Tus hijos, tu tesoro

Existe una gran enseñanza acerca de la niñez. Un niño es inocencia pura, y esa inocencia forma parte de los fundamentos de la vida. Si nacieramos como adultos, preparados para las exigencias de la vida, nunca experimentariamos la magia de la niñez, la licencia para explorar la vida con los ojos bien abiertos. La niñez nos da la oportunidad de pasar de lo sublime a lo cotidiano, de lo grandioso a lo rutinario.

Así que la próxima vez que pases tiempo con tu hijos – o cualquier otro niño – no tomes tal experiencia a la ligera. Mira al chico/a detenidamente y date cuenta: Dios te ha dado este regalo para nutrirlo y cuidarlo, para enseñarle buenos hábitos y la diferencia entre lo correcto y lo no correcto. Tu actitud hacia este niño y las sensibilidades que le impartas será cruciales para su buen crecimiento y cómo influenciará a otros. Más importante: Permite a tu niño ser él, a tu niña ser ella, permite que ellos te enseñen a vivir de manera significativa.

¿Cuándo fue la última vez que tuviste un charla de corazón a corazón con una persona más jóven que tu acerca de los asuntos de la vida? Una charla acerca de nuestro lugar en el mundo y lo que se supone debemos hacer con nuestra vida. Sentémonos calmadamente con nuestra familia, con nuestros niños, y hablamos acerca de nuestras vidas y aspiraciones.

Pero recuerda, sin amor, nuestra influencia será incompleta e incluso destructiva. Amor significa sensibilidad – no a nuestras ideas y estándares, sino a los de nuestros niños, y más importante, a los de Dios (en nuestro caso, los Siete Mandamientos dados a nuestro ancestro Noaj).

Como padres y maestros debemos recordar ser humildes, desarrollar el trato con humildad. No somos la fuente por excelencia de orientación e información, sino vehículos por los cuales pasa el conocimiento Superior. ¿Cómo podemos ser arrogantes al dispensar este conocimiento? Deberiamos sentirnos bendecidos por tener la oportunidad de enseñar a nuestros niños. Sobretodo recordemos esto: Las palabras que salen del corazón entran al corazón. Como padre y maestro, debes ser congruente con lo que dices, y debes ser un ejemplo viviente de lo que enseñas.

7 pensamientos en “Tus hijos, tu tesoro”

  1. Uriel…. Creo que es casi imposible decir: «a este lo quiero más»
    Gracias a D´s  fuí bendecida con una matriz fecunda: tengo cinco hermosos hijos; cada uno diferente y hermoso, de los que estoy sumamente orgullosa.
    La mayoría en la adolescencia, algunos ya entrando al mundo adulto. Algo que no debemos olvidar es que los niños crecen; y que lo hacen sustentados en las bases que toman de niños, fundamentalmente. Después  van tomando cosas propias, pero siempre tamizadas con el sustento inicial. De ahí la importancia de esos primeros años. De ahí el valor de todo su texto Jonathan.
    …¿Cuándo fue la última vez que tuviste un charla de corazón a corazón con una persona más jóven que tu acerca de los asuntos de la vida? Una charla acerca de nuestro lugar en el mundo y lo que se supone debemos hacer con nuestra vida. Sentémonos calmadamente con nuestra familia, con nuestros niños, y hablamos acerca de nuestras vidas y aspiraciones…
    No olvidemos que son nuestra continuidad, nuestra responsabilidad ante D´s.
     

  2. El texto es excelente Jonathan, gracias….

    Es en verdad una experiencia maravillosa, los hijos son realmente esas proyecciones o extensiones que hablan de nosotros mismos aun cuando ellos son únicos, cuando lo entendemos podemos imaginar lo que nuestro Padre ha deseado para cada uno de nosotros.

    Es cierto lo que dice Uriel y si nosotros como humanos entendemos esto porque dudar entonces de nuestro Padre al pensarnos menos que nuestros hermanos judíos, pensamos a caso que Dios no nos ama, cada hijo es especial y su Padre espera algo de cada uno, por encima de todo es de nosotros como hijos reconocer que su orientación, guía o mandato es para bien, por amor;  Solo por amor.

    Me gusto muchisimo un vídeo publicado en este hogar,
    http://fulvida.com/id-noajica/familia/lo-que-los-hijos-ven-los-hijos-hacen

    Agregaría algo «lo que los hijos reciben, los hijos dan…»  Un abrazo a todos los que soms padres, los que somos hijos, los que sabemos que hemos de contruír shalom.

  3. Buena reflexión, gracias por compartir profesor. Como dijo alguien es importante que el padre y la madre no tengan preferencias por un hijo ó hija, ya que eso al final solo crea rencias y problemas; en mi caso mi padre nos puso a todos su nombre para que asi nadie peleara con otro por tener ó no tener el nombre de él. Al saber que será padre ó madre me imagino(aún no lo soy) es de tener claro este aspecto; porqué es muy feo ver pelear a herman@s ó qué entre herman@s se odien. Comparto la opinión de dar independencia a los hijos e hijas, pues el padre y la madre no tienen vida eterna en este mundo, el hijo y la hija debe saber valerse por si mism@ en la vida. A muchos padres y madres les cuesta hacerse la idea que los hijos algun día ya no estrán en la casa; si en génesis está la prueba qué así lo dijo El Eterno.

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