Archivo de la categoría: El consejo diario

El consejo diario 369

No basta con haber despertado del letargo de la religión –del oscurantismo espiritual-.
No es suficiente con ser consciente de la propia identidad y el compromiso que conlleva.
Sino que es indispensable vivir a pleno esa conciencia.

Los judíos a través del judaísmo.
Los gentiles por medio del noajismo, es decir, los Siete Mandamientos Universales que Dios ha codificado para los hijos de las naciones.

El consejo diario 368

Dios te ha puesto en este mundo para que fusiones en tu existencia lo material con lo espiritual.
Para que lo material alcance su máximo esplendor,
así lo espiritual cumple su destino gozoso.

¿Qué estás haciendo para cumplir con tu misión sagrada en esta vida?

El consejo es: goza de lo permitido en tanto te apartas de lo prohibido, entonces estarás disfrutando de todo lo bueno que Dios ha preparado para ti.

El consejo diario 367

La religión es para los que huyen, para los que les remuerde el sentimiento de culpa, para los que desean pero no se animan.
La religión es EGO.
Es culparse por el pasado, angustiarse por el futuro y negarse a vivir el presente.

En cambio la espiritualidad es para los que aman la vida, desean gozar de la bendición, abrazan la justicia, comparten el bien.
La espiritualidad es conexión con Dios, con el prójimo, con el otro, con el cosmos…
La espiritualidad es vivir aquí y ahora, sin olvidar lo memorable, sin rechazar los proyectos posibles.

El consejo: sé menos religioso para que puedas ser más espiritual.

El consejo diario 366

Si esperas a ser perfecto para hacer tu parte en la construcción de Shalom

nunca harás nada por construir Shalom.

Emplea aquellas herramientas que tienes a manos y conoces su uso,

sé experto en tu área,

que así serás perfecto como Dios quiere que lo seas.

El consejo diario 362

Que yo sienta felicidad depende de mí,
de lo que yo haga,
o deje de hacer
y no de lo que haga,
o deje de hacer
el otro.

Nada de lo que tu hagas
hará feliz a nadie,
sino solamente a ti mismo.

Pero,
con tus acciones, palabras, gestos,
puedes ayudar a despertar la conciencia de tu prójimo
para que se haga cargo de su propia felicidad.

Y tú puedes obstaculizar el camino del otro a su dicha… no lo olvides…