¿Gentiles justos?

Hay un conocido rabino que vive en los Estados Unidos, Daniel Lapin, que es un gran difusor de judaísmo y de valores universales.
Entre sus muchas enseñanzas, que por lo general provienen de la profundidad del judaísmo, quiero mencionarte una muy simple pero importante.

A él, en particular, no le agrada el uso de la expresión “gentil justo” para referirse al noájida que es consciente y activo en su identidad espiritual.
Él siente que el uso de esta expresión implica que la única manera para el gentil de ser justo o recto es acatando los Siete Mandamientos, cosa que no es por completo cierta.
Se puede ser perfectamente honesto, honorable, íntegro, buena persona, legal, luminosa aun cuando no se tiene conocimiento de los Mandamientos, e incluso habiendo roto alguno de ellos.
Ciertamente no alcanza el gentil la cúspide de su grandeza espiritual si no sigue estos lineamientos, pero no por ello deja de resplandecer de acuerdo al brillo de sus acciones y actitudes, sea adhiriendo al noajismo o no.
Sí, sin lugar a dudas de que hay estupendas personas dentro de los budistas, musulmanes, ateos, cristianos, bahai, paganos, mesiánicos, netzaritas, en fin, de todas las etiquetas que usen los gentiles para identificarse “religiosamente”, aunque no conozcan los mandamientos para las naciones o no cumplan con ellos por ser mandamientos dados por el Eterno como pacto perpetuo con las naciones.
Claro que tendrán una posteridad acorde a sus acciones. Claro que la excelencia para el gentil se encuentra en el noajismo. Claro que el noajismo es el camino espiritual consagrado por Dios para las naciones. Claro que la única plena libertad espiritual para el gentil es a través del noajismo. Claro que desearíamos que todos los hijos de las naciones adhirieran fuertemente a su verdadera identidad espiritual, la noájica. Pero eso no es impedimento para reconocer la bondad, nobleza, altura ética, belleza, ejemplo de tantos y tantos gentiles que aún siguen esclavos de etiquetas religiosas, confundidos, alejados de la Fuente. Por supuesto que este reconocimiento de lo bueno no quita que es necesario extirpar el mal del mundo, reparar lo dañado, quitar los velos a la Luz, restaurar el paraíso en la tierra, hacer que el noajismo sea la senda de vida de cada gentil.

Modestamente nosotros, simples maestros, tampoco nos agrada denominar a estas personas como “gentiles justos”, sino que preferimos el término noájidas, que es una castellanización del hebreo “benei Noaj”, o hijos de Noé.
Para ser estrictos, todos los gentiles son noájidas, lo sepan o no, actúen dentro del marco del noajismo o fuera de él.
Debiéramos ser más precisos y decir “noájidas conscientes y activos en su identidad espiritual”, cosa que no hacemos generalmente, por uso corriente del término o para no aburrir al público con repeticiones de conceptos ya explicados en varias oportunidades.

En las fuentes tradicionales a los noájidas conscientes y activos se los suele denominar “jasidei umot haolam”, que no quiere decir “justos”, sino “píos”, o dedicados a los actos de bien y bondad.
Hagamos nosotros la diferencia, sigamos siendo los pioneros del renacer espiritual de las naciones. Dejemos de lado los instrumentos del EGO y marchemos por la senda de la construcción de Shalom.

Retomemos el trabajo, sigamos siendo socios del Eterno en establecer su reino en la tierra por ,medio de la prédica que son los actos de bondad, justicia y lealtad.
No hay necesidad de ser como misioneros, ni de declarar “guerras espirituales”, ni de ofender a los que son diferentes en sus “etiquetas”. Sino demoler mitos, pero con compasión. Oponerse a los pastores que llevan a las ovejas a la muerte, pero con misericordia y comprensión. Vivir como corresponde y no como si fuéramos los únicos “salvos”, “elevados”, “justos”. No actuemos como religiosos, sino como lo que somos “constructores de shalom”. Le pese a quien le pese, le incomode a quien le incomode. No abandonemos la ruta iniciada, no caigamos en la tentación de la religión (que no es otra cosa que EGO y más EGO).

Reconozcamos la bondad, venga de donde venga. Trabajemos por llevar unidad y armonía, porque de la destrucción y separación ya se encargan las religiones y otros traficantes.
Adelante, sigamos por la ruta espiritual.

13 pensamientos en “¿Gentiles justos?”

  1. Precisamente ayer conversaba con dos amigos hacerca de un tema parecido. Concluiamos que la finalidad de la vida propia es para el beneficio o la felicidad de otros; esto implicaba el sacrificio de ambiciones egoistas de beneficios propios.

    Si esta es la razón de la existencia propia, y de las demás gentes, entonces las relaciones intepersonales serían relaciones de mutualismo, lo que implicaría que otro ser humano tiene como fin proporcionar bienestar y felicidad a uno mismo, mientras que ese trabajo lo haría uno con otra persona.

  2. Gracias More. Muy cierto, de ahí que tanta gente que se sabe noajida no procure mover un dedo por y para otros, pero se crea salvo, superior, sentado a la diestra de su dios.

    Luis, personalmente no creo que el fin de estar aquí sea para hacer feliz a otros. Las necesidades de otros son tan importantes como las tuyas. Eso seria vivir complaciendo a otros que nunca van a sentirse complacidos.

    Saludos!

  3. el more lo dijo la felicidad depende de tomar buenas desiciones hacer cosas buenas para el projimo para ti saber que tu vida tiene sentido que eres noajida y que el PADRE CELESTIAL nos tiene en este mundo por un proposito no estamos por estar como si fueramos piedras actuar mejorar perfeccionar nuestra alma gentil o noajida con los mandamientos y valores que el ETERNO nos pone al alcance permitido estoy joven y quiero aprender y me sorprenden muchas cosas quiero vivir aprendiendo aser un mejor noajida es un camino largo pero vale la pena recorrerlo y dejar atras mis errores y mis males mis malos momentos y mirar al futuro pero de verdad DIOS siempre ve lo bueno de nosotros no es castigador ha demostrad su naturaleza en lsa revelaciones que dio a su pueblo elegido ISRAEL creo que mas nada no?

  4. “Reconozcamos la bondad, venga de donde venga”. /Por fin, estoy completamente de acuerdo. A veces me he sentido mal con algunas expresiones “no tan bondadosas” en contra de los que profesan otro tipo de creencias. Puedo decir, que dentro del cristianismo, he conocido personas nobles, honestas, honorables, íntegras, buenas personas, legales, luminosas, aun cuando no tienen conocimiento de los Mandamientos… En este caso, no podía entender de señalamientos “religiosos” por el hecho de no ser noájidos o conocedores del noajismo. Me encanto este artículo y los sabios aportes del Rabino Daniel Lapin. Muchas gracias, respetado Moré.

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