aveces pensamos que no tenemos recursos suficientes para compartir con otros.Pero el dar es superior a eso, es compartir,amistad, alegría, entusiasmo, buenos sentimientos, pensamientos optimistas, frases de reconocimiento, gestos, actos bondadosos y detalles sencillos pero importantes,porque ayudan a otros a mejorar su calidad de vida o a superar un momento de dificultad y limitación. Los lazos familiares y amistad se refuerzan, con pequeños o grandes actos de generosidad, por medio de los cuales brindamos a otros lo mejor de nosotros, motivados por el deseo de hacerlos sentir queridos y apreciados.

Además escuché un comentario de TV donde un grupo de científicos comprobaron como una persona generosa y buena vecina tiene una vida más prolongada y saludable.

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